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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes.
B
Voy a confesarte una cosa. Hoy he tenido dudas a la hora de presentar el tema del que vamos a ocuparnos. No sabía si invocar el poderío visual de Charri, la fábrica de chocolate, o buscar ayuda en el refranero popular. Me explico. Lo que pasa es que el refranero no me ha dado soluciones porque ahí he encontrado que segundas partes nunca fueron buenas. También he recordado aquello que no hay dos sin tres. Pero lo de la cuarta vez en la que se hace o se intenta algo y te sale como el culo, ahí no me aparece nada. Así que vamos a quedar con el chocolate como referencia. Pero cuidado con lo del cuarto, porque tal día como hoy, 3 de abril de 1502, comenzó el cuarto viaje de Colón América. Y aunque el refranero no diga nada de las cuartas oportunidades, sí podemos anticipar que este viaje terminó como el rosario de la aurora. Que un día te contaré la historia del rosario, de dónde viene, que tiene tela también. Y siglos de historia. Muy chula, muy chula.
A
Un día hacemos al revés. Tú me cuentas y yo pregunto.
B
Venga, venga. Empezaremos en el siglo XII y acabaremos en el sexenio español. Imagínate, coño, cuaja esto con la rosario y la aurora.
A
No me caigo porque estoy sentado.
B
Que no hay ninguna mujer.
A
Efectivamente, segundas partes dicen que nunca fueron buenas, pero también dicen que no hay quinto malo en los toros.
B
Ostras. Mira. Bueno, pero del cuarto no dicen nada.
A
Es mentira, del cuarto no dicEn nada. Fíjate que sí es cierto. Hay fechas muy cacareadas, de esas que solemos decir que cambiaron el mundo, que todos. Que no sabemos lógicamente de memoria y en las que explicamos con dos o tres palabras lo que supusieron esas fechas. Pero ya está. 12 de octubre de 1492, descubrimiento de. Muy bien. ¿Y qué más pasó? ¿Además de que en aquel primer viaje de Cristóbal Colón tocaron tierra sin saber qué demonios de tierra habían tocado? ¿Qué más sabemos de los otros viajes de Colón? Porque a partir del segundo casi todo fueron malas noticias para el Gran Almirante de la Mar Océana. A lo que vamos hoy es al más desastroso de los viajes de Colón, que fue el cuarto y el último que hizo y en el que se dio de bruces con el mayor tesoro que podía imaginar si hubiera vivido para verlo y enterarse. Pero no, no se enteró. Dio con la mayor joya, que no era ni oro, ni pl, ni esmeraldas, ni especias. Era chocolate. Era el cacao. Ese cuarto viaje que arrancó del puerto de Sevilla, como has dicho, el 3 de abril de 1502, fue un absoluto fracaso. Un viaje. Estaba gafado desde el principio. Pero hoy, a los que nos gusta el chocolate, podemos afirmar que lo más importante del descubrimiento de América no fue el descubrimiento de América, sino el descubrimiento del chocolate. Pero lo del pobre Colón, la verdad es que es de traca. Se murió sin saber que había descubierto un nuevo continente. Y se murió sin saber que fue el primero que trajo cacao a Europa. Este hombre nunca lo lo supo. Pero los dos mayores vicios europeos, los que enganchan, los que no te puede soltar, los trajo él. El tabaco y el chocolate. Extremo duro. Estoy quitando. Solamente me pongo en vez cuando estoy.
B
Buscando algo sol pa que me dé la receta.
A
Para irme a una farmacia y ponerme cielo. La.
B
Orígenes de este cuarto viaje de Colón apenas nos han hablado. Es posible que la mayor. Yo no sabía que había hecho cuatro viajes, sinceramente, ni lo que hizo en cada uno de ellos. Tampoco nos han contado mucho esto yo.
A
Creo que sí lo saben, lo que pasa es que se nos han olvidado muchas cosas. Pero vamos, en realidad te hablaban de cuatro viajes, pero nada, como no te contaban nada más. Y mira, precisamente de eso estuvimos hablando hace unos meses Rafa Panadero y aquí servidora. Justo en el acontecido del 12 de.
B
Octubre, el último 12 de octubre, el.
