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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa La radio Podcast siempre.
B
Hola, nieves, buenas tardes. ¿Qué tal?
A
Qué ímpetu de lunes.
B
¿Has descansado, ¿Todo bien? Sí, sí, sí.
A
Todo en orden.
B
¿Has digerido la primera semana de temporada de La Ventana?
A
Todo en orden, todo en orden, todo feliz.
B
Muy bien. Bueno, como ya se sabe, todos podemos tener un mal día, a todos nos ha ocurrido y a todas. Pero es triste tener que adjudicar a Miguel de Unamuno la lapidaria frase que inventen ellos, que no era precisamente una carantoña la ciencia y la investigación. Es curioso que la misma persona que tuvo los arrestos 30 años después de soltarle a los golpistas de Franco aquello venceréis, pero no convenceréis, pronunciará esa otra frase. Pero lo hizo, lo hizo. Claro, digo yo que tal vez influido por esa tradición española bastante funesta de anteponer religión, monarquía, tradiciones, a casi todo aquello que pudiera oler a progreso, incluida la ciencia. Hoy recordamos un ejemplo despampanante de eso que digo, tristísimo también, el de Isaac Peral y su submarino, que terminaron tocados y hundidos los dos.
A
Ay, qué lástimica, de verdad. Mira, voy a empezar por lo que dijo San Lucas. Bueno, a ver, por lo que dicen que dijo Sanlúcar, porque tú no dijo nada, pero bueno, se supone que dijo él. Dice la novela de cierto os digo que ningún profeta es aceptado en su tierra. Esto es verdad, Sí, sí, sí. De ahí viene el famoso dicho. El 9 de septiembre de 1885, el cartagenero y joven oficial de la Armada Isaac Peral presentó oficialmente al gobierno español su proyecto de torpedero sumergible, o sea, el primer submarino efectivo con motor eléctrico. Bueno, bueno, fascinados todos al principio, pero por resumir así de entrada el calvario por el que pasó este hombre en los siguientes cinco años, decir que lo construyó, que funcionó, que aunque se demostró que funcionaba, se exigieron más ensayos y se demostró que seguía funcionando, y luego que si era más lento que un barco en superficie, y después que si era muy grande, y más tarde que si era muy caro y que bueno, que mejor desmontar el que funcionaba para construir otro más pequeño. Y luego que Peral era republicano, y luego que si era masón. Y al final el ingeniero Peral no pudo más, mandó a todo dios al guano, pidió la baja en el ejército y se largó a morirse tranquilamente con sólo cuarenta y pocos años. Si Peral pudiera ver hoy, hoy, los homenajes, los monumentos, los reconocimientos que le dedican, estaría a voces diciendo que se los podían meter todos por donde le escupieran, si antes no van a la tumba, a su tumba en Cartagena, a pedir perdón y a reconocer de viva voz que fue la envidia, el catetismo, la ideología y la mojigatería de políticos y militares los que hundieron el submarino de Peral.
C
We found the silver and we live beneath the waves In our Yellow Submarine We all live in the Yellow Submarine, Yellow Submarine, Yellow Submarine We all live in a Yellow Submarine.
B
La historia de hoy tiene tela. Porque claro, ¿Cómo se pudo pasar de considerar? Considerar el proyecto como algo estupendo, que lo era, novedoso, revolucionario, demostrarse que era así, pero luego hundirlo. Un proceso muy raro.
A
No, no, es que no se entiende, no se entiende. Se conocen las razones, pero aunque se conozca, son inasumibles desde la lógica. El submarino de Peral era un arma por la que hubieran pagado millonadas las armadas de varias naciones. Lo que diseñó y construyó Peral no consiguieron hacerlo otros países hasta muchos años después. Pero esto era España. Estamos or de haber inventado el chupa chups y la fregona y el futbolín. Está muy bien, está guay, está estupendo, está guay. Pero se habla poco de los responsables de hundir no sólo el submarino, sino al propio Isaac Peral. Eso sí, ahora se nos llena la boca al decir que el que inventó el submarino fue Isaac Peral y era español. Pero no, hijo, no. Lo que habría que decir en primer lugar es que no inventó submarino el sumergible, porque ya estaba inventado. Lo que proyecta Peral es un torpedero eléctrico, manejable, rápido, efectivo. Era una perfecta arma de guerra en el mar. Y después habría que reconocer que España tuvo una mente brillante en sus filas y un prototipo puntero. Pero bueno, por aquí pululaban sobre todo cenutrios.
B
Por cierto, no es por barrer para casa, pero el primer submarino, el primero exitoso, lo diseñó y lo votó en el puerto de Barcelona. Arcís, Monturiol.
