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Nieves
Ser podcast. En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlas.
Carlos
Recuerdo tus palabras de ayer. Mañana contaremos algo divertido e indignante. Bueno, primero, aviso para navegantes. El episodio de hoy de Acontece, que no es poco tendrá segunda parte, porque es uno de esos en los que hay tanta tela que cortar, pero tanta, que en una entrega no damos abasto. Nos situamos a primeros de mayo de 1808. Bueno, primeros, no exactamente. Tal día como hoy, 5 de mayo de 1808, comienza el sainete conocido como Las Abdicaciones de Bayona, que fue una de las actuaciones estelares del gran favorito de Nieves, que es Fernando VII, que para que no lo sepa, pasa a la historia como el deseado, también como el rey Felón, que no león, pero que ya ha rebautizado hace tiempo de una manera muy gráfica, que es el mastuerzo. Por cierto, para quien no lo sepa, el mastuerzo es también una planta comestible. Sí, sí, pero la acepción que más le cuadra en este caso es aquella que se refiere a una persona torpe, necia o de pocas luces. Pues eso y mucho más. Fernando VII.
Nieves
Venga, adelante, porque lo insulto. Cosas más gordas debería llamarle yo, no todos. Bueno, ya sabemos que a estas alturas que todos esos planes educativos en este país deliberadamente desinformados, se han diseñado, por lo que a la historia se refiere, a partir de una idea central que no apetezca estudiarla y que los profesores se detengan mucho tiempo en las cuevas de Altamira, en la épica españolista, en la heroicidad de los españoles y en lo malísimos que eran los extranjeros. El objetivo único es que no se llegue a explicar la nefasta y delincuencial actuación de los Borbones en los siglos XIX y XX, el advenimiento de la República, el golpe de estado que nos trajo la guerra y la dictadura. Lo importante es no llegar a todo eso. Para cumplir este objetivo se necesita la complicidad de los profesores. Por eso sólo los que se lo proponen, que ya hay muchos, afortunadamente, llegan a contar lo que algunos no quieren que se cuente. Otros te dirán eso de que no ha habido tiempo, cuando en realidad unos no saben, otros no quieren. Bueno, Pues entre los episodios más bochornosos de nuestra historia contemporánea está el proceso hasta llegar a las abdicaciones de Bayona que se produjeron el 5 y el 6 de mayo de 1808. Esto está enmarcado en la mal llamada Guerra de la Independencia. Nombre tramposo para que los árboles no nos dejen ver el bosque. Y esta guerra sí que la cuentan en el cole pero siguiendo directrices fulleras que omiten los detalles perjudiciales para los gobernantes y ensalzan el heroico españolismo callejero. Porque si no hicieran estas trampas hasta los niños saldrían encendidos del Cole diciendo ¿Pero qué clase de dinastía es esta de los Borbones? ¿Cómo no van a ser lo que son si ya eran lo peor hace 200 años? No me toques los Borbones.
Fernando VII
No me entonen los cuentos ni la ciencia ficción. Soy jefe del estado sin ganar elección. ¿Que me cuentas? Peor Mi vida es el copón, mi apellido Borbón. No me cuentes tus penas que voy a bostezar. No sé lo que es un pico ni lo que es madrugar. ¿Que me cuentas, peón? Mi vida es el copón, mi apellido Borbón.
Carlos
A ver. Tras los episodios que contamos ya en el mes de marzo, después del también mal llamado Motín de Aranjuez y la irrupción de Fernando VII arrebatándole el trono a su padre, hay que recordarlo, nos faltaban para completar el espectáculo estas extravagantes abdicaciones de unos y de otros. Pero escucha una cosa. Pongamos el acento en eso que has comentado. ¿Por qué no debería llamarse Guerra de la Independencia?
