
Loading summary
Nieves
Ser podcast.
Narrator/Intro Voice
En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Carla
Hola, Nieves, buenas tardes. Hola, Car, ¿Cómo estás? ¿Qué tal? ¿Cómo va el calor? ¿Cómo va todo? A ver.
Historian/Expert
Estas tierras. Muy bien, la verdad.
Carla
Bueno, pues afortunada eres. ¿Qué te cuentas?
Historian/Expert
Déjame que Una fe de errores. De nada, o sea, un cachete para mí, para mi cuerpo serrano. El otro día, cuando hablamos de la creación de la Cruz Roja, la semana pasada dije que la cruz era desacertada. Me lo sigue pareciendo por ser un símbolo religioso, pero la verdad es que no se eligió como logotipo por ser un símbolo religioso. La cruz roja es en realidad la bandera suiza con los colores invertidos, ya.
Carla
Que es una cruz.
Historian/Expert
Es una cruz, pero se hizo así en honor de su creador, que era suizo. Pero bueno, la verdad es que como la bandera suiza tiene una cruz cristiana, sigue siendo molesta para otros y por eso hubo que crear la media luna roja. Mejor el cristal rojo, que no molesta a nadie. Pero bueno, dicho lo cual, Fe de errores.
Carla
Muy bien, pues fe de ratas confirmada. Vamos al lío de hoy. Mira, hay una película de hace 31, para ser más exactos, que seguro que muchos oyentes recordarán, sobre todo por una canción de su banda sonora. Yo creo que nos suena, ¿Verdad? Y no solo esta, porque la peli tenía. La peli tenía un montón de buenas canciones porque había mucha fiesta y había que bailar. La película en cuestión se tituló Cuatro bodas y un funeral. ¿Se puede recuperar? Yo creo que envejeció bastante bien. Es una comedia romanticona, pero que funciona. Y me he acordado de ella porque hoy, en este Acontece que no es poco, sentamos las bases no de una comedia, sino de un drama. Drama histórico. Pero el título sería muy parecido. Una boda y un funeral. Empate. Una boda y un funeral.
Historian/Expert
La de las cuatro gotas. Divertidísimas. Te pasa toda la película corriendo de.
Carla
Un sitio para otro y llegando tarde a los sitios.
Historian/Expert
Sí, además me acuerdo, perdón, pero siempre decía coño, coño, coño, coño. Siempre corriendo de un sitio a otro. Pues verás, es que repasando en mi archivo los centenares de asuntos que hemos tratado en esta sección de mamarrachadas varias históricas, y digo centenares por no decir más de 2.000, llevamos muchos ya. Sí, sí.
Carla
Jo, qué bien.
Historian/Expert
Me encuentro con cosas muy interesantes que a veces se han quedado a medias o que prometí retomar para completarlas. Lo que pasa es que luego me lío más que la pata un romano y no retomo. Y en este final de temporada voy a reparar en algo algunos asuntos o a refrescarlos porque tenían chicha interesante el de hoy, por ejemplo, que además nos va a dar para enlazar varios asuntos y que dará para dos o tres acontecidos más de estos que a muchos oyentes les gusta, me lo dicen varios, escuchar seguidos al final de la semana cuando están haciendo salmorejo o marmitaco, los ponen todos fijos ahí o dándole a la bici, da igual. El 30 de junio de 1559 se estaban celebrando en París una serie de actos de lo más vistosos por la boda de la niña Isabel de Valois, de 13 años, hija del rey de Francia Enrique II, y que ni siquiera la niña había tenido su primera menstruación y la iban a casar con el señor mayor, Felipe II, que tenía 32 y. Y no sé si alguien en estos momentos está con eso del presentismo y con que no se puede criticar lo que se hacía en el siglo XVI, porque entonces estaba bien hecho, porque era lo que se hacía. Pues yo, con todo mi cariño, se ruego que se vayan a pastar. La boda de la niña con el señor Felipe II se había celebrado por poderes unos días antes de aquel 30 de junio en la catedral de Notre Dame, porque como eran acuerdos mercantiles, pues no hacía falta que fuera el novio a casarse. Iba su agente, que fue el duque de Alba y listo, ya está. Y en las celebraciones tampoco estaba el novio, solo había representantes españoles y luego los franceses, que estaban tan contentos ellos porque habían colocado a la niña. Pero aquello acabó en desastre. La boda acabó en un funeral.
