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Narrator/Singer
Ser podcast.
Nieves Con Costrina
Esto es Acontece, que no es poco y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no, a veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una en la ventana. Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con Costrina, Cadena Ser.
Carla
Hola, Nieves, ¿Qué tal?
Nieves Con Costrina
Buenas tardes. Buenas tardes, Carla. Yo muy bien, ¿Y tú?
Carla
Ya que te conozco y los oyentes también. Cuando Nieves coge la directa. Bueno, si hay reyes y reinas de por medio, entonces todavía. Ya, ya, ya. Ayer recuerdo que contamos la historia de la esposa ninguneada de Napoleón, del gran emperador. Hoy viajamos de Francia a Suecia, pero con una historia radicalmente distinta. ¿De verdad?
Nieves Con Costrina
Sí, ha sido sin querer. No, es que oye, esta y la otra. No, pero es que. Bueno, pues me han cuadrado las fechas. Ha caído así. Ayer una mujer, hoy otra. Ayer, como bien dices, una ninguneada y sin más papel que el de ser emperatriz consorte y obediente esposa, que fue la segunda de Napoleón. Y hoy otra que mira, yo no me caso, no me caso y no me caso. Envió el trono a Fray Espárragos y no quiero reinar, pero voy a vivir como una reina, que esto es ser lista porque yo lo valgo. Dijo hace tiempo que dijimos que teníamos que dedicar una acontece a Cristina de Suecia. Y va a ser hoy. Va a ser hoy porque el 19 de diciembre de 1655 esta mujer entró en Roma aclamada como si fuera prácticamente julio César, con el propio Papa esperando recibirla en la Piazza del Pópolo, con toda la élite vaticana, con toda la aristocracia allí plantada. ¿Qué había hecho esta mujer para merecer semejante recibimiento? Vamos, es que el Papa no hubiera recibido así ni a su mamá. Lo que había hecho Cristina de Suecia era abjurar del protestantismo, convertirse. Claro, es que eso era tremendo. Convertirse al catolicismo.
Carla
¿Cuál es la diferencia entre converso y traidor? Nunca lo he tenido claro. Depende de la mirada, ¿No?
Nieves Con Costrina
Claro, depende de quién lo mire.
Carla
Hablando de religión o de lo que sea, puede ser un converso o un traidor.
Nieves Con Costrina
Para mí, que soy atea, un converso es uno que está aquí ahora está aquí, me da igual dónde esté, pero para el que se le va es un traidor. Bueno, pues para los luteranos, Cristina era una traidora y para el Papa era una tía estupenda. Bueno, pues lo que hizo fue convertirse al catolicismo, renunciar al trono de Suecia, decir que no se casaba porque no daba la gana y dedicarse al desarrollo de las artes y las ciencias. Mira tú qué bien. Claro, con buena sartén bien se fríe. Porque cuando dijo aquí os quedáis, que reine mi primo Carlos Gustavo, también se adjudicó una renta vitalicia, la propiedad de varios dominios a los que sacar la rentabilidad y el derecho a seguir usando el título de reina. Claro, así abdica cualquiera. Mira tú, mira Juan Carlos. Antes trabajaba poco, pero ahora no da palo al agua y vive como Dios. Pues eso dijo la reina Cristina de Suecia. Que reine otro, que la vida es bella. Smile.
Narrator/Singer
Without a reason why love As if you were a child.
Nieves Con Costrina
Smile no.
Narrator/Singer
Matter what they tell you Don't listen to a word they say cause life is.
Carla
Oye, puede que mucha gente, mientras estamos hablando de Cristina de Suecia, esté viendo la cara, gente mayor sobre todo, esté viendo la cara de Greta Garbo, porque es que fue uno de sus papeles más famosos.
