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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Hace tiempo que nos silvábamos. Nieves, buenas tardes.
A
Hola, Carla, ¿Qué tal? Buenas tardes.
B
Oye, como yo sé que los oyentes de La Ventana y en especial los de este acontece, que no es poco, tienen buena memoria, me permito recordarles un episodio que narraste hace pocos días. Cuando Gil Robles, el líder de la CEDA, la Confederación de derechas, en el año 33, ya advirtió en un mitin de que su objetivo no era la democracia, que había elecciones. Sí, que se iba a votar, pero que si el Parlamento que salía de esas votaciones no atendía a lo que ellos querían, pues que se quedaría en el Parlamento, como así hicieron solo tres años después con el golpe de estado de Franco. Quien avisa no es traidor. ¿Vale?
A
Exactamente.
B
Los oyentes se acuerdan de esto, ¿Verdad? Vale, pues hoy más o menos lo mismo, pero en Italia. 24 de octubre, tal día como hoy de 1922, tal que mañana. Efectivamente. Ya no sé ni en qué día vivo. Hoy es miércoles 23, mañana 24.
A
Vamos corriendo, vamos corriendo a toda leche.
B
Tal día como mañana, pero.
A
Sí, pero es tal día como mañana. Pero la historia empieza hoy. La bonita historia de cómo Italia se transformó de monarquía parlamentaria en dictadura fascista empieza hoy. Y digo empieza porque es una historia demasiado jugosa como para acabarla hoy mismo. Y como los acontecimientos para el inicio de esta transformación se produjeron en la última semana de octubre de 1922, pues vamos a poder seguir el hilo sin salirnos de las fechas. Italia pasó de monarquía parlamentaria, dictadura fascista, gracias al rey, gracias a Víctor Manuel III que apoyó al golpista Mussolini y le puso al frente del gobierno para que hiciera lo que hacen los empezar con cara de demócrata y luego quitarse la careta y. Y que se vea su verdadera cara de dictador. Los fascistas insistimos siempre, y yo hasta que se me seque la boca y me dé igual que me llamen cansina, solo ingresan en las instituciones democráticas para reventarlas desde dentro. También decimos siempre que los mayores antidemócratas son los reyes en Italia, en Grecia y en España, porque ellos van a la suya. Si defienden una democracia no es porque sean demócratas. Es absolutamente absurdo e imposible que un rey sea demócrata si solo está ahí por su cara. Bonita, Esto es de cajón. Están ahí y defienden la democracia porque la democracia les tiene asegurada su poltrona. Si esa misma poltrona se la asegura el fascismo, a tomar viento en la democracia miel sobre hojuelas. Porque un rey siempre, siempre, y está demostrado, está más cerca del totalitarismo que de la democracia.
B
Se han dado casos, Efectivamente, se ha demostrado absolutamente siempre.
A
En España tenemos además pruebas de Alfonso XIII, Juan de Borbón, que no fue rey pero se quedó con las ganas, Juan Carlos al lado del totalitarismo. Estos tres siempre del lado de los dictadores fascistas. Y Felipe VI viene de donde viene, se pongan como se pongan. Pero hoy vamos a la prueba que dio el rey de Italia, Víctor Manuel III. El 24 de octubre de 1922, el líder del partido fascista, Benito Mussolini le lanzó una amenaza durante un mitin en Nápoles o nos dan el gobierno o iremos a Roma a tomarlo.
B
Sí, sí, es la banda sonora adecuada, la del padrino. No es ningún error. Está puesta con toda la intención. Está puesta con toda la intención. Bueno, esa amenaza hay que recordar que fue solo tres o cuatro días antes de la famosa marcha fascista sobre Roma, o sea, el principio del fin de la democracia en Italia por aquel entonces.
A
Eso fue el principio del fin, efectivamente. En esa marcha empezó un proceso que culminaría dos años después, en 1924, con la muerte de la democracia. Por eso digo que vamos a ir por partes con este tema, porque creo que es útil conocer el proceso que utiliza el fascismo para apropiarse de un país. Hay una frase atribuida al pensador británico y Nobel de literatura Bertrand Russell, que los fascistas primero fascinan a los tontos, luego amordazan a los inteligentes. Precisamente Bertrand Russell no pudo acudir a italia en ese 1922 del que estamos hablando hoy para participar en un congreso de filosofía porque Benito Mussolini dijo que a él, si iba, no le pasaría nada, pero que cualquier italiano que le hablara acabaría muerto.
