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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes.
B
¿Qué tal? Aquí estamos otra vez. Hoy, si te parece, vamos a retomar la sana costumbre de conectar el pasado con la actualidad más próxima, la más inmediata. Mira, pero inmediata del todo. Hace apenas unos días, no hace mucho, ha sido noticia el reencuentro de los reyes de España, los actuales, con los anteriores, en Londres, con motivo del funeral por otro rey, por Constantino de Grecia, que murió hace un año y han hecho un funeral hace poco. Hoy lo que hacemos es recordar cómo fue el ascenso y el batacazo de este monarca, que por cierto, era cuñado de Juan Carlos I. Yo ya me pierdo un poco, pero.
A
No, no te vas a perder.
B
Que por cierto, en Londres, abro pequeño paréntesis, pero estos días el retrato de la monarquía ausente, no hay nadie en los actos oficiales, no está el rey, no está la reina consorte, no está el hijo, está cansado el otro, van los primos, En fin, da igual, cierro. Es una situación muy curiosa, esto se.
A
Va hundiendo poco a poco, esto se está yendo al garete, amigos. Bueno, hoy vamos a partir de un asunto que así de entrada podría sonar así a efeméride extranjera, sosa, peñazo poco interesante, pero que nos toca muy de cerca y nos va a llevar a asuntos muy jugosos de los que se habla poco. No son ningún secreto, por supuesto, porque está todo publicado, está todo ahí, pero son mierdecillas de las que cuanto menos se hable, pues mejor. Partimos del 6 de marzo de 1964. Ese día murió el rey de Grecia, Pablo I, padre de Sofía, suegro de Juan Carlos, y en ese mismo momento fue proclamado nuevo rey de Grecia, Constantino II, el del funeral que has mencionado, que hermano de Sofía y por tanto cuñado de Juan Carlos. Constantino llegó al trono de un país al que definir como caótico se queda bastante corto. Hay un proverbio griego que donde hay dos griegos existen tres partidos políticos.
B
Es verdad.
A
Winston Churchill además luego adaptó este dicho a su manera y dijo que donde hay tres griegos juntos habrá dos primeros ministros y un jefe de la oposición.
B
También está bien visto.
A
Es que tienen fama de no ponerse de acuerdo y estar absolutamente atomizados en todo esto por lo que respecta a la política. Porque en lo referente al asunto real, quizás porque la antigua Grecia fue el lugar donde nació la idea de la democracia, pues los griegos son bastante antimonárquicos de siempre. No les gustan los reyes. Si en algunos momentos los soportaron o incluso votaron que se restaurara la monarquía, fue porque el caos era tal en el país que es que los pobres ya la verdad es que no sabían ni para dónde tirar, ni con quién probar, ni qué régimen elegir, nada. Pero un rey, Pues venga, un rey. A ver, qué cuando no les invadían los turcos, les invadía Mussolini, cuando Hitler. Los reyes tan pronto entregaban el poder a dictadores como se hacían los demócratas, las crisis económicas eran una detrás de otra, consecutivas. Y en las vidas y maneras de los reyes y reinas, la verdad, no gustaban mucho. Provocaban bastante rechazo entre los griegos. Así que el recién estrenado rey de Grecia, Constantino II, hermano de Sofía, cuñado de Juan Carlos, duró lo que duró en el trono, tres años y P.
B
A ver, Nieves, sabemos que acabó exiliado en Londres. Sí. ¿Pero exactamente por qué lo rajaron al exilio?
A
Varias cosas. Bueno, es que se saltó la Constitución, nombró a dedo al primer ministro que quiso, juró fidelidad a la junta militar, que dio un golpe de estado, aunque luego dijo verdad, que él no quería, que es que sólo lo hizo por táctica, que no le quedaba otra. Luego intentó dar un contragolpe. Bueno, había tal inestabilidad y había tal caos político que es casi imposible resumir la situación de Grecia. No hay quien la entienda. Constantino huyó del país en 1967, estresado, perdido, la verdad, porque Grecia era una montaña rusa. Salió toda la familia real camino de Roma tres años y pico después de haber tocado tronos. Hasta que ya en 1973 hubo un plebiscito. Les preguntaron a los griegos si querían la abolición de la monarquía. Una mayoría aplastante dijo rotundamente que sí. Por favor, sí. Y ya. Hasta hoy.
B
Hasta hoy, Hasta hoy, sí.
