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A
Ser podcast. Estás escuchando Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
B
Hola, Nieves. Buenas tardes.
A
Hola, Carla, ¿Cómo estás? Buenas tardes.
B
Es verdad que cada año Cuando llega el 11 de septiembre nos asaltan dudas, ¿Verdad? Porque es una fecha histórica por varios motivos. Pero desde luego hay uno importantísimo, ya lo hemos comentado, y este año más, porque se cumple medio siglo del golpe de estado de Pinochet en Chile. El país está dividido, ya lo hemos comentado esta tarde, porque los defensores de esa dictadura, que los hay, se han venido arriba hace tiempo. Y hay bastante ruido, además. Seguro que algo de eso nos suena esta tarde. De hecho, hemos conocido la historia de un superviviente de la Caravana de la Muerte que nos ha puesto los pelos de punta.
A
Sí, lo he escuchado.
B
Hoy es día para recordar lo que ocurrió, lo que ha ocurrido después y que cada uno saque sus propias conclusiones, como siempre. Venga.
A
Sí, y además, bueno, una cosa es que tengas una ideología de ultraderecha, pero apoyar aquel golpe de Estado significa apoyar 3.000 asesinatos, que es que eso es algo absolutamente incomprensible. No sé qué tienen en el alma esta gentuza. No nos vamos a repetir porque hace dos años que ya dedicamos dos programas seguidos a recordar el derribo de la democracia en Chile por parte de la ultraderecha y con el asesino Augusto Pinochet al mando de los militares. También hablamos del suicidio del presidente del gobierno elegido en las urnas, el presidente Salvador Allende, el mismo día del golpe, el 11 de septiembre de 1973. Y hablamos de cómo se ocultó el cuerpo, la exhumación, en fin. Pero es que hoy se cumplen los 50 años redondos de aquel crimen político y social que perpetraron los militares chilenos. Esa flora que se pasa la vida con la patria en la boca, pero que a muchos de ellos lo de asesinar compatriotas les pone que no veas.
B
Fíjate, el teniente este de los ojos verdes de la historia.
A
Claro, si es que la patria dice yo soy patriota para asesinar al que no me gusta. Tú no eres patriota, tú eres un canalla. Bueno, los militares patriotas de Chile, además de acabar a tiros con la voluntad del pueblo chileno. También apuntaron en su haber esos 3.000 asesinados. Como en su momento hablamos de ello y ahí están los podcast. Hoy vamos a lo que no tocamos en su momento y que además enlaza con la actualidad. No por el aniversario, sino porque la Corte Suprema de Chile ha condenado hace dos semanas a nueve militares por el asesinato del cantautor Víctor Jara. Y hace tres semanas, que ha pasado un poquito más desapercibido, la misma Corte Suprema ratificó la condena a seis miembros de la temible policía secreta de Pinochet de ultraderecha. No olvidemos nunca poner el apellido de quien lo hizo. Es importante esta policía que asesinaron al economista y diplomático español Carmelo Soria. Se habló mucho de este caso en la prensa española de los 80 y los 90. Pero oye luego el silencio. Y dudo que una mayoría sepa quién fue Carmelo Soria. Y creo que no a muchos millenials les suene Víctor Jara.
C
Te recuerdo, Amanda, la calle mojada, corriendo a la fábrica donde trabajaba Manuel. La sonrisa ancha, la lluvia en el pelo. No importaba nada, ibas a encontrarte con él, con él, con él, con él, con él. Son cinco minutos, la vida es eterna En cinco minutos suena la sirena de vuelta al trabajo y tú caminando lo iluminas todo. Los 5 minutos te hacen florecer.
B
Es verdad que tanto Víctor Jara como Carmelo Osorio fueron asesinados por la dictadura de Pinochet en años distintos Y con el agravante. Es que Carmelo Soria, es muy interesante que lo recordemos también. Carmelo Osorio tenía inmunidad diplomática.