B
Toma ya.
A
Claro. Fascismo. Bueno, pongamos el contexto a la situación en Italia aquel 1922. ¿Situación económica, social y política? Pues difícil, como en casi todo el mundo, porque es que por la fecha ya deducimos que acabábamos de salir de una gran guerra. Hubo unas elecciones generales en 1919 que ganaron los socialistas y de nuevo hubo elecciones en 1921, que también ganan los socialistas, pero sufrieron un tremendo bajón porque siguiendo la buena costumbre de los partidos progresistas, que en Italia hubo 7 de izquierda y de centro izquierda, pues acabaron aguantazos entre ellos, que es que esta es la costumbre. Y el más dañino de todos aquellos progresistas fue un tipo llamado Giovanni Giolitti, que para situarlo fácil, pues mira, solo decir que era el Felipe González de Italia. Bueno, el papel de este tipo fue tan importante como desastroso.
B
¿Pero por qué lo de Felipe González? Porque este hombre también. A ver cómo lo decimos esto. Sufrió algún cambio profundo de principios ideológicos. Tuvo una revelación. El italiano, digo el italiano.
A
Bueno, el otro también. El otro también. Yo no sé si más. No puedo asegurarlo porque no lo puedo saber. Si más que cambiar puede que dejen ver lo que eran de verdad y habían estado disimulando. No lo puedo saber, no lo sé. Pero sobre todo se demuestra que eran malos políticos. Y los dos tantos González como Giolitti han demostrado que la pifiaron, pero bien. Alguno todavía la está pifiando. Giovanni Giolitti fue el líder del partido Izquierda Histórica. Izquierda histórica. Luego se hizo de centro derecha y enseguida se pasó a la derecha pura y dura, es decir, a la ultraderecha. Este desorientado, que no tiene otro nombre, apostó siendo primer ministro en aquella etapa que transmutó a liberal. Él apostó por contemporizar con la extrema derecha fascista porque dijo si les pasamos el balón, Buena intención parece que tenía. Si les pasamos el balón, si les dejamos que jueguen el Partido de la Democracia, los asimilamos. Lo mismo se moderan cuando ya está demostrado que si juegas al fútbol con fascistas le pegan un tiro al árbitro, les rompen las piernas a los del equipo contrario y se quedan con el balón. Eso es lo que hacen siempre. Y eso ocurrió en las elecciones generales de Italia de 1921. El tal Giovanni Giolitti dejó de ser de centro derecha y se presentó encabezando una coalición llamada Bloques Nacionales donde estaban los fascistas de Mussolini y los nacionalistas. ¿A este hombre que le pasó en la cabeza? No me digas tú. Pero el caso es que pese a todo, estos Bloques Nacionales no pudieron formar gobierno. ¿Y qué le pasa a la ultraderecha? Como bien has recordado al principio, cuando se presenta unas elecciones y no gobierna, pues que se enfada mucho y decide tomar el gobierno por la fuerza. Y así es como Mussolin decide organizar la marcha sobre Roma. Y suelta que el 24 de octubre de 1922, en un mitin en Nápoles, o nos dan el gobierno o iremos a Roma a tomarlo. Pero aquella marcha, aunque fueran muchos, era una parada de fantoches que se podría haber frenado, como la definió alguien. En realidad la marcha sobre Roma fue un bluff, un total bluf. Y la amenaza de Mussolini, más que amenaza era un tanteo a ver por dónde respiraba. El rey Víctor Manuel.
B
Bueno, el rey de Italia, por lo que se vio después, respiró a favor de que Mussolini se saliera con la suya.
