
Loading summary
A
Ser podcast.
B
Acontece que no es poco, es un podcast y yo soy la humana que te lo cuenta. Nieves con costrina. Tenemos un género muy variado. Nacimientos, extravagancias, muertes, batallas, revoluciones, asesinatos, injusticias, farsas religiosas, reyes, más tuerzos, bodas. Aquí te dejo el que toca hoy.
C
Pues ya lo hemos anunciado hace un ratito con Mollero Nieve. Buenas tardes.
B
Hola Carlas, ¿Qué tal?
C
Si hoy tuviéramos que poner alguna banda sonora que conectara con el tema que vas a tratar, pues algo nos pegaría de Jim Morrison, que es el que ha puesto él dien, o de mi Von House, o de Gianni Joplin o Jimi Hendrix, nombres todos ellos muy ilustres en el mundo de la música y que tienen algo en común. Eso que palmaron a los 27 años, muy jóvenes. Es que nuestro protagonista histórico de hoy también murió a esa edad, pero no era músico. Este era rey.
B
Este era rey y también es verdad que él no se lo buscó.
C
No, El Rey del Rock era rey.
B
Era rey, era bog boom, era un habitante de Borgonia. Y este es verdad, este no se lo buscó.
C
¿Quién era?
B
Alfonso XII.
C
Alfonso XII.
B
Hoy traemos a Alfonso XII porque a este hombre es que le pasó de todo en estas fechas, a finales de noviembre y primeros de diciembre, nacía, se moría, se casaba, lo enterraban, firmaba manifiestos, todo lo hacía en estas fechas. Alfonso XII murió jovencísimo y con todo y con eso demostró que era un Borbón de pura cepa. Le dio tiempo de los que se echan amante a la primera de cambio, porque como bien advirtió, esto lo dijo la Victoria Eugenia a la ya ex reina Sofía, la profesional, cuando se casó con Juanito, el otro profesional del Birle, le ojo, cuidado, querida, que los Borbones llevan la infidelidad en la sangre. Bueno, pues Alfonso XII, el moñas enamorado de la Dalia que cuidaba Sevilla, también lo era. Otro rodeado de amigas entrañables, y eso que se murió con 27 años, a tres días de cumplir los 28. Decía que ni siquiera tocaba la guitarra como Hendrix, ni cantaba como no consta. Bueno, pues a este hombre, como decía, le pasó de todo. A finales de noviembre, un 28. El teléfono que está vivo. Un 28 de noviembre nació. Un 29 de noviembre se casó con doña Virtudes, la segunda, con Cristina de Austria. Esto ya lo estuvimos contando con detalle El año pasado, un 25 de noviembre, se murió y tal que hoy, 30 de noviembre de 1885, lo estaban enterrando en el Monasterio del Escorial. Bueno, y digo mal, ¿Por qué? Porque no lo estaban enterrando. Cuando llevan a un rey o reina fiambre o infante o príncipe o lo que sea, pero que estén recién fallecidos, no los entierran porque se entregan los cuerpos, lo hemos comentado alguna vez, a unos señores con faldas que hay allí en el Escorial y que se encargan de la custodia.
C
Lo del pudridero. ¿Vas a llegar al pudridero?
B
Vamos a llegar al pudridero. Se encargan de estos señores de la custodia. Los llevan ahí a que se pudran. Antes lo hicieron, antes de pasarlos al panteón real propiamente dicho, tienen que hacerlo ahí. Y eso, bueno, eso es lo que hicieron con Alfonso XII, tal que hoy, entregarlo a los agustinos para que custodiaran hasta que se quedara en los huesos mondos y lirondos al último rey que murió reinando.
C
¿Oye, y a todo esto, este hombre de qué murió siendo tan joven?
B
La epidemia de entonces, la tuberculosis, se llevaba por delante a ricos, a pobres, a reyes.
C
No entiende de clases ni de nada.
B
Esto sí que no entendía de nada. Murió muy joven, es cierto, pero le dio tiempo a todo. A reinar siendo un mocoso, a casarse, a enviudar, a volver a casarse, a dejar tres hijos oficiales, otros dos de estrangis, puede que algún que otro desconocido. Tuvo tiempo hasta de firmar un real decreto prohibiendo a las mujeres acceder a la universidad. Mira tú qué majo. Así que a mí me da igual que se muriera joven. Mucho tardó, porque durante el reinado de Rencorosa. Sí, totalmente. Durante el reinado de este pollino Borbón fue cuando se matricularon y se licenciaron en Barcelona las tres primeras médicas españolas, Elena Massey, Dolor Saleu y Martina Castell. Y no las dejaban doctorarse. Tres años la estuvieron esperando a ver qué hacían con aquella, porque claro, se quedaron todos los señores absolutamente desconcertados.
C
Casi como las árbitras del Mundial, que mañana se estrena la primera. Por fin. Han llevado tres y no había pitado ninguna todavía ningún partido. Mañana el primero.
