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Nieves
La ventana. Con marta del vado. En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena Ser.
Marta del Vado
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Marta. ¿Cómo estás?
Marta del Vado
Pues muy bien, aquí cubriendo el estudio porque tenemos medio equipo de camino a Úbeda. Y tú te vas a unir a ellos en un rato, ¿No?
Nieves
Hombre, yo eso no me lo pierdo. No me lo pierdo tampoco, ni mucho menos. Volver a Úbeda, ese pedazo patrimonio de la humanidad.
Marta del Vado
Oye, la historia de hoy nos va a llevar al medievo en un intento de reforma de la Iglesia anterior a la de Lutero. Una historia tenebrosa a la que no le falta ningún elemento. Yo no la conocía, pero estaba leyendo el guión y no le falta nada, Nieves.
Nieves
Sí, sí, no le falta nada. Y efectivamente, muy bien definido eso. Tenebroso. La historia de la religión es tenebrosa. El asunto de hoy, además, como tú lo dices, es del medievo, es de principios del siglo XV, es muy medieval. A muchos les podría sonar a peñazo, pero no huyan, no huyan, que hay mucha chicha en esta historia. Hay muertos, hay bronca, hay obispos con prostitutas, hay profecías, hay absolutamente de todo. El 6 de julio de 1415, un tipo que se llamaba Jan Hu. No sé cómo se pronuncia porque es un nombre checo, Hus, escrito Hus, pues así, sí. Fue conducido a las afueras de Constanza, es una ciudad alemana preciosa, donde la multinacional cristiana estaba celebrando uno de sus consejos de administración más famosos. Sus directivos, ellos los llaman los concilios. A este hombre, a Jan Hus, lo ataron a un poste con una cadena oxidada y con un montón de leña bajo sus p. Y prendieron fuego. Los directivos cristianos le preguntaron entonces ya con la leña ¿Te retractas de lo que has dicho? Y dijo para sus adentros ¿Pero de qué me voy a retractar si no me habéis dejado abrir el pico, si no he dicho lo que he venido a decir? Pero como en aquel siglo XV eran muy redichos, en realidad lo que verbalizó Jan Hus fue lo la intención principal de mis predicaciones, de mis escritos y de todos mis actos fue la de arrancar a las gentes del pecado. Y hoy quiero morir en paz en esa verdad que he enseñado. En resumen, que no se retractó. Y concluyendo que lo achicharraron.
Marta del Vado
Entonces, qué era lo que tenía que haber leído y qué no leyó y de qué se tenía que retractar.
Nieves
No le dejaron al pobre. Fue a Constanza a leerle la cartilla a los curas, pero no se lo permitieron. Mejor vamos a situar primero a este hombre para poner el contexto. Antes de que Martín Lutero la liara parda con su bronca roma hubo otros dos que también intentaron decirle al alto standing eclesiástico que de qué iban, que se habían salido del camino, que aquello ya no era lo que debería ser. Y esos fueron el inglés John Wycliffe y el checo Jan Hus. Detalle importante para luego. Para luego vamos a contar. Hus significa ganso en checo. Este hombre se llamaba Juan Ganso. Estos dos, Wycliff y Hus, fueron los precursores de la Reforma protestante. Lo que pasa es que no triunfaron como triunfó Lutero ni alcanzaron la fama que alcanzó Lutero. El primero en levantar la voz diciendo que la Iglesia era un putiferio y que necesitaba una reforma urgente fue fue el pensador y teólogo inglés John Wycliffe, que éste se murió en 1384, años antes de cuando estamos hablando. Pero sus ideas reformistas corrieron mucho por el norte y el centro de Europa. Después de muerto, esas ideas cuajaron especialmente en Praga. Y como estaba haciendo muchísimo daño al negocio, al negocio cristiano, el arzobispo de Praga pidió a los teólogos que buscaran en los escritos de Wycliffe ideas heréticas que fueran contrarias a la fe para poder condenarlas y prohibirlas. Pero hubo otro teólogo, un tío muy listo, que pero si este tío tiene razón, la Iglesia es un despiporre y hay que reformarla. Ese era Jan Hus, que se volvió defensor de las ideas de Wycliffe y que tenía además 30.000 seguidores en Praga en Twitter, no sé cuántos. Y que, entre otras cosas, condenó, como hizo Lutero cien años después, la venta de indulgencias de los papas a los pánfilos cristianos.
