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La Sociedad Española de Radiodifusión presenta SER Aquí va la radio Podcast Siempre.
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El.
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Que avisa no es traidor Nos advirtió Nieves el otro día que ya que los Borbones eran como el Guadiana, que aparecían y desaparecían en función del contexto, pues que no iban a tardar mucho en volver a asomarse a la ventana. Y así ha sido. Nieves, buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes.
C
Hoy recordamos el 11 de abril de 1713, la fecha en que se firmó la Paz de Utrecht, el final de un conflicto por el trono de España, bueno, por el trono de España, pero que salpicó a media Europa. Y recordamos sobre todo el precio que se pagó por esa paz. Por ejemplo, perder Gibraltar o Menorca por aquel entonces, que es importante, Pero lo más grave, tragarse a Felipe V y a todos los Borbones que vinieron detrás. Como diría Piqué contigo o allí empezó todo.
A
Ahí empezó todo, efectivamente. El 11 de abril de 1713 se firmó la Paz de Utrecht que puso fin, esto es lo que se dice oficialmente, puso fin a la Guerra de Sucesión en España. Aunque como ya has dicho, fue una guerra internacional. Se fue a la porra el poco imperio español que quedaba en Europa por el desagüe. Eso sí, a cambio nos quedamos los españoles con un rey trastornado, maniático, perdido, muy patriota, aunque sólo hablaba en perfecto francés y que inauguró una dinastía en España. Por Gema de Mía La dinastía que inauguró. El resumen podría ser que este país y sus ciudadanos perdieron hasta la camisa con aquel tratado de Utrecht que siempre cae en los exámenes. Ya se sabe que la guerra por la que los españoles estuvieron desangrándose en los campos de batalla fue para que reinara el borbón Felipe o el austriaco Carlos. El tratado que se firmó el 11 de abril de 1713, porque se firmaron varios, este fue el definitivo. Este fue con el que Inglaterra rubricó la paz con Francia y reconoció a Felipe V. Los ingleses, venga, que se quede, que Felipe V, pues era nieto del solete de Luis XIV y ya lo reconocieron como rey de España. Aunque ese reconocimiento, claro, no era gratis. Era el principio de otra sangría, esta vez de territorios. Vamos a dar ahí un repasico al desastre de aquella guerra, a lo que perdimos a cambio de tener un rey que se creía batrazo muy fuerte y a saber por qué nunca se habla del otro que se pegaba por ser rey A mí este hombre también me interesa, el austriaco, porque este hizo mutis por el foro en mitad de la guerra, oye, y nunca más se supo.
C
Bueno, quizás habla menos del aspirante austríaco porque fue el perdedor, ¿No? De España.
A
Los segundos siempre les hacen poco caso a los pobres. Pero bueno, digo yo que si hubiera aguantado hasta el final del partido, por lo menos este hombre. Tampoco puedes estar pegándote por un trono y largarte en mitad de la pelea para pillar otro y dejar aquí todo en pantalla. Exactamente. También nos podemos preguntar, ¿El Borbón se quedó con el trono por qué ganó o va a ser también que el austriaco Carlos se retiró porque esto iba sin frenos ya y cuesta abajo? La verdad es que a las dos cosas. Las dos cosas, Sí, así fue. Evidentemente hay muchas razones por las que al Archiduque Carlos de Austria se le pusieron las cosas de culo y a Felipe V el batracio las cosas de cara. Pero bueno, ahora no tocan. Pero estamos hablando de que la guerra termina definitivamente con la firma de Pa d' Utrecht en 1713. Pero el austriaco desapareció del mapa español dos años antes para encajarse en el mapa europeo.
C
Pero cómo dos años antes, o sea, te quiero decir que la guerra entre Austrias y Borbones siguió pese a que el candidato austríaco ya no estaba en España.
A
No estaba, se fue. Claro. El Archiduque Carlos estaba atrincherado en territorios de la Corona de Aragón en Barcelona, cuando llegó En abril de 1711, en plena guerra de Sucesión, la noticia de que el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico José I había muerto en Viena con sólo 33 años. Y mira tú, es que resulta que el único heredero disponible era el hermano del muerto, o sea, el Archiduque Carlos, el que se estaba pegando por mantenerse como rey de España. Y le dijeron a Carlos, tú mismo, o sigues en la guerra por ser el rey Carlos III de España o te vuelves a Austria para ser emperador. Tú verás lo que te suena mejor. Y dijo Carlos dijo, por lo mismo me voy yendo y ya vamos viendo qué hacemos, porque de entrada suena mejor emperador que rey. Y además, perdóname, pero Austria es más finolis que España, no nos vamos a engañar. Me la aspiro vampiro, dijo. Y aquí siguió el combate durante dos años más, cuando el púgil austriaco había abandonado el Rin en mitad del combate y empezó a pasearse por Europa ya como Carlos VI, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Eso sí, voy a decirlo todo. Dejó a su mujer en Barcelona en representación. Por supuesto, este giro de guión, cuando este hombre se fue, provocó también un reajuste de los objetivos de los aliados. Claro, británicos y holandeses fueron perdiendo interés por la guerra española. Si el aspirante austriaco se había alargado, ¿Qué pintaban ellos? Lo único que quedaba por hacer era sacar la mejor tajada posible. Y la sacaron. Ahí es donde la sacaron con la paz de Utrecht.