A
Sí, tenéis una magnífica reproducción. Sí, sí, así es. Y funcionó de maravilla. Pero Monturiol es otro al que no hicieron puñetero caso. Por supuesto, su submarino acabó vendido como chatarra que fabricó el hombre este no era un arma, aunque él dijo en su momento, oiga, si quieren pueden añadir un cañón, pero él no lo diseña como un arma. Monturiol diseñó un artefacto para la observación tras fijarse en que los pescadores de coral en Cadaqués las pasaban canutas subenga, subiendo y bajando, subiendo y bajando. Y diseñó un sumergible que permitía navegar un par de horas bajo el agua y con el instrumental necesario para recoger el coral. Lo llamó Ictíneo, que en griego, ¿Tú que sabes? Griego significa barco pez.
B
Barco pez.
A
Y era un artefacto de la verdad, de lo más ingenioso, porque el casco interior era de cobre y el exterior era de madera de olivo y roble impermeabilizado. Creo que el padre de Monturiol era tonelero. Sabía manejar muy bien cómo impermeabilizar las cosas estas, las maderas. Ese doble casco de metal y madera permitía inundar o vaciar el espacio que quedaba en medio para bajar al fondo o sub la superficie. Bueno, pues nada, da igual. Arruinado Monturiol y hundido su sumergible, lo mismo que Peral. Treinta años después, los dos fueron víctimas de la indolencia y de ese catetismo de este país que seguía oliendo más a incienso que al laboratorio. Muchos años después había algunos discutiendo si el submarino lo había inventado Monturiol o si lo había inventado Peral, cuando eso. Eso no era lo importante. Si eso no tenía la más mínima importancia, puesto que además habían hecho cosas distintas. Lo importante era haberse centrado en conocer y saber en quiénes hundieron los proyectos de Monturiol y de Peral. Fíjate, muchos años después hubo un ilustrador barcelonés que lo mismo te suena. A ver si lo pronuncio bien. Joan Yun Seda.
B
Joan Yun Seda. Sí. Hay un premio de ilustración en Cataluña que lleva su nombre.
A
¿Sí? Pues es Joan Yunceda, que fue uno de los mejores. Llevará el premio porque fue uno de los mejores caricaturistas de principios del XX. Es este hombre hizo una viñeta en la que zanjaba la tontería de polémica sobre si Monturiol o Peral era el inventor del submarino. Y en la viñeta se les ve a los dos en el cielo, porque ya se habían muerto. Se ven a los dos dándose la mano con una palma como los laureles, llevándolos cada uno el suyo. Y en un pie de la viñeta decí no nos enfademos por preferencias póstumas. En vida nos trataron a los dos exactamente igual a patadas.
C
To listen to me wise above nothing and everything, all at once.
B
I am.
C
One of those melodramatic fool neurotic to the phone no doubt about it Sometimes I give myself the creeps.
B
Oye, Nieves, en el caso del submarino del torpedero de Peral, llegó a construirse, llegó a votarse incluso. ¿Cómo se fue abandonando el proyecto a partir de ese momento? ¿Estaba todo hecho ya?
A
Todo. Estaba todo. Estaba todo hecho y funcionando a la perfección. Pues hubo un cambio de gobierno y hubo un cambio de tendencia política. Un cambio, ojo, porque tenía que haberlo. Ese era el acuerdo bipartidista. Gobierno liberal, gobierno conservador, liberal conservador. Salía Sagasta, entraba Cánovas, salía Cánovas, entraba Sagasta, se alternaban ellos, se repartieron el poder los listos. El proyecto de Peral salió adelante durante la presidencia del liberal Sagasta, cuando la escuadra naval española estaba para el arrastre. Eran barcos que no se renovaban desde ni se sabe. Y con una tecnología a pedales. El tronco móvil de Pedro Picapiedra funcionaba mejor. Para colmo, en aquel 1885, que es cuando Peral presenta su proyecto, España andaba la greña con Alemania por la posesión de las Carolinas en unas islas muy monas que hay en mitad del Pacífico, en la Micronesia. Les pusieron las Carolinas en honor de Carlos II, el Piltrafa. Con lo monas que son las islas y lo piltrafa que era este. Y como nuestra Armada se componía sólo de un puñado de cafeteras desgastadas con casco de madera, en caso de que la cosa con Alemania se liara de. Pues los alemanes atacarían nuestras costas. Bueno, pues nos iban a dar hasta en el cielo de la boca. Por eso Isaac Peral se anima y cavila un artefacto que pudiera sorprender a los alemanes en caso de ataque a nuestras costas. El proyecto se mantuvo en secreto. Luego lo de las Carolinas no pasó a mayores, porque al final España acabó vendiéndolas por 25 millones. Pero Peral vio igualmente impulsado su proyecto. Se financió. A Peral se le aplaudió, la prensa se lo comía besos, lo celebraban en las calles, se le comparaba hasta con color.
B
Y entonces se paró todo. En el frenazo de este proyecto tiene que haber algún responsable, algún número propio. Dices que entonces estaba gobernando Cánovas del castillo, ¿No?