Nieves
Porque aquí no hubo ninguna lucha por la independencia. España no dejó de ser independiente y no iba a dejar de serlo para nada. Esto es una cosa que no digo yo. Esto ya lo llevan discutiendo los historiadores. Hace mucho eran los Borbones los que perdieron su independencia y acabaron cautivos en Francia. Pero no los españoles. Los españoles íbamos a ser más libres, más culpables, más listos, más guapos y más independientes. Pero el lenguaje es malvado y sirve para engañar. España iba a estar bajo la órbita de Francia pero con absoluta independencia. Lo único que iba a ocurrir en España es que iba a cambiar la dinastía pero no corría peligro la independencia. Lo que pasa es que primero tuvieron que invadirnos porque lo de progresar no va con nosotros por las buenas. Nos tienen que invadir. Siempre estamos a vueltas con que la primera constitución española fue la de 1812, realizada por las Cortes de Cádiz. Y tampoco es así. La primera constitución de este país se hizo en 1808 y fue la Constitución de Bayona, en la que se recogían ideales de regeneración y cambio con la aceptación de la libertad del individuo, garantías procesales, inviolabilidad del domicilio, libertad de industria y comercio, eliminación de aduanas interiores, reforma de la organización de los poderes y de la administración del Estado. Entonces, claro, esa fue nuestra primera Constitución, también llamado Estatuto de Bayona, pero nos la hicieron los franceses. Después vinieron las Cortes de Cádiz y dijeron vamos a hacer la nuestra. Y los bobos lo primero que hacen es meter al zorro de Fernando VII a vigilar el gallinero.
Carlos
Todos esos puntos de la Constitución de Bayona que acabas de enumerar parecen estar muy alejados de una supuesta pérdida de independencia.
Nieves
Claro, pero porque nunca corrió peligro. Pero esa discusión se la dejamos a los historiadores que esté ahí, que además ya discuten de ello lo suficiente. Pero conste que con ese nombre de guerra de la Independencia solo se conoce en España. No lo conocen de otra manera. Fuera. No se conoce así para nada. ¿Por qué los más españolistas llaman rey intruso a José I Bonaparte? El rey intruso fue Fernando VII, que dio el golpe de Estado para quitarle la corona al rey legítimo que era Carlos IV. Lo que hizo Napoleón fue la corona. Ni para ti ni para ti. Que los Borbones sois dos tontos muy tontos. Vamos a dársela a mi hermano José Bonaparte, que es un currante y mucho más listo. Y eso fue José Bonaparte, rey de una España independiente. A eso vamos. Y lo primero es cómo llegaron a Bayona los Borbones. A la fuerza, cargados de cadenas, secuestrados en helicóptero, como Maduro. Los subieron esposados a una carroza y los secuestraron. Acudieron a Bayona a rendir pleitesía a su amigo el emperador de los franceses, Su Majestad Napoleón I, que por cierto murió tal que hoy otro 5 de mayo, pero de 1821. No nos hemos ocupado de él porque como ayer enterramos a Shakespeare, no quería dar la turra con otro muerto. Pero la que se lió con Napoleón fue muy gorda. Por lo general, cuando se cuentan las abdicaciones de Bayona, siempre resumimos diciendo que Napoleón convocó a Fernando VII y a Carlos IV en Bayona y acudieron como perrillos adiestrados. Pero eso es por resumir, porque esta convocatoria tiene muchos detalles muy extravagantes por el medio, que esta vez no nos vamos a saltar. Extravagante fue cómo y por qué llegaron. Extravagante fue que acataran todas y cada una de las órdenes de Napoleón, que guardaran silencio, que no protestaran. Esto ponía de los nervios a Napoleón. No soportaba gente tan floja y tan servil.
Carlos
Hasta Bayona. ¿Cómo llegaron? ¿Entiendo que por separado, no?