A
Al escaso cariño que tenían los griegos por la monarquía en general y por Constantino en particular, no ayuda que el rey anterior, Pablo I, padre de Sofía, suegro de Juan Carlos, hubiera tenido una relación homosexual con un famoso gigolo estadounidense. Esto lo cuenta Truman Capote en su libro En plegarias atendidas. Sí, sí. Además aquello fue un escandalazo. Y el gigolo este estadounidense era un tipo muy famoso, muy conocido. Federica de Grecia, madre de Sofía, suegra de Juan Carlos, tampoco gustaba nada a los griegos. Era una mujer era una mangoneadora, era una metomentodo, Había ingresado. Además se conocía su pasado en las juventudes hitlerianas. Sí, sí, sí. Que la monarquía griega no era precisamente progresista. Y además era una mujer muy derrochona. Y Grecia no estaba parada de spiporres. De hecho, uno de los derroches, que es a lo que vamos, uno de los derroches más escandalosos que se atribuye a la señora Federica fue la boda de Sofía y Juan Carlos en Atenas. Y aquel día, eso dicen los que saben, se puso un clavo más en el ataúd de la monarquía griega. Aquella boda fue una bofetada a la ciudadanía, fue un insulto al país.
B
Pues eso no se suele hablar mucho, o yo no había oído hablar mucho hasta ahora. De hecho, siempre que nos han recordado esa boda, yo recuerdo los detalles típicos de bodas reales. Las carrozas, las joyas, los trajes, todo eso. Sí, pero que había generado mal rollo en el país. Yo esto no lo sabía, sinceramente.
A
Mal rollo es poco. Malísimo, pero malísimo. Hubo ahí mucha bronca. Y aunque todo está publicado, claro, los cortesanos evitan contar que los griegos estaban en la miseria, muchos emigrando. El país era un desbarajuste. Pero a los reyes de Grecia, sobre todo a la mamá de la novia, Federica, lo único que le importaba era la ostentación. Ellos eran familia real y tenía que notarse en toda Europa. Los reyes de Grecia impusieron al Parlamento votar una ley por la que el Estado griego aceptaba pagar la dote de la niña Sofía. En total, entre dote que había que pagar al novio y Los gastos nupciales, 9 millones de dracmas, calculan unos 19 millones de pesetas de la época.
B
Ya es dinero.
A
Sí, al parecer dicen que era una exageración en aquel. Porque yo, claro, de dracmas en aquella no me sitúo, pero dicen que en aquel 1962, dada la situación tan crítica que atravesaba Grecia, era muchísima pasta. Pero ojo, que esta es la parte oficial que reconoce Sofía en el libro de Pilar urbano, reconoce esos 9 millones de dracmas. Hay otras fuentes que dicen que los millones fueron muchísimos más, muchos más. Bueno, todos los grupos políticos votaron en contra o se abstuvieron, pero al final la dote se aprobó sólo con los votos de la derecha, que tenía mayoría después de unas elecciones que dicen también estuvieron bajo sospecha Por supuesto, ningún político de la oposición asistió a la boda, A ninguna de las tres bodas.
B
¿Como tres bodas?
A
Claro que hubo que hacer la boda civil y luego los paripés, que esto se llevaría otro acontecentero, la bronca religiosa. Pero hubo que hacer los paripés ortodoxo y católico. Yo creo que faltó el rito balinés, directamente. Hubo mucho cabreo de los griegos por tener que pagar a Juan Carlos un dineral para que aceptara llevarse a la chica y que encima Juan Carlos fuera un príncipe precario. Era de chichinabo. Este tío no tenía reino. En realidad fue un plato de segunda mesa, porque no había uno bueno a mano.
C
¿Cómo te mira? Dime. ¿Cómo te mira? Dime. Sé que no sé, que no sé que Solo sé que ya no soy. Mira, Sofía, sin tu mirada sigo. Sin tu mirada, Sofía.
B
Oye, a ver, ¿Qué significa lo del bueno? Ya sé lo que significa ser plato de segunda mesa. Pero ¿Por qué lo dices? ¿Por qué lo has dicho?