A
Sí, pero Soria era representante de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que era un organismo de la ONU. Es que es alucinante. Pero la policía y los militares de Pinochet, insisto, los de la patria, el honor y la bandera, se pasan por la entrepierna. Inmunidades, derechos humanos, justicia, todo. A Carmelo Soria lo mataron en el 76. Efectivamente, fue un año distinto. Salió de su oficina de Santiago, iba en su coche y la policía secreta de Pinochet lo interceptó, se lo llevaron, lo mantuvieron oculto y lo torturaron hasta matarlo. Así está recogido en la sentencia. Dos días después, el coche apareció en un canal de Santiago con el cadáver de Carmelo Soria dentro, como si hubiera sido un accidente. Y antes de recordar también el caso de Víctor Jara, asesinado aquel septiembre de hace 50 años. Sí, estaría bien recordar también qué y quién facilitó el derrocamiento de la democracia en Chile aquel 11 de septiembre de 1973. Que son los mismos que se están doliendo hoy, lamentablemente, por lo de las Torres Gemelas. Porque lo que se sabía además, y se sospechaba hace dos años, que ha quedado ya documentado y demostrado, gracias a que Estados Unidos empezó a desclasificar documentos de su archivo de seguridad nacional. Y demostrado está que Estados Unidos participó activamente en el golpe de Estado apoyando a Pinochet. Empezaron a organizarlo todo, además, desde el mismo día en que Salvador Allende ganó las elecciones. El mismo día. Tres años estuvieron planeando el derrocamiento del presidente legítimo. Los reyes de la democracia estuvieron tres años organizando cómo derribar un sistema democrático. Porque el que había ganado las elecciones era de izquierdas. Si hubiera sido otro, sí. Pero esa democracia sí nos gusta. La otra no. En uno de los documentos se recoge lo que le dijo Richard Nixon a su secretario de Estado, a Henry Kissinger, para arrancar la maquinaria del golpe. Le si hay una forma de desbancar a Allende, hazlo.
B
Y la táctica estuvo muy clara. Ahora, con el tiempo, además, se ve con mucha más claridad. Fue ahogar a Chile. Ahogarle económicamente sobre todo, para que luego apareciera el que se supone iba a rescatar al país del desastre.
A
Claro, es lo que hacen. Si es que las maniobras son idénticas en todas partes. En ese paquete, además, iba el asesinato de 3.000 chilenos. Lo que no quería Estados Unidos era correr el riesgo de que el presidente Allende lo hiciera bien. Mira que como éste lo haga bien. Mira que como le vaya bien al país. Y como lo mismo ese presidente salido de las urnas no llevaba a Chile a la ruina, había que provocar esa ruina. Así que se bloquearon los préstamos de los bancos, se cancelaron los créditos y los préstamos a la exportación de Estados Unidos. Se les pidió a empresas estadounidenses que abandonaran Chile. Imagínate el paro que trajo eso. Se manipuló el valor del mercado internacional. De la principal exportación de Chile, que era el cobre. La economía chilena quedó arruinada. Pero era una ruina diseñada y provocada. Repito que esto procede de la desclasificación de documentos de hace dos años. No son fantasías de nadie, sociocomunistas ni de nadie. Y el remate a toda esta maniobra para hundir al país fue autorizar a la CIA a que hiciera lo que hiciera falta. Y ese lo que hiciera falta se llamaba golpe de Estado con Augusto Pinochet al mando. Que los Estados Unidos, ya ves, hayan tenido a presidentes como Donald Trump, o que nos ofrezcan espectáculos como los del Tiparty y el asalto al Capitolio, pues yo creo que quizás no resultan ya tan extraordinarios cuando descubres lo que son y lo que guardan debajo de la alfombra.
C
Murió sin saber por qué. Le acribillaban el pecho luchando por el derecho de un suelo. Para vivir hay que ser más infeliz. El que mandó disparar sabiendo cómo evitar una matanza tan vil. Puerto Mono. Puerto Montt. Puerto Mono.
A
Puerto Mont.
C
Puerto Montt. Puerto Montt. Puerto Montt. Usted debe responder, señor Pérez Ukovic, ¿Por qué al pueblo indefenso contestaron con fusil? Señor Pérez, su conciencia la enterró en un ataúd. Y no limpiarán sus manos toda la lluvia del sur.
B
Oye, Nieves, que has hablado ya de lo de Carmelo Soria, pero recordemos cómo fue la detención y el asesinato de Víctor Jara.