Nieves Con Costrina
Sí, bueno, y a quien le guste el cine clásico, Greta Garbo era una maravillosa actriz. A Greta Garbo le iba muy bien. Además, esos papeles históricos. Hizo Matahari. Es verdad, hizo Cristina Des. Y mira, ayer hablábamos del amante de Napoleón, la condesa polaca María Valesca. Pues también la inter la interpretó ella. El papel de Cristina de Suecia le iba bien. Ella se pasa media película vestida de hombre con rasgos ahí andróginos. También es cierto que dado los años de la película, le pusieron rímel, pegotes de rímel y unas rayas en el ojo que tú no veías así un tío en el siglo XVII. Pero bueno, lo que querían decir sin decirlo es que Cristina de Suecia era bisexual. Y esa peli de Greta Garbo solo está centrada en algún episodio romántico de su vida. Hay otra peli de 1970 y cuat abdicación. Ahí está con la protagonista, una paisana Li. Y en 2015. Buenísima. Y en 2015 hicieron otro biopic que se titula La chica rey de Girl King, que aquí la han traducido como Reina Cristina, la mujer que fue rey. Esta estuvo en la Seminci peleando por la mejor película y por ahí siempre van los tiros por su ambigüedad sexual. Así que una se pregunta a qué viene que un Papa y toda la curia vaticana la recibiera aquel 19 de diciembre con fuegos artificiales en Roma. Porque el hecho de que toda una reina de Suecia, un país que era el baluarte del protestantismo, se largara de su país, renunciara al trono y se hiciera católica, eso era un grandísimo triunfo político en aquella Europa del XVII que estaba dividida en dos el luterano y el católico. Era el fichaje estrella del catolicismo.
Carla
Parece que hablemos de fútbol, de cómo se roban jugadores los grandes equipos. Vamos a ver primero cómo se llegó a esta situación, cómo fue su reinado Y tal vez pasó algo para que renunciara.
Nieves Con Costrina
No sé pregunto, fue su propio carácter y su propia personalidad. Yo creo que el problema de Cristina, el problema, no tenemos por qué llamarlo problema, es que salió demasiado lista. Estudió mucho, pensaba demasiado por su cuenta. Ella se convirtió en reina con seis años porque su padre murió en una batalla, pero evidentemente no podía reinar a esa edad. Así que lo que hicieron fue empezar a formarla para cuando fuera mayor, pero una formación intelectual muy sólida en astronomía, en varios idiomas, filosofía, ciencias, en teología. Se convirtió en una joven muy, muy instruida y llegó a 18 años para tomar posesión del reino. Muy segura de lo que quería. Y además el lema que adoptó para su reinado lo dice la sabiduría es el pilar del reino. Tiene toda la razón. Y cuando ya era reina, el gobierno sueco empezó a preocuparse. Ya cuando estaba ejerciendo, ella era muy sobria, se vestía mucho de chico, le importaban un mojón las actividades cortesanas. Ella pasaba de bailes, a ella le gustaba el deporte, la esgrima, la caza. Y cada vez que le decían bueno, que todo esto está muy niña, pero es que hay que buscar novio, que hay que dar continuidad a la empresa, que hacen falta herederos. Pues ella, además de pasar mucho, se echó novia en la corte. Y además le dio por reunir en Estocolmo a lo más granado de la intelectualidad europea. Allí reunió a científicos, a filósofos, patrocinaba a pintores, a escultores. A ella lo que le gustaba y con lo que disfrutaba era con la cultura y con el arte. René Descartes. Descartes fue uno de los que se llevó a Estocolmo. Pero la verdad es que el hombre duró poco, porque se pilló una neumonía y cascó.
Carla
Allí lo contamos. Sí, sí, es verdad.
Nieves Con Costrina
Un día tenemos que hablar del cráneo, porque del cráneo de René Descartes creo que no hemos hablado.
Carla
Ya no hemos hablado. Ahora me haces dudar. Ya no sé si sí o sí no.
Nieves Con Costrina
Yo lo voy a mirar, pero yo creo que no hemos hablado. El cráneo ese del pienso, luego existo.
Carla
Pero de otro cráneo ilustre sí hemos hablado no hace mucho.
Nieves Con Costrina
Sí, sí, bueno, sí, de Voltaire. Era del de Voltaire.