C
Oye, ¿Y cómo es eso de que el Archiduque dejó a su mujer en Barcelona? ¿Por qué y para qué?
A
Bueno, pues deja a su mujer como gobernadora general de Cataluña, como reina de España, como regente. A ver, a la muchacha no le cabía un cargo más en el cuerpo. Es que aquí, a ver, que esto tampoco se habla mucho, pero tiene gracia, Es que aquí había una tremenda Zapaties montada durante más de diez años. Aquí hubo dos reyes que se creían legítimos, Felipini y Carlitos, y luego las adolescentes esposas que les endosaron en cuanto vinieron los dos aquí para que también fueran reinas consorte. María Luisa Gabriela de Saboya, que era la del Borbon, y Elisabeth Christin von Frankenhin von den Buntlin, no sé cómo se pronuncia esto. Esta era la del austriaco. Era la reina española más impronunciable que jamás hemos tenido. Braunschweig von Senbute, no lo sé. Y cuando el archiduque Carlos le dijo, querida, quédate tú aquí, voy yo a Austria, tomo posesión del imperio y ya si eso vienes tú luego, dependiendo de cómo se vayan dando las cosas en España. De hecho, es que fíjate, el Archiduque se casó en Barcelona. El Archiduque se casó en la catedral del Mar, en plena guerra. Porque si al Borbón le habían casado y ya estaba en marcha con la procreación, al austriaco también tenían que casarle. También él tenía que tener reina y abrir la fábrica de herederos.
C
Estoy viendo que cada vez que hablamos de la Guerra de Sucesión se limita todo a batallas, a maniobras políticas, a grandes estrategias que alguien diseñaba. Pero hay un segundo plano que es muy interesante siempre en la historia, que es el de los episodios más personales, de los detallitos esos que a veces no se cuentan en los libros oficiales.
A
Claro, hombre, no se consideran importantes porque quizás no lo sean. No digo yo que lo sean, pero la verdad es que cuando ya te has hartado un poco de que te machaquen siempre con los mismos episodios. Pues también apetece conocer a los actores secundarios. Y a mí esta mujer me hace gracia cuando al archiduque Carlos, que en realidad era también rey de España, cuando entró en Madrid lo trataron como Carlos III. Cuando a este hombre, digo, lo reclaman desde Viena para que se haga cargo del Imperio, deja a su mujer como gobernadora general de Cataluña y como regente del reino. Que ya me contarás qué pudo hacer esta muchacha que llegó a casarse a Barcelona con 17 años. Creo yo que sin hablar ni papá de catalán, con ese apellido lo deduzco, Von Saint Fon. Y que con 20 años de Olot no parece. No, de Olot no, pero es que se queda aquí defendiendo la causa austracista con 20 años, ojo. Eso sí, con esmero y dedicación, según los textos históricos tan fieles siempre a la realidad. Pues yo creo que esta mujer tiene su historia también ahí diciendo la muchachilla, ¿Qué hago yo aquí, por favor? Lo mismo un día, porque la verdad es que se quedó ella aquí con el marrón dos años hasta que también dijo eso de me la aspiro, vampiro, me voy a ejercer de emperatriz del Sacro Imperio y dejo lo de gobernadora de Cataluña, que esto está perdido.
C
Oye, Nieves, vamos ya con la lista de ganancias de los demás países con esta famosa paz de Utrecht y lo mucho que perdió España a cambio de quedarnos con este, con el Borbón.
A
Vaya negocio que hicimos. Pues mira, con la firma de la paz el desastre no había hecho más que empezar. Lo primero que se acuerda aquel 11 de abril es que Felipe pase a ser oficialmente el quinto de los Felipes que se siente en el trono a cambio de una serie de concesiones que se concretarían en los siguientes tratados que se irían firmando a Gibraltar y Menorca para los británicos. Y los británicos también consiguieron el monopolio de determinadas rutas en el comercio de esclavos con América, lo que se conocía como el asiento de negros. Ese era el negocio más lucrativo y cruel del siglo XVIII. Eso daba una pasta alucinante. Más concesiones. Austria se quedaba con parte de los Países Bajos, con Cerdeña, con el ducado de Milán y con Nápoles. Siempre lo decimos. Esto no se refiere a la ciudad de Nápoles. Hablamos de cuando Nápoles era media Italia, de la mitad de la bota para abajo. Y otra concesión má Sicilia se la quedaba el duque de Saboya. La pérdida de territorios fue alucinante, o sea que si nos preguntáramos quién ganó la Guerra de Sucesión, parece que ganó todo el mundo menos España. El país y los españoles fueron los grandes perdedores en territorios, en dinero, en vidas.
C
Bueno, España seguramente perdió y perdió mucho, pero por lo que estás contando y por lo que vino después, aquí hubo unos claros triunfadores que fueron los Borbones.
