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A
La sociedad española de radiodifusión presenta ser.
B
Aquí va la radio.
A
Podcast siempre.
B
Hola, nieves, buenas tardes.
A
¿Qué tal, Carlos?
B
¿Has descansado? ¿Has descansado, sí, mucho? Yo también. A ver, hoy tenemos uno de esos ejemplos de conexión histórica que tanto nos gusta comentar aquí en la ventana. En este acontece, que no es poco. Hoy han jurado, no ningún cargo, sino fidelidad. Hoy han jurado fidelidad al Papa, al Papa de Roma, más de una treintena de guardias suizos. ¿Y por qué tal día como hoy? Pues porque un 6 de mayo de 1527 varios de estos guardias murieron, bueno, los guardias y miles de ciudadanos, durante el asalto conocido como el Saco de Roma. El saco, el saco.
A
Eso fue tremendo. Eso tremendo. Voy a poner un poquito de contexto católico a toda esta historia, porque es que verás, aquí tuvimos un señor historiador muy famoso, muy conocido, que se llamó Marcelino Menéndez y Pelayo, que era santanderino y que hizo una definición de España tremenda. La dijo que España era martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma. Esto era lo que era España para este señor. Y luego vino el dictador asesino que todos conocemos, que se creía el centinela y guardián de las esencias católicas en Occidente. Todo el día estaba ahí mascullando en misa. Pero mucho antes tuvimos al emperador Carlos V, que es que este hombre se pasaba media vida rezando y la otra media pecando. Esto es muy cómodo. Hoy pecas, luego te confiesas y se acabó. Poco se sabía, sin embargo, respecto a estos dos últimos personajes, al dictador y al emperador, que en el Vaticano no podían ver a Franco porque el dictador no se hablaba con Pablo VI. Y que para ser un asesino tan, tan, tan, tan católico en sus 40 años de dictadura, esto no se ha parado nadie a pensarlo. Ningún papa puso el pie en España. Nunca visitaron España ningún papa. Pues esto sería por algo. Y por lo que le toca a Carlos V, tan cristiano él, se habla poco del saqueo de Roma que ordenó, del secuestro del Papa, de la profanación de todas las iglesias, de los asaltos a todas las casas, del asesinato de casi 200 guardias suizas en San Pedro, que estamos hablando del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Esto cuesta encajarlo. El 6 de mayo de 1527 Carlos V perpetró y permitió lo que se conoce como el saco de roma.
B
Y saco.
A
¿Por qué Nieves está así puesto en el 19? Saco de entrar a saco de saquear. Sí, eso que decimos tanto de ha entrado a saco es una expresión de lo más correcta. Saco a saquear. También es cierto, y esto hay que tenerlo en cuenta, que el Papa al que le dio el palizón Carlos V está entre los más corruptos y sinvergüenzas de los 200 y pico que han pisado el Vaticano.
C
I was around when Jesus Christ had.
A
His moment with doubt of pain.
B
Bueno, esto, como todo, requiere algo más de contexto. Porque está bastante claro, por lo que cuentas, que aquí los intereses religiosos no eran los primeros en el orden de prioridades, creo.
A
Aquí nunca lo son los intereses religiosos. Lo primero. Aquí los intereses eran territoriales, eran políticos y eran económicos. Aquí Dios no pintaba un mojón, nunca pinta, nunca. Pero en este episodio concreto mucho menos. A ver cómo resumimos esto. Porque hay mucho follón de alianzas entre países, de broncas entre reyes, enfrentamientos entre familias italianas que cada una quería colocar a su papa, porque poner al Papa, asentarlo ahí desde tu familia, era ponerle la presidencia de la empresa más rentable. Y claro, si ganaba la familia enemiga, pues ya la teníamos liada. Nos vamos a ir primero un año antes del episodio del saco de Roma. Nos vamos a 1526 para entender desde dónde venía liada la pelota. Hemos contado varias veces que el rey Carlos I de España y el rey Francisco I de Francia estuvieron a cara de perro porque los dos querían pillar el trono de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Como esto era una cuestión de pasta, de dinero, y el cargo lo conseguía el que más pagara a los príncipes electores que votaran por uno, por otro, al final fue Carlos I de España el que un tomás y mejor y se hizo con el trono de emperador. Esto era una cuestión de dinero. Así que bueno, ya tenemos a Carlos V.
