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Narrator
Ser podcast.
Nieves
En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Carla
A ver, Nieve, sé sincera. Buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carla.
Carla
Estoy seguro que tú igual que quien más, quien menos, sí se habrá preguntado alguna Y si a mí me tocara mandar, ¿Qué tal lo haría? Bien, mal, regular. Ojo, estoy hablando de mandar. Mandar, o sea, ser el rey, la reina en tu caso, el presidente, la presidenta, el emperador, la emperatriz de algo. Que cada cual responda a lo que considere oportuno. Yo, la verdad, por la cara que pones, prefería tampoco encontrarme en esa tesitura. Pero sea como sea, hoy contamos la historia de alguien que en apenas cuatro años, es poco tiempo, una legislatura la lío muy, muy gorda, pero mucho. Hoy hablamos de Calígula, al que se cargaron tal día como hoy, hace un montón de años. El año 41, para ser exactos. ¿Calígula?
Nieves
Sí. Lo de mandar es jodido. No se debería hacer. Es mejor dirigir que mandar.
Carla
Es difícil, no, No, pero es un matiz importante.
Nieves
Hay que dirigir, pero no mandar.
Carla
Aquí mando yo.
Nieves
No, dirígeme y hazme que sea mejor, como me pasa a mí contigo. Yo no sé quién se llevó el disgusto más gordo, la verdad. Ya que hablamos de que mataron a este hombre aquel 24 de enero del año 41, yo no sé si el disgusto fue mayor para sí, pero bueno, la verdad es que se lo cargaron y ya no se enteró. Lo asesinaron, Vale, pero el disgusto de su tío Claudio también, porque lo tuvo que suceder y no quería. Hay que ver la que lió, efectivamente el tal Cayo julio César germánico en sólo cuatro años de reinado para que 20 siglos después siga siendo una de las tres celebridades del imperio Romano. Para mal, para mal. Pero célebre por muchas estatuas que destruyeran, por mucho que se ordenara el borrado de su memoria, nada, aquí seguimos fascinados por su figura. Y eso que se lo cepillaron a los 28 años. Pero en 28 años, madre mía la que hizo. Qué tipo tan insufrible. Cuando te asesinan los que te tienen que proteger, eso es que ya tienes a todo el mundo, hasta la peineta. Y todo el mundo significa todo el mundo. Es que ya no había quien le soportara. Hubo, digámoslo así, tres comandos distintos planteándose asesinar. Y el historiador Dion Casio escribió que todos los cortesanos de Calígula, todos, eran partidarios de su muerte. Otra cosa es que luego se atrevieran a hacerlo o estuvieran de acuerdo con que lo hubieran matado. Pero eran partidarios. También es cierto que la personalidad de este hombre, su despotismo, sus perversiones y toda la literatura que ha arrastrado, lo convierte en víctima fácil de las exageraciones. Porque total, es que hizo tantas barbaridades que si le añades alguna más no se va a notar mucho. ¿Lo del caballo, por ejemplo, si te sale en el trivial, y lo aviso para todos, si les sale en el trivial la qué emperador romano nombró cónsul a su caballo? Y la respuesta buena que dan no impugnen, impugnen. Con más razón si es para conseguir el quesito amarillo.
Carla
Mira que estaba todo bien ordenado, incluso esta canción, el caballo sin nombre. Pero me dices que de la lista de excentricidades que se atribuyen a Calígula, la de nombrar cónsul al caballo, que es de las más célebres, y esa quedamos en que no, ¿Verdad?
Nieves
Parece que no. Yo lo digo porque lo dicen los expertos, entre ellos la admirada historiadora británica Mary Baird, que es unos popes en esto de la antigua Roma, es una de las máximas autoridades en esto del mundo romano. Ella ve probable que como Calígura, era un insolente, un déspota. Puede que entre los humillantes y despectivos comentarios que hacía de sus senadores, a los que odiaba, pudo hacer alguno del tipo pues mi caballo Incitatus es más listo que todos vosotros juntos, lo voy a nombrar cónsul, que seguro que lo hace mejor. Pudo decir algo así, algo parecido. Y eso ha ido deformándose hasta que hemos dado por bueno que el nombramiento se produjo o que de verdad lo.
Carla
Propuso, aunque no se llevara caballos ilustres en la historia. ¿Cómo se llama el de Jesús Gil? Imperioso.
Nieves
Imperioso.
Carla
Imperioso.
Nieves
Eso fue tremendo. Sí.
Carla
Bueno, bueno, Perdón, que nos hemos ido de calidad.
Nieves
No, no nos vamos a quedar ahí, porque este tipo, aunque es más contemporáneo, también tuvo lo suyo. Yo estu en una rueda de prensa cuando a Jesús Gil lo fichó Telecinco para un programa infame que va a recordar todo el mundo. Todo el mundo de determinada edad, donde aparecían jacuzzis con chicas en bikini. Programa de verano en Marbella. Yo estuve en aquella rueda de prensa y en esa rueda informativa dijo que su caballo era más listo que todos los periodistas que estáis aquí juntos. Yo me levanté y me fui, desde luego, a ver imperioso el caballo. Lo que es seguro es que el caballo de Jesús Gil era más listo que él, fijo. Y mejor persona que él también. Bueno, pues Calígula también amaba a su cab. Y lo que sí es cierto es que tenía el caballo su propia mansión. Tenía caballerizas de mármol, un pesebre de marfil, esclavos a su servicio y soldados que vigilaban que nadie molestara. Incitatus, o sea que a Calígula este tío había que cargárselo.