A
Día en que unos pocos se hinchan de patriotismo con el teatrillo de la cabra y los legionarios, que ya te digo que para mí han perdido todo respeto, porque hay muchos que se depilan el pecho con láser y ya no puede ser el legionario, el pasito ridículo y el pelo en pecho. Hablábamos aquel día de que siempre nos hablan del primer viaje de Colón, que fue guay, fue estupendo porque se descubrió América. Nos hablan del segundo, guay también. La masa turística de colonos con su gripe y su viruela llegaron para instalarse y fastidiarla. Del tercero puedes preguntar a cualquiera, que la mayoría no sabe ni que existió ni mucho menos lo que pasó. Y cuando les dices que de ese viaje Colón volvió a la península detenido, encadenado y humillado. Flipan. ¿Qué ha pasado? Pero si era. Era el Boss. Y del cuarto viaje ya ni idea, porque además fue un desastre. A Colón se le hundieron los cuatro barcos con los que partió. Tuvo que regresar en uno prestado. Todo mal. Pero pasaron cosas además muy interesantes. La del cacao, aunque se lo trajeran sin saber qué era, fue una de esas cosas interesantes. Se lo trajeron porque era muy valioso, sabían que era muy valioso, pero aquí, por supuesto, no le gustó a nadie. También pasó años después con las patatas, que a nadie le gustaban porque no sabían prepararlas y las dejaron como comida para los cerdos, que a ellos no les importaba comerse las crudas.
B
¿Oye, de todas formas, antes de detenernos en el asunto del chocolate para enterarnos el objetivo de este cuarto viaje cuál era en realidad?
A
Pues el objetivo de ese viaje era en realidad lo que llevaban buscando desde el principio. Encontrar de una maldita vez lo que habían salido a buscar en 1492 y que llevaban 10 años buscando. Era un camino entre todo aquel follón de islas caribeñas. Aunque ellos no sabían que esas islas eran caribeñas. Creían que eran islas asiáticas. Insistamos. Colón no sabía que se había encontrado con un continente y que las Indias a las que pretendía llegar, que todavía estaban en la otra punta del mundo, es que estaban a miles de kilómetros. No sabía que aún había que cruzar todo un inmenso océano al que luego llamarían Pacífico. Ni idea. De todo esto, Colón se creía que estaba más o menos a la altura de Japón, lo que entonces se llamaba Cipango. Y su objetivo con este cuarto viaje era sortear todas aquellas islas que no le interesaban tanto como las que de verdad buscaba, que eran las Molucas, las islas de las especias en las Indias, para abrir una nueva ruta y birlarle parte, gran parte del negocio de la pimienta, la canela y el clavo a los portugueses, que eran los que tenían ahí el monopolio. Pero es que estaban dando más vueltas que una peonza y no conseguían salir de ese laberinto. Y además los huracanes. Y encima con la prohibición de desembarcar en Santo domingo, ni siquiera para refugiarse de las borrascas. Y con toda la zona sembrada de enemigos que no querían ver a Colón ni en pintura, con su tripulación amotinada, con los nativos dando caña aquel viaje no iba a salir bien y nada, no salió bien. Ruina sa com. Has hablado de cambiar el rumbo y me has puesto a prueba. Clavas la mirada mientras quemas la rueda, te cambias por cualquiera, como el gigante de Big Fish.
B
De todas formas, hay algo aquí difícil de entender, que es que con qué facilidad había pasado Colón de ser un héroe nacional conquistador a ser un villano.
