
Loading summary
A
Ser podcast.
B
Hola, Nieves.
A
Hola.
B
¿Cómo estás?
A
Muy bien. Buenas tardes.
B
¿Has estado siguiendo lo de la fauna cadavérica del entomólogo forense?
A
No, estaba llegando. Estaba llegando. No, no, a mí esas cosas me gustan mucho.
B
Sí, a mí también. A mí también. A mí también.
A
A mí los entomólogos forenses me parecen unos tíos listísimos. Las granjas de cuerpos y todo esto es interesantísimo.
B
Bueno, vamos con otra cos. A ver. Además, por cierto, hoy en nuestro paseo diario por la historia, vamos a toparnos con uno de los episodios más terribles, más sangrientos, bueno, con uno de los ejemplos superlativos de verdad, antes que hablábamos con nuestra invitada de lo que está ocurriendo en Palestina. Uno de los episodios más superlativos de los desastres que provocan siempre las guerras. Sí, porque además lo que vamos a contar aquí aparecen como protagonistas dos de los asesinos más siniestros de todos los tiempos. Son de récord, si se puede utilizar esa expresión. Así que hoy, ni que sea por dulcificar un poquito el relato, vamos a empezar con música. Pero ojo, ojo, música directamente relacionada con el tema. Esto suena a lo que suena.
A
Esto suena guerra, esto suena a muerte, esto suena a destrucción, a horror. Y todo eso fue el sitio de Leningrado. El cerco más largo que sufrió una ciudad en la Segunda Guerra Mundial.
B
Comenzó tal día como hoy, empezó a.
A
Romperse tal día como hoy. Terminó en enero del 44, el 27 de enero exactamente. Pero el día 18 del año anterior, de 1943, el ejército soviético logró romper el cerco e iniciar, empezar por lo menos la cuenta atrás para la definitiva expulsión de los nazis un año después. Es imposible transmitir los horrores que provocaron los nazis en la ciudad de Leningrado y el precio que pagaron los soviéticos por resistir un bloqueo, se dice pronto, durante 800 y pico días, casi 900, es mucho más horroroso de lo que nadie pueda imaginar. Paradójicamente, esta sinfonía de Shostakovich en Leningrado sirvió para que el compositor salvara su cuello gracias a que se convirtió en un canto a la resistencia heroica de los rusos. Hace unos meses, cuando Sheila Blancos habló de compositores y músicas de guerra, trajo esta séptima sinfonía como una de las más emblemáticas. Sjostakovich la compuso y la estrenó durante el cerco de Leningrado. En ese mismo momento. Hay un historión detrás de Xostakovic y de esta Séptima sinfonía. Y os lo tiene que contar Sheila. Y si no quiere ella o no puede, lo cuento yo. Pero esto hay que contar. Pero dinos algo en otro momento. Solo la compuso para congraciarse con Stalin, porque le tenía echado el ojo. El cuello de Xostakov no valía ya un duro. A Stalin le daba igual si los nazis mataban a millones de rusos. Si él podía matar también unos cuantos millones más compatriotas, pues mucho mejor. En plena guerra, Stalin no frenó las purgas. Los soviéticos sufrieron lo más grande en aquella guerra. Por un lado Hitler, que era un genocida invasor, y por otro lado Stalin, que era el genocida en casa.
B
Esta otra música también es música de guerra, porque forma parte de la banda sonora de una película que a mí me gustó mucho. Recomendar al enemigo la puertas. Es la historia de dos francotiradores, uno alemán y el otro soviético, que tienen ahí una pugna especial en mitad de toda la desgracia. Esta bueno. Se sabe que en el cerco de Leningrado murió casi la mitad de la población. Una barbaridad. Cuidado. Más por el hambre y por el frío que por las bombas. Eso hay que decirlo también.
A
En los meses más.
B
Es lo que tienen los sitios, o sea, asediar a alguien y no dejar.