Carla
Bueno, pues el por qué lo mataron más o menos ya se sabe, está claro. Pero cómo y dónde fue el escenario del crimen y eso ya no lo tengo tan claro.
Nieves
Siempre nos quedamos con las otras cosas. Lo mataron el último día de la celebración de los Juegos Palatinos. Los Juegos Palatinos eran unos espectáculos que se crearon en honor emperador de Augusto y que se celebraban cada año. El plan de los conjurados, que eran muchos, fue asesinarlo el primer día de los Juegos. Pero bueno, hubo retrasos, no se ponían de acuerdo y bueno, pues el último día. Pero de ahí no va a pasar. En algún momento, durante las representaciones del día 24, cuando lo escoltemos de vuelta del teatro al palacio, ahí le damos matarile. Aquel día estaba de buen humor Calígula. Antes de empezar, durante el rito del sacrificio, ocurrió algo que a Calígula le hizo mucha gracia, una chorrada, pero que luego tuvo consecuencias insospechadas y tremendas. Y es que antes de empezar cada jornada en los Juegos se sacrificaba un bicho, o varios, según se terciara, en honor de alguien, o para tener contentos a los supuestos dioses. Podían sacrificar, venga, nueve cabras a las Parcas, o un toro a Júpiter, o un gamusino en honor de Augusto, lo que fuera. El caso es que en el sacrificio de aquella jornada, la sangre del bicho, que era un flamenco. Sí, sí, se cargaron un flamenco. Sí, el flamenco era un bicho muy codiciado. Entonces, bueno, se le dedica a los dioses aquel sacrificio. Bueno, pues la sangre del flamenco salpicó un flamenco de los que vuelan, Nadie, de los que taconean ni nada. Bueno, pues la sangre del flamenco salpicó a un senador que estaba cerca y que se llamaba Asprenas. Lo manchó con lo pulcros que iban siempre los senadores con sus togas. Bueno, es un percance sin aparente importancia, aunque al final, luego lo vemos, tuvo mucha importancia. Empezaron las representaciones primero con una obra titulada Laureolo, luego estaba prevista una tragedia titulada Cíniras y después otro espectáculo nocturno en el que egipcios y etíope representaban escenas del infierno todo ello mezclado ahí con danzas guerreras, con cánticos, o sea.
Carla
Que esto no eran los juegos tal cual los podemos pensar o entender ahora. Esto eran más bien representaciones teatrales.
Nieves
Sí, sí, claro. Los Palatinos era así, una especie de maratón de teatro, Pues a las 7 horas, más o menos, Calígula, que aguantó bien, le gustaba el teatro a él. Calígula dijo, Tengo hambre, quiero darme un baño, ¿Nos vamos? El teatro en el que se estaban desarrollando los juegos Palatinos estaba construido muy cerca del palacio y se iba del teatro al palacio por un corredor y ese iba a ser el momento. En ese corredor estaba el tipo que más ganas le tenía a Calígula. Ese tipo se llamaba Casio Querea. Era un jefazo de una de las cortes pretorianas y no lo soportaba. No soportaba, Calígula no aguantaba ni una más de sus humillaciones porque es que lo ridiculizaba constantemente, le hacía mucha burla, mucha burla, Calígula, porque decía que era un afeminado, lo llamaba damisela al pretoriano porque este militar, cuando Calígula torturaba a sus víctimas no quería mirar, era un tipo con cierta sensibilidad y entonces miraba hacia otro lado o cuando este pretoriano pedía la contraseña para acceder a un lugar u otro de palacio, Calígula decía Venus, que no era, por supuesto, decía Príapo, con toda la intención. Ya sabemos quién era Príapo, el dios griego de la fertilidad. De ahí viene lo de Priapis. Calígula tenía acasio, Querea, hasta lo mismísimo, hasta el cepillo ese que llevan los romanos en la escoba, un cepillo boca arriba. Y cuando Querea vio venir a Calígula por el corredor y le pidió la contraseña, mira, esta vez no le dio tiempo ni para hacer el chiste. Recibió un espadazo entre la clavícula y el cuello. El emperador intentó huir, le cortó el paso, otro pretoriano, Sabino, más espadazos, llegaron otros conjurados, se ensañaron. En total contadas 30 puñaladas porque ahí no sólo había ganas de librar a Roma de ese desquiciado Había ganas de venganza. Y se vengaron tanto que también se cargaron, solo un rato después, a la esposa y a la niña de Cali. Era una niña de dos años. Porque en Roma cuando se ponían, la verdad es que se ponían.
Carla
Oye, una cosa. Este asesinato trajo consecuencias. Por muchas ganas que le tuviera mucha gente a Calígula, se habían cargado el emperador.