Carla
Yo sabía que había una cabeza por ahí rondando.
Nieves Con Costrina
Sí, sí, sí. Bueno, pues el de Descartes es mucho más gracioso que el de Voltaire. Es muy loco. El periplo del cráneo de René Descarte te tira por el suelo. Pero el caso es que entre toda la gente lista que llegó a la corte de Cristina de Suecia, hubo dos jesuitas italianos y poco después la reina se descolgó con que quería convertirse y que quería convertirse, y que quería convertirse y que se convirtió. Y allí en Estocolmo abjuró del luteranismo.
Narrator/Singer
¿Por qué no supiste entender a.
Nieves Con Costrina
Lo.
Narrator/Singer
Que había en él? Porque no tuviste el valor de ver quién soy. ¿Por qué no escuchas lo que está tan cerca de ti? Solo el ruido de afuera. Y yo que estoy a un lado desaparezco para ti. No voy a llorar y decir que no merezco esto, porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero, por eso me voy.
Carla
Oye, ¿Y se sabe que le dijeron los jesuitas para que tomaran decisión tan drástica?
Nieves Con Costrina
¿Porque vamos, le comieron la oreja, eso está claro, pero todos los encuentros que mantenían eran a puerta cerrada? No se sabe. Lo que sí se sabe es que a ella el luteranismo le parecía muy intolerante y dados sus variados gustos sexuales y su negativa casarse, debió ser fácil convencerla de que con el catolicismo que le iría mucho mejor. Yo no sé si le diríamos oye, vete para el sur que allí los Reyes Católicos tienen tropecientas amantes y los papas tienen novios y novias según se tercie. Las normas son para los demás, no para nosotros. Y seguramente pues me voy para allá. Renunció al trono, no a ser reina. Se adjudicó esa renta vitalicia, unos cuantos territorios. Una cosa era abdicar y otra era el tonto. Suecia era el mayor protectorado del protestantismo, no podía continuar allí siendo católica, no se lo permitían. Aquella conversión, además de causar un revuelo impresionante en el mundo protestante y un regocijo tremendo entre las coronas católicas, porque era como deciros os hemos quitado a una. A Roma le vino de perlas, como propaganda. Cierto que Cristina contó con un aliado estupendo que intercedería por ella ante el Papa para quedarse a vivir en Roma. Al menos de momento. ¿Quién era? Felipe IV, el Rey de España. El de las 30 novias y los 50 bastardos. El Rey me dio ante el papa Inocencio X. El que sale en la portada de mi libro.
Carla
Sí, sí, sí. Acontece, que no es poco. Efectivamente.
Nieves Con Costrina
Pues me dio ante él que fue el que autorizó la con porque no basta convertirte, que te tienen que autorizar. Entonces autorizó la conversión. Pero este papa se murió enseguida. Y el que recibió a Cristina fue el siguiente, Alejandro VII. Y que, por cierto, en agradecimiento al rey de España por su intercesión, Cristina de Suecia le regaló las tablas a Adán y Eva de Durero, las que están en el Museo del Prado.
Carla
Y esta mujer, una vez en Roma, ¿Qué hacía? ¿A qué se dedicaba?
Nieves Con Costrina
A lo que hacen los reyes, a vivir. Pues le cedieron un palacio, le asignaron al cardenal Azzolino para que le asistiera. No se sabe si se convirtieron en demasiado colega, si se pegaron algún revolcón. Parece que sí. Y en cuanto pilló confianza, la reina Cristina siguió haciendo lo que le parecía y arrimando a quien le gustaba, lo cual fue motivo de preocupación en Roma, porque ya hacía cosas poco apropiadas para ser una reina católica. Muchos pensaron que se había convertido por el interés, para dejar de currar y dejar de estar vigilada por los luteranos. Le dijeron que se cortara un poco, que disimulara, que se dedicara a las artes, las ciencias, las tertulias. Y cuando vio que se aburría, pues lo que hizo fue las maletas y se largó a Francia. Allí siguió a lo suyo, continuó con sus líos con unos y con otras. Hubo un episodio que acabó con su prestigio de un plumazo. Y fue cuando allí, en Francia, ella ordenó detener y ejecutar a uno de sus cortesanos, porque lo pilló espiando las cartas de ella, las privadas, con el cardenal Mazarino. Mazarino era el mandón en Francia, mientras el repollo de Luis XIV era pequeñito y que parece que también tuvo algún apretón Cristina con Mazarino. El caso es que a Cristina le dijeron que ella no era nadie para ordenar detenciones y ejecuciones en Francia. Lógicamente, ¿Y cómo que no? Dijo yo soy la reina de Suecia. Y se lo cargó el cardenal Mazarino. Ahí intentó arreglar el asunto, no pudo. Y aquello trajo un desprestigio a Cristina que arrastró ya toda su vida.