Nieves
Hoy es un día que jamás podré olvidar. La gente se arrodilla y mira.
Narrator/Intro Voice
Hoy es mi funeral.
Nieves
Yo no quiero que me traigan ramos, lo que quiero es que no me coman.
Carla
Oye, por lo que recuerdo de otras ocasiones en las que hemos hablado un poquito de esto, el funeral fue por el padre de la novia. Por el suegro de Felipe II.
Historian/Expert
Exactamente, por el suegro. Por Enrique II. El suegro de Felipe Segundora Enrique II. Se apellidaban igual. La celebración de aquella boda acabó como el rosario de la aurora, porque entre los actos festivos estuvo la celebración de un torneo que era Lo que más les divertía por aquel entonces era una especie de deporte a caballo y con lanza o con espada, pero solo para una élite, porque los pobres no tenían ni para caballo ni para lanza. Tenían que conformarse con jugar a las chapas. Se volvió un deporte tan elitista que solo se celebraba para disfrute de la aristocracia. Llegó un momento en que para participar en un torneo un caballero tenía que acreditar ser descendiente de caballero. Y a veces los descendientes se sentían casi en la obligación de continuar la tradición familiar de la justa. Que esto también les pasa mucho a los de la Guardia Civil. Que deja mi padre la Guardia Civil. Yo también. Bueno, pues no hace falta, tranquilizaos. Pero claro, ocurre que ser hijo de Messi no te asegura jugar como Messi. No, para nada. Con lo cual los descendientes de grandes estrellas de los torneos tenían que meterse a caballeros casi por obligación y como eran muy mantas, los tumbaban o morían a la primera de cambio. Llegaron a desaparecer dinastías enteras por meterse a caballeros sin saber. Y bueno, porque cascaban en estas justas.
Nieves
Un señor con ojos rojos interpreta muy bien su papel. Pobre chico, vaya desgracia.
Historian/Expert
Dios sabía de.
Carla
Oye, y cuándo. ¿Cuando empezó a ponerse de moda esto de los torneos? ¿De qué siglo estamos hablando?
Historian/Expert
Se empiezan a poner de moda Siglo undécimo, duodécimo. Muy medieval todo. Los torneos fueron el gran espectáculo desde la Edad Media hasta todavía mediados del siglo XVI, cuando se acabó este gusto por ellos. Porque precisamente con la muerte del rey de Francia Enrique II terminó la época de esplendor de este entretenimiento. Ahí comenzó la decadencia. Los torneos dejaban tantos heridos, lisiados y tantos muertos que los sujetos dirigentes de la secta cristiana al principio condenaron que se celebraran y amenazaban con gilipolleces de estas descomuniones y tal y con prohibir el enterramiento en tierra sagrada. Vainas de los católicos que se toman en serio porque son sencillos. A la multinacional le importaba un pito en realidad que muriera o no muriera gente, o como decían ellos, la pérdida de almas. Lo que les cabreaba a los curas es que esos bríos y esos caballeros se malgastaran en torneos en vez de en Tierra Santa, porque estábamos en plenas cruzadas y necesitaban a todos esos hombres al servicio de sus intereses guerreros, no perdiendo el tiempo montando a caballo y jugando con lanzas. Con el tiempo es cierto que rectificaron, porque en la iglesia vieron que mejor que condenar, lo que había que hacer era utilizar los torneos para reclutar a buenos cruzados. Claro, era. ¿Cómo se llama?
Carla
Los observadores, los ojeadores.
Historian/Expert
Sí, sí, ojeadores. Estos que van a. A captar a los mejores. Bueno, pues también iban a captar a los mejores para la cantera en los torneos. Y además de un espectáculo, esto de los torneos se convirtió en el ideal del amor cortés. También tenía mucho que ver. Por un lado era un show de valientes machos midiendo sus fuerzas y sus habilidades, y por otro era una exhibición ante las damas para ligárselas o para defender su honor, o simplemente para presumir ante ellas. Mira cómo cojo la lanza, Chat. Y el espectáculo de los torneos fue creciendo de tal man que se levantaban impresionantes escenarios y los caballeros salían a batirse y a pavonearse luego como si fuera un balón de Oro.
Carla
¿Y estos torneos se organizaban por ahí por Europa, o también se daban espectáculos de este tipo por estas tierras?