A
Tengo los pelos de punta escuchando Puerto Montt. A Víctor Jara le pilla aquel 11 de septiembre de 1973 en la universidad Técnica de Sant, que es donde él trabajaba, Ya no pudo regresar a casa porque lo siguiente, 24 horas después, ya con la Casa de la Moneda, que era la sede de la presidencia ya bombardeada, ardiendo, con el presidente muerto, con las calles tomadas, pues lo siguiente fue el asalto de los militares a la universidad. Y de allí comenzaron a llevarse a todos a los dos campos de concentración previstos, que era el famoso Estadio Chile y el otro el Estadio Nacional. Eso es lo primero que hacen los golpistas. Reunir a sus víctimas en estadios y luego ir asesinando a su ritmo. En España, los franquistas lo hacían en las plazas de toros a falta de estadios. Víctor Jara fue llevado al Estadio Chile junto con cientos y cientos de ciudadanos. Los militares los metían en pujones y a culatazos con las manos en la nuca. Y con el cantautor ocurrió lo que tarde o temprano iba a ocurrir. Que algún militar lo identificara como el famoso Víctor Jara. El que cantaba a desalambrar. Duerme, duerme, negrito. Amanda, ¿Que ha sonado? Usted no es na ni chicha ni limoná. O el que hacía también preguntitas sobre el canalla de Dios con letra de Atahualpa Yupanqui. Y ese oficial que lo reconoció cuando lo vio a ese miserable me lo traen para acá. Ahí se llevó la primera paliza. Horas después se llevó la segunda. Acabó con el abdomen hecho polvo, las costillas rotas, y, según el sumario, las manos estaban especialmente inflamadas por los golpes que recibió, porque eran las manos que tocaba la guitarra con las que componía. Aguantó como pudo, como la mayoría de los torturados en el estadio, empapado en sangre, sin comer, sin beber, sin abrigo. Y aguantó eso durante cuatro días, hasta que el día 15 empezó el traslado de prisioneros al otro estadio, al Estadio Nacional. En ese momento, a Víctor Jara lo separaron, lo bajaron a los subterráneos. Allí le ataron las manos a la espalda, le dieron otro palizón, y un militar patriota, muy patriota, el teniente Barrientos, le puso la pistola en la nuca y disparó, pese a que ya estaba muerto. Como a los militares muy patriotas les gusta mucho disparar, el cadáver de Víctor Jara presentaba 44 impactos de bala. El cuerpo apareció junto con otros asesinados el 16 de septiembre, ya tirado junto al muro del cementerio de Santiago.
B
Oye, ¿Este teniente Barrientos es uno de los condenados hace apenas un par de semanas por la Corte Suprema de Chile, o no?
A
No. Pedro Pablo Barrientos, el teniente patriota, salió huyendo a Estados Unidos cuando empezaron los procesos y allí consiguió la nacionalidad estadounidense. Por eso no lo han podido condenar. Pero este hombre está acojonadito porque está pendiente de extradición y el estado de Florida le ha revocado la nacionalidad estadounidense hace dos meses y ya puede ser extraditado. Ha perdido la protección de patriota ciudadano estadounidense. Ahora tiene 76 años y ya en 2016 fue condenado por un tribunal de la ciudad de Orlando, en Estados Unidos, a pagar a la viuda de Víctor Jara y a sus dos hijas 28 millones de dólares, que por supuesto, no ha pagado para nada, no ha soltado ni un duro. Debe ser que la justicia en general, porque nunca se puede generalizar, ya lo sabemos, pero parece que hay que decirlo a cada paso, pues esa justicia, Estados Unidos o España o Chile, no deja de ser un cachondeo, porque es que se sentencian cosas que no se cumplen. Lo mismo el exteniente Barrientos, por miedo a ser extraditado, no sé, lo mismo decide suicidarse, como ya hizo uno de los militares condenados al día siguiente de conocer la sentencia.
B
Hombre, son sentencias que no dejan de ser amargas porque los asesinos llevan disfrutando casi 50 años de inmunidad.
A
Es una vergüenza. Por mucho que condenen a 15 años de cárcel a un tipo que tiene 80 tacos. ¿De qué sirve? Como curiosidad, decir que el presidente del Partido Republicano de Chile, el ultraderechista pregonado, este José Antonio Kast que habéis hablado de la primera hora, el que defiende la dictadura de Chile y el golpe de Pinochet, es colega de Santiago Abascal, al que también le cae bien y por deducción le deben parecer muy bien sus matanzas. Las matanzas de Pinochet. Dicen los dos que están en plena sintonía. Se han reunido en Madrid también con el disimulador Espinosa de los Monteros. Se dan apretones de manos. Y claro, con estos mimbres Feijóo pretende hacer un cesto ahora que se va acabando el veranito azul del otro disimulador llamado Borja Semper. Uno de los versos del último poema que escribió Víctor Jara en el Estadio Chile y que a escondidas entre unos y otros pudieron salvar. Canto qué mal me sales cuando tengo que cantar Espanto. Es un poema que Víctor Jara hubiera convertido en canción, seguro, si no lo hubieran asesinado los patriotas de la ultraderecha.
