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Nieves
Ser podcast. En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Carla
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlas.
Carla
Había historión ayer, el de las repúblicas bananeras. Joder, qué rabia.
Nieves
Do Sí. A ver si situamos lo que son las cosas.
Carla
Bueno, mira, hablando de situar lo que son las cosas, he buscado en el diccionario la definición de escándalo y me sale la siguiente explicación. Abro comillas. Hecho o dicho considerados inmorales o condenables que causan indignación y gran impacto públicos. Cierro comillas. Está muy bien. Yo creo que es una descripción precisa de lo que entendemos por escándalo, ¿Verdad?
Nieves
Sí, pero totalmente.
Carla
Pero ¿Y si esos escándalos se acumulan en el tiempo y duran años y años, incluso se agravan? ¿Deberíamos inventar una palabra nueva? Pues no lo sé, pero hoy podemos recurrir a una categoría especí la de los escándalos reales. Pero no reales de verdaderos. No, no. Escándalos de reyes, de reinas, de princesas, o sea, escándalos monárquicos, que dicho sea de paso, son un filón.
Nieves
Sí, sí. Y divertidísimos.
Carla
Son un filón.
Nieves
Sí, sí, sí. Podríamos llamar, ahora que lo dices, reales escándalos reales.
Carla
Reales. Escándalos reales, Efectivamente.
Nieves
Y así metemos todo en la ecuación. Y en el diccionario también debería poner escándalo. Canción de Rafael. Es eso, ¿No? ¿Te acuerdas?
Carla
Sí, hombre. Hoy, 8 de abril, el titular no es Escándalo 8 de abril de 1795, una boda real en Inglaterra. ¿Que dices? Qué bien. Pero claro, va rascando, rascando.
Nieves
Dicen que es el mayor escándalo real europeo del siglo XIX. Este, el tema del que hablamos hoy, ocurrió en la corte británica y cómo sería escandalosamente escandaloso que ni siquiera nuestra frescachona Isabel II de Borbón, perdiendo los corsés por los restaurantes con sus amantes y su marido, el consorte Francisco, con su novio para allá y para acá, pues ni siquiera ellos pudieron igualar después la apuesta. La corona británica es muy de escándalos. Por lo menos uno muy gordo, muy gordo, muy gordo cada siglo que dan para tirarse chafardeando décadas. En el 21, el de la detención de Andrés de Inglaterra por sus rollos pedófilos con Epstein. En el siglo XX, el del actual Carlos III, oyéndole decir que quería ser el tampax de su amante Camila, cuando todavía estaba casado con la princesa Diana. Y en el 19, el escándalo del matrimonio entre el príncipe de Gales Jorge y la señora Carolina Brunswick Wolfenfunzenbüttel Wolfenbüttel, como su propio nombre indica, era alemán.
Carla
Y de Reus no era.
Nieves
No era de Reus. No era de Reus. Cuyo matrimonio entre estos dos se celebró el 8 de abril de 1795. Desde ese mismo día fue un desastroso no parar. Puede que ahí resida la supervivencia de las monarquías. A veces lo pienso. Ya. Su única utilidad es ver si el siguiente escándalo supera al anterior. Y también sirven para dar contenido a las revistas de peluquería. Pero bueno, de momento que vayan cogiendo
Carla
palomitas y por alusiones,
Chorus/Interjection
Escándalo. Escándalo. Es un escándalo. Escándalo. Es un escándalo.
Carla
Si te parece, primero presentamos a los dos personajes para saber si el escándalo que se avecina era una cosa previsible o igual fue cuestión de mala suerte. Porque ese Jorge, además, luego llegaría rey.
