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A
En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Vamos a ver, Los grandes eventos suelen convocar multitudes en cualquier lugar del mundo y en cualquier circunstancia. ¿Estamos de acuerdo? Nieve, buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes. Totalmente de acuerdo.
B
Puede ser, yo que sé, una final de la Champions, puede ser el concierto de una estrella del rock, o el del otro día en Burgos de Rozarán y los Fetén, por ejemplo. Puede ser el eclipse del año próximo. Y hay un montón de reservas, hoteles y casas rurales del norte de España. En fin, que habría muchos ejemplos. Pero claro, la historia es como es y nos enseña que en otros tiempos había cosas que hoy nos parecen absolutamente abominables que también congregaban multitudes. Por ejemplo, Sevilla, 24 de septiembre, tal día como hoy de 1559. Éxito de público y crítica para asistir a la quema de seres humanos. Como suena.
A
Ese día Sevilla era puro jolgorio. Sevilla era una fiesta. Balcones engalanados de las fachadas colgaban grandes imágenes en terciopelo y telas de damasco. Hay por toda Sevilla puestos de comida por todas partes. La ciudad huele a fiesta. Hay un tremendo bullicio y está la ciudad tan petada por gentes que han llegado en los tres últimos días que es que no hay forma de encontrar hospedaje tremendo. Algunos han hecho su agosto alquilando habitaciones. Se han cortado calles para dejar paso a la procesión que se avecina. Hay gradas y andamios en todo el recorrido por todos lados para que la gente pueda acomodarse y que tengan buena visión. Y muchas embarcaciones en el Guadalquivir para ver esa comitiva atravesando el antiguo puente de las Barcas. Había cirios también por toda la ciudad, Música, se notaba excitación en las calles. Y además, fíjate, todo gratis. En la plaza de San Francisco iba a haber una ceremonia con altísimas autoridades que dirigirían la humillación y el escarnio contra 80 penitenciados. Y luego la traca final que sería en el quemadero de San Diego para ver cómo ardían. Sí, sí, se llama así. Se conoce así como el quemadero de San Diego, para ver cómo ardían varios de esos penitenciados. Al menos ocho de ellos eran gentes principales, influyentes, gentes de categoría. Sevilla fue una fiesta aquel 24 de septiembre, gracias a ese Dios tan clemente, tan misericordioso y tan criminal como para perdérselo. Pero hay.
B
Por si alguien ha perdido el hielo o se ha despistado un poco. Bueno, es evidente que nos estamos refiriendo a un auto de fe de los que montaba la Inquisición, que sería un poco bastante el brazo armado de la Iglesia Católica.
A
Sí, sí, la Inquisición era eso, era un brazo armado, totalmente. Y además un auto de fe que fue de los más sonados, de los más bárbaros, con los ciudadanos en Sevilla disfrutando de la muerte. Eso eran los autos de fe. Un auto de fe era la previa de los asesinatos. Y además, los que asistieran a esas ceremonias, donde iban a atar a unos postes a personas vivas, algunas otras agarrotadas un rato antes por haberse arrepentido, donde iban a prender fuego a la madera de debajo de sus pies para quemarlas lentamente. Es que a veces es necesario visualizar las cosas. Todo esto mientras la concurrencia se excitaba con los gritos de dolor de los que estaban ahí atados. Los que acudieran, digo, ganaban indulgencia, o.
B
Sea, tenías puntos por ir a ver.
A
Claro, efectivamente. Para quienes no estén familiarizados con la jerga de esta secta criminal, conceder indulgencia a los que participaran activamente en los asesinatos quiere decir que se le perdonarían los pecadillos y que luego cuando se murieran se les acortaría el tiempo de estancia en el purgatorio. El timo de las indulgencias se sigue practicando. Pero bueno, como se engañan entre ellos, Yo que sé, que te diga como si se creen que con un póster de las Kardashian entran al cielo, a mí me da igual. Y más eufemismos para tapar los crímenes católicos. A los asesinados en la hoguera se les llamaba relajados. Relajados, sí, ese era el nombre, los relajados, porque los relajaban. Pues no, no era por eso, era porque los inquisidores católicos, que eran los que acusaban, los que detenían, los que torturaban, los que interrogaban y los que condenaban a morir achicharrado, luego entregaban los reos a la justicia ordinaria para que los mataran otros, porque ellos decían somos católicos, no podemos matar. Nosotros condenamos a que mueran, pero no matamos directamente. Bueno, pues eso era cuando se entregaba a la justicia ordinaria Eso era el llamado acto de relajación, entregarlos y por eso los condenados a muerte eran los relajados.
B
Y este en concreto, este ajusticiamiento público y colectivo, ¿Por qué se montó? ¿Y por qué tanta fiesta? ¿Y contra judíos? ¿Quiénes eran?
