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A
Ser podcast. Soy Nieves con costrina y estás escuchando Acontece, que no es poco. Un podcast donde no te contamos nada nuevo pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
B
Hola Nieves. Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes. Buenas tardes, Carla.
B
¿Sabes de quién me he acordado cuando hemos hecho todo esto de la música del funeral? Me acordé de Jesús Pozo. No sé por qué, pero me he acordado de él. Me he acordado, digo. Música funeraria. Música funeraria. Jesús. Jesús. Jesús, para quien no lo sepa es el director de la revista Dios que hace un montón de años una revista cultural que relacionado con las funerarias de.
A
España Y hemos dado unos cuantos ranking de las canciones que más suenan en los funerales.
B
Es una manera de familiarizarse con la muerte. Al fin y al cabo forma parte de la vida, nos guste o no nos guste, es lo que hay.
A
Sí, claro, pero es que era muy coñazo que todo el mundo pusiera requiem en los funerales. Cada uno que ponga lo que quiera.
B
Bueno, venga, vamos a lo nuestro que hoy nos toca una de organización militar. Ojo, cuidado con dimensión histórica, porque mira, si hace unos días contamos aquí los tejemanejes del acuerdo entre Franco y Estados Unidos para la instalación de las bases, que es algo bastante reciente, hoy nos remontamos unos cuantos siglos atrás para hablar de una unidad legendaria. Los Tercios. Los Tercios de Flandes.
A
Venga, anda que no tienen épica y lírica esta gente. Es un ejército absolutamente histórico. Dicho sea con el permiso también de las legiones de Roma, porque estos también llevan lo suyo. Anda que no han dado juego al cine y a la novela histórica. Los famosos tercios llamados españoles, que fueron creados en Génova para controlar militarmente la península itálica y que luego fueron conocidos sobre todo como los Tercios de Flandes. Pero eran español. Cierto que acabaron dando mucho miedito en Europa porque eran muy bestias y se los consideró la mejor infantería del mundo en los siglos XVI y XVII. Pero también es cierto que caían como moscas. Había un dicho entre los soldados que decía España mi natura, Italia mi ventura, Flandes mi sepultura. Sí, sí, lo decían mucho porque caían como moscas. Y como a todo tercio le llega su San Martín, estos del XVII no pasaron. Es que apenas les dio tiempo a estrenar el siglo XVIII llegó Felipe V, el primer Borbón, y dijo esto de los tercios es muy ordinario. A mí me gusta más el estilo francés. A mí me gusta más el tipo regimiento. Disuélvanse. Y el 28 de septiembre de 1704, Felipe V se cargó los tercios con una Real Orden de su real persona. Hacía 168 años que otro V, Carlos V de tu padre, había dado él la Imperial Orden de su Imperial Persona para su creación. Pero el quinto Felipe los mandó a la porra. Una expresión que precisamente tiene mucho que ver con los tercios de Flandes. Ellos fueron los primeros que empezaron a mandarse a la porra.
B
If you say that you are mine.
A
I'll be here till the.
B
O te quedas o te vas. Esto hay que explicarlo, Nieves. A ver, ¿Por qué se mandaban, has dicho a la porra los soldados de los tercios?
A
Sí, los tercios. La verdad es que tienen un jugoso anecdotario en esos casi dos siglos de historia. Y lo de la porra es una de las muchas curiosidades. También de los tercios viene eso de se armó la de San Quintín o lo de poner una pica en Flandes, que es mucho más conocido. Primero decir que se llamaron tercios porque eran tres agrupaciones de tropas y cada tropa tenía 3.000 hombres divididos en 10 compañías con 300 hombres que les gustaba el 3 a ellos. Bueno, esta era la teoría y la organización inicial. Luego esto se despiporro. El sargento mayor de cada compañía dirigía la marcha con un garrote, una especie de palo en plan majorete. Esto supongo que lo harían cuando desfilaran en plan bonito, ¿No? Cuando fueran solos por el campo, no irían haciendo el chorra con la porra. Ese garrote, como digo, se llamaba porra. Y cuando había que acampar o hacer una parada larga, esa porra la clavaba el sargento en el suelo y alrededor se organizaba el campamento. En ese centro, cerca de la porra, se instalaba el carro que llevaba los caudales, si es que había caudales que llevar, y la banderita en cuestión del tercio. Y allí se quedaba una guardia permanente custodiando la banderita y el carro. Pero en la compañía también solía haber algún soldado arrestado por haber hecho alguna Esos soldados tenían que permanecer sentados alrededor de la porra, vigilados por la guardia, que también vigilaba el carro y la banderita. Y así quedaron asociados los soldados arrestados a la porra. Y si te mandaban a la porra era una señal de desprecio, como de castigo y ya está. Una cosa muy tonta, pero sí.
