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A
Ser podcast. Soy Nieves con costrina y estás escuchando Acontece, que no es poco, un podcast donde no te contamos nada nuevo, pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos.
B
¿Cómo está el patio? Estamos entretenidos. Aburrirnos, no nos aburrimos, desde luego. Bueno, yo creo que a estas alturas ningún oyente, ningún seguidor de esta contención, que no es poco, puede albergar dudas sobre el nivel de simpatía y conexión que mantiene Nieves con la institución monárquica. Yo creo que no hay dudas. En general con la institución en general y con alguna en particular. Pero es que hoy tiramos por elevación. Hoy toca una de emperadores, que es más que rey. Emperadores más que rey, pero no de cuando se estrenan en el cargo o cuando hacen cosas, no, no, sino de cuándo renuncian, que alguna vez lo han hecho.
A
Sí, han hecho varias veces. Yo si no he echado mal las cuentas, hasta donde sé, las dos abdicaciones, dos de emperadores, las más sonadas en los últimos dos mil años, que a lo mejor hay alguna que se me ha escapado, no lo sé, pero las más sonadas de los últimos 2000 años por esta zona nuestra del Sacro Imperio Romano y Germánico, que han dicho ellos, ahí os quedáis, esto es muy cansado, Yo me la aspiro vampiro. Fueron una en el año 305, la de un tal Diocleciano, y en 1555 el nuestro, nuestro querido Carlos V, el.
B
Que se retiró al monasterio.
A
Exactamente. Por la parte asiática del Japón, tampoco es que abdiquen mucho, pero algo sí, algo sí. El último que abdicó fue Akihito, en 2019, que dijo a los japoneses que adiós, muy buenas. Lo que pasa es que Akito es que tenía el hombre 86 tacos y prácticamente rogó por el sol naciente, que por favor lo dejara largarse, no aguantaba más. Tuvieron que darle un permiso legal porque el emperador de Japón ni pincha ni corta y tiene que solicitar el consentimiento del gobierno para abdicar. Y ahí está el hombre que en diciembre cumple 90 añitos. Los emperadores japoneses tienen nombre de niños, Akihito, pero luego tiene 90 años. Bueno, por la zona vaticana del Imperio Cristiano también tenemos dimisiones, o lo que ellos lo llaman renuncia, que son así más. Es igual, porque es que dimitir, renunciar abdicar. Exactamente lo mismo. A cada uno le gusta usar su propio lenguaje. La diferencia es que unos pueden elegir a quién le pasan el negocio y otros simplemente se largan. Akihito el Japo abdicó. Su hijo Naruito. ¿Ves como tiene Hirohito? Bueno, Benedicto XVI, simplemente. Benedicto XVI. Este simplemente se largó. Y luego ya hicieron el paripé para elegir al siguiente director general, que veremos cuánto dura, que yo creo que va a durar menos que una playa.
B
No tiene muy buena pinta, ¿Verdad?
A
Bueno, ahora habría que decir que dura menos que un primer ministro británico. Diocleciano también se piró señalando a sus dos sucesores. Por eso digo que unos señalan y otros al que toque. Pero nombró a dos. Esta es la manera de asegurar que va a haber bronca. Exacto, porque uno siempre va a querer mandar más que el otro. Y luego tenemos al nuestro, a Carlos V, que es el que nos está dando la excusa para hablar de las abdicaciones, porque él hizo eso. Abdicó tal que hoy, 25 de octubre de 1555. ¿Qué poderío tendría este hombre? Qué carpeta llena de escrituras de propiedad se tiró un año abdicando.
C
Tranquilo, no te pongas nervioso. Tranquilo. Tranquilo, majete, en tu sillón. Tranquilo, majete, en tu sillón. Tranquilo, no te pongas nervioso. Tranquilo. Tranquilo, majete, en tu sillón.
B
No nos pongamos nerviosos, venga. Alguna vez hemos hablado de su retiro en Yuste. Es verdad, porque me acordaba en Extremadura. Y sabemos que Carlos V se retiró porque estaba harto y cansado. Pero lo de estarse un año abdicando, ¿Eso por qué? Ah, por el papeleo, imagínate.