C
Los que entregaron su sangre y en caudales generosos multiplicaron los panes.
B
Mañana más, Nieves, Un abrazo muy grande.
A
Otro para ti. Gracias, Carla. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Lasser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Acontece que no es poco
Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carla
Date: September 11, 2023
Episode Theme:
A reflection on the 50th anniversary of the coup d’état in Chile, which overthrew the democratically elected government of Salvador Allende and led to the Pinochet dictatorship. Nieves Concostrina explores the causes, repercussions, and recent developments tied to the dictatorship's legacy, paying special attention to the ongoing fight for justice regarding victims such as Víctor Jara and Carmelo Soria.
“El país está dividido… los defensores de esa dictadura, que los hay, se han venido arriba hace tiempo. Y hay bastante ruido, además.” (00:29)
“Apoyar aquel golpe de Estado significa apoyar 3.000 asesinatos, que es que eso es algo absolutamente incomprensible. No sé qué tienen en el alma esta gentuza.” (01:08)
“No olvidemos nunca poner el apellido de quien lo hizo…” (02:20)
Poetic Interlude:
(04:05–04:17) Both Jara and Soria were murdered by the Pinochet regime, with Soria being a UN diplomat holding immunity:
“...es que Carmelo Soria tenía inmunidad diplomática.” (04:09)
(04:17–06:16)
“...demostrado está que Estados Unidos participó activamente en el golpe de Estado apoyando a Pinochet...” (05:01)
“Los reyes de la democracia estuvieron tres años organizando cómo derribar un sistema democrático. Porque el que había ganado las elecciones era de izquierdas.” (05:32)
“Fue ahogar a Chile. Ahogarle económicamente sobre todo, para que luego apareciera el que se supone iba a rescatar al país del desastre.” (06:16)
“...quizás no resultan ya tan extraordinarios cuando descubres lo que son y lo que guardan debajo de la alfombra.” (07:46)
“Aguantó eso durante cuatro días… hasta que el día 15 empezó el traslado de prisioneros al otro estadio… A Víctor Jara lo separaron… le ataron las manos a la espalda, le dieron otro palizón, y un militar patriota, muy patriota, el teniente Barrientos, le puso la pistola en la nuca y disparó, pese a que ya estaba muerto... el cadáver de Víctor Jara presentaba 44 impactos de bala.” (10:36)
Lieutenant Pedro Barrientos, responsible for Jara’s death, fled to the US and only recently lost his citizenship, opening the door to possible extradition:
“...el estado de Florida le ha revocado la nacionalidad estadounidense… Ahora tiene 76 años… pero no ha soltado ni un duro.” (11:51)
The frustration of justice after so many years:
“Es una vergüenza. Por mucho que condenen a 15 años de cárcel a un tipo que tiene 80 tacos ¿de qué sirve?” (12:44)
(12:44–13:49)
“El presidente del Partido Republicano de Chile… José Antonio Kast… es colega de Santiago Abascal, al que también le caen bien… Se han reunido en Madrid también con el disimulador Espinosa de los Monteros…” (12:54)
Closing Reflection:
“Canto qué mal me sales cuando tengo que cantar Espanto.” (13:26)
"Tú no eres patriota, tú eres un canalla." — Nieves (02:03)
"Los reyes de la democracia estuvieron tres años organizando cómo derribar un sistema democrático..." — Nieves (05:32)
“La economía chilena quedó arruinada. Pero era una ruina diseñada y provocada.” — Nieves (07:07)
“El cadáver de Víctor Jara presentaba 44 impactos de bala.” — Nieves (11:10)
“Es una vergüenza. Por mucho que condenen a 15 años de cárcel a un tipo que tiene 80 tacos ¿de qué sirve?” — Nieves (12:44)
“Canto qué mal me sales cuando tengo que cantar Espanto.” — Víctor Jara, quoted by Nieves (13:26)
Nieves Concostrina maintains her characteristic irreverent, direct, and critical tone, using sharp language ("gentuza", "canalla") to underscore the gravity of the events and her moral stance, while offering a compelling storytelling approach that blends historical rigor with poignant cultural references.
This episode provides both an accessible historical overview and a powerful moral critique of the Chilean coup, US intervention, and ongoing issues of justice and memory. With evocative narrative, song excerpts, and pointed commentary, Nieves ensures the personal and collective scars of 1973 remain impossible to ignore.