Historian/Expert
No, esto era como el fútbol. Esto es un espectáculo internacional. Era internacional. Aquí también. Incluso podían quedar, por poner un caso, podían quedar aquí para pegarse caballeros de otros lugares, como cuando se juega un partido grande, Francia Inglaterra, pero juegan en Sevilla. Pues lo mismo podían hacer. Hay un caso concreto. En 1386 hubo un famosísimo torneo en Betanzos, en Coruña, la famosa justa de Betanzos, en donde quedaron, para ver quién era más machote, el duque de Exeter, John Holland, que era un inglés y un francés con muchas R que se llamaba. Y todo porque este pollo francés lleno de erres, que fue el que propuso el torneo, en nombre del amor y de su dama, invitó al de Exeter a librar tres lances de lanzas a caballo, tres de espada, tres de daga y tres de hacha.
Carla
¿Y por qué no había más?
Historian/Expert
Porque no había más.
Carla
Pero vamos, lanza, espada, daga y hacha.
Historian/Expert
Fíjate que sorprendentemente salieron todos ilesos, se lo pasaron en grande y al final del día cenaron todos juntos. Pero hubo otro torneo, porque esto era un entretenimiento, pero hubo otro torneo años después, en junio de 1428, en Valladolid, que esto ya tuvo una puesta en escena. Vamos, que esto ya sí que fue como una final de la Champions. Montaron un teatro en la Plaza Mayor de Valladolid, donde se iban a celebrar las justas con una escenografía que consistía en una enorme torre de madera rodeada de otras 12 torres más pequeñas. Cuando ya estaba todo el mundo ahí situado y expectante, apareció la torre más grande, el rey de Castilla, Juan II, para situarlo, este es el padre de la golpista y pecadora Isabel la Católica. Bueno, Pues apareció Juan II disfrazado de Dios con un par de dioses con túnica celestial y yo me imagino, no sé si con un ojo dentro de un triángulo encima de la cabeza o yo que sé, pero algo que le hiciera parecer Dios. Y en cada una de las doce torres aparecieron otros tantos señores disfrazados de los doce apóstoles entre los aplausos del vulgo.
Singer
We are the champions, my friend, and we keep on fighting till the end We are the champions, We are the champions No time cause we are the champions.
Carla
O sea, por seguir con el paralelismo del fútbol, está claro que los caballeros estos de los torneos eran entonces como las estrellas del fútbol de hoy.
Historian/Expert
Una cosa parecida, Sí, sí, eran estrellones, como eran también los gladiadores en Roma o los aurigas de las cuadrigas, que a mí el cuerpo siempre me puede decir áurigas y cuadrigas.
Carla
Sí, a mí también.
Historian/Expert
Pues no, los aurigas de las cuadrigas, o sea, que eran los pilotos de carrera de las carreras de carros con caballos. Todas las épocas necesitan sus ídolos y gente le ha que pedir autógrafos. Si ahora los chavales tienen ilusión por ser futbolistas, antes querían ser caballeros para batirse en torneos y ganar fortuna y ganar posición social. Felipe de Navarra, uno que fue rey consorte muy antiguo, dijo que había que invertir la juventud en trabajar para conseguir honor, reconocimiento por el valor y para adquirir posesiones temporales y riquezas mediante la que vivir honorablemente. Y todo esto la verdad es que lo facilitaban los torneos. Hace pocos años, también te digo, nuestros mayores nos decían que la juventud había que invertir en una carrera universitaria para conseguir lo mismo que decía el navarro este en el siglo XIV. Yo creo que ahora para conseguir honor, valor y riqueza hay que hacerse fontanero, eso es lo más seguro. Pero es cierto que en los siglos XII al XV el prestigio te lo daban los torneos.
Carla
No haría falta describir cómo era el campo de juego de las justas, porque lo hemos visto en las pelis más de una, pero por si acaso recuerda un poco cómo era esto.
Historian/Expert
Yo no sé si tú lo has visto o si lo han visto los oyentes la peli El último duelo de Ridley Scott.
Carla
Sí.