A
Bueno, el papeleo en realidad empezó un año antes y no terminó hasta un año después. La burocracia de la abdicación de Carlos I de España y V de Alemania se llevó dos años. Dos años adjudicando territorios y firmando documentos, porque es que tenía más de medio mundo escriturado su nombre. Y ponerte a repartir eso, pues hombre, lleva lo suyo. Nápoles para él, el Milanesado también. El Imperio para Fulano, el Reino para Mengano, este Gran Maestre del Toisón de Oro, el otro va a ser que sea archiduque. Es decir, aunque aquella enormidad de territorios y cargos se la repartieran sólo entre dos o tres, los títulos de propiedad, había que transferirlos de uno en uno y eso llevaba muchísimo papeleo y no había ordenadores. Todo esto era a mano, con escribanos. Y esto fue la parte burocrática. Pero como Carlos V era los de antes muerto. Que sencillo. Lo que fue la ceremonia en sí de la abdicación se llevó cuatro días.
B
Tampoco está mal.
A
Sí, claro. Nada, porque por eso se conocen como las abdicaciones de Bruselas. ¿No? La abdicación. Las abdicaciones de Bruselas, así, en plural. El 25 de octubre de 1555 comenzó Carlos abdicar y no paró hasta el 28, porque era propietario de tantas fincas en todo el mundo, señor de tantos sitios y con tantos cargos que a veces eso no lo podían espabilar en una tarde de fiesta. Aquellos cuatro días de ceremonia de las abdicaciones fueron los del brilli brilli, los de la pobre y las circunstancias, los de los actos oficiales con invitados, la familia de todas partes, sus discursos, sus comilonas, todos vestidos de domingo. Han estado nueve días enterrando a una reina. No te quiero contar cuánto anticaba un emperador. Estaba dejando el cargo el tipo más poderoso del mundo. Era poderosísimo. Este hombre era un rey y un emperador. Renunciando además a todos sus poderes por las buenas, sin que lo hubieran pillado robando ni con un amante cazando elefantes. Yo era inaudito.
B
Oye, pero una duda, Nieves. ¿Y por qué Carlos V le deja a su hijo Felipe II el reino y al otro la corona imperial? Lo lógico sería dejárselo todo a uno, porque ¿A quién le dejó el imperio, por cierto? ¿A quién era Fernando, el hermano?
A
A Fernando. A su hermano Fernando. A ver si es que la cantidad de fincas que reunió aquel hombre no había quien las manejara. Yo creo que eso se dio cuenta él Felipe II, el hijo se tiró todo su reinado en guerra menos seis meses. Bueno, pues Carlos V estuvo todo su reino guerreando. Todo, todo su reinado. Cuando no era aquí, era allí, cuando no era más allá. El problema de tener mucho es que te lleva mucho tiempo defenderlo para que no te lo quiten. Y vista la experiencia en su propio pellejo, pues dividió los territorios. Carlos V se llevó currando desde que cumplió los 16-40 años mandando en medio mundo de lunes a lunes. Abdicó con 56 tacos. Y parecía que este hombre que ten 80, que daban ganas de decirle eso de ya verás cuando llegues a la edad caparenta. Hay que reconocer que lo suyo fue un palizón, porque estaba hasta los mismísimos de la política. Estaba empachado de viajar y de guerrear. Estaba cargado de achaques, con las hemorroides haciéndole la contaste una vez, sufriéndolas en silencio, además. Según el recuento que el propio Carlos V hizo en los discursos de aquel 25 de octubre de 1555, y estas son sus palabras, dijo desde que fui mozo, nueve veces fui a Alemania, seis a España, siete a Italia, diez he venido a Flandes, cuatro a Francia, dos a Inglaterra, dos más fui contra África. Esto cansa solo escuchar.
B
¿No había aviones entonces?
A
Claro, pues hay que imaginarlo encima allende y viniendo a caballo, insisto, con almorranas. Y además, cuando Carlos V abdica, su hijo Felipe en ese momento era rey consorte de Inglaterra, estaba casado con su tita, con la reina María Tudor. ¿Y si aquella unión se daba bien, que no se dio? En cuanto juntaran todas las propiedades de las coronas de Castilla y de Aragón que le caían a Felipe con las de Inglaterra que tenía su mujer. Madre mía, lo que había ahí había bastante. Con eso ya tenían suficiente. Por eso Carlos V le pasa los territorios del Imperio a su hermano Fernando, al que por cierto, conoce muy poquita gente. Ni Dios.