B
Entendido, entendido. Oye, vamos al meollo de los Tercios, los que creó el quinto de los Carlos y abolió el quinto de los Felipes. ¿Por qué los crea el emperador? ¿Por qué surgen?
A
A ver, ¿Por qué? Este hombre era el dueño de medio mundo, y al menos en Europa. Claro que necesitaba un ejército, necesitaba un brazo armado que le ayudara a mantener su hegemonía. Cuando eres el propietario de mucho territorio, se te va parte del tiempo en defenderlo para que no te lo quiten. Y la otra parte, cuando eres ansia viva, pues en invadir al de al lado para tener más territorio. Eso le pasó a Carlos V, que no paraba de guerrear. Necesitó organizar un ejército para el control de Italia. Y por eso crea los tercios en Génova, porque los crea allí en Génova. Fueron absolutamente innovadores, es cierto. Y los tercios son el primer ejército moderno, así está considerado por los que saben, porque por primera vez son unas milicias permanentes, siempre dispuestas. Hasta entonces, cuando había que ir a pegarse con alguien, pues se reclutaban soldados para la campaña concreta, se pegaban, morían los que fueran, y cuando acababan la faena, se disolvían. Los Tercios no, los tercios estaban siempre dispuestos para el combate y para el traslado, por tierra o por mar. Y los primeros soldados de los tercios se organizaron allí, en Italia. Y de aquel momento en que se crearon nos ha llegado, no otro dicho, ya que estamos con esto, pero sí una palabra, bisoño. La palabra bisoño, claro, es que según el diccionario es alguien principiante en cualquier oficio, un soldado nuevo, un novato. Pero el mismo diccionario te dice que bisoño viene del italiano bisogno, bisogno, que significa necesidad. Porque es que resulta que los primeros soldados de los tercios iban tan mal vestidos allí en Italia, tan mal equipados, que no paraban de decirle a todo el necesito esto, necesito lo otro, necesito lo demás allá, o sea que los llamaban bisoños. Tanto pedir, tanto pedir.
B
Pollo veter, come le zingare del desierto con candelabrin testa o cómele balines. Journey de festa. Oye, ¿Y por qué se los carga a los tercios Felipe V? Quiero decir, ¿El cambio de dinastía trajo otra visión militar o no tenía nada que ver con esto?
A
Sí, a ver, se trae las maneras francesas. Felipe V era muy borbón, era muy repollo. Tampoco es que se le ocurriera él nada. Eran los asesores que le acompañaban. Había que darle una vuelta a este país. Felipe V, la verdad, el hombre tenía las habilidades justas para encontrar el baño sin perderse. Pero nada más. La Real Orden que se dio aquel 28 de septiembre justificaba la abolición de los tercios diciendo que se necesitaba una homogeneización y centralización del ejército. Porque la verdad, estaba formado por gentes de tropecientas nacionalidades. Y todo muy desperdigado a los tercios desde que los crea Carlos V. Es que se iba apuntando todo el que quería. Había alemanes, había italianos, había ingleses, borgoñones, había flamencos. De todo. Los mandos, eso sí, eran españoles casi siempre. Casi siempre. Y además había muchís corrupción entre los mandos. Muchos oficiales no daban de baja a los desertores ni a los que se morían en combate. Porque así. Porque seguían recibiendo las pagas.
B
Y se las quedaban ellos.