A
La inanición es el principal, principal arma. En los meses más crudos se calcula que moría un promedio de 10.000 personas al día en los momentos más crudos del invierno. 10.000 personas al día entre civiles y soldados. Leningrado era una de las ciudades más pobladas de la Unión Soviética. Tenía dos millones y medio de habitantes aproximadamente. Y allí se quedaron encerrados con 500.000 soldados soviéticos. En total unos 3 millones de personas habría. Han calculado que entre soldados alemanes, soldados finlandeses, que en aquel momento estaban con los nazis, los rusos, los soldados rusos y los civiles, murieron al final de todo unos dos millones y medio de personas. En dos años y casi cinco meses. Y en una sola ciudad. Yo no sé. ¿Alguien puede imaginar lo que es eso? Además de una vulgar cifra, dos millones y medio millón.
B
Es inabarcable. Es inabarcable.
A
Yo no sé si.
B
Como.
A
Mira, qué quieres que te diga, Como no aprendemos nada de la historia, yo hasta quitaría la asignatura. Yo pondría en su lugar otra que se llame simplemente guerras. Y me da igual que los niños se vayan llorando a casa todos los días después de clase. Habría que conocer con toda su crudeza lo que suponen las guerras. Y que los frívolos dejarán de creer que la guerra es una cosa que siempre les pasa a otros, o de creer y frivolizar con golpes de estado que las provocan. ¿No? Ya basta, hombre. Hitler, ultraderecha, hay que recordarlo siempre. No solo quería conquistar la emblemática ciudad imperial, porque Leningrado, antes y ahora ya es San Petersburgo, era la ciudad de los zares. Era el núcleo más intelectual y refinado del imperio zarista. ¿Y que siguió? Siguió siendo ese núcleo intelectual y refinado durante el periodo soviético. Hitler quería verla destruida. Decía que Leningrado debería dejar de existir porque allí nació el bolchevismo. Era la ciudad de Lenin. Lenin grado. La otra era Stalingrado. Les encantaba por Hitler quería aniquilar a sus habitantes y luego ya quedarse con el territorio, que es el mismo plan de Israel hoy habéis estado primero aniquilas a la población y luego ya le roban la tierra tranquilamente. Porque son gente que se mueven por el odio más irracional. Y Hitler odiaba a los bolcheviques tanto como a los judíos.
B
Oye, ¿Y el cerco ¿Por qué duró tanto Leningrado? Quiero decir, los planes de Hitler. Él tenía diseñada una invasión relámpago de la Unión Soviética. Así, en general, pocos meses. Es verdad que eso se podía frenar, pero de ahí a un cerco de dos años y medio en una ciudad concreta, eso es un cambio.
A
No calcularon con los pies directamente. Hitler se creía que gracias a su magníficamente diseñada Operación Barbarroja, que se iba a quedar con la Unión Soviética en un pispás. Y peor era lo de Goebbels, que se creía Speedy González. El mismo día que empezó la invasión de la Unión Soviética, Goebbels apuntó en su diario lo el Führer estima que la operación durará cuatro meses. Yo calculo que menos. El bolchevismo se desmoronará como un castillo de naipes.
B
Como nazi, sí, pero como profeta, como.
A
Asesino, lo valía todo, pero para nada más. Además, fíjate qué bonito es jugar a la guerra en los despachos. Haciendo cálculos, en cuatro meses hemos tomado. Habremos matado cinco millones. Y en tres meses esto está espabilado. Es verdad que al principio los alemanes entraron a toda leche. Efectivamente. Nadie se lo esperaba. Entraron por el norte, de frente, por el sur. Cierto que pillaron a los rusos por sorpresa, cosa que no se entiende, porque 3 millones de soldados nazis no pueden hacer como Cristina Rosenbinge si aparezco a tu lado. Era un frente de 3.000 kilómetros y tres millones de tíos. Unos expertos no se lo explican. Otros dicen que Stalin no se creía que el ataque se fuera a realizar. Otros dicen que aunque lo sabía no podía hacer nada. No lo sé. Opiniones de expertos para todos los gustos. Lo que sí hizo Stalin fue movilizar a la población a una velocidad alucinante. En sólo unos días Stalin llevó a filas a 15 millones de soldados entre 19 y 40 años en nada. Mal preparados, por supuesto, con mal material y pésimamente dirigidos, que esta es otra. Porque Stalin había purgado no solo a su propio pueblo y a los intelectuales, es que también había masacrado a los mandos de su ejército, porque como no se fiaba de su mano derecha, mataba a cuatro manos. Faltaban generales, faltaban coroneles, faltaban oficiales que supieran dirigir una estrategia y dirigir a las tropas. Pero con todo, Hitler empezó a mosquearse porque por muchos soviéticos que matara, por muchos soldados que apresara, es que salían rusos de debajo de las piedras.