A
Eran luteranos. Eran luteranos. Hace tiempo hablamos del auto de fe que hubo en Valladolid. Miguel Delibes escribió la novela El hereje basándose aquí. Bueno, pues también el de Valladolid de este mismo año de 1559 era por luteranos. Es que estamos en este año 1559 y las ideas de Lutero se habían extendido ya por toda Europa. En apenas 30 años se había abierto una brecha en el negocio cristiano y había que frenar en seco esa expansión. Obispos, curas, monjas, aristócratas, banqueros, intelectuales estaban estudiando a filósofos protestantes y prestando atención a las nuevas ideas. El protestantismo estaba penetrando en la península a demasiada velocidad y eso había que cortarlo de cuajo. Dicho esto, cuidado también, o sea que católicos y protestantes son la misma fauna con las mismas raíces asesinas, los dos con sus inquisiciones, los dos persiguiendo al contrario, los dos asesinando porque los dos son cristianos que los llevan en el ADN. Son el mismo perro pero con distinto collar. Al principio los católicos estuvieron entretenidos quemando judíos, que era muy rentable porque llevaba la confiscación de sus bienes, además estaban deseando pillar a uno porque les quitaban todo. Y a esto deberían darle una pensada los católicos y los fans como Ayuso, Feijóo, Abascal, Borjamari, Cuca, Gamarra, tan empáticos con los actuales genocidas judíos porque todos ellos hace cinco siglos estarían vociferando y celebrando la ejecución de jud judíos para conseguir indulgencias los mismos. Y a ver si deciden, yo que sé en qué lado colocarse, o aplauden como buenos católicos las quemas de judíos o aplauden a los genocidas judíos. Pero el caso es que llegó el día en el que a los católicos además de quemar judíos, moriscos, brujas y homosexuales que también prenden bien, se les acumuló el trabajo con los luteranos. A los judíos había que vigilarlos e incluso intentar que se cambiaran de secta, pero a los luteranos había que freírlos de inmediato y cuanto antes. El miedo al judío lo sustituyeron por el miedo al luterano. El negocio es que estaba en peligro. Y en Sevilla había un importante foco protestante.
C
Triana, Triana, qué bonita está Triana. Qué bonita está Triana. Qué bonita está Triana. Cuando le ponen puente iban de la re. Que cuando le ponen al puente. Y la banderita republicana.
B
Oye, ¿Y los condenados de Sevilla ¿Quiénes eran? Porque has comentado antes que al menos 8 eran personalidades más o menos destacadas.
A
Muy, muy destacadas. Muy destacadas. No sé, no conozco el número exacto de relajados aquel día, porque en unas fuentes dicen diez o en otras fuentes dicen quince. Porque casi todas las fuentes se centran en los seis, siete, ocho célebres miembros de la oligarquía sevillana. Mira, estaba el noble Juan Ponce de León, que era hijo del conde de Bailén. Estaba el canónigo magistral de la catedral de Sevilla, que era Constantino Ponce de la Fuente, primo lejano de Isaías y antiguo confesor de Carlos V. Este es el libro del achicharramiento, porque se murió de disentería en la cárcel, pero esto iba para adelante. Estaba el médico Cristóbal de Losada. Estaba la dama Isabel de Baena, que celebraba reuniones en su casa. Estaba María de Boórquez, monja e hija de un grande de España y una intelectual experta en lenguas clásicas. Estaba también el doctor en leyes Francisco de Zafra, que éste además era un cargo en la Inquisición. Este debía de tener una empanada mental del 7, porque es que se dedicaba a detectar herejes para luego denunciarlos mientras él mismo estaba metido en prácticas heréticas. Yo no sé qué cara pondría cuando fueron a detenerle. Que por cierto, este también se libró de la hoguera porque se escapó de la cárcel y se piró Alemania. Para mí que le abrieron la puerta porque era de los suyos y pudo escapar. Entre los acusados había varios monjes jerónimos del monasterio de San Isidoro del Campo. Algunos de ellos salieron por pies con tiempo también y se refugiaron en Ginebra, en territorio calvinista. En ese monasterio, que es famosísimo en Sevilla, los monjes leían a Erasmo, a Lutero, a Calvino, todos textos prohibidos que les pasaban de estrangis en un doble fondo de odres de vino de Borgoña. Me los metían así de estrangis. En España el vino se lo bebían. Y luego se empapaban también de las doctrinas protestantes que ponían a los católicos de sinvergüenzas para arriba y al Papa de Roma como el mayor corrupto y sodomita de la cristiandad. Uno de los monjes que escapó fue luego un tipo importantísimo, Casiodoro de Reina. Este fue el primer traductor de la Biblia al castellano. Algo que estaba totalmente prohibido por los católicos. La traducción, claro, estaba prohibido. La norma era que la ignorante plebe no pudiera leer la novela porque estaba en latín. De eso se trataba. Si se la traducían ya se iban a enterar de las idioteces que decía. Y lo mismo lo ponían en duda. Por eso a los católicos les leían la Biblia, porque no sabía leerla. Y así no caían en el peor de los pecados que era interpretarla. Una de las cosas que hace Lutero es obligar a traducirla a lenguas vulgares. Yo sigo sin entender, de verdad. ¿Que tienen en la cabeza los protestantes? Decidieron traducirla a esas lenguas vulgares para que la leyera el que pudiera. Y con todo y con eso siguieron tragándose los disparates que hay dentro.
