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A
Ser podcast.
B
Hoy en esta ventana especial que emitimos desde la Nave en Madrid, en Villaverde, estamos prácticamente toda la tarde y sobre todo durante la primera hora del programa, proyectando el futuro con esto de la ciencia, la investigación, el talento, etc. Pero es muy importante también en la vida, importantísimo conocer el pasado, saber de dónde venimos y escudriñar en la historia y. Y nosotros tenemos la inmensa fortuna de contar con una observadora de la historia muy, muy, muy especial que es Nieves con Costrina, que esta tarde vuelve a casa, además. Nieves, hoy juegas en casa.
A
Juego hasta en el barrio.
B
Cuéntalo, cuéntalo, cuenta, cuenta. Quiero que cuentes lo del barrio, por favor.
A
Juego. Sí. Hola, buenas tardes, muchas gracias. Juego aquí porque yo nací aquí, nací a 100 metros de aquí porque yo nací en casa. Ayer o antes de ayer hablabais, ya no me acuerdo, de lo de niños robados.
B
Ah, sí, anteayer, de los bebés robados.
A
Yo nac. Aquí al lado, la calle Alcarria, porque mi madre se negó a ir al hospital porque decía no, que roban muchos niños. Fíjate si ya se sabía. Año 61. A que me conservo estupenda. Los jóvenes cada vez tenemos más años, pero bueno, soy de aquí, soy del barrio. Todo esto ha cambiado, afortunadamente. Esto era una de esas colonias de barro donde para ir al cole llegabas hasta las rodillas de barro.
B
¿Tú conociste el barro?
A
Conocí el barro, no el barrio, sino el barro. El barro y el barrio. Estás colonias con pisos de mierda que eran de la obra sindical del hogar. ¿Te acuerdas que con Franco vivíamos mejor? En mi casa, cuando llovía había más agua dentro del salón que fuera porque chorreaba por las paredes, o sea que. Sí. Pero bueno, como al final me arreglé y he salido bien, pues mira qué contenta, o sea que ni tan mal cuántos quisieran, la verdad.
B
Bueno, vamos al lío. Vamos al lío, Venga, vamos al lío.
A
En la ventana Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena Ser.
B
Qué grande, Boquerini. Bueno, la historia puede escribirse o puede contarse de muchas maneras o a través de distintos códigos. Se puede escribir a través de lugares, a través de momentos y a través de personas. Hoy, en este acontece que no es poco, el protagonismo se lo lleva un nombre propio, un grande de la literatura española grande, sin duda, desde luego, pero también grande de la dignidad, de la política, de los ideales que defendió y grande en su vida prácticamente en todo. Esta tarde viajamos al 28 de enero de 1928, que fue el día en que murió Vicente Blasco Ibáñez.
A
Así es, ayer enterramos a Lenin y hoy se nos muere Vicente. Se está muriendo gente por encima de sus posibilidades. Pero sí, se murió. Se murió el irrepetible Vicente Blasco Ibáñez. Irrepetible por su faceta creativa, por su compromiso, por su fortaleza ideológica. Murió demasiado joven por las complicaciones de una neumonía y además solo un día antes de cumplir 61 años, o sea que hablamos hoy de que el 28 de enero de 1928 murió en su exilio del sur de Francia este gran escritor. Pero también podríamos haber dejado para mañana hablar de que el 29 de enero de 1867 nació en Valencia el insobornable republicano Vicente Blasco Ibanis. Este es de los míos. También es cierto que fue un milagro que llegar a vivo a los 60 y a saborear un éxito editorial internacional tan sonado, porque es que se pasó gran parte de su vida retando en duelo o aceptando batirse cuando lo reta. Él decía todo que sí a pegarnos. Lo podían haber matado varias veces incluso, pero al final se murió a sólo tres años de que llegara su anhelada república. Lo que hubiera dado él, la verdad, por poder volver a casa en la España de 1931 a su querida malva rosa. Como hoy ha sido miércoles de cine y Blasco es probablemente el escritor español, si no el más, uno de los más cinematográficos. Es Los cuatro jinetes del apocalipsis, Sangre y arena, la bodega, la araña negra. Estará en un libro contra los jesuitas.