A
Sí, pero sigue ocurriendo eso. La gente te deja caer a la misma velocidad que te alza y te ensalza. Colón, es verdad, puso un mundo nuevo en manos de Europa, pero luego se le fue la pinza como señor y mandamar de las nuevas tierras, se le fue la mano con los nativos, se pasó de déspota con los colonos. Es que todo aquello, lo que descubrieron era muy difícil de gestionar y él era muy mal gobernante. Claro, lo denunciaron, que de ahí fue el regreso de su tercer viaje, lo denunciaron, lo engrilletaron, lo juzgaron, le arrebataron sus posesiones y todos sus cargos. Luego dijeron, hombre, no, la verdad es que no era para tanto. Pero bueno, de 0 a 100 aquel famoso 12 de octubre de 1492 y en apenas unos años hundido en la miseria y odiado por todos y muerto en la más absoluta soledad. Es que Colón, y eso es cierto, era mucho mejor científico que gobernante, era un gran explorador, era un gran estudioso, que por eso llegó donde llegó, y era un gran observador. Pero la ambición, el poder, el oro, el ansia viva por mandar, todo eso le perdieron como pierden a cualquiera. Si se hubiera dedicado a la exploración, a la ciencia, yo le hubiera ido mucho mejor. Este cuarto viaje de Colón fue absolutamente dramático. Estuvo dando tumbos por toda la costa de América Central buscando cómo salir de allí, pero es que fue en época de huracanes, y los huracanes le hacían andar y desandar todo lo navegado. Cada vez que desembarcaban los nativos les daban por los cuatro costados. Cuando las tormentas no les hundían, dos barcos, los moluscos estaba. Había una cosa que se llama la broma, que es un molusco, se llama así la broma, es un molusco que vive de la madera sumergida. Y eso les comió todo. Todos los barcos se hundieron y se llama así, se llama la broma. Y cuando no, es que eran los propios españoles que estaban aguantazos entre ellos. Y así fue como se quedaron colgados en Jamaica los que sobrevivieron un año largo, pero como náufragos, como Tom Hanks, esperando que alguien les sacara de allí. Sin barco, sin comida, abandonados en Jamaica. Si hubiera estado Bob Marley, por lo menos nos hubieran tenido fumados. Los únicos que les proporcionaban alimentos eran los nativos. Pero acabaron también mosqueados porque los españoles no se estaban quietecitos con las nativas. Y si Colón salió vivo, y esto sí está bien, salió vivo de Jamaica fue precisamente por sus conocimientos científicos.
B
¿Y eso cómo fue? ¿Cómo fue que la ciencia salvó la vida Colón?
A
Pues por lo que decíamos antes, porque era un estudioso y era un observador. Mientras estaban esperando en Jamaica que alguien fuera a rescatarlos, los nativos se hartaron de los españoles y de tener que estar llevándoles comida. Y un día, casi ya de noche, fueron a Linchará o Colón, al jefe de aquellos gorrones que no hacían más que pedir que le venga comida y comida. Colón estaba muy enfermo, pero se levantó, se plantó delante de los nativos y les dijo que si no abandonaban la idea de matarle, su Dios, su Dios, el de Colón, los castigaría ocultando esa noche la luna. Los nativos no se lo creyeron, por supuesto, pero decidieron esperar para ver si tan poderoso era ese Dios de Colón como para ocultar la Luna. Y sí, la ocultó, pero no fue Dios. Colón sabía por los almanaques astronómicos y la esperaba, que esa noche había eclipse. Y supo jugar con sus conocimientos y con la ignorancia de los nativos. Pero es que es así como lleva triunfando el estafador de Dios toda la vida, aprovechándose de la ciencia. Y me está recordando que, no sé si lo has visto, ha montado un buen pollo una magnífica actriz vasca que se llama Anne Lindane, que ha montado un pollo esta Semana Santa porque ha hecho un monólogo sobre las tonterías que hacen en los shows de Semana Santa y como los católicos se metían con ella deseándole la muerte. Y no sé, pero ella gestiona estupendamente eso. Pues decían que por qué ofendía sus sentimientos religiosos. Y ella respondía descojonada, tus creencias religiosas ofenden mis conocimientos científicos. Caray, no te digo nada. Ella adora a Carl Sagan. Que se quiten las supersticiones católicas. Pero pues bueno, eso hizo Colón, salvar el pellejo gracias a sus conocimientos científicos.
B
Oye, que no parece que he invocado lo de Charlie la fábrica de chocolate en vano. Lo del cacao, ¿Que pasó? ¿Cómo fue? ¿Pero cómo sabían que era algo muy valioso si ni siquiera sabían lo que era, si no lo conocían? Hay algo ahí que no me cuadra.