Marta del Vado
Pero a ver, dices la venta de indulgencias. Tú me corriges, pero más o menos. La venta de indulgencias consistía en vender unos papelitos a los cristianos que les aseguraba llegar antes al cielo saltándose el purgatorio. Vaya, más o menos.
Nieves
Exactamente, exactamente. Exactamente. Eso les vendían. Eso. Les decí usted me paga por este papelito y usted va a llegar enseguida al cielo, se salta al purgatorio. Es que es una estafa. Era una estafa en toda regla y sigue siéndolo. Las vendían para sufragarse en realidad sus vicios, sus lujos, sus guerras que tenían que construir el Vaticano. Pues vamos a vender indulgencias. Todavía existen las indulgencias, pero ya sólo piden labor. Sí, sí existen, te dice, te dan indulgencia plena. Ya no las venden, solo piden la voluntad. También te digo que el que pague por ellas ahora, en pleno siglo XXI, pues se merece que lo estafen. El caso es que Jan Hus fue excomulgado por criticar el despiporre y el negocio de los papas y tuvo que salir por pies de Praga. Esta era la situación de este hombre cuando el rey Segismundo de Luxemburgo, que como su propio nombre indica, era rey de Hungría y Croacia, se llamaba de Luxemburgo, convocó, este hombre convoca el que luego fue emperador, convocó el famoso Concilio de Constanza. Y dice Jean Hus, sería la oportunidad, ya que están todos estos sinvergonzones reunidos, poderles plantear unas cuantas ideas para reformar y mejorar la Iglesia. Y el rey Segismundo le venga, vente para acá, vente bajo mi protección, ven que no te va a pasar nada. Así que Jan Hus se planta en Constanza tan contento, él sí, para leer un sermón solicitando que se pusiera fin a los abusos de la Iglesia. Pero claro, teniendo en cuenta que el Concilio había reunido a unos 320 directivos, entre cardenales, obispos y abades, aparte de 18.000 curas de baja estofa que también fueron, y que para dar servicio a todos estos cardenales, obispos y abades se había reforzado la ciudad con 700 prostitutas, está claro que el sermón les iba a entrar por un oído y les iba a salir por el otro. Así que no le permitieron ni empezar a leerlo. El Concilio de Constanza hizo un parón en los asuntos que habían ido a tratar, que era una cosa que tenía que ver con el Cisma de Occidente. Abrieron una causa aparte para ver qué hacían con Jan Hus y resolvieron o se retractaba de sus herejías o a la hoguera. Y él exigía, Jan Hus exigía que le refutaran sus argumentos con las Sagradas Escrituras en la mano, que no se sacaran de la manga. Acusaciones que no estaban en la Biblia, ni caso, por supuesto, lo achicharraron. Lo que pasa es que ya que estaban, y puestos a condenar y a ejecutar, vamos a aprovechar para darle lo suyo al inglés, al reformista, al Wycliffe.
Marta del Vado
Pero el inglés no llevaba muerto desde el siglo anterior.
Nieves
Treinta años llevaba muerto. Treinta años. Pero a la secta de los cristianos les daba mucha rabia que se le escapara vivo alguien a quien querían matar. ¿Y eso les pasó con el inglés? No, no, les pasó con John Wycliffe, que como se murió por su cuenta, sin poder ser ejecutado, aprovecharon el concilio de Constanza también para juzgarlo, condenarlo, ordenar la quema de todos sus libros. Se ordenó también la exhumación, que este hombre estaba enterra tan tranquilo en Inglaterra, y se ordenó la quema de sus restos. Sí, sí, es alucinante. A la Iglesia cristiana, aunque esté muerto, le gusta volver a matarte. Es un gustillo que tienen ellos ahí. Y todo esto lo decidían, insisto, mientras entre sesión conciliar y sesión conciliar en Constanza, obispos, cardenales y curas se daban un festín con prostitutas y gigolós, que también había unos cuantos. Por eso no les gusta a los curas que se estudia historia de religión, porque ahí se sabe de dónde vienen, lo que son. Y lo que han hecho 700 putas en un concilio de la Iglesia es historia de la religión. El asesinato de Jan Hus es historia de la religión. Es alucinante. Ya lo comentamos hace tiempo. Qué despiporre sexual habría durante aquel concilio. En Constanza, que todavía hay, salpicados por la ciudad, monumentos que lo recuerdan. El más famoso es una escultura enorme plantada dentro del lago Costanza, es el que no da nombre a la ciudad, que es un monumento a la diosa del placer. Y representa, Es gigantesco, representa a una prostituta con los brazos doblados y levantados y sujetando en la palma de cada mano que están sentados, a los papas Segismundo I y Martín V, que es los que estuvieron en el concilio de Constanza. Los papas están en pelotas, sólo vestidos con sus símbolos de poder, que son la corona y la tiara, la que debieron liar en Constanza.