B
Esta no la conozco.
A
Yo conozco, Por eso digo que es de los mismos Cañas y barro, La barraca. Bueno, pues vamos a hablar de Blasco. No de su muerte, ni de cómo el franquismo luego arruinó el mausoleo previsto, ni de la repatriación de sus restos, que fue una manifestación de cientos de miles de personas como no ha vuelto a verse en Valencia. Pero bueno, esto no, porque ya lo contamos en 2021, aunque también hace mucho que lo contamos hablemos del grandérrimo escritor revolucionario que dijo que el único rey legítimo al que nunca nadie destronaría es Cervantes.
B
A ver, vamos por partes, Nieves. Hay algo de lo que has comentado que me ha llamado, y supongo que a mucha gente también, la atención esa etapa duelista o esa afición o lo que fuera de Blas. ¿Por qué se batía este hombre política por política? Siempre.
A
Tú lo hacías así un poquito y ya estaba, ya saltaba. El duelo más sonado fue uno que tuvo con un policía en 1904, pero se sabe que retó o aceptó batirse en duelo al menos en 15 ocasiones. Y esto tiene muchísimo mérito, porque ni sabía disparar ni manejaba el florete. Era un arriesgado. Debe ser por eso que nunca hirió a nadie.
B
Y a él le hirieron, vamos, de.
A
Gravedad, en dos ocasiones. Aquel duelo de 1904 fue, como digo, el más sonado. Y el último ya no volvió a batirse más porque se mosqueó muchísimo con un puñado de obreros encima. ¿Obreros? Eran unos albañiles que estuvieron presenciando el lance y al final silbaron porque no hubo suficiente espectáculo.
B
Serían sangre.
A
Acabó. Era la mierda ya, hombre. Encima que me estoy batiendo aquí. Blasco salió de allí. Por esta gentuza me juego yo el cuello en el Congreso y dijo, como también dijo el gran Labordeta, pues eso, a la mierda. A partir de ahí dejó los duelos y fue desencantante de la política, aunque luego volvió porque Blasco no dejó nunca su activismo ni cuando sus libros le hicieron millonario. Siguió en la lucha contra el golpista Borbón, que tenía desangrada España con la maldita guerra de Marruecos.
B
La guerra de Marruecos. Lo que dejó eso.
A
Tremendo, tremendo. Y contra la dictadura que instalaron el Borbón Alfonso XIII y primo de Rivera. Y sobre todo se dejó la piel en defensa de la educación y contra la secta católica que también tenía desangrado al país, chupando recursos que se necesitaban para los ciudadanos.
B
Pero ese era el contexto general del momento. ¿Pero el duelo con el policía exactamente por qué fue?
A
Pues fue porque hubo una bronca. No vamos a contar exactamente todo con esto, pero había una bronca en las afueras del Congreso. Era un periodo político corrupto y había ciudadanos muy mosqueados. Blasco salió con algún que otro diputado republicano a pedirles a los pequeños grupos que se habían concentrado en las puertas del Congreso que se disolvieran para evitar líos. Todo esto está recogido en el Diario de sesiones del Congreso porque lo contó el propio Blasco Ibáñez al día siguiente en una de sus intervenciones más conocidas porque fue la que dio lugar al duelo y que fue Miratú, el 23 de febrero de 1940. Cantidad de cosas que pasan el 23 de febrero de verdad. Blasco contó desde la tribuna que cuando estaban hablando pacíficamente con los ciudadanos en las afueras del Congreso pidiéndoles que se fueran sin que hubiera ningún tipo de altercado, ni gritos de la República ni nada de nada, abro comillas, de repente vimos sables desenvainados, oímos gritos, vimos gente que llevaba la cara llena de sangre y presenciamos ese atropello. Yo mismo, señor Ministro de la Gobernación, se estaba dirigiendo a él. Recibí un golpe en la espalda, un golpe que no era de ningún agente de orden público sino de un tenientillo sinvergüenza ahí, cierro comillas. Bueno, esto ofendió mucho a todo el cuerpo de policía porque un antidisturbio te arrea a ti y no le puedes decir nada, pero vamos, tú lo llamas imbécil a uno y se enfada todo el cuerpo. Eso le pasó. Esto ofendió al cuerpo de policía. Así que se seleccionó a un oficial por sorteo porque media policía quería matar.