B
Vamos a ver. Es que claro, les desconcertó a todos porque como no había ninguna ley que prohibiera matricularse la universidad a las mujeres Pues estas tres insensatas se matricularon. Y no solo eso, es que sacaron la carrera con excelentes notas.
C
¿A quién se le ocurre?
B
Qué desastre fue aquello. Sus compañeros de carrera se doctoraron y a ellas la estuvieron tres años esperando autorización para leer sus tesis. Y por fin se doctoraron en 1882. El mismo año que el Consejo Superior de Instrucción Pública informó de que mediante una real orden, el majete de Alfonso XII ha tenido a bien que las matriculadas hasta ahora se las autorice a doctorarse y al acceso de los distintos grados académicos, suspendiéndose en lo sucesivo la admisión de las señoras en la enseñanza superior. Tócate la corona. Así que, repito, mucho tardó en morirse Alfonso XII.
C
Oye, ¿Y los últimos funerales? Has dicho que fue el último rey que murió reinando. ¿Y los funerales como fueron? Porque de momento no hemos conocido otro.
B
Bueno, pues yo no sé. Como esta gente es tan antigua y no modifican los protocolos, pues lo mismo el siguiente va a ser igual. Pero me gustaría verlo por un agujerito para tirarme por el suelo de la risa. Hace 137 años que no enterramos a un rey que haya muerto en el ejercicio. Iba a decir de su trabajo, pero no de lo que sea que haga un rey. Alfonso XII murió en el palacio del Pardo. Y fue la inconsolable viuda María Cristina de Austria, embarazada del siguiente rey, pero sin saber todavía si lo que venía era niño, niña o gamusino, la que se encargó de lavar el cadáver antes de dejarlo en manos del Dr. Camisón.
C
Que se llamaba así.
B
Sí, se llamaba así, lo he puesto yo. Se llamaba así. Era el médico de cámara que realizó el embalsamamiento en El Pardo. Un embalsamamiento flojito para que aguantara un par de días de expos en el salón de columnas del Palacio Real de Madrid. Porque total, luego el embalsamamiento lo estropean con cal en el pudridero. Como toda esta gente de las casas reales son muy de postureos y muy protocolarios. De vestir al rey para que estuviera presentable en la capilla ardiente se ocuparon el conde de Revillagigedo y el duque de Bailén, ayudados por el marqués de Mancera. Los padres de este marqués se encargaron de amortajar en 1833 al mastuerzo a Fernando VII. Parece que quedó como una costumbre familiar el señor Marqués a qué se ded amortajar ríos. Si me hubiera encargado a mí amortajar al mastuerzo. La lí Con su uniforme de gala de capitán general, Alfonso XII permaneció dos días en la capilla ardiente de palacio para después ser trasladado en tren hasta El Escorial. Y allí, al monasterio, llegó el cortejo fúnebre hasta el atrio de la iglesia, donde estaban en perfecta formación los alabarderos. Entre ellos fue depositado el féretro. Y aquí comenzó un protocolo tan estricto como absurdo.
D
Feeling there something hurts my brain. Feel just like screaming. I'm like a demon, I swear, I'll go It same. If you knew what I gone through you will feel the same way too. I'm going crazy with the blues.
C
¿Te imaginas que hubiera sonado esta música en el funeral de Alfonso XII?
B
No, oye, sí, me lo imagino.
C
Pero oye, has dicho que el protocolo estricto y absurdo. ¿A ver, un protocolo por propia definición, que sea estricto pero absurdo?
B
Pues sí, a ver, se va a entender enseguida. Primero, el ministro de Justicia, que era el notario mayor del reino, leyó la orden que dio la reina viuda María Cristina de Austria mandando que los monjes agustinos se hicieran cargo del cuerpo. Hasta aquí bien. Luego el ministr ministro se dirigió a los monteros de Espinosa la Guardia Real y les preguntó lo siguiente con el féretro Monteros de Espinosa, ¿Juráis que el cuerpo que contiene la presente caja es el de su Majestad el Rey Don Alfonso XII de Borbón y Borbón, el mismo que os fue entregado para su custodia en el Real Palacio en la tarde del día 27 último? Y responden los monteros de sí, es el mismo. Juradlo. Insistió el ministro de Justicia, que parecía el hombre un poco desconfiado. Que sí, juramos, respondió la Guardia Real. Pasado este primer trámite, la caja se cerró para pasar al segundo de los la entrega del cuerpo a los monjes agustinos. Los grandes de España y gentilhombres descendieron por las escaleras esas que conducen al panteón real, que son muy empinadas además. Y otra vez allí volvió a abrirse el féretro para dejar otra vez al descubierto la cara del rey Alfonso XII. Y allá va la siguiente escena con el féretro en medio de la cripta rodeado de los sarcófagos esos que guardan a las dos dinastías, desde Carlos I hasta entonces. Imaginemos el féretro en medio de la cripta, las más altas autoridades rodeándolo, el ambiente de lo más solemne. Y en ese momento el montero mayor se dirigió al rey muerto, no lo olvidemos, y le llamó Señor, Señor. Evidentemente, el rey no respondió.