A
Claro, fíjate, cuando el gobierno italiano se entera de la que estaba montando Mussolini Gobierno, ojo, que no era de izquierdas, pero bueno, era un gobierno demócrata. El primer ministro, que se llamaba Luigi Facta, centro derecha, le lleva al jefe del Estado, que era el rey Víctor Manuel, un decreto aprobado en Consejo de Ministros declarando el estado de sitio para frenar esa marcha. Porque era un golpe de Estado en toda regla. Pero claro, una cosa es lo que aprueba el Consejo de Ministros y otra que lo firma el jefe del Estado. El rey él Saboya. El rey Víctor Manuel III agarra ese decreto, lo guarda bajo una llave, bajo llave, en un cajón bajo llave delante de las narices del primer ministro y no lo firma. A ver, eso que se dice muchas veces aquí en España también. El rey reina pero no gobierna. Como si Felipe fuera un monigote que solo firma donde le dicen y lee los discursos de Navidad que le escriben. Que sí, que efectivamente también es así. Esto es cierto, pero es que la puede liar muy parda si un día se levanta y dice que no firma algo. Es que esto es así. A ver si dejamos de pasar estas cositas que pueden ser muy graves. Y eso hizo el rey Víctor Manuel III, que pese a estar en una monarquía parlamentaria, se negó a firmar el decreto del Consejo de Ministros. El rey, un jefe de Estado perpetuo, es muy peligroso para un país. Muy peligroso. El caso es que Víctor Manuel guarda el decreto y le dice al presidente del gobierno que tranqui, que va a consultar con el jefe del Estado Mayor del Ejército, que era el general Pietro Badoglio, a ver qué opina él. Y Badoglio opina que sí, que se puede frenar esa marcha perfectamente. Que todos esos fantoches de Mussolini eran mucho fuego artificial, mucha parafernalia, mucha bronca. Pero que estaban muy mal armados y que eran muy desorganizados. Eran violentos. Las camisas negras eran chulos, pero eran caóticos. Le dice el general, le dice más o menos que al primer disparo del ejército saldrían todos perdiendo el culo. Que los 30.000 hombres del ejército italiano que había en Roma los frenarían en nada con esto.
B
Si el gobierno y el ejército estaban de acuerdo en frenar la marcha de los fascistas sobre Roma. Se supone que el rey, se supone, debería haber atendido al primer ministro y al general Finish, que eran dos, digamos.
A
No sé, repito, monarquía parlamentaria. Claro, pero es que no gobierna el rey tiene más peligro que un mono con una guilleta en la mano. En fin. Bueno, pues Víctor Manuel, ni caso a uno, ni caso a otro, que ni estado de sitio, ni ejército frenándola, ni nada. Casi 20 años después, este mismo general Badoglio, que era un hombre fiel a la monarquía, soltó una frase que dejaba todo claro. Él yo era fascista porque el rey lo era. Es decir, si él era monárquico y respetaba la decisión del rey, pues tenía que ser fascista como el rey. ¿Y por qué el rey de Italia dejó pasar a Mussolini y sus violentos camisas negras? Pues por lo que he dicho al principio. Porque un rey se hace el demócrata mientras la democracia le asegure el trono. Pero si ese trono se lo mantiene el fascismo, a la porra la democracia. Fíjate, quedamos en que el 24 de octubre es ese día de la amenaza. Tanteo en su mitin de Nápoles. Los matones camisas negras empiezan a organizarse el día 26 en columnas para entrar en Roma. Y en La madrugada del 20 todos se detienen a las puertas de la ciudad a la espera de la orden de Mussolini. Y Mussolini, a su vez, a la espera de un mensaje del rey para saber por dónde respiraba. Y el rey, además de negarse a declarar el estado de sitio, además de negar el permiso al ejército para que interviniera, se entera de que Mussolini le ha prometido a un primo del rey, a otro Saboya, un tipo que se llamaba Manuel Filiberto, le ha prometido el trono de Italia si Víctor Manuel no atiende las razones fascistas. Así que dice, Víctor, a ver si el bueno de Benito me mantiene en el trono. Pues yo apoyo a Benito. Y le oye Benito. Que sí, que lo que tú quieras. Consumado el golpe de Estado, gracias al rey.
B
A todo. Que sí. ¿Que le dijo exactamente el rey a Mussolini? Por cierto, ¿Qué le permite o qué le promete?