B
A Blasco Ibáñez, o sea, el del duelo era alguien que había pasado una criba pero por aquel entonces Blasco ya era un escritor muy famoso y muy leído. Lo digo por saber si había tantos policías con ganas de cargarse a un famoso.
A
Sí le daba igual que fuera famoso. Sí, sí, era muy famoso ya. Blasco Ibáñez era muy famoso y además todos los polis se debían sentir ya ganadores antes de tiempo porque como Blasco no se había. A ver, este duelo está chupado. Blasco ni siquiera encontró padrinos para que le acompañara.
B
Claro, porque para batirte en duelo tenías que buscar, creo que eran dos personas que estuvieran ahí de testigos y actuaran en caso de que la cosa se torciera.
A
Claro, pero es que el problema es que dicen ¿Cómo vamos a hacerte de padrino? Esto es un suicidio, no podemos, no queremos participar en esto, me voy solo. Este era así. El policía agraciado para matar a Blasco fue un tal teniente Alas Tue y se ajustó el duelo a pistola. A muerte, no, a primera sangre. Primera sangre. A la menor rozadura ya se para. No, no, este era muerte. Con dos balas en la recámara, a 25 pasos de distancia y con un tiempo de 30 segundos para apuntar y disparar. El poli disparó y no le dio, que esto ya tiene delito, porque al poli al menos digo yo que. En fin, disparó Blasco y tampoco dio al poli. Venga, otra vez. Volvió a disparar el poli y esta vez el escritor cayó abatido de culo, pero sin un rasguño.
B
¿Y eso?
A
Pues porque la bala se estampó contra la hebilla del cinturón.
B
Ostras.
A
Bueno, pues eso fue suficiente para que los dos adversarios se dieran por satisfechos. Y ahí pararon.
B
Bien por el policía también.
A
Sobre todo porque al poli tampoco le quedaban más balas. Eran dos en la recámara y por.
B
Mal que apuntara al otro.
A
Bueno, pues aquí todo satisfacer, menos los espectadores, que el ignorante pueblo, que los que querían estaban ahí porque ellos querían más espectáculo, querían sangre. Y respecto a si era o no famoso Blasco, resultó que el teniente Alas Tuey era lector de Blasco Ibáñez. Y después del duelo le soy un admirador de usted y he leído todas sus novelas, me gustan mucho. Y Blasco Ibáñez le contestó pues ha estado a punto de acabar con la fábrica.
B
Por la época de la que estamos Entiendo que Blasco Ibáñez estaba o estuvo en la política durante aquel modelo del turnismo bipartidista del que hablamos la semana pasada, donde había elecciones, entre comillas, que eran una farsa absoluta. Ahora te pones tú, luego me toca a mí. En esa época totalmente amañado, normal que se encabronara.
A
Este era uno de los partidos republicanos de los que nunca había forma de alcanzar el poder. Conseguían escaños, pero no llegaban nada. Fue una etapa, además, en la que ser político en esto era dejarte prácticamente, porque los dos partidos que se turnaban eran pura corrupción. Y Blasco acabó rindiéndose porque era un tipo activo y muy activista. Era muy comprometido, profundamente anticlerical, muy preocupado por la educación que estaba absolutamente destruida, con un índice de analfabetismo en España absolutamente escandaloso.
B
Esa época era tremendo.
A
Ya a finales del XIX, antes de la época que estamos hablando, participaba en acciones para reventar procesiones de muñecas en Valencia se metían unos fregaos tremendos. Yo me imagino hoy a Blasco Ibáñez, primero horrorizado al ver cómo muchos políticos que decían ser republicanos se han rajado. Eso es lo primero. Y lo imagino además agarrando la pancarta en todas las manifestaciones de las víctimas de la Dani.