Carla
¿Ya nunca volvió a Suecia?
Nieves Con Costrina
Sí, sí, volvió cuando se murió el rey. El rey que había en Suecia antes de tiempo y dijo ups, a ver si me van a retirar el sueldo el nuevo que entre. No fue bien recibida porque la consideraban una traidora. Se instaló luego en Hamburgo, volvió a Roma, regresó a Suecia para alquilar sus tierras, volvió otra vez a Roma y acabó muriendo allí. Pidió, fíjate, ser enterrada sobriamente, con humildad, en el Panteón de Agripa. Debe ser que los plebeyos y los reyes tenemos conceptos distintos sobre la austeridad. Entiérrame en el Panteón de Agripa. No, no la enterraron allí. Acabó en un sitio más privilegiado, enterrada en las grutas vaticanas, entre los papas. Era la segunda mujer aceptada entre los papas muertos. Y sólo los intereses políticos, religiosos permitieron a Cristina de Suecia disfrutar de ese descanso. Porque cómo iban a permitir que una mujer que dijo en vida no tener que obedecer a nadie, es dicha mayor que mandar en toda la tierra. Eso no se lo consienten a nadie. Por mucho menos te manda a la hoguera. Y por supuesto no pisabas el Vaticano ni muerta.
Carla
Pues esta ha sido la historia de la reina itinerante. Ala, mañana más nieves. Un beso.
Nieves Con Costrina
El fichaje de Roma.
Carla
Hasta luego.
Podcast Announcer
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Date: December 19, 2023
Host: Nieves Concostrina (with Carla)
Podcast: Acontece que no es poco, SER Podcast
This episode zooms in on Cristina de Suecia (Queen Christina of Sweden), an unconventional 17th-century monarch famous for abdicating her throne, defying gender and sexual norms, and converting from Lutheranism to Catholicism. Nieves Concostrina, with her signature irreverent style, dissects Cristina’s story, the reasons behind her dramatic decisions, and her impact on the politics and culture of Europe.
From obedient consorts to rebels: The episode contrasts Cristina’s life with that of other royal women, particularly the docile wives of great rulers. Unlike those content with ceremonial roles, Cristina refused to marry and renounced the throne on her own terms.
“Hoy otra que mira, yo no me caso, no me caso y no me caso. Envió el trono a Fray Espárragos y no quiero reinar, pero voy a vivir como una reina, que esto es ser lista porque yo lo valgo.” — Nieves (01:13)
Her legendary entrance into Rome: Cristina stunned Europe by entering Rome with fanfare on December 19, 1655, warmly received by the Pope and Vatican aristocracy—an honor rarely granted.
“El Papa no hubiera recibido así ni a su mamá... Lo que había hecho Cristina de Suecia era abjurar del protestantismo, convertirse. Claro, es que eso era tremendo.” — Nieves (01:53)
Conversion or betrayal?: Cristina’s jump from Lutheranism to Catholicism was viewed through a political lens—celebrated by Catholics, condemned by Protestants.
“Depende de la mirada, ¿No?” — Carla (02:22)
“Para el que se le va es un traidor. Bueno, pues para los luteranos, Cristina era una traidora y para el Papa era una tía estupenda.” — Nieves (02:32)
Abdication Terms: Cristina ensured a comfortable exit, keeping a lifelong stipend, land, and her royal title.