A
Bueno, esto también conocidísimo. Esto es un tema muy conocido. Lo más divertido. Siempre nos lo ocultan. Juan Carlos no fue el primer candidato ni el candidato ideal. Federica de Grecia no lo quería ni en broma para su hija, porque para las casas reales era un mindundi que vete tú a saber si llegaría a ser rey. Porque este hombre solo estaba bajo la protección de un dictador de ultraderecha de Franco. Es que ni siquiera era el heredero legítimo. En Europa lo llamaban el chico de los Barcelona, de los condes de Barcelona. Ni siquiera se dirigían a él con ningún cargo. El príncipe de Asturias, el sucesor dinástico, era Juan de Borbón. Juan Carlos, Juanito era el hijo del heredero. Y ese heredero no iba a reinar y vivía en el exilio. Y ni siquiera vivía en un palacio, sino en un chalet en Estoril. Eso era una familia real muy cutre y a Federica le horrorizaba. El plan era casar a su hija con el hijo del rey de Noruega, con Harald, el que es actual rey de Noruega y además era el que le gustaba Sofía. Sofía le había echado el ojo a Harald. Pero es que se juntaron varios inconvenientes. Primero, que la corona noruega, para aceptar el compromiso, pidió mucha pasta de dote. El parlamento griego dijo que ni de coña, que sólo daba la mitad como mucho, porque Grecia estaba en la miseria. Noruega no aceptó esa mitad. Y a eso se añadía además que el príncipe Harald no quería casarse con Sofía. Porque no le gustaba y porque ya llevaba el palante. Dos novias a la vez, una azafata y una costurera, dos plebeyas. Una de ellas fue con la que finalmente se casó, que es la actual reina de Noruega. Que esto también fue otro escandalazo, porque el gobierno noruego no aceptaba esa boda, tenía que ser con alguien de alto standing. Y además la costurera hubo una movida porque lo pilló con la azafata. Sí, sí, sí, la costurera lo pilló con la azafata, se enteró además de que la griega Sofía estaba también detrás de él, amenazó con suicidarse. Es que de verdad que cuando rascas en todas las casas reales hay porquería por un tubo. Muy divertida, además. El caso es que el gobierno griego rechazó entregar a Noruega la pasta que pedía, pero sí aprobó unos gastos enormes y una dote alta para Juan Carlos, porque el escenario político ya había cambiado con respecto a cuando se pidió para Noruega. Lo dicho es por lo que he dicho, porque la derecha ya tenía mayoría y los reyes de Grecia presionaron para que se concentrase.
B
Pero entonces, a ver si lo he entendido. El gobierno tuvo que pagar no solo la dote de la novia, sino correr con los gastos, todo.
A
Claro, es que los reyes no soltaron un dracma. El Estado tuvo que pagar una exageración, que los griegos estuvieran arruinados totalmente. Y hasta que te traigas de Nueva York a Elizabeth Harden, que ya me sale.
B
Elizabeth Harden es la de los cosméticos, ¿No?
A
Sí, claro. Bueno, pues a esta señora se la trajeron de Nueva York para que le pusiera una mascarilla de pepino y caviar a Sofía el día de la boda. Hombre, por favor, esto fue uno de los. Se ocupó de más cosas, pero fue muy famosa la mascarilla de pepino y caviar que le puso a Sofía. Eso lo tiene publicado en todas partes. Y es que además era una boda en falso, porque a Juan Carlos le gustaban las dos novias que tenía y que siguió teniendo, por supuesto. A Sofía le gustaba un noruego. Juan Carlos no hablaba griego, Sofía no hablaba español. Claro, es que Juan Carlos no hablaba. Juan Carlos sólo hablaba francés en aquel entonces. Sofía hablaba inglés y alemán, o sea, es que ese matrimonio en los dos sentidos no se iba a entender nunca de ninguna de las maneras. Los griegos nunca perdonaron esta boda. En 1962, en una situación política delicadísima, y en mitad de una tremenda crisis económica. Contra la boda hubo muchas manifestaciones. La policía además arreó bien, Hubo muchísimos detenidos. Se estableció una férrea barrera policial para que los 3.000 invitados y los 143 representantes de 27 casas reales no vieran la miseria y las pésimas condiciones de vida de los ateniens. Y además, bueno, lo de las manifestaciones de verdad que no es broma. Los griegos se manifestaron por varias cosas. Unos lo hacían por el dineral que estaba tirando el país, un país en la miseria. Otros protestando porque Sofía tenía que abjurar de su religión para hacerse católica. Otros reclamando la República.
B
Se necesitaba y se necesita amor. Que ha alejado todo esto que has contado de lo de la boda que nos vendieron es que no doy crédito.
A
Bueno, pues podríamos hacer. Ni se sabe los aconteces con lo que ocurrió con esta boda, con las implicaciones políticas, también en España con Franco. Bueno, es que nos vendieron a posteriori esta boda como un cuento de hadas. Pero en su momento no se habló de ella. Lo prohibió el dictador Franco porque no quería protagonismos de la familia real. En su momento no se habló. Y además le sentó muy mal que no le consultaran el compromiso previo. Simplemente le avisaron. Se censuraron en España todas las imágenes donde aparecía Juan de Borbón. Todas las imágenes de la boda ortodoxa tampoco salieron. Y todas las imágenes de la vuelta al mundo de los novios, que también. Esto no lo sé, pero me imagino que también debió pagar el gobierno griego. Así que quién se puede extrañar de que Papandreu estaba en la oposición, rompiera delante de las cámaras la invitación de aquella boda despiporrada, de que el presidente Karamalis se arrepintiera toda su vida de haber cedido aquellos gastos desorbitados mientras los griegos andaban lampando. ¿Y quién se va a extrañar de que a la monarquía griega le quedaran sólo cinco años de vida después de aquella boda? Tampoco nadie se preocupe por ellos, porque la familia real griega tuvo muy buena acogida en Zarzuela. Aquí la hermana de Sofía, ya lo sabe todo el mundo. Irene se empadronó aquí a los Presupuestos Generales del Estado. En Maribén se lo pasaban todos en grande. Los paseos en el Fortuna nunca faltaron. Llenar El depósito costaba 24.000 euros, recordemos. Lo que pasa es que Esta vez pagábamos nosotros, no los griegos.