B
¿No tienes un poco la sensación, Nieves, fíjate, igual esto va en su ADN, es una cuestión ya histórica, de tradición militar? ¿No tienes la sensación de que antes la URSS y ahora Rusia, las guerras las hacen a base de amontonar efectivos humanos? Y más está ocurriendo en Ucrania. Y venga, y una oleada y los matan, y otra, y otra y otra. Movilizan a todos, son números.
A
Los muertos para ellos son números. Por eso, si el propio ciudadano no tiene conciencia de lo que es esto, es tremendo. Pero los muertos para ellos son números, nada más. Y esos números dejan hijos, dejan. Y joder con lo bonita que es la vida para vivirla.
B
Esta semana había testimonios de algunos comandantes ucranianos que en una de las ciudades cuyo nombre no recuerdo ahora, donde hay compaces combates más duros, cuentan que los rusos van lanzando oleadas de soldados y luego cuando los matan no van ni a recoger los cadáveres, o sea que es una cosa así como al por mayor. En fin, no sé. Volvamos al cerco de Leningrado. Bueno, ahí los nazis pincharon en hueso. A ver, esto dices que empezó en septiembre del 41, ¿No haría mucho frío todavía?
A
No, septiembre no empezaba a refrescar. Empezaba a refrescar allí, pero todavía no hacía frío. Pero fíjate, para ese mes, septiembre del 40, Goebbels ya había calculado que se habría quedado hasta con Moscú. Creía, había entrado en Moscú y estaba ahí tomando cañas en el Kremlin. Pero no. Cuando los nazis vieron que no podían rendir Leningrado, muy bien, la acercamos y que se mueran de hambre y de frío. El invierno está encima, no puede entrar comida ni combustible, no entra carbón, no tiene electricidad. Pues nada, venga, a esperar. Aquel primer invierno, el de 1941, y hasta marzo del 42 se alcanzaron 30.40 grados bajo cero. Cuando llegó la primavera del 42 y comenzó el deshielo en la ciudad, empezaron a aparecer piernas amputadas a las que habían cortado carne, cuerpos de mujeres sin los pechos. Los ciudadanos estaban comiendo entre ellos. Hubo muchísimos casos de canibalismo y comercio de carne humana allí. Comercio, comercio. No tenían bastante con el asedio nazi, que es que tuvieron que empezar a detener ciudadanos antropófagos. Detuvieron a 1.500, hubo 300 ejecuciones. Nadie puede imaginar lo que debieron ser aquellos dos años y pico de cerco. No quedó una rata en la ciudad, ni perros, ni gatos, nada, nada, nada, nada. Hay un periodista británico que fue muchos años corresponsal en Rusia, Brian Moynahan, se llama. No sé cómo se pronuncia exactamente, se escribe así. Moynahan, que recogió muchos testimonios, sobre todo de músicos que vivieron el cerco de Leningrado, lo recoge en un libro que se titula Leningrado, asedio y sinfonía. Es un ensayo en el que cuenta cómo fue el cerco de Leningrado, pero mezclándolo con el proceso creador de Shosta y el estreno con la filarmónica. Bueno, el estreno con los pocos músicos que quedaban, porque se estrenó en el propio Leningrado y en pleno asedio. La séptima sinfonía que hemos escuchado, que estamos escuchando, se estrenó en 1942 con los músicos famélicos, sin fuerzas para soplar los instrumentos de viento. Sólo pudieron ensayar una vez porque no tenían fuerzas. ¿Algún músico murió durante aquel ensayo? Pues una de las músicas, una de las mujeres, una. Cuenta en el libro que un día llegó a su casa una vecina corriendo espantada. La estaba persiguiendo su marido para matarla y comérsela.
B
Es verdad, de las buenas que están música, que esta sinfonía nos huele a guerra, a persecuciones, a destrucción.