“Claro, así abdica cualquiera. Mira tú, mira Juan Carlos... pues eso dijo la reina Cristina de Suecia. Que reine otro, que la vida es bella. Smile.” — Nieves (02:59)
In pop culture: The hosts dive into cinematic depictions, like Greta Garbo’s iconic portrayal, highlighting Cristina’s androgyny and bisexuality, which have often been sanitized or only hinted at on screen.
“Ella se pasa media película vestida de hombre con rasgos ahí andróginos... lo que querían decir sin decirlo es que Cristina de Suecia era bisexual.” — Nieves (04:24)
Why did the Pope celebrate her?: Cristina’s conversion was a propaganda coup for 17th-century Catholicism—a sort of "star signing" compared to rivalries in football.
“Era el fichaje estrella del catolicismo.” — Nieves (06:05)
“Parece que hablemos de fútbol, de cómo se roban jugadores los grandes equipos.” — Carla (06:10)
Unusually learned for a queen: Cristina was rigorously educated in astronomy, languages, philosophy, and sciences, nurturing an independent intellect.
“El problema de Cristina... es que salió demasiado lista. Estudió mucho, pensaba demasiado por su cuenta.” — Nieves (06:27)
Nonconformity at court: Cristina rejected typical queenly pursuits, enjoyed sports and intellectual gatherings, and even hosted Rene Descartes (who died in Sweden of pneumonia).
“A ella lo que le gustaba y con lo que disfrutaba era con la cultura y con el arte.” — Nieves (07:33)
Life in Italy: Cristina settled into a life of leisure in Rome, accompanied by Cardinal Azzolino (rumored to be a lover), and engaged in the arts.
Paris scandal: During an extended stay in France, Cristina ordered the execution of a courtier who spied on her. The French recoiled at her overreach.
“Le dijeron que ella no era nadie para ordenar detenciones y ejecuciones en Francia... Y se lo cargó el cardenal Mazarino.” — Nieves (12:34)
Ongoing migrations: After her scandal in France, Cristina yo-yoed between Rome, Sweden (to manage finances), and various European cities.
“Pidió, fíjate, ser enterrada sobriamente, con humildad, en el Panteón de Agripa... acabó en un sitio más privilegiado, enterrada en las grutas vaticanas, entre los papas.” — Nieves (13:33)
“Cómo iban a permitir que una mujer que dijo en vida no tener que obedecer a nadie, es dicha mayor que mandar en toda la tierra. Eso no se lo consienten a nadie. Por mucho menos te manda a la hoguera.” — Nieves (13:56)
On Queenly abdication:
“Renunció al trono, no a ser reina. Se adjudicó esa renta vitalicia, unos cuantos territorios. Una cosa era abdicar y otra era el tonto.” — Nieves (09:03)
On conversion as politics:
“Roma le vino de perlas, como propaganda. Cierto que Cristina contó con un aliado estupendo que intercedería por ella ante el Papa para quedarse a vivir en Roma. ¿Quién era? Felipe IV, el Rey de España.” — Nieves (10:35)
On Cristina’s fate:
“Entiérrame en el Panteón de Agripa. No, no la enterraron allí. Acabó en un sitio más privilegiado, enterrada en las grutas vaticanas, entre los papas.” — Nieves (13:33)
Nieves Concostrina’s narrative blends historical depth with sharp wit and irreverent metaphors, never shying away from poking fun at royalty or the church. The conversation flows with informal banter, playful asides, and a distinctly modern lens that makes even centuries-old intrigue feel gleefully current.
Cristina de Suecia was a queen ahead of her time: headstrong, learned, sexually ambiguous, and determined to live on her own terms—politics and religion be damned. Nieves and Carla sketch an affectionate, biting, and insightful portrait of a monarch who turned abdication into an art, managed to live like a queen without ruling, and left a legacy as controversial as it was fascinating.