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Ser podcast. En La Ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena SER.
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Esta semana estamos viviendo una especie de resaca de la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl, donde lo menos importa es la música. Esa es la verdad. Porque este rey del reggaetón, estrella mundial, aprovecha desde hace tiempo su fama y su tirón para hacer activismo por su país, por Puerto Rico, que nunca ha sido un país independiente. ¿Cuando dejó de ser una colonia española? Ayer lo contamos. Igual que Cuba, igual que Filipinas. Parecía que podría lograrlo, pero no. Y hoy lo seguimos contando. Insisto, rebufo de Bad Bunny. Nieves, buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes, Carla. Buenas tardes.
B
Ayer dejamos flotando, qué.
A
Sí, pues dejamos ahí flotando la amenaza de Estados Unidos a España de intervenir en Cuba para apoyarla en su independencia si no la concedíamos, si no concedíamos esa independencia por las buenas. Y bueno, al final elegimos hacerlo por las malas. Grave error de España, porque la independencia de Cuba no tenía vuelta de hoja, como tampoco tenía sentido que se la negáramos a Puerto Rico. Toda América se había independizado y encima Estados Unidos estaba ya decidido a intervenir en Cuba y en Puerto Rico con la excusa de pacificar la zona y en defensa, sobre todo, de sus intereses estratégicos y comerciales, o buscar un pretexto para declarar la guerra.
B
Bueno, bueno, es que hay que recordar que el pretexto, eso a mucha gente le sonará, fue la famosa explosión del acorazado del Main en el puerto de La Habana, que mira que fue burda la cosa, pero coló en su momento.
A
Coló en su momento, sí, porque tuvieron de aliado a la prensa en Estados Unidos pero vamos, el Main les explotó a ellos, eso ya está fuera de toda duda porque los hierros de los agujeros que se abrieron de la explosión estaban hacia afuera. Les vino muy bien a Estados Unidos que murieran 260 hombres para acusarnos de haber hundido su acorazado. Y ahí fue cuando llegó el ultimátum, o España se retiraba de inmediato de Cuba o nos declaraban la guerra. Y el gobierno español, tonto hasta decir basta porque la independencia la iba a conseguir Cuba sí o sí, dijo venga a la guerra. El gobierno sabía que estaba perdida de antemano, lo sabía que aquello sólo sería continuar con la sangría de vidas y dinero y que ahora, en vez de luchar solo contra los cubanos iba a tener enfrente también a los yanquis. No podías con uno, ibas a poder con dos. Eso sí, los españoles que leían la prensa patriotera, insuflados de orgullo y satisfacción, sabían que aquello estaba ganado. Los españoles vamos a dar una paliza y los vamos a dejar fritos. Los estadounidenses saldrían huyendo como conejos en cuanto vieran aparecer en aguas caribeñas la desvencijada escuadra española. Y se mofaban. Se mofaban del presidente de Estados Unidos de entonces, William McKelley, que era un canalla, hay que decirlo, pero en la prensa lo caricaturizaban como un cerdo. Y enfrente le ponían a un español muy ibérico, con alpargatas, chalequillo y faja, muy español, enseñándole al presidente un cartel que decí aquí tiene usted nuestro ultimátum. Vayan ustedes a la mierda.
B
Mira.
A
Esa era la caricatura que le ponían en la prensa y a la mierda. Mira, nos fuimos nosotros mientras Europa decía verás tú el desastre imperial español que se avecina.
B
Yo no puedo escuchar esto sin pensar en Donald Trump. Es que de verdad es una desgracia esto. Es que es así. ¿Oye, pero entonces, o sea, España fue la guerra con Estados Unidos con la práctica seguridad de que la guerra estaba perdida? Bueno, no sé, o alguien se podía llevar engaños.