A
Ah, bueno, claro, a las dinastías, a todas, esto es, a todas igual, les dan igual los costes, y a los Borbones les daba igual quién cayera o lo que se perdiera, aunque fueran lugares estratégicamente imprescindibles, lo importante era trincar el trono. Ya se recuperarían si se podía, y si no, pues nada, pero lo importante era el trono. Felipe V, el perturbador, este se empadronó y aquí llevamos sufriendo a los Borbones desde entonces, que el que no está trastornado es mal gobernante, el que no era mala persona y el que no es un corrupto. Por supuesto, ganó los Borbones, como dices, ganó Inglaterra, que consolidó su hegemonía en el Mediterráneo y en el Atlántico, y por supuesto ganó Francia porque nos colocó al francés, y ganó Austria porque se llevó un montón de territorios, o sea, todos contentísimos. El único triunfo español fue poner más muertos que ningún otro país. En eso fuimos absolutos campeones. Por dar una buena noticia, Menorca, al.
C
Menos eso iba a decir.
A
Menorca se recuperó, algo es algo, por un acuerdo político. Y también pudimos haber recuperado Gibraltar, pero como el Borbón era idiota, porque no tiene otro nombre, es que no le dio importancia. Felipe V quería recuperar Sicilia a toda costa y se puso a guerrear con los ingleses por Sicilia. Fue el rey británico Jorge I que le mira, estate quieto, deja tranquila Sicilia y te damos Gibraltar, y Felipe V que no te mete Gibraltar por donde te quepa, yo quiero Sicilia. Y nada, perdió Sicilia y luego otra vez le ofrecieron los británicos Gibraltar a cambio de que entregara su parte de la isla de La Española, que la otra la tenía Francia y tampoco. ¿Y al final qué? Ni Sicilia, ni Gibraltar, ni la isla de La Española, los pesados gritones que están siempre con el Gibraltar español, Gibraltar español. Pues mira, que estudien un poco y si quieren pedirle cuentas a alguien por haber perdido Gibraltar que se vayan al Palacio de la Zarzuela a dar la turra. Aunque también te digo, no creo que Felipe VI esté muy informado de casi nada de esto, la verdad.
B
Heaven's a seeker on an empty stream Just a nanny crever lied on his feet The young fighter screaming with no time for down with the pain and go can't see a way out It ain't much time Ask you I heard him say Gotta find me a future Move out of my way.
C
Ya no sé si preguntarte si la próxima semana volveremos a borbonear. Casi que prefiero encontrármelo así, Tal como fluya, tal como surja.
A
¿Vale?
C
Pero ponte lo peor o lo mejor, según se mire. Según se mire. Venga, Nieves, a descansar. Hasta el próximo lunes.
A
Muchas gracias.
C
Un beso. Adiós.
A
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B
I want it all I want it all now I want it all I want it now I'm a man with a one track mind so much to do In one lifetime for compromise and wis and why and living life So I'm living it all Yes, I'm living it all And I'm giving it all And I'm giving it all If you want me to hear the future he's a cry I want it all I want it all I want it all And I want it now I want it all I want it all I want it all I want it now Now I am I want it I want it.
Host: Nieves Concostrina
Podcast: SER Podcast
Date: April 11, 2024
En este episodio, Nieves Concostrina arroja su característico enfoque irónico y mordaz sobre el Tratado de Utrecht (1713), verdadero punto de inflexión en la historia de España. Analiza el contexto de la Guerra de Sucesión, los detalles personales menos conocidos de sus protagonistas, el drama de la pérdida de Gibraltar y Menorca, y la instauración de la dinastía borbónica, que –según Concostrina– ha condicionado a España hasta hoy.
"El resumen podría ser que este país y sus ciudadanos perdieron hasta la camisa con aquel tratado de Utrecht que siempre cae en los exámenes."
— Nieves Concostrina [01:19]
"Tampoco puedes estar pegándote por un trono y largarte en mitad de la pelea para pillar otro y dejar aquí todo en pantalla."
— Nieves Concostrina [02:59]
"Yo creo que esta mujer tiene su historia también ahí diciendo la muchachilla, ¿qué hago yo aquí, por favor?"
— Nieves Concostrina [07:56]
"Si nos preguntáramos quién ganó la Guerra de Sucesión, parece que ganó todo el mundo menos España."
— Nieves Concostrina [09:49]
"Los pesados gritones que están siempre con el Gibraltar español, Gibraltar español. Pues mira, que estudien un poco y si quieren pedirle cuentas a alguien por haber perdido Gibraltar que se vayan al Palacio de la Zarzuela a dar la turra."
— Nieves Concostrina [12:23]
El episodio concluye con tono característico: entre ironía y resignación, dejando claro que la pérdida de Gibraltar y otros desastres no deben achacarse a los enemigos externos, sino a errores y “trampas” dentro de la propia corona española. El programa termina con la promesa de dejar que los Borbones sigan “apareciendo y desapareciendo” en función de la historia... y la actualidad.
Ideal para...
Quienes busquen una visión desenfadada, crítica y didáctica de la historia de España y quieran descubrir el trasfondo de la Paz de Utrecht y la pérdida de Gibraltar sin tópicos ni solemnidades, de la mano inconfundible de Nieves Concostrina.