A
Y se las quedaban ellos. Pero fíjate, el problema venía cuando había que planificar las batallas teniendo en cuenta el supuesto número de soldados en activo. Y claro, a la hora de batallar, faltaba la mitad. ¿Dónde está Manolo? Decía el gurión. San Quintín. ¿Por qué está apuntado aquí como un vivo? Pregúntale a sargento. En fin, fue una reestructuración lógica porque estábamos entrando en el siglo XVIII. Pero esto del ejército es un poquito peñazo de relatar. Porque al fin y al cabo se trata de cambios militares. Se trata de que se cerraba una época de un ejército muy aparentemente prestigioso y temible.
B
Temible.
A
Eran unos demonios para la población civil. Cada vez que los soldados no recibían su paga para evitar motines, se les dejaba que robaran, arrasaran, vamos, que se llevaran todo lo que hubiera por delante. Porque eran mercenarios, no luchaban por un sentimiento patrio. Daban mucho miedo. Me voy a meter en territorios bolleriles para recomendar una película para quien. Yo no sé si has visto La Kermés heroica.
B
Yo creo que no. Me suena mucho el título, pero yo creo que no. Y si la vi hace tanto tiempo que no me ha dejado huella que no me acuerdo.
A
Bueno, pues para quien quiera echarle un ojo a cómo veían en el extranjero los tercios españoles, pues que la vea sabiendo que van a ver una película de 1936 en blanco y negro es una comedia francesa, director Jacques Feider, que ganó muchos premios, entre ellos el de la mejor dirección en el Festival de Cine de Venecia. El director era belga, es decir, del antiguo Flandes, y él tenía una visión histórica de los tercios españoles visto desde allí. Simpática. La peli está ambientada en un pueblo inventado de Flandes en 1616, en plena actividad de los tercios, que están preparando sus fiestas en este pueblo, cuando aparece por allí un duque español por sorpresa con los tercios para pasar la noche en el pueblo. Tienen tanto miedo a la violencia de este, de los soldados y al pillaje, que el alcalde planea hacerse el muerto junto con su corporación para evitar recibir a los españoles y que a ser posible pasen de largo. Pero las mujeres del pueblo tienen una idea mejor. Hasta aquí cuento nada más. Insisto en lo de que quien quiera ver la Kermés heroica que sepa que es de 1936, pero muy divertida.
B
Oye, Nieves, hablando de mujeres, ¿Las hubo entre los tercios?
A
No, vaya que las hubo más bien al servicio de los tercios, para tenerlos contentos y que no entraran como bestias a las poblaciones violando a diestro y siniestro. Se permitían que acompañaran a los mandos las esposas y por supuesto, prostitutas. También llevaban a los novios, pero disimulaban. Iban 100 soldados. Decían que tenían que ir 100 soldados y 8 mujeres, mujeres comunes a todos, y por eso las llamaron públicas, para diferenciar las de las privadas y no confundir las que eran las de los soldados. Pero bueno, salvo. Había otra palabra también muy graciosa, los incordios de las enfermedades venéreas que les salían en los testículos. Así que mira, ya sabemos de dónde viene lo de incordiar. También los tercios nos ha dejado mucho.
B
Vocabulario y mucha historia. Hasta mañana, Nieves.
A
Hasta mañana. Un beso. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita. Cadena será la radio.
C
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: September 28, 2022
In this episode, Nieves Concostrina offers her signature witty, irreverent take on history by exploring the story of the Spanish Tercios—once-feared elite military units—from their creation under Carlos V to their dissolution by Felipe V. The episode illuminates little-known anecdotes, linguistic curiosities, and debunks some myths, all with a fresh, accessible, and often humorous perspective.
La necesidad imperial de Carlos V:
Revolución militar: Se considera el primer ejército moderno de Europa porque era una fuerza profesional permanente, no reclutada solo a demanda.
Origen del término ‘bisoño’ (novato):
Acompañantes y ‘públicas’:
Curiosa mención lingüística:
Concostrina desmitifica y destapa la historia de los Tercios mostrando tanto su leyenda como su lado oscuro y menos heroico. Con humor y precisión, la historia se convierte en algo tan cercano como actual, salpicada de refranes, expresiones y vocabulario que siguen vivos. El episodio es ideal para quienes desean saber no solo qué fueron los Tercios, sino cómo influyen aún en nuestro lenguaje y cultura.