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Nieves
Ser Podcast. En la ventana Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlas. ¿Qué tal?
Carlos
Hoy contamos la historia de una batalla y de una fotografía. Y la batalla y la fotografía forman parte de la historia con letras muy, muy grandes. Muy grandes. Y no precisamente para bien. Porque un lugar en el que mueran miles y miles de combatientes desde luego que no invite ninguna celebración, pero sí a rememorar lo que allí ocurrió. Y yo creo que el nombre les va a sonar a muchísimos oyentes sí o sí. Que es que hoy hablamos de la batalla de Iwo Jima y de la famosa fotografía.
Nieves
Así es. Además vamos a aprovechar, porque estamos desde la semana pasada en Asia con lo de Vietnam. Bueno, y ayer con Marta. Bueno, pues vamos a aprovechar para quedarnos en la zona porque además la fecha nos encaja. El 25 de marzo de 1945 un puñado de japoneses que quedaba vivo en la isla de Iwo Jima se lanzó hacia las filas estadounidenses al grito ese famoso de Banfang. Pues para morir matando y acabar de una vez por todas con la que está consciente. La batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico duró cinco semanas. Y en aquel mojón de isla murió lo más grande. Los japoneses. Murieron casi todos. Porque de los 21.060 japoneses murieron 19.997. Están contadísimos. Los 1.083 supervivientes acabaron hechos prisioneros porque consideraron que eso de suicidarse con lo de Banzai era una chorrada. Y como la batalla de Iwo Jima, aunque sea de la Segunda Guerra Mundial, tiene puntos en común con asuntos a los que nos hemos referido con la de Vietnam, fotografías emblemáticas, recuperación de restos, pues estamos aprovechando el tirón que por cierto, además, el nombre de Iwo Jima o Iwo Jima, que no sé cómo se pronuncia, la verdad, solo sirve para referirse a la batalla y a la época de la guerra, porque ya no se llama Iwoji. No, la isla se llama oficialmente Iwoto desde 2007, que era como se llamaba antes, y que además significa lo que es, isla de azufre. Por eso además se llama así. Por eso, porque aquello es una isla volcánica y no hay quien viva. Porque apesta. Azufre. También es cierto que le pega todo, porque la batalla de Iwo Jima fue el infierno.
Bleacher Report Announcer
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Carlos
Esta canción conecta directamente con lo que hoy contamos, y enseguida explico por qué. Porque hay que recordar que de Iwo Jima, una de las fotos más icónicas, sino la más representativa de la Segunda Guerra Mundial, es precisamente la de cinco o seis marines levantando la bandera. Y esta canción de Johnny Cash está dedicada a Aira Hayes, un nativo americano, uno de los marines fotografiados por Rosendal, que tras la guerra, por cierto, este hombre sufrió estrés postraumático y murió víctima de su adicción al alcohol. Pero era uno de los que estaba en aquella famosa fotografía.
Nieves
Sí, fue conocido y además como hombre. Este hombre se salvó, No acabó muriendo, pero se agarró a la botella y pobre. Es la guerra. Eso es la guerra. Bueno, esa bandera, esa escena tan icónica, se captó en lo alto del monte Suribachi, en mitad de una escombrera. Fue una secuencia, formaba parte de una secuencia de fotos que en realidad era bastante vulgar. Era una secuencia de fotos del montón, pero ahí había una con la que los propensos a hincharse de patria sufren hasta palpitaciones. La imagen fue captada de chiripa, sin ganas, pero lo tiene todo. La imagen tiene fuerza, tiene movimiento, tiene tensión, tiene drama. Y por supuesto, tiene la bandera y seis marines, que en realidad eran cinco marines y un médico de la Armada a los que no se les ve la cara, y que precisamente por eso, según la norma de entonces, era una foto mala. Y eso contábamos ayer con Marta, que en la Segunda Guerra los fotoperiodistas buscaban enviar imágenes en donde se viera la cara de los soldados. Porque eso hacía que se vendieran muchos periódicos. Los lectores de todos los rincones de Estados Unidos buscaban rostros conocidos. Claro. Por eso las fotos donde no se veían caras no interesaban. Las únicas fotos sin cara que se publicaban eran las de los soldados muertos. Y aún así apenas se publicaban. Siempre que hubiera más de tres muertos americanos en una foto estaba prohibida su publicación. El que tuvo ojo, sin embargo, fue el editor de la agencia AP. Que decidió lanzar al hilo la foto de los marines sin cara en vez de desecharla. El fotógrafo, ya lo has dicho, era John Rosenthal. Y también fue con su imagen fue premio Pulich. Decía que la foto la hizo de chiripa mientras disparaba al tuntún. Mientras ajustaba el foco, la luz. Porque el fotero en realidad estaba esperando que levantara la bandera del todo. Y que esos 6 marines y otros 10 o 12 que había por allí se pusieran delante, se pusieran a posar sonriendo, diciendo patata. Al final ninguno de los posados tuvo ningún interés. Y triunfó la espontánea de los seis marines sin rostro.