Historian/Expert
Ben Affleck, Matt Damon. Bueno, aunque en este caso no fue una justa por diversión, sino por lo que se llamaba entonces juicio por combate. Eso fue un hecho real, lo que. Lo que se cuenta en esa película. Bueno, pues la gente se ponía en las gradas, siempre con un palco donde se colocaba la autoridad, o el rey o el duque o quien correspondiera. Y abajo había un recorrido a lo largo, línea recta, pues a veces separado en su mitad por una barrera que podía ser una tela para que los caballos no se cruzaran. Un caballero se ponía en un extremo, el otro se ponía en la otra punta y arrancaban uno hacia el otro, lanza en ristre. Se trataba de romper la lanza contra el contrincante o descabalgarlo, o hacer que perdiera el yelmo, el casco por el golpe, o dar con la lanza en determinados puntos de la armadura. Es que todo dependía de la modalidad. La justa no acababa a veces por derribar al contrario, porque luego podían continuar con espadas pie a tierra.
Carla
¿Y las armas cómo eran, Nieves?
Historian/Expert
Pues cuando combatían por puro espectáculo, no porque estuvieran embroncados, como es en el caso del último duelo. Las armas no podían ser letales. Las lanzas eran huecas, hechas con madera, poco resistentes para que se rompieran enseguida y adem Tenían una bola en la punta. Y las espadas no cortaban ni pinchaban. Se llamaban espadas corteses o graciosas, porque si el que la usaba no tenía mala leche, no hacían pupa. Y además los caballeros iban protegidos en las justas con muy buenas armaduras, 30 o 40 kilos de armadura que protegía especialmente las partes más expuestas en el impacto, la cabeza, el hombro izquierdo, que era donde apuntaban todos. Bueno, y dicho todo esto, ya podremos seguir con lo que se supone íbamos.
Carla
A contar hoy, que no hemos contado.
Historian/Expert
Todavía, el torneo en el que el rey de Francia, Enrique II se metió donde no debía y a pegarse sin saber cómo tenía que pegarse y a que aquellos festejos por la boda de su hija, la niña Isabel de Valois, con el señor mayor rey Felipe II de España, acabara en un funeral mañana o cuando sea más Mañana. Mañana. Mañana.
Carla
Jornada, Nieves. Hasta mañana. Hasta mañana, Carla, que no se nos pase contarlo mañana.
Historian/Expert
No, no, Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina (Cadena SER)
Host: Nieves Concostrina
Date: June 30, 2025
In this lively and irreverent episode, Nieves Concostrina takes listeners on a historical journey back to the fateful events of June 30, 1559, in Paris—the day a royal wedding celebration ended in tragedy. Using her signature blend of wit, skepticism, and narrative flair, Nieves explores the marriage between the young Isabel de Valois and the much older Philip II of Spain, and the deadly jousting tournament that transformed a festive occasion into a royal funeral. Alongside co-host Carla, she delves into the cultural obsession with tournaments, their significance, their risks, and their ultimate demise with the death of Henry II of France.
Origins and Social Impacts [06:38–09:50]
International Jousting & Legendary Matches [08:57–10:08]
| Timestamp | Segment/Topic | |-------------|----------------------------------------------------------------------------| | 00:41–01:25 | Fe de errores sobre la Cruz Roja | | 01:25–02:31 | Parallels with "Four Weddings and a Funeral"; introduction to the theme | | 03:30–04:33 | Political nature of royal marriages; critique of presentism | | 05:10–06:26 | Tournaments as elite entertainment; dangers for the inexperienced | | 06:38–09:50 | Origins, church opposition, and international status of tournaments | | 10:08–11:08 | Theatrical Betanzos and Valladolid tournaments | | 11:40–12:01 | Knights as celebrities; social aspiration | | 13:16–14:22 | Tournament setup and weaponry | | 15:04–15:38 | Cliffhanger: Henry II’s final joust |
The episode maintains Nieves Concostrina’s trademark blend of irreverence ("vayan a pastar"), humor, and skepticism, challenging listeners to question sanitized historical narratives. The storytelling is engaging and filled with vivid analogies (modern football, plumbing, the Champions League), making dense historical content accessible and relatable.
Summary:
This episode sets up the dramatic story of how a royal wedding led to a royal funeral, unraveling the pageantry and perils of aristocratic tournaments with biting humor, historical curiosity, and vivid storytelling. It leaves listeners eager for the next installment detailing the fate of Henry II.
Next episode preview: The fatal accident in the tournament—and how it changed European history—for tomorrow.