Nieves
Claro que sí, evidentemente acabó siendo Jorge IV. Y sí el escándalo estaba cantado, era más que previsible. Todos los matrimonios reales son desastrosamente previsibles. Para definir al que luego fue el rey de Inglaterra, Jorge IV, y que no digan ya está, esta otra vez, yo voy a remitirme a la descripción que hace de él el prestigioso Diccionario de Biografías Nacionales. Esta es una obra de referencia de 60 volúmenes sobre las personalidades británicas, que además se va actualizando y se ha ido actualizando por la Universidad de Oxford. Todo esto en mi descargo. Y dice de Jorge IV puede haber habido en la historia de Inglaterra reyes más depravados que Jorge IV, pero ninguno más carente de virtud alguna. Fue un disoluto, un petimetre borracho, un caprichoso manirroto, un irresponsable jugador, un mal hijo, un mal padre, un mal marido, un mal ciudadano cobarde y mentiroso. A mí me dices que esta descripción es de uno al que llamáis emérito y lo ha clavado.
Carla
Pero es que es de una institución oficial. Esto no es de un artículo de opinión, digamos.
Nieves
No, no, no. Es el diccionario.
Carla
Bueno, oye, pue 8 de abril, día de la boda en la que comenzó este desastre.
Nieves
Sí, Sí. No sé ni cómo vamos a resumir tanto despropósito, pero bueno. Los novios Jorge y Carolina se casaron sin conocerse, solo por retratos. La novia había llegado tres días antes a Inglaterra procedente de Alemania. Era un matrimonio de Estado apañado, de los que nunca salen bien. En realidad, en las familias reales no sale bien ninguno, si echamos un ojo. Mal cuando imponen a la novia o al novio y mal cuando se la buscan ellos o se lo buscan ellas. Se sabía que eso iba a ir mal porque la lista de amantes del Príncipe era descomunal. Llevaba varias en paralelo y con una de ellas, una tal Sra. Marianne Fitzgerber, se casó en secreto por el rito católico. En secreto cuando él era de la secta anglicana. Imagínate el Príncipe de Gales casándose con una viuda católica y a escondidas. A esto añade que se lo jugaba todo y que no soltaba la botella. Todo esto era conocido en Inglaterra y encima en un momento con el país metido en unas guerras napoleónicas que estaban trayendo muchísima miseria a la población. Aquí el único que se lo pasaba en grande era el Príncipe. Cuando sus deudas llegaron a 600 mil
Carla
libras de la época que debía ser,
Nieves
pues imagínate, yo qué sé. Sería absurdo hacer, porque nunca estas equivalencias. Pero es una pasta impresionante. Bueno, pues su padre, el rey Jorge III y el Parlamento, cuando ven las deudas que tiene el Príncipe, le dicen que ya están hartos y que no le sufragan sus deudas, sus borracheras y sus amantes. Ahí el Príncipe se acojona, porque claro, se acaba el chollo y promete sentar la cabeza casándose y ya está.
Carla
Quiero decir, por el hecho de casarse ya dan ¿Por que el Príncipe de Gales se iba a encauzar?
Nieves
Pues si son así, los casamos y ya se lo hacen todos. Los casamos y ya está. Y luego ya siguen a lo suyo, pero están casados. El primer encuentro entre los novios, fatal. El príncipe Jorge iba pasadísimo de vino la primera vez que vio a la novia. Llegó haciendo eses hasta su todavía novia, Carolina. Le dijo Western. Bueno, le debió decir good evening. Y llegó delante de testigos porque iba a ser la presentación oficial. Se dio media vuelta y se fue. Lo primero que hizo Jorge fue poner a una tal Lady Jersey como primera dama de honor de Carolina, porque era una de sus amantes y así la podía tener cerca. Esta Lady Jersey era además la esposa del caballerizo real es un putiferio. La monarquía. No me digas que no. La luna de miel no fue mejor tampoco. Fueron dos semanas entre el castillo de Windsor y la mansión del príncipe en Kempshot. Pero a los pocos días de la nuna de miel, nada, cuatro o cinco días, el señor se aburrió, empezó a invitar amigos y la luna de miel se convirtió en un botellón con los colegas y con otras señoras que invitaron. Alcohol y sexo. Alcohol y sexo. Fue todo con la princesa Carolina delante. Pero bueno, ya se sabe que para eso se casan. Único mantener la apariencia y parir algún heredero. Ese es el objetivo. Y Carolina cumplió, porque exactamente nueve meses después de la boda nació una hija. Charlotte o Carlota, La princesa Carlota. Cuando la niña tenía tres meses, el gamberro príncipe Jorge escribió a su mujer diciéndole que a partir de ese momento vivirían separados porque tenían naturalezas distintas.