B
Oye, yo no sé si puede parecer morboso, pero a mí me interesan los detalles de aquel auto de fe.
A
Sí, hombre, claro. Pero a ver, no es morboso. No puede ser morboso porque los enfermos son ellos. No vayamos a asumir lo que hacen ellos. Los que asesinaban los católicos eran los morbosos. Los que iban a comerse una empanada mientras ardían seres humanos. Los que se empujaban en la calle para estar en primera fila al paso del cortejo de condenados. Era una procesión. Las proces eran igual, igualita que las que hacen ahora en su Semana Santa. Jaleándole ahora una estatua enjoyada con un montón de señores que parecen el Ku Klux Klan con cirios encendidos, haciendo casi casi idéntico recorrido. Solo que ahora ya no les permiten asesinar. Pero es el mismo acto de propaganda. Antes era igual. Salía una procesión con una cruz delante y detrás en perfecta formación. 40 frailes de todas las órdenes para que se viera que todos los curas católicos estaban de acuerdo. Iban franciscanos, dominicos, benedictinos, pedóf, capuchinos. Iba de todo. Ahí también iban 300 soldados, clérigos regulares y seculares. Estoy hablando concretamente de aquel acto del 24 de septiembre. Iba la banda de música, los reos con sus san benitos que llevaban dibujado unas llamas delante señal de que los iban a quemar. En la plaza de San Francisco de Sevilla, que es la que hay a espaldas del Ayuntamiento, donde termina la calle Sierpes, en el mismo sitio donde ahora se elevan las gradas para ver el paso de estatuas en Semana Santa. Allí se elevaron dos grandes escenarios muy teatrales, con graderíos para las primeras autoridades, inquisidores, alguaciles, jueces y las personas principales de la ciudad, con los ambenitados y sus caperuzas para escuchar la sentencia en el nombre del tal Dios que siempre está del lado de los malos. Y presidiéndolo todo, una gran cruz verde tapada con un trapo negro. Porque así simbolizaban el luto de la Iglesia por la pérdida de cristianos.
B
¿Pero esto cómo va? ¿Unos católicos matando cristianos? ¿Y se ponían de luto por los cristianos?
A
¿Es que no pueden ser más retorcidos? Así era, simbolizaban el luto. Vamos a matar a estos, pero qué lástima que los vamos a perder para la causa. Después del teatro en la plaza de San Francisco, de allí al quemadero de San Diego, que como su propio nombre indica, pues es donde empezaba lo bueno, la gente llegaba a la carrera para pillar sitio para ver cómo los ataban al palo. Y cuando ya estaban atados, antes de prenderles fuego en castigo por haber leído al filósofo Erasmo de Rotterdam, la concurrencia compuesta por miles y miles de personas los apedreaban, los insultaban, para terminar viendo con satisfacción cómo seres humanos se retorcían entre llamas aquel 24 de septiembre de 1559. Así que no. Perdona, pero no es morboso contarlo. Los enfermos morbosos son ellos, antes y ahora. Y el que esté pensando en la chorrada del presentismo, a pastar por ahí.
B
Me ha quedado mal cuerpo.
A
Pues fíjate lo que hacían y lo que estarían dispuestos a volver a hacer.
B
¿Te parece bien la banda sonora de Psicosis para hacer.
A
A veces la secta católica? Es una película de terror.
B
Venga, Nieves. Hasta mañana.
A
Hasta mañana. Gracias. Gracias. Darles un beso.
Episode: 24 de septiembre de 1559: ¡Jolgorio católico en Sevilla! ¡Pasen y vean! Vamos a quemar a seres humanos
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Date: September 24, 2025
In this episode, Nieves Concostrina revisits one of the most chilling and festive auto de fe events in Spanish history: the mass execution of alleged Lutherans in Seville on September 24, 1559. With her trademark irreverence and critical eye, Nieves details how these religious spectacles were highly orchestrated public events, drawing crowds and transforming the city into a site of both official piety and popular entertainment.
This gripping episode exposes the violent theatricality of Spain's religious history, using dark humor and direct analogies to both past and present. Through vivid description, pointed critique, and evidence of how public spectacles served as both social glue and moral propaganda, Nieves Concostrina compels listeners to reassess the celebratory myths around faith, tradition, and history.
"Me ha quedado mal cuerpo." – B ([14:14])
"Pues fíjate lo que hacían y lo que estarían dispuestos a volver a hacer." – Nieves ([14:16])