Transcript
A (0:01)
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta SER Aquí va la radio Podcast Siempre.
B (0:11)
El.
C (0:11)
Que avisa no es traidor Nos advirtió Nieves el otro día que ya que los Borbones eran como el Guadiana, que aparecían y desaparecían en función del contexto, pues que no iban a tardar mucho en volver a asomarse a la ventana. Y así ha sido. Nieves, buenas tardes.
A (0:24)
Hola, buenas tardes.
C (0:25)
Hoy recordamos el 11 de abril de 1713, la fecha en que se firmó la Paz de Utrecht, el final de un conflicto por el trono de España, bueno, por el trono de España, pero que salpicó a media Europa. Y recordamos sobre todo el precio que se pagó por esa paz. Por ejemplo, perder Gibraltar o Menorca por aquel entonces, que es importante, Pero lo más grave, tragarse a Felipe V y a todos los Borbones que vinieron detrás. Como diría Piqué contigo o allí empezó todo.
A (0:51)
Ahí empezó todo, efectivamente. El 11 de abril de 1713 se firmó la Paz de Utrecht que puso fin, esto es lo que se dice oficialmente, puso fin a la Guerra de Sucesión en España. Aunque como ya has dicho, fue una guerra internacional. Se fue a la porra el poco imperio español que quedaba en Europa por el desagüe. Eso sí, a cambio nos quedamos los españoles con un rey trastornado, maniático, perdido, muy patriota, aunque sólo hablaba en perfecto francés y que inauguró una dinastía en España. Por Gema de Mía La dinastía que inauguró. El resumen podría ser que este país y sus ciudadanos perdieron hasta la camisa con aquel tratado de Utrecht que siempre cae en los exámenes. Ya se sabe que la guerra por la que los españoles estuvieron desangrándose en los campos de batalla fue para que reinara el borbón Felipe o el austriaco Carlos. El tratado que se firmó el 11 de abril de 1713, porque se firmaron varios, este fue el definitivo. Este fue con el que Inglaterra rubricó la paz con Francia y reconoció a Felipe V. Los ingleses, venga, que se quede, que Felipe V, pues era nieto del solete de Luis XIV y ya lo reconocieron como rey de España. Aunque ese reconocimiento, claro, no era gratis. Era el principio de otra sangría, esta vez de territorios. Vamos a dar ahí un repasico al desastre de aquella guerra, a lo que perdimos a cambio de tener un rey que se creía batrazo muy fuerte y a saber por qué nunca se habla del otro que se pegaba por ser rey A mí este hombre también me interesa, el austriaco, porque este hizo mutis por el foro en mitad de la guerra, oye, y nunca más se supo.
C (2:50)
Bueno, quizás habla menos del aspirante austríaco porque fue el perdedor, ¿No? De España.