B
Bueno, tenemos a Carlos V y tenemos al otro, al perdedor, con un cabreo monumental, imagino, por no haber conseguido ser emperador.
A
No estaba cabreo del 7 o del 8, del 10. Francisco I ya no tuvo otro objetivo en su vida que batallar contra su enemigo Carlos V. Sólo eso. Estaban todo el día a hostia, literalmente. Hemos contado también en alguna ocasión que Carlos V llegó a tener al rey de Francia prisionero en Madrid y que para conseguir su libertad, Francisco I dejó a sus hijos de rehenes. Te dejo a mis hijos y me dejas a mí libre. Ese es el momento al que nos vamos a ir. Cuando los hijos del rey de Francia, que eran dos niños chiquitillos, los hijos del rey de Francia están cautivos en Madrid. Y Francisco I, cuando se ve libre, vuelve a enredar otra vez contra Carlos V y se alía. Firma una alianza con el Papa Clemente VII, con la República de Venecia y con el Duque de Milán. Entre todos estos, esto fue una pandilla. Forman lo que se llama la Liga Santa o Liga Clementina contra Carlos V. Todos contra él. Así que fíjate el una Liga Santa contra el Emperador del Sacro Imperio. Esto no te lo mejora. Juego de todo. Con 17 guionistas empleados. El plan era declararle otra guerra a Carlos V para liberar a los dos chavales franceses y de paso pararle los pies al Emperador, porque ya se había quedado con mar de media Italia y llevaba camino de quedarse con toda la bota. Y claro, Carlos V, cuando vio esta alianza, Ah, sí, Esas tenemos, Papá, esas tenemos. ¿A que te depongo? Y sin dar tiempo a reaccionar, mandó a 3.000 españoles a saquear el Vaticano. El Papa tuvo que refugiarse en el castillo de Santángelo y al final rendirse. Y entre las condiciones que tuvo que aceptar el Papa, estuvo la de romper su alianza con Francia y dejar en paz a la familia eclesiástica enemiga. Eran los Colonna. Clemente era de los Medici, para entendernos. Parecía que. Bueno, pues ya estaba con esto. Rota la alianza. Los Colonna en paz, ya calmado, parecía que todo se había recolocado. Pero en cuanto los españoles se retiraron, el Papa, donde dije digo, digo Diego, incumplió todo lo dicho. Y entonces el emperador Carlos V Ahí ya la has liado muy gorda, pollito, Ya la has liado. Ahora sí que te vas a enterar. Tú te has creído, por ser yo bueno, que puedes ir pisando por donde friego. ¿Crees que eres el sitio donde estoy cayendo?
C
Pero con la misma que has venido te puedes ir yendo. Porque te advierto que me he cansado, que hasta los tontos tenemos tope. Y esta vez voy a acertar, aunque sea de rebote, porque te he perdonado, pero hasta los tontos tenemos tope. Y esta vez voy a acertar, aunque sea.
B
No, no fue de rebote, me temo. Pero entonces, para no perder el hilo de la historia, los 3000 españoles que saquearon y asaltaron el Vaticano. No son los del saco de Roma. Eran otros.
A
Eran otros. No, no, esto es la previa del partido. Esta es la previa. Lo de los 3.000 españoles que el emperador mandó fue una broma con lo que vino después. Eso fue nada, una chorradica. Esta vez Carlos V movilizó un ejército imperial entre soldados y mercenarios de 30.000 hombres, entre ellos 14.000 alemanes, que encima eran luteranos. Con lo cual te puedes imaginar cómo entraron en Roma. Con ganas, con ganas. Y entraron diciendo todo nuestro. Y también movilizó a 5.000 suizos, que eran los más feroces mercenarios de Europa. Todos se los rifaban los suizos, porque los suizos, ellos neutrales siempre. Donde esté la pasta, están ellos. Aquel ejército empezó a avanzar bajando desde el norte de Italia hacia los Estados Pontificios. Y el Papa en Roma bueno, ¿Será capaz este emperador que nos debe obediencia a nos, o sea, nos somos Dios y yo, que sé, dicen ellos, nos debe obediencia? ¿Será capaz de atacarnos otra vez? ¿Tendrá valor? Bueno, no hacía falta tener valor. Sólo hacían falta 30.000 tíos ávidos de riquezas para entrar a lo bestia en Roma y con carta blanca. Porque es que el emperador Carlos V no hizo provisión de dinero para pagar a toda esa tropa y tuvieron autorización para ir saqueando, robando, asaltando casas, iglesias y palacios por donde pasaran, en campos y ciudades. Ese iba a ser su sueldo. Esa era su recompensa. Se les dijo que cuando llegaran a Florencia y Roma se podrían cobrar todo lo que se les debía. Lo que pasa es que ni Carlos V ni el Condestable de Borbón, que era el Condestable de Borbón era el que estaba al mando de las tropas, ninguno de ellos pudo imaginar que la cosa iba a ser tan brutal. Florencia se libró porque el ejército del Papa blindó la ciudad. Pero entonces el ejército imperial mira, aquí no nos vamos a entretener. Directamente a por Roma. Aquellos 30.000 soldados imperiales no luchaban por fidelidad al Emperador ni por cuestiones territoriales. Solo tenían en la cabeza entrar en Roma y saquearla entera. Y eso fue lo que hicieron la madrugada del 6 de mayo de 1527.