A
Sí, sobre todo. Sobre todo fue Cánovas, pero con la inestimable ayuda de muchos subordinados que iban poniendo las zancadillas oportunas. A Cánovas no le gustaba Isaac Pera y no le gustaba el proyecto. Él sólo tenía ojos para proteger su gran obra, su proyecto, y esa era la restauración monárquica. Él estaba preocupado de que los aires republicanos no vol. Estaba preocupadísimo además, porque se le había muerto su protegido Alfonso XII y veía malograrse su querida monarquía. El único rey a mano era un mocoso de dos o tres años que Alfonso XIII, que ya era tonto desde que nació. Y cuando acabó el gobierno liberal de Sagasta y le tocó gobernar a Cánovas, mandó a la porra esas moderneces de supuestos científicos que según él, habían leído mucho a julio Verne. Peral encima era un militar de ideas políticas muy avanzadas. Era masón, como casi todos los intelectuales liberales en aquella época. Era republicano. Cánovas ya se había manifestado con anterioridad en contra del proyecto, pero a él se sumó efusivamente el ministro de Marina. Era el vicealmirante José María Beránguer, que es uno de esos personajes peligrosísimos que hay en todas las épocas. Son de esa gente que no tiene ideología, que están en política para ver qué pilla, da igual con quién. Tony Cantó, Girauta, Berenguer. Igual. ¿Que hay que hacer? A ver, qué hay que decir, ¿Dónde hay que ponerse? Primero se sumó el Berenguer este. Se sumó al movimiento republicano del general Prim, pero es que luego se sumó al golpe de Estado para traer Alfonso XII. Donde fueran a ganar, él se ponía. Se encajó de ministro con Sagasta, se encajó de ministro con Cánovas. Y si Cánovas quería hundir el submarino, pues él también.
B
Oye, oye, lumbreras. Este, el ministro Berenguer, ¿Cómo justificó, cómo explicó que había que acabar con este proyecto si todo el mundo estaba al tanto de que funcionaba, que era un éxito?
A
Pues es increíble. Retorciendo informes, haciendo perder el tiempo, pidiendo absurdeces, en resumen, en verdando, enfangando, que es como triunfan siempre. Se aprovechó de su ordeno y mando. Isaac Peral estaba ya hasta la peineta de inconvenientes estúpidos de los que no hacían más que sacar pegas. Es más lento que un barco. Pues ya, hombre, porque es un submarino Pues no parece muy útil porque no tiene ventanitas y no se ve por dónde va. Pues ya, pero para eso están los instrumentos de navegación. Tampoco los submarinos nucleares tienen ventanitas. Y con Berenguer llegó el remate. Ordenó que se desmontara el submarino y que con los mismos materiales se hiciera otro más pequeño. Fue ya cuando Peral mandó a todos a freír espárragos y abandonó. Abandonó el submarino, abandonó el ejército. Y fíjate que los que estaban con el culillo ahí apretado eran los británicos. Porque la última prueba que le pidieron a Peral antes de hundirle el proyecto y que no llegó a realizarse, claro, era el cruce del estrecho en inmersión. ¿Con qué objetivo? Esto les va a encantar. Mira a los ilustrados de la selección, a Morata y a Rodri. Pues para recuperar Gibraltar. Claro, es que los británicos, como tengan esto, vamos de culo nosotros. Y por cierto, Peral le podría haber vendido su proyecto a otros países porque estaban deseando comprárselo, pero dijo que no, que él había estado trabajando con dinero público y el prototipo pertenecía a España y al ejército. Así que mira, cuando veo los homenajes a Isaac Peral de todos esos señores vestidos de marineros, de vez en cuando también va el rey, va Felipe, se disfraza y va. Todos tan blanquitos, con muchas chapitas en la solapa, banderas de España, bandas de música, himnos. Es que me recuerda a lo mismo que a la farsa del 2 de mayo. Los mismos, los mismos que dejaron tirados a los suyos. Ahora los celebran sin reconocer siquiera que los dejaron tirados, tocados y en este caso, hundidos.
B
Nos vamos yendo en popa. Mañana más nieves.
A
Gracias.
B
Venga, un beso. Adiós.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Fecha: 9 de septiembre de 2024
En este episodio, Nieves Concostrina repasa la trágica y frustrante historia de Isaac Peral y su submarino torpedero. A través de su característico tono irónico y desenfadado, rinde homenaje al ingeniero cartagenero mientras critica la profunda resistencia de España a la innovación científica y la tendencia histórica a menospreciar a sus propios genios. El capítulo no solo describe el desarrollo y boicot del submarino, sino que también conecta esta historia con la de otro pionero español, Narcís Monturiol, y reflexiona sobre la mediocridad, el catetismo y la política que han determinado el rumbo de los inventos en España.
Este episodio de Todo Concostrina es una crítica apasionada y entretenida a la incapacidad histórica de España para reconocer y aprovechar a sus inventores. A través de la historia de Isaac Peral (y en menor medida, Monturiol), Nieves Concostrina deja claro que la falta de apoyo institucional, la envidia y la pequeña política han sido más letales que cualquier enemigo exterior para la innovación en España.