Carlos
Airahes se llamaba. Por cierto, habría que aclarar que esa imagen de los marines clavando la bandera en lo alto del monte Suribachi. Bueno, la impresión que da es que habían ganado la batalla. Pero no. Eso ocurrió justo al principio de la invasión de la isla.
Nieves
Claro. Sí, sí. Apenas habían empezado a pegarse. Empezaron a invadir la Isla el 19 de febrero. Y el F ya plantaron la bandera como si hubieran ganado la isla. Fíjate. Aún tenían que morir 6.766 soldados estadounidenses en Iwo Jima en apenas cinco semanas. De hecho, tres de los marines que están en la foto no salieron vivos de allí. Es que en esa cagar ruta de isla en mitad del Pacífico, Que además está a 1.200 kilómetros de Japón, allí, que allí murieron casi 27.000 hombres. Iwo Jima es pequeñísima. Para hacernos una idea, es un pelín más pequeña que la isla canaria de La Graciosa.
Carlos
Pues es muy pequeña, entonces.
Nieves
Muy pequeña. Si quieres hacer footing, te sales. Como vayas con muchas ganas, te caes al mar. ¿Cómo es posible que allí se juntaran para pegarse 90.000 hombres? Es imposible. No entraban. A no ser. A no ser que 21.000 de ellos estuvieran perfectamente organizados bajo tierra. Los estadounidenses habían subestimado la duración de la batalla, el coste en vidas y heridos de la operación y sobre todo, la estrategia y la preparación del enemigo. Los yanquis Nosotros somos 70.000. Ellos 21.000. Esto va a durar nada y menos porque los vamos a rodear. Error. Iwo Jima acabó siendo la batalla más costosa en la historia del Cuerpo de Marines.
Carlos
Y sobre todo preguntarse también qué interés podía tener esa isla minúscula en mitad del Pacífico y alejada de todo. ¿Tenía algún valor estratégico?
Nieves
Pues ya lo sabes tú. La posición, Su posición estratégica. Porque era y es una isla fea, sin agua. Es una isla maloliente, inhóspita. Pero Estados Unidos necesitaba esa isla. Y Japón necesitaba que no se la quedaran. Tenemos que mirar de frente el mapa de esa zona de Asia para entenderlo. Arriba está Japón con sus japoneses dentro. 1200 km más abajo de Japón está Iwo Jima. Mira que Japón está lejos. Pero Iwo Jima también está más lejos de Japón. Bueno, pues a otros mil y pico kilómetros más abajo de Iwo Jima están las Islas Marianas. Estas Islas Marianas las acababa de conquistar EEUU. Y el siguiente plan era bombardear Tokio sin ser detectados, claro. Pero resulta que los japoneses habían instalado en Iwo Jima un potente radar que detectaría a la primera a los bombarderos estadounidenses que subieran desde las Marianas camino de Tok. Es que tenían que pasar por ahí sin más remedio. No había otro camino. Y ese no era el único inconveniente. Los temibles B-29, que era el modelo de bombardero que lanzó las bombas atómicas luego sobre Hiroshima y Nagasaki, esos tenían que ir escoltados por cazas. Y estos cazas no tenían suficiente autonomía de vuelo para marcarse un ida y vuelta. Las Marianas. Japón. Japón, Las Marianas. Así que necesitaban Iwo Jima para repostar porque estaba a mitad de camino. Japón tampoco había hecho caso de esa cagarruta de isla hasta unos meses antes. Allí sólo había unos cuantos paisanos que malvivían y mal. Morían también recogiendo azufre. Nadie les hacía caso. Nadie les echaba cuentas. Pero el desarrollo de la guerra hizo que los japoneses se fijaran en su isla para sacarle una utilidad militar.
Carlos
¿Te acuerdas a qué película pertenece esta canción? Me pone los pelos de punta esa escena. Es el imperio del sol.
Nieves
Me pone los pelos de punta.
Carlos
Oye, volvamos con el radar. Claro. Que era muy importante en ese contexto. Porque, claro, si ya sospecharían los japoneses de los planes que tenía Estados Unidos.