A
Es que lo explica muy bien. Y de verdad que tenemos que hablar un día, despacio. El proceso creador de esta sinfonía. ¿Cómo fue el estreno? Fue alucinante. Aquello fue alucinante. El golpe definitivo para liberar la ciudad llegó el 14 de enero con una ofensiva del ejército soviético que obligó a la retirada de los nazis. Aunque ese fue el final definitivo del asedio nazi. Hacía un año que al menos habían podido abrir una ruta de entrada de suministros, hay unos poquitos a la ciudad.
B
Para evacuar a alguien.
A
Pudieron evacuar a algunos civiles heridos. Era una ruta, la verdad, muy peligrosa porque discurría sobre un lago que estaba helado. De hecho, si, era riesgosa, que diría alguien en un argentino aquella ruta que se tragó unos mil camiones con mercancía. Y claro, al tragarse camiones también se tragó personas. Y claro, es que tenías que pasar por un lago y si eso quebraba, te ibas al fondo. No eran suficientes los suministros que llegaban. Pero algo alivió la situación. Y una cosa más. Además de Ana Frank en Ámsterdam, que tiene tanta fama, hubo una niña en Leningrado llamada Tania Savyscheva, de 11 años, que fue recogiendo una a una la muerte por hambre de todos los miembros de su familia, simplemente poniendo días y horas de la muerte del tío Basia, de la abuelita de mamá. La única muerte que no pudo registrar Tania fue la suya. Ese diario fue una de las pruebas en los juicios de Núremberg contra los militares de ultraderecha que encabezaron el cerco de Leningrado. ¿Is it build the big guns? ¿Is it build the death planes? ¿Is it build all the bombs? ¿Is it hide behind walls? ¿It hide behind discs? I just don't want you to know I can.
B
Ya les pueden ir dando los señores de la guerra, ¿Verdad? Pero bueno, hoy lo hemos contado. Venga, Nieves, a descansar. Y el lunes más. Un beso muy grande.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina, SER Podcast
Date: January 18, 2024
The episode dives into the horrors of the Siege of Leningrado during World War II, exploring its historical brutality, the suffering endured by the city's inhabitants, the context of Nazi and Soviet leadership, the cultural resonance of Shostakovich's Seventh Symphony, and haunting testimonies of human endurance in the face of starvation, mass death, and even cannibalism.
“Esto suena guerra, esto suena a muerte, esto suena a destrucción, a horror. Y todo eso fue el sitio de Leningrado. El cerco más largo que sufrió una ciudad en la Segunda Guerra Mundial.” [01:31]
“Es imposible transmitir los horrores que provocaron los nazis en la ciudad de Leningrado y el precio que pagaron los soviéticos por resistir un bloqueo, se dice pronto, durante 800 y pico días, casi 900, es mucho más horroroso de lo que nadie pueda imaginar.” [01:49]
“Los soviéticos sufrieron lo más grande en aquella guerra. Por un lado Hitler, que era un genocida invasor, y por otro lado Stalin, que era el genocida en casa.” [03:49]
“En los meses más crudos se calcula que moría un promedio de 10.000 personas al día en los momentos más crudos del invierno.” [04:20]
“Como no aprendemos nada de la historia, yo hasta quitaría la asignatura. Yo pondría en su lugar otra que se llame simplemente ‘guerras’... Habría que conocer con toda su crudeza lo que suponen las guerras.” [05:15]
"Fíjate qué bonito es jugar a la guerra en los despachos. Haciendo cálculos, en cuatro meses hemos tomado... Habremos matado cinco millones..." [07:23]
“Cuando llegó la primavera del 42 y comenzó el deshielo en la ciudad, empezaron a aparecer piernas amputadas a las que habían cortado carne, cuerpos de mujeres sin los pechos. Los ciudadanos estaban comiendo entre ellos.” [11:13]
“Una de las músicas... cuenta en el libro que un día llegó a su casa una vecina corriendo espantada. La estaba persiguiendo su marido para matarla y comérsela.” [13:20]
“La única muerte que no pudo registrar Tania fue la suya.” [14:56]
This episode of "Todo Concostrina" is a gripping, unsparing retelling of one of the 20th century’s greatest tragedies, connecting history with art, personal survival stories, and ongoing lessons about war and human indifference. It ends on a powerful note, with a call to remember the cost of war through stories like those from Leningrado, lest society repeat its mistakes.