Marta del Vado
Y tanto. Y tanto. Oye. Y además, por denunciar la venta de indulgencias, les acusaron de algo más a este Hus y a Wycliffe.
Nieves
Sí, Wycliffe o como se diga. A ti el inglés se te da mejor, hija mía.
Marta del Vado
Bueno, me lo acabo de inventar así, sobre la marcha.
Nieves
La lista de lo que llamaban herejías era larga, pero, por ejemplo, otra de las cosas de las que le acusaron fue por traducir la novela a lenguas vulgares. Esto les cabreaba mucho por traducir la Biblia al inglés o al alem para que la gente la pudiera leer, cosa que no permitía la Iglesia. Se trata de que obedezcas y no la entiendas. Por eso estaba en latín, porque la plebe no entendía el latín. John Wycliffe también se atrevió a decir en voz alta que eso de la transustanciación, o sea, que eso de que el pan y el vino lo convierte un hechicero en un altar, en el cuerpo y la sangre de Cristo. Decía que eso era un cuento chino, que eso era magia, que eso era hechicería. También decían que el Papa no es la cabeza de la Iglesia, que la única cabeza de la Iglesia es Cristo. En fin, el. El caso es que después del asesinato de Jan Hue en Constanza, sus partidarios se fueron soliviantando, sobre todo en Praga, y nació el famoso movimiento reformista de los husitas. Los seguidores de ahí vienen los husitas. De todas las revueltas religiosas de aquella época medieval, la de los husitas fue la que más duró y la que más se alargó en el tiempo. También es cierto que no fue sólo una revuelta religiosa, tenía muchas implicaciones sociales, nacionalistas, económicas, culturales. Pero eso hoy no toca. Cuando llegó Lutero, los ecos de los husitas todavía estaban ahí.
Narrator/Chorus
Estáis aquí. Estáis aquí Ahora mismo estáis aquí. No puedo veros, pero sé que estáis aquí. Estáis aquí, Estáis aquí, en Buenos Aires y en Berlín. Estáis callados, pero sé que estáis aquí.
Marta del Vado
Pues sí que parece que Lutero se ha llevado toda la fama. Pero hubo al menos dos que cardaron la la antes que él.
Nieves
Ya lo creo. Lo que pasa es que Lutero es el que triunfó y es el que ha pasado a los libros de historia con más éxito. Es más, Jan Hus sabía que iba a triunfar Lutero, si hacemos caso de su profecía. Pero ojo, teniendo en cuenta que la profecía la difundió Lutero y Lutero era un liante, no me fío. Pero es una profecía muy chula y la contamos. Jan Hus, cuando supo de su condena a la hoguera, tuvo oportunidad de hablar con el rey Segismundo, el que le dejó vendido ante el concilio de Constanza. Y le dijo Vas a asar un ganso, pero dentro de un siglo te encontrarás un cisne que no podrás asar. Hus, ya hemos dicho, significa ganso. Esto se conoce como la profecía del ganso. El cisne se supone fue Lutero, que apareció en escena justo 100 años después. Por eso en muchas iglesias luteranas se ve un cisne sobre la puerta de entrada. Cisnes en los púlpitos, veletas con forma de cisne. Y hay mucha iconografía de Lutero en la que se le ve con un cisne al lado. Aunque a veces a mí me parece más un ganso que un cisne. Da igual, pero si es un ganso. Fue su precursor, Janjus, el ganso asado. A lo mejor Lutero se lo inventó para registrar el logo, no lo sé, pero como leyenda nos vale. Si la gente se cree lo de Dios, ¿Por qué no te vas a creer lo del ganso?
Narrator/Chorus
Me lleven. ¿Donde estais? Os quiero aquí.
Marta del Vado
Nieves, muchísimas gracias.
Nieves
Gracias a ti.
Marta del Vado
Hasta la semana que viene.
Nieves
Me voy para Úbeda. Venga, venga.
Marta del Vado
Pasadlo bien. Un beso.