C
Si, le voy a responder. Ahí es donde está lo absurdo de la situación o del protocolo.
B
Llamar a un rey muerto a las casas reales. Sí, claro, pero es que les quita los protocolos y las parafernalias y se quedan en nada. Por eso mantienen estas chorreras. Pero bueno, todavía falta. Después de llamar dos veces a Alfonso XII, eso de señor no terminó. Se acercó entonces el jefe de alabarderos, inclinó la cabeza sobre el féretro e insistió por tres Señor, señor, señor. Como el rey seguía sin decir ni mu, pues el jefe de alabarderos dijo en voz pues que su majestad no responde. Verdaderamente está muerto. Todo esto está perfectamente recogido. Cuando quedó perfectamente claro que el rey no tenía nada que decir, el jefe de alabarderos rompió en dos pedazos el bastón de mando real y los arrojó a los pies de la mesa. El cuerpo quedó en manos de los monjes, que lo trasladaron al pudridero a la espera de que el monarca se redujera a reales huesos para poder ubicarlo bien colocadito y definitivamente en su féretro de mármol de la cripta real. Después de tanta chorradica, que no sé si habrá sido modificada, porque no se ha vuelto a morir un rey, pues cabría esperar que alguien hubiera gritado aquello El rey ha muerto, viva el rey. Pero es que no, porque aquí no es costumbre. Y además no había rey. Alfonso XIII en aquel momento no pasaba de feto.
E
¿Estás ahí.
B
Estás ahí.
E
Estás ahí? Lo cuaci tan amable. Estaba tan lejos de sentirme un miserable.
C
A ver, Nieves, es que me has dejado un poco así. Esta costumbre de gritarle al rey. Al rey muerto, no. A ver si respondía. Yo solo quiero saber. Hacía mucho tiempo que es así.
B
Modas en Borbonia.
C
Pero ya venía de atrás. No era la primera vez.
B
No, Esto se lo trae los Borbones, porque ellos ya desde que vino Felipe V se seguían las maneras francesas y tal. Se trajeron los modos y las maneras de Francia. Y cada vez que se moría un rey, pues le pegaban unas cuantas voces. Y sigue siendo así. Claro, pero este protocolo se ha llevado a cabo, lo que pasa es que nunca nos van a reconocer. Si se ha seguido ese estricto protocolo cuando se entregaron los restos de Juan de Borbón y de la madre del rey. Porque te recuerdo que les van a dar un enterramiento como si fueran reyes cuando no les corresponde. Pero los restos se entregaron exactamente igual. Pero bueno, yo creo que se habrá hecho con ligeras variaciones y desde el principio se hizo así. La muerte de Carlos III también está descrita, por ejemplo, con pelos y señales. En su caso, fue el secretario de Gracia y Justicia, el conde de Florida Blanca, el que le pegó los tres gritos al rey en su cama del Palacio Real.
C
No en el féretro, en la cama.
B
Como el rey no contestó, el ministro acercó su propia cara hasta casi rozar la nariz del supuesto difunto y repitió las tres voces otra Señor, señor, señor. Como Carlos III tampoco reaccionó a esta segunda tanda de llamadas, acercó un espejito a su boca para comprobar que el aliento no lo empañaba. Y no lo empañó. Sólo entonces Floridablanca redactó el certificado de defunción que cosió al testamento en estos té cadáver de muerte natural sin señal alguna de viviente.
C
Bueno, es claro.
B
Y aquí sí, aquí sí se gritó eso. El rey ha muerto. Pues el rey viva. Doble guardia a los príncipes nuevos soberanos, o sea, al pavo de Carlos IV y a la intrigante María Luisa. Una ruina.
E
E intento encontrar algún significado. Intento resurgir de mis cenizas en vano suma una etern todo el tiempo que perdí.
C
Aún así. Bueno, no hemos puesto a Jim Morrison, pero esto no estaba para cerrar tampoco. Es un hermoso contraste. Bueno, lo dicho ayer, que mañana hay fútbol, que mañana juega España y nada, que hasta. Y la semana próxima es una semana un poco tonta. Yo creo que ya nos reencontramos para repasar la historia el día 12 de diciembre. ¿Te parece bien? Pues ala, ya está. Kumpe so.
A
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Episode Date: November 30, 2022
This episode explores the life, death, and elaborate funeral of Alfonso XII, highlighting his significance as the last Spanish king to die while still reigning. Host Nieves Concostrina offers her trademark witty and irreverent take on royal history, focusing on the strange rituals and enduring Bourbon traditions that surrounded Alfonso’s final days and burial. The episode balances sharp critique, humorous anecdotes, and historical rigor to shed light on both the king and the monarchy’s lingering oddities.
Nieves Concostrina wraps up by noting that Spain’s last king to die reigning left behind not just a corpse, but an elaborate set of rituals that persist in the monarchy's shadow—sometimes absurd, always revealing. The episode is a sharp, accessible, and irreverent look at the intersections of power, tradition, and the inevitably human reality of royal death.