C
Volando voy, volando vengo, Por el camino yo me entretengo, Por el camino yo me entretengo.
B
Pues entonces, ¿Quién era el tal Fernando para acabar siendo el emperador del Sacro Imperio? Nos han hablado un poquito de él. A mí desde luego mucho no me suena.
A
Muy poco, muy poco. Porque es otro de esos personajes de la historia de España, con G. Sí, España. ¿No les apetece mucho hablar de eso a los cansinos patriotas? Porque habría que explicar mucho cosas. Y este hombre nació en Alcalá de Henares, o sea que mu castellano era. Nació unos añitos antes de Cervantes. Fernando era hijo de Juana de Castilla y de Felipe el Hermoso. Esta pareja tuvo cuatro hijas y dos hijos. Los dos chicos eran Carlos, nuestro Carlos V, y Fernando, su hermano. Fernando era el nieto favorito de Fernando el Católico. El favorito es el que estaba a los pies de su cama cuando Fernando el Católico murió. Es el nieto al que le hubiera gustado dejar la corona de Aragón. Acuérdate, muchas veces hemos hablado de que Fernando el Católico nunca quiso unir a España. Lo que quiso fue separar las coronas que se mantuvieran separadas. Bueno, pues llegó a nombrarlo heredero. Fernando llegó a ser heredero de la Corona de Aragón porque a Fernando el Católico no le parecía bien que fuera Carlos, que se estaba criando en Flandes con los extranjeros, que no hablaba ni papá de castellano ni de catalán, por supuesto, mientras que Fernando hablaba castellano de corrido y era muy mucho español. La película, pues haber sido muy distinta de habérselo pasado a él la Corona. Pero esta es otra historia y además es muy liosa. El caso es que el compromiso con el niño Fernando es que cuando su abuelo el Católico muriera, se fuera a Viena con su otro abuelo, con Maximiliano. Y así se hizo. Carlos V entonces, al abdicar, quiso repartir con su hermano Fernando parte de los territorios de la herencia del Imperio de los Habsburgo para que la corona imperial, que venía de los Austrias de pura cepa, se quedara en Austria, para entendernos. Es que lo decidió así, fue una decisión personal. En ese momento fue cuando se dividió la dinastía de los Austrias. Por un lado quedaron los Habsburgo de España, con unos territorios, el pedazo más gordo del pastel, y con Felipe II a la cabeza. Y luego, por otro, estaban los Habsburgo de Austria con Fernando al frente. Ya no estaba todo sobre la misma cabeza. De ahí que Felipe II sólo fuera rey, pero muy poderoso, y Fernando emperador, pero con muchas menos parcelas. Todos estaban emparentados, la misma familia, primos, sobrinos, cuñados, pero unos en Viena y otros en Madrid. Y ya cada uno abriendo su propia rama familiar. Hasta que ya sabemos la que se.
B
Lió siglo y pico después, la Guerra de sucesión. Porque Carlos II no dejó la Corona a sus parientes Habsburgo, a los de Viena no les dejó nada.
A
Claro. Es que visto así, con esta perspectiva, además, creo que se visualiza un poquito mejor cuándo y cómo se separaron los Habsburgo en dos casas distintas. Viene de ahí, de Carlos V, pero la raíz seguía siendo la misma. Por eso Carlos II, llamado el hechizado, como se casaban entre ellos, él salió más tonto y con muchas enfermedades, que dijo aquel alumno murciano tan listo. Bueno, pues Carlos II, al morir sin hijos en la casa Habsburgo de España, se supone que tenía que sucederle a alguien de los Habsburgo de Austria, sus parientes de la misma dinastía. Y claro, le tocaba al emperador del Sacro Imperio José I de Austria, descendiente directo de Fernando, del chaval que hablamos. Y así se hubieran vuelto a unir, fíjate, sobre una cabeza las dos ramas de los la corona hispánica y la imperial, como estuvo con Carlos V. Pero claro, como los repollos borbones de Versalles se metieron a enredar, bueno, pues ahí se lió la guerra. Entiendo yo que esto es lioso, pero yo creo también que tacita, tacita, según vamos contando cosas, bueno, pues se van recolocando los episodios y se va entendiendo. Pero fíjate que yo pretendía llegar a las abdicaciones papales porque veo que nos vamos a juntar con tres papas, dos con vacaciones incentivadas y otro nuevo que elijan para la vacante. Y es que no quiero que nos pille de repente. Y yo creo que lo que pase va a pasar de un día para otro. Así que toca retomar otro día.