Narrator/Chorus
Estáis aquí. Estáis aquí. Ahora mismo estáis aquí. No puedo veros, pero sé que estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí, en Buenos Aires y en Berlín. Estás callado, pero sé que estás aquí. Estáis aquí. Estáis aquí. Ahora mismo estáis aquí. Bueno, de los pelos en que estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí, en Buenos Aires y en Berlín. Estáis callados, pero sé que estáis aquí. Puedo ver los dedos. Sé que estáis aquí. Estáis callados, pero sé que estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí. Estáis aquí, Estáis aquí.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina, with Marta del Vado
Date: July 6, 2023
Episode Theme:
A vivid, informal journey through history with Nieves Concostrina, focusing on Jan Hus—a forerunner of the Protestant Reformation—his clash with Church authorities, and the medieval context of corruption and upheaval that shaped his demise.
This episode plunges listeners into the early 15th century, spotlighting Jan Hus, a Czech theologian whose calls for Church reform led to his execution by burning at the stake. The show examines Hus’s influence as a precursor to reformers like Martin Luther, as well as the decadent atmosphere of Church leadership during the Council of Constance. All is recounted in Nieves Concostrina’s signature irreverent and witty style.
Jan Hus’s Fate:
On July 6, 1415, Jan Hus was executed in Constance, Germany, during the infamous council attended by high Church officials.
Dramatic Description:
Nieves paints the era as “tenebrosa” (gloomy, grim), filled with intrigue, moral decay, and open hypocrisy within Church leadership.
Preceded Lutheran Reformation:
Jan Hus and the English theologian John Wycliffe were reformers before Luther.
Condemnation of Indulgences:
Both Hus and Wycliffe openly criticized the Church for selling indulgences—documents that purported to reduce time in purgatory—for profit.
Scam Exposed:
Modern Relevance:
Indulgences technically still exist, but now are given for voluntary offerings or good works.
Jan Hus’s Hope and Betrayal:
Jan Hus traveled to the Council of Constance, convinced by King Sigismund that he would be safe, hoping to present reform ideas.
Epic Debauchery:
The council boasted 320 high churchmen and “18,000 curas de baja estofa,” with the city reinforcing available prostitution services—Nieves mentions “700 prostitutas” brought for the clergy.
Show Trial and Execution:
Hus was never allowed to deliver his message; the council paused its other business just to convict him:
Posthumous Revenge:
Wycliffe, who’d died 30 years earlier, was posthumously condemned, his books burned, and his body exhumed and incinerated—just for emphasis.
Vivid Set Piece:
Amid sessions, church officials indulged in sexual festivity—a “despiporre sexual”—documented even in public monuments, like the statue of a prostitute holding the likenesses of Pope Sigismund and Martin V.
Other ‘Crimes’ of Reformers:
Besides denouncing indulgences, Hus and Wycliffe were accused of:
Birth of the Hussite Movement:
With Hus dead, his followers in Prague rose up, sparking the influential, protracted Hussite Wars—religious, but also social and nationalist at core.
Martin Luther’s Inherited Glory:
Although Luther became history’s most famous reformer, Hus allegedly predicted his arrival:
Symbolism Today:
Many Lutheran churches feature a swan in their iconography, referencing this legend.
Nieves (on Church corruption):
“La historia de la religión es tenebrosa... Hay muertos, hay bronca, hay obispos con prostitutas, hay profecías, hay absolutamente de todo.” [01:07]
Nieves (on indulgences):
“Es que es una estafa. Era una estafa en toda regla y sigue siéndolo.” [05:04]
On the trial of a corpse:
“A la Iglesia cristiana, aunque esté muerto, le gusta volver a matarte. Es un gustillo que tienen ellos ahí.” [08:13]
On the legend of the swan:
“Vas a asar un ganso… pero dentro de un siglo te encontrarás un cisne que no podrás asar.” [12:23]
Nieves Concostrina delivers a sharp, satirical retelling of Jan Hus’s confrontation with the Church. Her narration is irreverent, packed with irony, and aimed at exposing institutional hypocrisy and the tangled roots of protest and reform. The episode offers listeners both a vivid history lesson and biting commentary on religious power, making clear that the pre-Luther reformers, though lesser known, played a crucial role in shaping history.
For listeners and history enthusiasts, this episode sparkles with Nieves’s critical wit, memorable analogies, and a focus on the often-overlooked figures that paved the way for major historical change.