B
¿Entre tanto, el Papa qué hacía? Quiero decir, ¿Lo vio venir o se refugió otra vez en Santángelo? ¿Qué hizo?
A
El Papa estaba como los bancos, que no daba crédito. Pero el Papa, como siempre, estos son los que la lían y los primeros que se salvan. Lo primero que hizo fue refugiarse con 13 cardenales y 3.000 miembros de su séquito en Santángelo. Otra vez se refugió. Esa fortaleza redondita que siempre sale, siempre vemos de Roma. Bueno, los dejó y allá se las apañará a los romanos. Y la cosa empeoró. Empeoró además porque cuando comenzó el asalto, el que estaba al mando de las tropas, el condestable de Borbón, que era un tipo con carisma, que tenía cierto ascendiente sobre las tropas, recibió un mosquetazo de un guardia suizo y cascó, o sea que el ataque y el saqueo iba a ser demencial. Porque ya sin un alto mando al frente que frenara el delirio, salvo las propiedades y las riquezas del cardenal Colonna y su familia, que eran aliados del emperador contra el papa Chungo Clemente VII, salvo esas propiedades que fueron protegidas por soldados españoles, Roma patas arriba. Todo Roma. No hubo un romano que no fuera víctima de la violencia, ni una romana sin violar. Nunca se pudo hacer un recuento de muertos, más de 6.000, dicen algunas fuentes. Todas las iglesias, absolutamente todas, fueron saqueadas de joyas, oro y relicarios, salvo dos, la alemana y la española. Los 30.000 soldados imperiales al servicio del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico no dejaron una sola casa sin asaltar. Puertas y ventanas de todas partes destrozadas, eran de madera para hacer hogueras. Los archivos vaticanos, las bibliotecas, también saqueados. Obras de arte, unas destrozadas y otras vendidas. Después la Capilla Sixtina se convirtió en una cuadra para los caballos. Los soldados se paseaban disfrazados con las ropas de los cardenales por Roma. Esto lo hubiera hecho yo también, la verdad. Aquello duró días y días y meses. La ciudad se despobló porque llegaron luego las epidemias. El Papa encerrado. Yo creo que nadie puede hacerse a la idea de lo que fue aquel saqueo de Roma perpetrado por un cristianísimo emperador al que provocó el más diabólico de los papas.
B
Oye, ¿Y esto cómo acabó, Nieves? ¿Y cuándo acabó? ¿Y qué fue del Papa? Esto fue tremendo.
A
A ver, no nos da tiempo porque las consecuencias también, pero queda pendiente. Sí, sí, es que esto merece su propia historia. Solo adelanto dos El emperador Carlos V, pasado el tiempo y con el cinismo propio de los reyes, dijo eso Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir. Y otra consecuencia es algo que se ha producido hoy en Roma, esta tarde que ya has comentado y que sucede todos los días 6 de mayo de todos los años. Ho han jurado fidelidad y servicio al Papa Paco 34 nuevos guardias suizos del Vaticano. Y los nuevos juran siempre en este día en recuerdo y como homenaje a los 189 guardias suizos que los soldados imperiales mataron aquel día que empezó el saco de Roma. Los muy pavos también te digo que murieron defendiendo al impresentable Clemente VII cuando él ya estaba buen recaudo, bien comido, bien bebido y bien atendido en su fortaleza de Santángelo. Yo de verdad no sé qué tienen en la cabeza los hooligans de la secta, pero el día que se paren a pensar lo mismo lo descubre. Vamos a dejar pendiente hablar de las consecuencias de aquel saco de Roma, pero sobre todo de conocer a Clemente VII, que era un Papa como Dios manda, sin vergonzón y corrupto.