B
Bueno, venga, Más miguitas en el camino. Oye.
A
Qué bonita el Espora.
B
Pues nada, Nieves con costrina. Hasta mañana. Mañana más.
A
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Episode: Acontece que no es poco | Abdicaciones imperiales y papales
Date: October 25, 2022
Host: Nieves Concostrina (A), joined by Carlos (B)
Podcast: SER Podcast
In this engaging and characteristically irreverent episode, Nieves Concostrina delves into the rare but significant phenomenon of imperial and papal abdications. With her trademark humor and clear-eyed historical analysis, Nieves discusses why and how some of the most powerful figures in history—including emperors and popes—have chosen to leave their thrones, focusing especially on Carlos V and drawing fascinating parallels with Japanese emperors and the recent papal resignation. The conversation is rich in anecdote, sharp commentary, and memorable asides.
[00:21–01:32]
"El emperador de Japón ni pincha ni corta y tiene que solicitar el consentimiento del gobierno para abdicar" [01:33]
[01:32–03:00]
"Dimitir, renunciar y abdicar: exactamente lo mismo. A cada uno le gusta usar su propio lenguaje." [01:55]
[03:00–06:21]
"Renunciando además a todos sus poderes por las buenas, sin que lo hubieran pillado robando ni con un amante cazando elefantes. Era inaudito." [05:46]
[06:21–09:01]
"Desde que fui mozo, nueve veces fui a Alemania, seis a España, siete a Italia, diez he venido a Flandes, cuatro a Francia, dos a Inglaterra, dos más fui contra África. Esto cansa solo escuchar." [07:19]
[09:01–11:31]
[11:31–13:03]
"Carlos II, llamado el hechizado, como se casaban entre ellos, él salió más tonto y con muchas enfermedades..." [11:56]
[13:03–13:15]
On the relentlessness of empire:
"El problema de tener mucho es que te lleva mucho tiempo defenderlo para que no te lo quiten."
—Nieves, [06:41]
On Carlos V's reason to quit:
"Estaba empachado de viajar y de guerrear. Estaba cargado de achaques, con las hemorroides haciéndole la contaste una vez, sufriéndolas en silencio, además."
—Nieves, [07:08]
On the absurdity of royal pageantry:
"La ceremonia en sí de la abdicación se llevó cuatro días. (...) Aquellos cuatro días de ceremonia de las abdicaciones fueron los del brilli brilli, los de la pobre y las circunstancias, los de los actos oficiales con invitados, la familia de todas partes, sus discursos, sus comilonas, todos vestidos de domingo."
—Nieves, [05:16]
On historical hindsight:
"La película, pues haber sido muy distinta de habérselo pasado a él la Corona. Pero esta es otra historia y además es muy liosa."
—Nieves, [10:17]
On the papal future:
"Porque veo que nos vamos a juntar con tres papas, dos con vacaciones incentivadas y otro nuevo que elijan para la vacante. Y es que no quiero que nos pille de repente."
—Nieves, [12:45]
| Timestamp | Segment / Key Topic | | ----------- | ------------------------------------------------- | | 00:21–01:32 | Overview on renunciation and focus on abdications | | 01:32–03:00 | Differences in succession for emperors, popes, & Japan | | 03:00–06:21 | Bureaucratic and ceremonial saga of Carlos V | | 06:21–09:01 | Division of empire and Habsburg strategy | | 09:01–11:31 | Who was Fernando? Family trees and legacies | | 11:31–13:03 | The War of Spanish Succession, Habsburg decline | | 13:03–13:15 | Teaser: Papal resignations and cliffhanger |
As ever, Nieves brings wit, humor, and informality, drawing vivid analogies, modern references, and lively anecdotes to make complex historical events relatable and memorable.
This episode provides a brisk, entertaining overview of imperial and papal abdications, mixing rigorous history with Nieves’ signature humor. It contextualizes the far-reaching impact of Carlos V's decision, the quirks of royal succession, and the human side of even the most powerful leaders.