A
Lo que hizo fue mandarle un telegrama a Mussolini aceptando que él formara gobierno. Le vale, usted va a formar el gobierno. Le dice que vale, que entre a Roma, que marche sobre Roma, que después hablaría. Y con todo el morro del que sólo puede hacer gala un rey, Víctor Manuel III le dijo a su primer es hora de que uno de los dos se sacrifique. Sorprenda quién se sacrificó. Efectivamente, le tocó dimitir al primer ministro aquel 27 de octubre. Mussolini entró en Roma tres días después. La marcha se produjo el 28, pero él entró tres días despuéS con el telegrama del rey en el bolsillo y con un gobierno dimitido. La excusa de Víctor Manuel III para darle el poder a Mussolini fue, dijo él, evitar todo enfrentamiento. Porque dijo que después de un estado de sitios que sólo podía venir la guerra civil. Pero eso era solo una excusa. Si hacemos caso a los historiadores, a los historiadores no fascistas, claro, que están de acuerdo en que la marcha sobre Roma era pura apariencia. Fue una gran pantomima de 50.000 o 70.000 personas. Porque bailan también las cifras. Sólo para situarnos, porque puede que lo tengamos en la cabeza, La manifestación de 2023 contra Ayuso en defensa de la sanidad reunió a 250.000 personas en Madrid, según el cálculo más bajo. No estoy hablando de lo que dijeron los organizadores, sino el cálculo más bajo. Y bueno, para que se vea que no eran tantos. Bueno, pues. Pero aquí vamos a colgar el cartel de continuará el 28 de octubre con la marcha y sus consecuencias. Porque Mussolini se disfrazó de demócrata, entró y reventó la democracia desde Continuará.
B
Yo quiero saber qué pintaba Felipe González en todo esto, porque me he perdido ya en el relato. ¿Con lo que has dicho antes del Giolitti y Felipe que? El Felipe González italiano ya en el Continuará ya nos lo cuentas.
A
Simplemente que cambian, que tienen una revelación y cambian, cambian.
B
Yo me he asustado. No sé dónde llegamos con esto.
A
No es que Yolitti pasó de una izquierda histórica a de repente contemporizar con el fascismo y decir, hombre, que la extrema derecha no es tan mala. Pues más o menos lo mismo.
B
Bueno, continúo.
A
No hace falta estar de acuerdo conmigo, solo yo estoy de acuerdo conmigo.
B
Acontece que no es poco, con debate incluido. Un beso, Nieves.
A
Otro para ti.
B
Venga, chao.
A
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Host: Nieves Concostrina
Date: October 23, 2024
Tone: Irreverent, critical, informative
This episode, with Nieves Concostrina’s trademark candor and historical insight, explores the events leading to Benito Mussolini’s 1922 rise to power in Italy—specifically the pivotal moment when Mussolini threatened to “go to Rome and take the government” if it wasn’t handed to him. Through parallel references to Spanish and European monarchies, Concostrina deconstructs how fascist regimes exploit and ultimately destroy democratic institutions from within, with monarchs often complicit when their own interests are at stake. The discussion draws sharp analogies with Spain’s own political history and spotlights the dangers of unchecked royal authority.
Breakdown of Events:
Situation in Italy:
Mussolini’s Threat (24 October 1922):
Government’s Response:
Military’s Position:
Why Did the King Give In?
The Transfer of Power:
The “Continued” Story:
“Los fascistas... solo ingresan en las instituciones democráticas para reventarlas desde dentro.” (01:45, A)
Translation: “Fascists only enter democratic institutions to blow them up from within.”
Bertrand Russell (quoted):
“Los fascistas primero fascinan a los tontos, luego amordazan a los inteligentes.” (04:13, A)
On Monarchs and Fascism:
“Un rey siempre... está más cerca del totalitarismo que de la democracia.” (02:28, A)
Satirical Comparison:
King’s Betrayal:
“El rey Víctor Manuel agarra ese decreto, lo guarda bajo una llave... y no lo firma.” (09:25, A)
General Badoglio’s Admission:
“Yo era fascista porque el rey lo era.” (11:40, A)
Through vivid storytelling and sharp analysis, Nieves Concostrina details how Mussolini’s fascism usurped Italy’s democracy—with active complicity from the monarchy and opportunistic moderates. She warns that such patterns repeat when institutions and individuals charged with defending democracy fail to do so. The episode ends with a promise to unravel what happened after Mussolini’s appointment, setting the stage for further investigation in subsequent episodes.