B
Nada, Nieves, no hemos empezado mal la semana, ni mucho menos. Por todo lo alto hemos empezado.
A
Mañana más.
B
Venga, muchas gracias.
A
Un beso. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Episode: Carlos V, el cristiano emperador que saqueó Roma y le dio una paliza al Papa
Date: 6 de mayo, 2024
En este episodio, Nieves Concostrina analiza con su característico sarcasmo e irreverencia el famoso “Saco de Roma” perpetrado el 6 de mayo de 1527 bajo la orden de Carlos V. A través de anécdotas históricas y reflexiones ácidas, explora el trasfondo político, religioso y económico de este episodio, desmontando la imagen idealizada del emperador “cristianísimo” y profundizando en la figura del Papa Clemente VII, considerado uno de los pontífices más corruptos de la historia.
“España era martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma.”
“Carlos V se pasaba media vida rezando y la otra media pecando. Esto es muy cómodo. Hoy pecas, luego te confiesas y se acabó.”
“Aquí nunca lo son los intereses religiosos... eran territoriales, políticos y económicos. Aquí Dios no pintaba un mojón, nunca pinta, nunca.”
“Sólo eso. Estaban todo el día a hostia, literalmente.” (05:14)
“Yo creo que nadie puede hacerse a la idea de lo que fue aquel saqueo de Roma perpetrado por un cristianísimo emperador al que provocó el más diabólico de los papas.”
“Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir.” (13:07)
“Yo de verdad no sé qué tienen en la cabeza los hooligans de la secta, pero el día que se paren a pensar lo mismo lo descubren.” (14:08)
“Carlos V se pasaba media vida rezando y la otra media pecando. Esto es muy cómodo. Hoy pecas, luego te confiesas y se acabó.”
“Aquí nunca lo son los intereses religiosos. Lo primero. Aquí los intereses eran territoriales, eran políticos y eran económicos. Aquí Dios no pintaba un mojón, nunca pinta, nunca.”
“Bueno, tenemos a Carlos V y tenemos al otro, al perdedor, con un cabreo monumental, imagino, por no haber conseguido ser emperador.”
“No hubo un romano que no fuera víctima de la violencia, ni una romana sin violar. [...] Todas las iglesias, absolutamente todas, fueron saqueadas de joyas, oro y relicarios, salvo dos...”
“El emperador Carlos V, pasado el tiempo y con el cinismo propio de los reyes, dijo eso: Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir.”
“Yo de verdad no sé qué tienen en la cabeza los hooligans de la secta, pero el día que se paren a pensar lo mismo lo descubren.”
| Segmento | Descripción | Timestamp | |-----------------------------------------|------------------------------------------------------------------------|---------------| | Juramento de la Guardia Suiza | Introducción y relación con el Saco de Roma | 00:19–01:00 | | Definición de Menéndez Pelayo | Identidad católica y paradojas históricas | 01:00–03:00 | | Claves políticas y económicas | Motivaciones tras el saqueo—alianzas, rivalidades, y traiciones | 03:54–08:04 | | Despliegue del ejército imperial | El ataque masivo, licencias para saquear, muerte del condestable | 08:14–10:20 | | Saqueo, violencia y devastación | Roma destrozada, iglesias saqueadas, Capilla Sixtina profanada | 10:20–12:37 | | Reflexiones y consecuencias inmediatas | La impunidad de Carlos V, memoria de la Guardia Suiza, sarcasmo final | 12:37–14:17 |
Fiel al estilo irreverente y crítico de Nieves Concostrina, el episodio desmitifica los relatos oficiales sobre las grandes figuras de la historia, haciendo hincapié en las motivaciones políticas y económicas detrás de la proclamada devoción católica del Imperio y del Papado. La narración está salpicada de comparaciones modernas, humor ácido y un claro desprecio por la hipocresía histórica. El resultado es una aproximación a la historia que busca desenmascarar las incoherencias y abrir espacio a la duda y la reflexión.