B
Pues nada, Nieves, hasta mañana. Un beso.
A
Otro para ti. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Láser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
B
Love is a holy name. Love is a holy name. Love is a holy name.
Episode: Acontece que no es poco | Ascenso y batacazo del cuñado de Juan Carlos, Constantino, el último rey de Grecia
Date: March 6, 2024
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
This episode offers a sharp, witty, and detailed historical exploration of the turbulent reign – and rapid downfall – of Constantino II, the last king of Greece and brother-in-law to Spain's Juan Carlos I. Starting from a recent event (the London funeral for Constantino), Nieves Concostrina connects the past and present, revealing little-discussed scandals and the complex web of political and personal mishaps that led to the abolition of the Greek monarchy. The discussion dives deep into the royal family’s detachment from Greek society, notorious extravagances, and the “shameful” marriage of Sofía (Constantino’s sister) to Juan Carlos.
Greece is described as perpetually politically unstable, with chaotic governments and endemic anti-monarchism rooted in its democratic tradition.
Memorable quote:
[02:14] “Hay un proverbio griego que donde hay dos griegos existen tres partidos políticos.” (Host)
[02:21] “Winston Churchill además luego adaptó este dicho… que donde hay tres griegos juntos habrá dos primeros ministros y un jefe de la oposición.” (Host)
The monarchy’s failures: Royal interventions often worsened chaos. While kings were sometimes tolerated, they were never beloved.
Constantino II ascended the throne in 1964, inheriting a political disaster.
He clashed with the constitution, appointed governments at will, and briefly sided with a military junta before fleeing into exile.
[03:55] “Constantino huyó del país en 1967, estresado, perdido, la verdad, porque Grecia era una montaña rusa.” (Host)
In 1973, a referendum abolished the monarchy with a landslide “yes” vote.
[04:43] “Una mayoría aplastante dijo rotundamente que sí. Por favor, sí. Y ya. Hasta hoy.” (Host)
The wedding (1962, Athens) is framed as a national insult, given at a time when Greece was in deep crisis and widespread poverty.
Parliament was pressured to give a massive dowry and pay wedding expenses (at least 9 million dracmas; likely much more), despite all opposition parties voting against or abstaining.
[06:16] “Mal rollo es poco. Malísimo, pero malísimo. Hubo ahí mucha bronca.” (Host)
The event was highly unpopular: opposition politicians boycotted, public rage boiled over, and mass protests erupted against royal extravagance amidst poverty.
[07:45] “Por supuesto, ningún político de la oposición asistió a la boda. A ninguna de las tres bodas.” (Host)
Notable moment:
Elite guests were shielded by police barriers; Athens itself was in upheaval.
On the Greek monarchy’s instability:
[03:55] “Constantino huyó del país en 1967, estresado, perdido, la verdad, porque Grecia era una montaña rusa.” (Host)
On the luxurious but empty wedding:
[11:39] "… Elizabeth Arden… le pusiera una mascarilla de pepino y caviar a Sofía el día de la boda…" (Host)
On royal matchmaking failures:
[08:56] “Juan Carlos no fue el primer candidato ni el candidato ideal. Federica de Grecia no lo quería ni en broma para su hija…” (Host)
As always, Nieves Concostrina delivers the episode with sharp sarcasm, irreverent humor, and meticulous historical detail, demystifying the glamour of royal life to lay bare the self-serving excesses, scandals, and tone-deaf grandeur that hastened the Greek monarchy’s collapse.
This episode is a lively takedown of the myth of royal ceremony; it reveals how social disconnection, arrogance, and short-term self-interest led the Greek royals (and their scandalous connections with other European dynasties) into rapid decline. Through pointed anecdotes and “mierdecillas de las que cuanto menos se hable, pues mejor,” Concostrina invites us to look behind the royal curtain—and see how history repeats its missteps.
Recommended for anyone seeking spicy, well-documented history with a side of biting social commentary.