Singer/Performer
¿Selling its romance There will come a day and youth will pass away What will they say about me when the end comes? I know there's a Just a jiggles. Life goes on without me and just a jiggle.
Carla
Hay que reconocerle cuajo al príncipe. Bueno, cuajo. Vio la cara de Se me entorma, pero para poner esto por carta, quiero decir. Oye, ¿Y el rey qué decía? ¿Y qué decía el Parlamento? ¿Y qué decían los británicos?
Nieves
Los británicos sabían que el heredero del trono era un borracho, un jugador y un mujeriego. Lo sabía el Parlamento y lo sabía su Padre, el Rey. ¿Dónde reside el sinsentido de las monarquías? En que te toca el que te toca. Sea borracho, sea idiota, sea rubia o sea simple, te comes lo que venga. Inglaterra tenía que comerse a Jorge. Como futuro rey, Jorge III se puso del lado de su nuera y de la niña. Al principio, porque sabía lo que era su hijo, pero luego su hijo era el príncipe y él era el importante. Jorge dejó a su amante, Lady Jersey, la esposa de su caballerizo, Volvió con la señora Anna Marie Fitzgerber, con la católica que se había casado. Por supuesto. El príncipe de Gales se desentendió de su hija totalmente. Siguió a sus borracheras y a sus juergas. La princesa Carolina se conformó con vivir apartada, pero vivía plácidamente con su niña Charlotte y sus numerosas relaciones intelectuales. El susto llegó cuando La niña cumplió 8 años y el gamberro de su padre pide la tutela de la niña porque la quiere y la echa de menos. Pues no, porque es la única heredera del heredero. Claro, él había roto relaciones con su mujer, la única heredera era la niña.
Carla
Pero ¿Y se la puede quitar?
Nieves
Hombre, cuando alguien se casa con un príncipe o con un rey, los hijos que tengan pasan inmediatamente, y eso ocurre también en España, a la tutela del Estado. La madre deja de contar Absolutamente para nada. Bueno, pues se la quitan. Y eso sigue ocurriendo. Se la quitan a la madre y como a la princesa Carolina le gustan mucho los niños, lo que hizo adoptar a nueve huérfanos por su cuenta, La calumniaron diciendo que uno de esos niños era producto, era en realidad suyo y era producto una relación con un amante. El príncipe Jorge montó la de Dios y organiza una comisión de investigación porque se sentía ultrajado.
Carla
Insisto en lo de la cara de cemento armado, o sea, el mismo marido que no paró de engañarla desde la luna de miel y que ordenó la separación por las naturalezas distintas, se siente ultrajado.
Nieves
Claro, total. Es muy loco todo. Muy loco. Muy loco. La comisión demostró. Se abrió una comisión de investigación muy seria. Bueno, pues se demostró que eran falsas las acusaciones, que efectivamente los niños, que no había tenido ninguna relación y que los niños eran adoptados, lo que provocó que la princesa Carolina disparara su popularidad. A donde iba era aplaudida y ovacionada. Y a partir de ahora ya voy a ir muy rápido, El rey Jorge III, que padecía esquizofrenia, el rey titular, tuvo que retirarse porque estaba ya fatal. El príncipe Gamberro de Gales fue proclamado regente. Volvió a cambiar de amante, restringió las visitas de Carolina a su hija. Los amigos de la princesa, que antes visitaban sus salones y mostraban su solidaridad, en cuanto el Gamberro subió, primera línea de poder como regente, se separaron de Carolina para quedar bien con el inminente futuro rey de Inglaterra. Los cortesanos son así. La princesa Carolina fue excluida poco a poco de la corte y de todos los actos, pero seguía siendo la princesa de Gales. Se le prohibió todo acceso a su hija hasta que, harta de todo, se largó de Inglaterra. Como se quedó sola en el extranjero, contrató como asistentes a una comitiva de italianos, pero desde Inglaterra se la vigilaba de cerca, a ver qué hacía y a dónde iba. Y constantemente enviaba a su marido información sobre, y lo digo textualmente, las extravagancias de su esposa. Ella era la extravagante. Bueno, estando en Italia, Carolina supo de la muerte de su hija Charlotte. Murió Carlota, la joven murió durante un mal parto. Tenía 21 años la joven. La princesa Carolina quiso volver a Inglaterra. Se lo impidieron porque el príncipe de Gales le pidió al rey de Francia, Luis XVIII, que no la dejara atravesar su territorio.