Nieves
Sí es todo tan estrafalario. ¿De verdad, Fernando? Vamos a situarnos. Fernando, que ya había dado el golpe, estaba instalado como rey en Madrid y sus padres, los reyes Carlos IV y María Luisa, en Aranjuez. Sigamos la cronología porque es muy escasa. El 10 de abril, Fernando VII salió de Madrid dirección Burgos, donde esperaba encontrarse con Napoleón. Para tomarse una morcilla, digo yo. Al Mastuerzo le informaron de que el Emperador pensaba pasar a España. Lo estaban engañando, claro. En Madrid, Fernando VII dejó a su tío Antonio Pascual, Su tío era hermano de Carlos IV. Lo dejó al frente de la Junta de Gobierno y le ordena a Fernando Antonio Pascual que se suministren a las tropas francesas todo lo que necesiten, desde pólvora hasta unos cafés con croissants. Y los pedían todo. Llegó el Mastuerzo a Burgos al tercer día. ¿Y durante todo el recorrido desde Madrid, por donde pasaba? Pues las campanas volteaban, fuegos artificiales, banderitas en la calle, banquetes de las autoridades. Viva el más tuerzo. Viva España. Pero qué raro. Napoleón no estaba en Burgos. ¿Y dónde está Napo? Preguntaba Fernando. Uy, pues ni idea. Algo ha debido pasar, le decían. Fernando le escribía, mandaba emisarios y nada. A Napo no se le oía ni respirar. Algunos ya se mosquearon y le dijeron al oye, lo mismo tendríamos que volvernos a Madrid. Pero los infiltrados de Napoleón ahí en esa comitiva con el rey, le convencieron de que continuar hasta Vitoria, que habría habido algún ligero contratiempo. Y allí en Vitoria, un antiguo ministro de Carlos IV, Mariano Luis Urquijo, llegó a toda leche desde Bilbao para decirle al Mastuerzo no sigas, esto es una trampa. Tengo información directa de Francia. Napoleón pretende acabar con la dinastía Borbón en España. Claro, ¿Tú le hiciste caso?
Carlos
No creyeron al emisario de Bilbao, pero ¿Por qué no? Igual porque era un antiguo ministro de su padre y pensaba que la engañaba.
Nieves
Yo qué sé. Yo qué sé. Pero vamos, ni lo creyó.
Carlos
Pero avisado estaba entonces.
Nieves
Avisado. Si esto se sabía antes de que llegara el del bibayo, le dijeron no sigas que esto está empezando a oler muy mal. Bueno, no lo creyó el Mastuerzo ni la mayoría de sus asesores. Decían que cómo se iba a rebajar a eso un héroe como Napoleón porque ese secuestro le haría quedar muy mal ante Europa y ante los propios franceses. Y otros asesores respondieron que en caso lejano de que Napoleón pretendiera quitarle el trono a Fernando, el rey de España tenía suficientes recursos territoriales y comerciales para negociar y contentar a Napoleón y que no le tocara la corona. Bueno, Urquijo, el hombre este se volvió a Bilbao sin podérselo creer. Escribió una carta a un general. Abro comillas. Todos están ciegos y caminan a una ruina inevitable. Esto es lo que está escrito, o lo que es lo mismo, el rey de España es idiota. Pero bueno, los menos intentaron convencer al Mastuerzo de que no siguiera avanzando. Pero Fernando estaba empeñado en encontrarse con Napoleón porque quería explicarse. Quería explicar su golpe de Estado y quería convencerlo de que el legítimo rey de España era él. Necesitaba el aval de Napoleón. Necesitaba que lo reconociera como rey porque entonces lo reconocerían el resto de las cortes europeas. Y a todo esto, Napoleón, callao, silencio. No respondía a las cartas que enviaba Fernando. No recibía a los enviados de Fernando, ni caso a nada ni a nadie. Hasta que el 14 de abril. Viva la República. Hasta que el 14 de abril de 1808 el Mastuerzo escribe una carta a su admirado Napoleón. Hay que ver, Napo, con lo bien que nos estamos portando los Borbones con las tropas francesas y las atenciones que estamos dispensando a Murat. Murat era el jefazo de los franceses en España. Hay que ver, Napo, porque no me respondes cómo eres. Y le dice si, además mi padre ha abdicado en mí voluntaria y espontáneamente. Y Fernando VII le ofrece en esa misma carta, en esa carta ya casarse con una princesa Bonaparte para estrechar lazos entre las familias y los países. Y Napoleón seguía pensando cada vez con más ganas que ese tío era no sólo un traidor a su pueblo y a su propia familia, sino un completo imbécil.