Nieves
Sí, bueno, todo el mundo odiaba Calígula y una cosa era alegrarse por dentro. Pero aquello no dejaba de ser un magnicidio. Y la mayoría de los guardias tenían sentido del deber. Persiguieron a los asesinos e incluso mataron a muchos que no habían parado en el crimen. Por ejemplo, al senador que le salpicó la sangre del flamenco. Claro, es que durante el rito del sacrificio, mientras los guardias buscaban a los conjurados, vieron al senador manchado de sangre. Claro. Y Pues este es uno de ellos. Y por mucho que el hombre intentara explicar que esa sangre era del flamenco que le había salpicado, no del emperador, no hubo forma. Lo dejaron en el sitio. Es decir, aunque la obligación era castigar a los asesinos, en el fondo todos estaban ahí celebrando la muerte de Calígula. Se reunió de inmediato el gabinete de crisis y la mayoría de senadores. Oye, pues ya que nos hemos quitado este pirau de encima, lo mismo es el momento idóneo para acabar con el Imperio y restaurar la República. Eran gente sensata, como podéis ver. Pero los militares, la guardia pretoriana también había decidido por su cuenta que se continuara con el Imperio. Los militares se apoderaron del tío de Calígula, Claudio, y le tú no lo sabes, pero eres el siguiente emperador. Lo mismo es un invento. Pero dicen que lo encontraron escondido detrás de unas cortinas, acojonadito, perdido, diciendo que no, que no, que no, que me dejéis, que yo no quiero ser emperador.
Carla
Pobre Claudio, Lo que hago decir. Después este hombre oye, pero no se podía negar. Él pues no quiero.
Nieves
Bueno, parece que tan peligroso era ser emperador como llevarles la contraria a los que querían nombrarte. Claudio no tenía un pelo de tonto. Se lo hacía, pero sabía hacerse el lerdo para pasar desapercibido y que lo dejaran en paz. Así él podía seguir que era un intelectual a lo suyo, a sus lecturas, a sus estudios. Ya sabía él que el oficio de emperador era muy arriesgado y que tarde o temprano te quitaban de en medio, como de hecho ocurrió, que lo envenenaron. Al menos pasó a la historia de Roma como el emperador más capaz, pese a sus discapacidades. Pero era un tipo muy capaz, el emperador listo que reinó entre dos Calígula y Nerón.
Narrator
Me equivoco una y otra vez, y te puedo asegurar que el paso de los años no impide que vuelva a tropezar ni que me vuelva a romper contra otro desen volvería a mis ambiciones si acaso fuera, si fuera necesario.
Carla
Y qué buena la serie que hicieron sobre él, el Yo, Claudio. Yo creo que nos marcó a una generación buenísima.
Nieves
Buenísima esa serie. Y lo listo que era este tipo, que fue de los mejores emperadores que se recuerdan. Pero bueno, los listos nunca triunfan.
Carla
Bueno, bueno, bueno, bueno, Eso lo podemos discutir, pero ya lo haremos otro día. Venga, mañana más. Nieves, un beso. Hasta luego.
Nieves
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Narrator
Volvería solo por amor, si acaso fuera, si fuera necesario, cometer de nuevo el mismo error, si acaso fuera, si fuera necesario. Una luz encendida, la claridad perdida. Busco en medio de esta oscuridad señales de mí mismo. Sentado en este abismo con que me suelo tropezar, no puedo perder nada, que vengo de la nada y solo vivo provisionalmente, no puedo caer más bajo. Que vengo del fracaso, de acaso ser solo un superviviente. Siempre le pregunto a la razón y me contesta que tal vez, que se lo está pensando. Voy a preguntarle al corazón que se tiene que marchar, me lo está arrancando. Volvería mis adicciones, si acaso fuera, si fuera necesario caer en los mismos errores. Si acaso fuera, si fuera necesario buscar en puertos que desaten.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carla)
Episode Date: January 24, 2024
Theme: The assassination of Calígula – Rome’s most infamous emperor and why the entire Empire wanted him gone.
In this lively and insightful episode, Nieves Concostrina and Carla explore the notorious reign and violent end of Calígula, the Roman emperor whose short but turbulent rule left an indelible mark on history. With sharp humor and her signature demystifying tone, Nieves unpacks fact from exaggeration, investigates the myth of Calígula’s madness and the infamous consul horse, and recounts the spectacular plot that led to his assassination.
Nieves delivers this history lesson with trademark wit, irreverence, and skepticism toward legend. She effectively demystifies exaggerations about Calígula, highlights the dark humor in Roman politics, and draws clever parallels to modern figures. Carla acts as an astute and lighthearted conversational partner, keeping the narrative engaging and accessible.
This episode offers a vivid, no-nonsense look at Calígula’s turbulent reign and murder, stripping away sensationalism to get at historical truth. Listeners will come away with a clearer understanding of Roman imperial politics, the blending of myth and fact, and why certain stories — like the consul horse — have persisted. The conversational approach keeps things lively without sacrificing depth, making complex history approachable and memorable.
Highly recommended for anyone intrigued by ancient history, infamous rulers, or simply great storytelling.