Carla
Hay que tener mala sangre también. Oye, pero escucha. En algún momento el que era regente, Jorge, pasaría a ser rey. El Jorge IV que fue rey. Pero entonces ¿Qué ocurre? ¿Qué ocurrió en ese momento con la princesa Carolina? Porque. Claro.
Nieves
Pues que se convirtió automáticamente en reina,
Carla
que es lo que tocaba.
Nieves
Claro. Mira, allí en Inglaterra, en el mismo momento que muere un rey, para evitar el vacío de poder en el interregno, en Reino Unido existe la fórmula de la proclamación inmediata, que se dice eso de el rey ha muerto, larga vida al rey. Ahí, en ese momento ya eran reyes. Y ahí Carolina comenzó a exigir sus derechos. Pese a todas las prohibiciones, zancadillas y trampas, consiguió llegar a Inglaterra la coronación. Y como reina que era, las instituciones brindaron una entrada triunfal. Desde que desembarcó en Dover hasta que llegó a Londres con todos los honores correspondientes a una reina. Vítores, aplausos de la plebe, todo En Londres, recibimiento del alcalde por todo lo alto y de otras instituciones. El gamberro del rey Jorge IV, indignadísimo, amenazó con abdicar si no se procesaba a la reina por adúltera. El gobierno estuvo de acuerdo. Las cámaras de Lores y Comunes también de acuerdo. Pero tuvieron que echarse atrás con el proceso porque los abogados de la reina Carolina sacaron la documentación que demostraba que el rey de Inglaterra era bígamo y que encima su otra esposa era la católica Ana Mari. Eso hubiera supuesto ya la obligada abdicación.
Carla
Oye, ¿Y Carolina llegó a ser coronada o no?
Nieves
No. Carolina se plantó, llegó a la puerta, llegó a Westminster y la pararon en el mismo pórtico de la abadía. Le pidieron la invitación para entrar. Hombre, que soy la reina. Pues nada, no la dejaron pasar. Tuvo que volverse humillada. Al día siguiente, Carolina empezó a encontrarse sospechosamente enferma y murió días después. Todavía no se sabe de qué. Para la mayoría no hay duda de que fue asesinada. Tenía 53 años y había sido una infeliz desde que se casó en Maldita la hora, aquel 8 de abril con 26 años. Bueno, ni te imaginas todo lo que me he saltado para poder llegar aquí. Pero solo una cosa más. Meses antes de la coronación de Jorge IV, cuando el 5 de mayo de 1821 el primer ministro le comunicó al rey que su mayor enemigo había muerto, el rey exclamó Gracias a Dios, ella ha muerto. Y el ministro respondió No, majestad, el que ha muerto es Napoleón. Creo que mañana estoy hacia el colmo. Sí, sí, sí. Pues así fue. Yo creo que mañana voy a seguir con escándalos monárquicos, que son divertidos. Pero bueno, tranquilidad en la zarzuela, que van a ser británicos todos. Arrieros somos
Chorus/Interjection
y en el camino anda. Y cada quien tendrá su merecido.