Unknown Singer/Performer
De acuerdo, soy un petardo. Y probablemente con algún retardo, pero me gusta tirar los dardos a los bastardos de esta ciudad. De esta bendita ciudad. Soy un imbécil y un poquito frágil. Pero esta mala gente me convierte en ágil y todo me da igual. Me da igual, soy un imbécil y un poquito frágil, Pero esta mala que me convierte en ágil y todo.
Carlos
Vaya himno. La autocrítica. Pero entonces el servilismo de Fernando VII, al margen de otras cosas, pero el servilismo ya rozaba lo. Joder, lo miserable de verdad. No sé, es muy raro.
Nieves
Todo es estrafalario. Es una locura. Es una locura lo de estos Borbones. Era tan bochornoso todo lo que puso en esa carta que a esa sí contestó Napoleón. Y además contestó poniéndolo a parir. En ningún momento se dirigía a él como majestad. Luego ya le estaba diciendo que no lo reconocía como rey. Le regañó por haber dado un trato humillante al ministro Godoy por haber manchado el honor de sus padres. Y añadió Napoleón respecto a la abdicación de Carlos IV, que si de verdad había abdicado voluntaria y espontáneamente, necesitaba pruebas porque sus noticias eran que la abdicación fue violenta y le había provocado la insurrección de Aranjuez.
Carlos
Como así fue, claro. Como así fue, claro.
Nieves
Que si de verdad Napoleón comprobaba que Carlos IV había renunciado libremente a la corona, Napoleón no tendría inconveniente en reconocer a Fernando VII como legítimo rey de España. Y también le advertía Napoleón al mastuerzo que mucho cuidado con atender mal a los soldados franceses ni levantar al pueblo español contra él, porque se acabaría la relación de colegas. Napoleón estaba convencido de que cuando Fernando leyera semejante carta daría media vuelta y se iría. Por eso ordenó a sus hombres que estuvieran atentos para arrestarlos si intentaba huir. Pero cuando recibió la respuesta de Fernando VII, no se lo podía creer Napoleón. Y así está recogido por los testigos. Se quedó estupefacto. Efectivamente, el Borbón no sólo era mezquino, traidor, servil, también era rematadamente gilipollas. Mañana te la leo porque esto es como la serie de Netflix. El asesino sale en el siguiente capítulo.
Carlos
Oye, pues ya tengo ganas de seguir mañana para que completes la historia.
Nieves
Te dije que era divertido e indignante.
Carlos
Ala, Abba. Hasta mañana.
Nieves
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En este episodio de "Acontece, que no es poco," Nieves Concostrina y Carlos abordan el absurdo desarrollo histórico que condujo a las Abdicaciones de Bayona, ocurridas el 5 y 6 de mayo de 1808. Con su característico tono irreverente y didáctico, Nieves revisa el sórdido papel de Fernando VII—apodado por ella “el mastuerzo”—y expone cómo, lejos de una lucha por la independencia, España atravesó una tragicomedia de traiciones familiares, servilismo cortesano y manipulación napoleónica. El episodio es la primera parte de este relato, prometiendo una “segunda entrega” para completar la historia.
El episodio mantiene el característico tono sarcástico y desenfadado de Nieves Concostrina, combinando rigor histórico con expresiones coloquiales, insultos cómicos (“mastuerzo”, “gilipollas”), bromas musicales y críticas directas y sin complejos a los Borbones. El formato hace la historia accesible, entretenida y profundamente crítica.
Este primer episodio sobre las Abdicaciones de Bayona combina análisis mordaz, anécdotas poco conocidas y una decidida crítica a la versión oficial de la historia española, desmontando mitos nacionalistas y exponiendo con humor el patetismo de algunos de sus protagonistas. El relato queda “en continuará”, prometiendo más detalles indignantes y divertidos en la siguiente entrega.