Nieves
Claro, hay espías. Había espíritus en todas partes. Los peores son los de Trump, que calculan fatal. En el año anterior a la batalla, los japoneses pusieron manos a la obra en Iwo Jima. Subieron a los pocos paisanos que había allí en un barco y los trasladaron. Lo mismo hasta les vino bien que les sacaran de allí. A no ser que los llevaran a Hiroshima o Nagasaki, claro. ¿Instalaron los japoneses un radar de tecnología punta? Construyeron un par de pistas de aterrizaje y convirtieron la isla en un queso de Gruyere. A ver, eso no eran japoneses trabajando, eso eran topos. Construyeron una red de túneles cruzados que acabó siendo la peor pesadilla de los yanquis. Por eso se alargó la batalla hasta 5 semanas cuando debería haber durado 10 días, 12 como mucho. El que diseñó toda la estrategia defensiva fue el famoso general Kuribayashi, al que todavía están buscando los japoneses para darle un abrazo y los yanquis para acordarse de su padre. Sí, pero este no ha aparecido. Cuando los yanquis estaban plantando su bandera el 23 de febrero, ni imaginaban que bajo sus pies, en las entrañas del Suribachi, había el equivalente a un edificio de siete plantas de túneles y de refugios. Los japoneses entraban, salían, aparecían por otro sitio, desaparecían. Aquello era una pesadilla. Pero la diferencia numérica, 70.000 contra 21.000, pues era tal que los yanquis acabaron ganando y los japoneses no abandonaron la batalla aún con la seguridad absoluta de que estaba perdida. Leo las palabras del mayor japonés Ya no mata.
Carlos
Ostras.
Nieves
Perdón. Porque ya le vale llamarse Yanomata yendo a la guerra. Sí, sí, Tremendo. Bueno, pues el mayor japonés ya no mata. Dijo. Los que quedamos somos plenamente conscientes de que nuestras esperanzas de repeler a los americanos o vivir para regresar a nuestra tierra natal y a nuestros seres queridos está fuera de cuestión. Estamos condenados, pero lucharemos hasta el último hom.
Carlos
Oye, con tantas víctimas en aquella batalla, ¿Que fue de los japoneses muertos? Quiero decir, de su resto. ¿Se quedaron ahí o qué pasó?
Nieves
Allí quedaron. Y de allí siguen recuperando a los que pueden. Cuando los yanquis se hicieron con Iwo Jima tuvieron que reparar y agrandar la pista de aterrizaje a toda prisa. Y ahí debajo de esa pista hay miles de cadáveres sobre los que echaron el asfalto. Cuando la isla fue devuelta a Japón en 1968, los japoneses no quisieron seguir utilizando la misma pista y construyeron otra en otra ubicación desde el 52. Desde 1952 Japón lleva recuperando restos de sus soldados caídos en la antigua pista de aterrizaje. Se hicieron 33 excavaciones y se recuperaron todos los restos que se pudo. Pero bueno, quedan por recuperar los restos de unos 10 u 11 mil soldados. También en Japón, como hacen en Estados Unidos, sus gobernantes destinan desde hace décadas y de forma ininterrumpida, gobierne quien gobierne, conservadores o progresistas, presupuesto personal, investigación y tiempo, a no dejar tirado a ningún compatriota muerto en fosas o cunetas sabiendo dónde está. Lo de España sigue siendo una anomalía vergonzosa.
Carlos
Claro, es que sabiendo esas cosas, más aún, ¿No?
Nieves
Claro. Japón ha recuperado hasta ahora los restos de 9.000 soldados desde 2004. Lo hacen además de forma muy metódica y de vez en cuando se hacen entrega de restos a los miembros del gobierno de forma ceremoniosa para que el Estado se haga cargo de darles un entierro digno.
Carlos
Oye, y por terminar, Nieves. ¿Qué es ahora Iwo Jima, además? Ya. Iwoto. ¿Vive alguien allí en la isla o no?
Nieves
Personal militar y funcionarios. En la isla hay establecidas de forma permanente unas 350 personas de la Fuerza de Autodefensa Aérea y Marítima para el control y el mantenimiento de las instalaciones. Los civiles tienen prohibido ingresar en la isla y solo van en viajes o organizados irregulares porque los familiares de los caídos quieren recorrer el lugar donde perdieron a alguien y que saben que todavía muchos todavía están por allí en alguna parte. Caminan por la pista de aterrizaje, visitan el memorial construido por el gobierno, hacen sus ofrendas y sobre todo recorren la isla mirando al suelo, sabiendo que ahí abajo, en alguna parte, hay alguien de los suyos. Porque todo aquello sigue sembrado de cadáveres.