Carla
Arrieros somos. Hasta mañana, Nieves. Un beso.
Nieves
Otro para ti. Gracias, Carla. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Episode: 8 de abril de 1795: Boda real en Inglaterra: 26 años de escándalos en la corte británica
Host: Nieves Concostrina
Date: April 8, 2026
Platform: SER Podcast
This episode of “Acontece que no es poco” by Nieves Concostrina offers a detailed, irreverent, and humorous retelling of one of the greatest scandals in European royal history: the disastrous marriage between George IV (then the Prince of Wales) and Caroline of Brunswick. The show delves into the origins, consequences, and 26 years of controversy and intrigue that followed their union, holding a magnifying glass to the British monarchy’s penchant for public scandal and personal dysfunction.
Carla reads the dictionary definition of "escándalo" to set the scene, noting that royal scandals (“escándalos reales”) are an endless source of content.
"Hoy podemos recurrir a una categoría específica: la de los escándalos reales… son un filón." (Carla, 00:57)
Nieves underscores the uniqueness of royal scandals across centuries, emphasizing that nearly every century offers a spectacular British royal scandal.
“La corona británica es muy de escándalos. Por lo menos uno muy gordo cada siglo que dan para tirarse chafardeando décadas.” (Nieves, 02:15)
Nieves introduces George IV as described by the Oxford Dictionary of National Biography:
“Puede haber habido en la historia de Inglaterra reyes más depravados que Jorge IV, pero ninguno más carente de virtud alguna. Fue un disoluto, un petimetre borracho, un caprichoso manirroto, un irresponsable jugador, un mal hijo, un mal padre, un mal marido, un mal ciudadano, cobarde y mentiroso.” (Nieves, 04:26)
Carla expresses disbelief at such an officially documented description.
Caroline’s popularity soared after George attempted to accuse her of infidelity when she adopted nine orphans (he accused her of having a child with a lover).
“La comisión demostró…que los niños eran adoptados, lo que provocó que la princesa Carolina disparara su popularidad.” (Nieves, 11:45)
George’s hypocrisy is repeatedly highlighted, as he felt “ultrajado” by imagined slights while ignoring his own misbehavior.
George IV tried to prosecute Caroline for adultery; attempts stalled because her lawyers revealed evidence of the king’s bigamy.
During his own coronation, Caroline was stopped at the doors of Westminster Abbey:
“Llegó a Westminster y la pararon en el mismo pórtico de la abadía. Le pidieron la invitación para entrar. Hombre, que soy la reina.” (Nieves, 14:54)
She fell ill and died days later, under circumstances widely believed to be suspicious (“enferma sospechosamente…para la mayoría no hay duda de que fue asesinada”).
“Cuando el 5 de mayo de 1821 el primer ministro le comunicó al rey que su mayor enemigo había muerto, el rey exclamó ‘Gracias a Dios, ella ha muerto’. Y el ministro respondió ‘No, majestad, el que ha muerto es Napoleón’.” (Nieves, 15:42)
“Su única utilidad es ver si el siguiente escándalo supera al anterior. Y también servir para dar contenido a las revistas de peluquería.” (Nieves, 02:56)
“En realidad, en las familias reales no sale bien ninguno, si echamos un ojo. Mal cuando imponen a la novia... y mal cuando se la buscan ellos…” (Nieves, 05:24)
“Los hijos que tengan pasan inmediatamente, y eso ocurre también en España, a la tutela del Estado. La madre deja de contar absolutamente para nada.” (Nieves, 10:57)
Through Nieves Concostrina’s witty and irreverent storytelling, this episode paints a vivid picture of an era where royal marriages were traps of misery and scandal. The saga of George IV and Caroline is a microcosm of the dysfunction, hypocrisy, and spectacle of monarchical history—rich with detail, tragic in its consequences, and thoroughly ripe for the kind of sharp, satirical analysis Concostrina delivers.
For listeners: If you enjoy royal intrigue with a healthy dose of sarcasm and historical rigor, this is an episode not to miss.