B
Seguro que estaríais seguro.
A
El primero, el primero. Y sin duda habría estado el primero tirando barro a Felipe antimonárquico total y a la ciudadana Leticia aquel famoso día de la visita. Y sin duda también habría apedreado a la muñeca de Valencia, la de los desamparados. Esto fue un escándalo. Fue cuando la sacaron de paseo por los municipios devastados por la Dana, que esto a muchos nos sonó como a cachondeo. Su dios y mazón provocan la muerte de 230 personas y luego pasan a la muñeca. Para que vea el éxito de la acción, digo yo, no lo entiendo de otra manera. Blasco Ibáñez fue hastiándose de la política hasta que en 1908 renunció a su escaño y ya solo volvió al activismo para combatir la dictadura tras el golpe de estado de Alfonso XIII y primo de Rivera. Ahí fue cuando publicó unos escritos ahora recopilados en un librito que he recomendado varias veces.
B
Yo lo tengo, lo tengo porque me lo regalaste tú.
A
Son facilísimos de conseguir, lo recomiendo con muchas ganas. El libro se titula Por España y contra el Rey. Es entretenidísimo y muy clarificador. Deberían leerlo los inquilinos de la Zarzuela para conocer a su espécimen, la verdad.
B
Oye, pero escucha, ¿Y este hombre cuándo publicó esos textos? ¿Porque lo haría desde el exilio o no?
A
Estaba en Francia. Sí, sí, aquí era una censura tremenda, era imposible. Tuvo que editarlo en Francia y menuda vigilancia había en la frontera para que esos libros no pasaran a España. En realidad no fue uno, fueron tres libritos. Velasco Ibáñez lo llamaba folletos. Fueron tres folletos que se titulan Una nación secuestrada, Otro es Por España y Contra el Rey y lo que será la República Española. Estos serán los tres folletos que llamaba, tres libritos pequeños. El propio Blasco explica al lector por qué desde su dorado y apacible retiro del sur de Francia, viviendo a cuerpo de rey, saboreando el dinero que le dan los libros y el aplauso internacional, escribe estos folletos y dice é he pasado noches enteras sin dormir. Tienes derecho, egoísta, me decía una voz interior, a permanecer impasible viendo la anormalidad en que vive tu país, como si fueses un hombre sin patria. Me ha sido imposible callar, más cuando tantos españoles se ven imposibilitados de hablar dentro de su país. Yo debo de hablar por ellos. Recuerdo las órdenes de combate que daban los antiguos almirantes a sus artilleros en tiempos de la Marina a vela No tiréis al arboladura, tirad al casco las voladuras. En el presente caso son los generales de opereta o de drama policiaco que forman el Directorio. El casco es el Rey. Y yo, español, declaro desde el primer momento, por patriotismo, por decoro nacional, que tiro contra Alfonso XIII.
B
Bueno, con esta aclaración de intenciones se pueden esperar datos suculentos.
A
Totalmente. Los gritos son buenísimos. Es impresionante lo que cuenta Blasco, con nombres y con datos en la mano. Blasco también fue periodista, sobre todo el de la guerra de Marruecos y de la ayuda que prestó el rey a los alemanes en la Primera Guerra Mundial. A la casa de la Malvarrosa de Blasco llegaban cadáveres de civiles de los barcos que bombardeaban los alemanes en las costas de Valencia en el trayecto hacia Argelia. Y eso se silenciaba porque los alemanes no podían estar allí, pero estaban con el permiso de Alfonso XIII. Cosas como estas las denunciaban Unamuno y las denunciaba Blasco Ibáñez. A Unamuno le costó el destierro. El primer escrito de Blasco tuvo un impacto enorme y si pillaban a alguien en España con él, pues directo a la cárcel. Primo de Ribera denunció a Blasco Ibáñez en los tribunales franceses por injurias al rey y lo único que consiguió fue comerse un mojón. Porque el gobierno francés y la Asamblea Nacional se solidarizaron con Blasco. Porque Blasco apoyó a Francia en la Primera Guerra Mundial, mientras Alfonso XIII, el Borbón, iba de neutral, pero dando apoyo logístico al enemigo alemán. El gobierno español finalmente tuvo que retirar la denuncia en Francia. En fin, que lo de hoy solo era un recuerdo a un gran patriota y a un republicano insobornable. Si la actual Monarquía de España no hubiese hecho cosas peores, bastaría esta conducta reciente para demostrar su miedo a la opinión pública, su falta de seguridad y la desvergüenza con que se vale del embuste para salir de sus conflictos. Esto No está escrito ayer, lo escribió Blasco Ibáñez hace 100 años. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with guest co-host)
Episode Date: January 28, 2026
Focus: La vida y legado de Vicente Blasco Ibáñez, intelectual, escritor, y republicano español, en el aniversario de su muerte.