Carlos
Esta es la banda sonora de otra película maravillosa. Cartas desde Ibo Jima.
Nieves
Ah, sí.
Carlos
Aquellas dos banderas de nuestros padres y cartas desde Ibo Jima 000.
Nieves
¿Cuál era una de esas? Era de Kenis.
Carlos
Las dos. Las dos. Son de las dos miradas.
Nieves
Es verdad. Los dos puntos de vista de muy chulo.
Carlos
Qué bien. Bueno, qué bien, qué mal, pero qué bien contado y qué interesante lo que hemos escuchado. Nieves, mañana más.
Nieves
Sí, mañana más. Venga, gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
SER Podcast | Fecha: 25 de marzo de 2026
Con: Nieves Concostrina y Carlos
En este episodio, Nieves Concostrina y Carlos abordan la batalla de Iwo Jima, la más sangrienta del frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. A través de su característico tono didáctico e irónico, Concostrina analiza los hechos, su impacto simbólico a través de la famosa fotografía de la bandera estadounidense en el monte Suribachi, y las secuelas humanas y materiales que persisten hasta hoy. La conversación también conecta contextos históricos y culturales, recordando la importancia de la memoria y el respeto a los caídos, y tocando el paralelismo con otros conflictos como Vietnam.
[01:23] — [03:14]
“La batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico duró cinco semanas. Y en aquel mojón de isla murió lo más grande. Los japoneses. Murieron casi todos.” — Nieves [01:44]
[04:08] — [07:14]
“La imagen fue captada de chiripa, sin ganas, pero lo tiene todo. La imagen tiene fuerza, tiene movimiento, tiene tensión, tiene drama. Y por supuesto, tiene la bandera y seis marines, que en realidad eran cinco marines y un médico...” — Nieves [04:39]
“La impresión que da es que habían ganado la batalla. Pero no. Eso ocurrió justo al principio de la invasión de la isla.” — Carlos [07:14]
[07:27] — [11:11]
“¿Cómo es posible que allí se juntaran para pegarse 90.000 hombres? Es imposible. No entraban. A no ser que 21.000 de ellos estuvieran perfectamente organizados bajo tierra.” — Nieves [08:07]
[11:26] — [15:16]
“‘Los que quedamos somos plenamente conscientes de que nuestras esperanzas de repeler a los americanos o vivir para regresar a nuestra tierra natal... está fuera de cuestión. Estamos condenados, pero lucharemos hasta el último hombre.’” — Mayor japonés Yanomata, leído por Nieves [13:01]
“En Japón, sus gobernantes destinan desde hace décadas y de forma ininterrumpida [...] presupuesto, personal, investigación y tiempo, a no dejar tirado a ningún compatriota muerto en fosas o cunetas sabiendo dónde está. Lo de España sigue siendo una anomalía vergonzosa.” — Nieves [14:36]
[15:16] — [16:25]
“Caminan por la pista de aterrizaje, visitan el memorial construido por el gobierno, hacen sus ofrendas y sobre todo recorren la isla mirando al suelo, sabiendo que ahí abajo, en alguna parte, hay alguien de los suyos.” — Nieves [15:57]
“Aquellas dos, Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, son las dos miradas.” — Carlos [16:32]
| Minuto | Contenido | |------------|------------------------------------------------------------------| | 01:23 | Inicio de la narración sobre la batalla y la isla | | 04:08 | Explicación de la foto icónica y su trasfondo | | 07:27 | Dureza y duración imprevista de la batalla | | 08:51 | Desglose del valor estratégico de Iwo Jima | | 11:26 | Importancia de los túneles y el radar | | 13:01 | Testimonio del mayor Yanomata | | 13:54 | Recuperación de restos y gestión de la memoria | | 15:21 | Estado actual de la isla | | 16:25 | Referencias cinematográficas; cierre del episodio |
Este episodio sintetiza la magnitud y la brutalidad de la batalla de Iwo Jima, el poder simbólico de la fotografía de la bandera, y la persistencia del duelo y la memoria tanto en Japón como —por contraste— en otros contextos históricos. La narración de Nieves, con su estilo ácido y humano, invita a la reflexión sobre el coste de la guerra, el sentido de las imágenes míticas y la necesidad de dignificar a los caídos.
Para continuar explorando estos relatos históricos con el enfoque peculiar de Concostrina, no dudes en seguir el podcast en tu plataforma favorita.