A
Sí, a ver, no va a dar tiempo a contar mucho, pero bueno. Pues dedujeron que era muy valioso y lo sabemos porque lo apuntaban todo. El que iba tomando apuntes de todo en aquel cuarto viaje era Hernando Colón. Era el hijo de Cris, que le debió decir a su papá Ojo, cuidado con esas almendritas que llevan, que las vigilan como si fueran oro. Hernando Colón escribió sus habitantes llevan muchas almendras que usan por moneda en la Nueva España. Parecía que las estimaban mucho porque noté que cayéndose algunas de estas, procuraban todos cogerlas como si se les hubiera caído un ojo. ¿Esto qué será? Y efectivamente, las semillas de cacao las utilizaban como moneda. Hasta ese extremo era valioso el cacao. Antes del episodio dramático de Jamaica, Colón, que fue cuando se dio de bruces con esto, se encontró con unos mayas que llevaban en una embarcación una especie de almendras, pero no sabía para qué servían ni cómo se utilizaban. Pero las trincó y regresó a España de aquel desastroso cuarto viaje con un capazo de semillas de cacao. Entre lo hecho polvo, que llegó casi para morirse y que no se enteró bien de la receta. Tendría que haber traído la receta puesta, pues los primeros que probaron aquellas almendras dijeron que es una guarrería y vamos, ni caso. No estaba el paladar educado, no estaba la ignorancia. Es la madre del atrevimiento. Un día, de esto ya hablamos más largo y tendido de esos dos grandes vicios que nos trajo Cris en el chocolate y el tabaco.
B
Un día de estos, espérate que no sea mañana, Porque tú fumar no fumas.
A
No, ya lo dejé.
B
El chocolate sigue.
A
Algún vicio tenía que mantener.
B
Solo preguntaba. Solo preguntado. Venga mañana más, Nieves. Un beso.
A
Un beso. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Episode Date: April 3, 2024
In this lively and irreverent history podcast, Nieves Concostrina and her co-host delve into the little-discussed fourth (and final) voyage of Christopher Columbus, which began on April 3, 1502. The episode unpacks the disastrous nature of the journey, the fate of Columbus, and the accidental European “discovery” of cacao (chocolate). With Nieves' characteristic humor and sharp insight, the story dismantles patriotic myths, spotlights historical ironies, and connects the past to European vices like chocolate and tobacco.
“Este hombre nunca lo supo. Pero los dos mayores vicios europeos, los que enganchan... los trajo él. El tabaco y el chocolate.” – Nieves (#03:06)
“Iban dando más vueltas que una peonza...y además los huracanes”—Nieves on the endlessly circular misadventures of the fleet (#06:55).
“Era mucho mejor científico que gobernante...pero la ambición, el poder, el oro, el ansia viva por mandar, todo eso le perdieron como pierden a cualquiera.” (#08:45)
“Colón…les dijo que si no abandonaban la idea de matarle, su Dios…los castigaría ocultando esa noche la luna.”—Nieves (#10:19)
“Hernando Colón escribió: Sus habitantes llevan muchas almendras que usan por moneda en la Nueva España...procuraban todos cogerlas como si se les hubiera caído un ojo.”—Nieves (#12:38)
“Los primeros que probaron aquellas almendras dijeron que es una guarrería y vamos, ni caso.” (#13:32)
Wry Summary of Columbus’s Fate:
“Lo más importante del descubrimiento de América no fue el descubrimiento de América, sino el descubrimiento del chocolate.” – Nieves (#02:45)
On Changing Reputation:
“La gente te deja caer a la misma velocidad que te alza y te ensalza.” – Nieves (#07:58)
On Scientific Trickery:
“Así es como lleva triunfando el estafador de Dios toda la vida, aprovechándose de la ciencia.” – Nieves (#11:15)
On Cacao’s Unexpected Value:
“Las semillas de cacao las utilizaban como moneda. Hasta ese extremo era valioso el cacao.” – Nieves (#12:50)
The episode interweaves humor, irreverence, and pointed critique—hallmarks of Concostrina’s approach. The tone is conversational, mixing personal anecdotes, sharp observations about history, and wry asides about Spanish culture and collective memory.
The tale of Columbus’s fourth voyage isn’t just a story of nautical disaster—it’s a lens into human folly, shifting reputations, and unintended consequences. In true Concostrina style, what starts as a tale about “siglos de historia” and patriotic myths ends up being about the origins of Europe’s favorite vices: chocolate and tobacco, both imported, both initially misunderstood, but now inseparable from its culture.