En este episodio, Nieves Concostrina rinde homenaje al escritor y político Vicente Blasco Ibáñez, fallecido el 28 de enero de 1928. El programa explora su figura como referente de dignidad política, ideales republicanos y espíritu indomable, así como sus relaciones conflictivas con el poder, su activismo, y las circunstancias de su muerte, casi en vísperas del advenimiento de la Segunda República Española.
"Se murió el irrepetible Vicente Blasco Ibáñez... Lo podían haber matado varias veces incluso, pero al final se murió a solo tres años de que llegara su anhelada república." (03:10)
"Tú lo hacías así un poquito y ya estaba, ya saltaba. El duelo más sonado fue uno que tuvo con un policía en 1904..." (05:18)
"La bala se estampó contra la hebilla del cinturón." (09:59)
"Después del duelo le dice... 'Soy un admirador de usted y he leído todas sus novelas.' Y Blasco Ibáñez le contestó: 'pues ha estado a punto de acabar con la fábrica.'" (10:18)
"Se dejó la piel en defensa de la educación y contra la secta católica que también tenía desangrado al país..." (06:32)
"En esa época totalmente amañado, normal que se encabronara." (11:44)
“Me ha sido imposible callar, más cuando tantos españoles se ven imposibilitados de hablar dentro de su país. Yo debo de hablar por ellos.” (14:28)
“En el presente caso son los generales de opereta... El casco es el Rey. Y yo, español, declaro desde el primer momento, por patriotismo, por decoro nacional, que tiro contra Alfonso XIII.” (14:50)
"Esto no está escrito ayer, lo escribió Blasco Ibáñez hace 100 años." (15:52)
Sobre Blasco duelista:
“Ni sabía disparar ni manejaba el florete. Debe ser por eso que nunca hirió a nadie.” (05:28)
Sobre el duelo y la admiración de su oponente:
“Después del duelo... ‘Soy un admirador de usted y he leído todas sus novelas...’ — ‘Pues ha estado a punto de acabar con la fábrica.’” (10:18)
Sobre el contexto político fraudulento:
“En esa época totalmente amañado, normal que se encabronara.” (11:44)
Sobre su motivación ética desde el exilio:
“Me ha sido imposible callar, más cuando tantos españoles se ven imposibilitados de hablar dentro de su país. Yo debo de hablar por ellos.” (14:28)
Sobre la monarquía y el legado:
“Si la actual Monarquía de España no hubiese hecho cosas peores, bastaría esta conducta reciente para demostrar su miedo a la opinión pública…” (15:45)
El tono del episodio se mantiene fiel al estilo característico, agudo y sarcástico de Nieves Concostrina, mezclando erudición, humor bohemio y valentía crítica hacia el poder, la corrupción y el conformismo.
Este episodio ofrece una vivaz y rigurosa radiografía de la vida, obra y contextos de Vicente Blasco Ibáñez: rebelde, escritor descomunal, político incorruptible y luchador incansable por la República. La narración de Concostrina hilvana anécdotas, detalles poco conocidos y juicios críticos—invocando la memoria de Blasco como ejemplo de conciencia ética y resistencia frente a las injusticias del pasado y del presente.