A
Que va. No, no, si esto lo sabía todo el mundo. Todo el mundo es todo el mundo. El embajador británico en Madrid españa prefiere ir a la guerra antes que llegar a un acuerdo que pudiera ser causa de descrédito. El embajador francés en España estaba en las mismas Ir a la guerra, escribió, era el último recurso para salvar el honor nacional y quizás también el trono. Claro, es que esto parece un asunto recurrente sobre el que volvemos siempre. Si los políticos de este país hubieran puesto el mismo interés en el progreso de los españoles que en salvar el culo de los Borbones constantemente, te aseguro que este país sería muy grande. Da igual que hablemos del siglo XIX, del XX o del XXI. Mira, era regente María Cristina de Austria cuidando el trono para el mocoso Alfonso XIII, que era un niño. El corrupto Borbón que se nos avecinaba y que de momento era menor. La política española y colonial era tal desastre gracias a la corrupción de conservadores y liberales repartiéndose el poder con las bendiciones de la corrupta jefatura del Estado, la Corona. Vamos, que si España no iba a la guerra en plan machote alentando el patriotismo español, quedaban al descubierto todas las miserias de la Corona y de sus atláteres políticos en Cuba y Filipinas. Los soldados muriéndose a chorros y aquí gritando en las calles Viva España. Los españoles siempre pagamos el pato por las cagadas de los Borbones. Esto es así siempre. Golpes de estado, Guerras de Cuba, guerra de Marruecos. Y llevan cagándola ininterrumpidamente dos siglos. La guerra de Cuba estaba tan perdida antes de empezar que todas las potencias negaron ayuda a España, Francia, Rusia, Inglaterra. Fuimos a la guerra para perderla. Y además, cuanto antes mejor. Lo dijo alguien, No es mía la frase.
B
Cuanto antes mejor. ¿Y cuánto acabó durando el conflicto? ¿Meses, semanas?
A
Dos, tres meses. Tres meses y medio. Duró nada. Si es que eso estaba. Mira, lo que sí tuvo gracia, visto con la distancia del tiempo, es que Estados Unidos nos declaró la guerra el 25 de abril, pero con carácter retroactivo, cómo se come. Porque la guerra empieza o no empieza. Pero como los estadounidenses son muy tramposos, lo que hicieron fue entrar en acción en Cuba contra España, bloquear el puerto de La Habana, apresar un par de barcos y comunicar a España que estábamos en guerra desde tres días antes. Que ya hemos tomado todo, pero estamos en guerra desde hace tres días antes. La desvencijada Armada Supervencible española llegó dos semanas después. Es decir, la flota estadounidense estaba ya perfectamente organizada en la isla ya estaban tomando posiciones y aquello fue coser y cantar. Bueno, te doy un minuto. Resultado, diría Vicente Marco. Muertos España, 376, Estados Unidos, 1 heridos España, 150, Estados Unidos, 2 buques hundidos España, 6, Estados Unidos, 0. Lo malo es que nos hundieron los únicos 6 barcos que teníamos. Cuando la tropa volvió a España, los supervivientes de aquel desastre lo tuvieron que hacer en un barco prestado por los británicos. A pique toda la flota y a pique definitivamente el maltrecho imperio español. Durante cuatro siglos fuimos la potencia con más colonias en América, pero nos fuimos a pique poco a poco hasta que en 1898 a la porra definitivamente, pero ya de forma oficial y pública.
B
Bueno, pues adiós imperio. Llegamos al momento en el que Puerto Rico esperaba ser independiente también, pero solo cambió de manos y siguió siendo una colonia.
A
Así es. Es que Puerto Rico nunca ha sido independiente. Bueno, antes de que llegara la invasión española, los taínos vivían ahí felices y contentos, pero nunca ha sido independiente. Según dicen algunos, es la colonia más antigua del mundo. El humillante acuerdo de paz que tuvo que aceptar España, que se firmó en París, obligaba a reconocer la independencia de Cuba, a venderles a los yanquis el archipiélago de Filipinas por 20 millones de dólares y a cederles Puerto Rico. Cuba consiguió su independencia, pero tuvo que pagar también un precio muy alto por la ayuda de Estados Unidos, entre otras cosas. Ahí se quedaron, con Guantánamo. Y es que a la vez que el imperio español se iba al garete, Estados Unidos crecía a pasos agigantados como potencia mundial. Fueron dos hechos paralelos. Antes incluso de que terminara la guerra de Estados Unidos con España, un par de semanas antes, los estadounidenses invadieron Puerto Rico. Fueron tomando posiciones, desembarcaron en la isla en julio de 1898, antes de que España perdiera la guerra. Y los boricuas, los puertorriqueños, tan contentos porque los yanquis llegaban para librarles del colonialismo español. Inicialmente eso parecía. No hubo resistencia puertorriqueña. Los vitoreaban por las calles, dejaban atrás el dominio español, que era lo rancio, el atraso, Un imperio decadente, una corona desprestigiada. Estados Unidos era futuro, era progreso. Sin reyes, Puerto Rico esperaba convertirse en independiente, como había ocurrido con los otros virreinatos, pero nunca pudo imaginar el giro inesperado que iba a dar. Todo precisamente por ser la última colonia española en América, pasó a ser colonia estadounidense.
B
Pero entonces, en ese momento, ¿Qué interés tenía Estados Unidos en Puerto Rico? Quiero decir, ¿Quedarse con la isla como territorio, que eso es obvio, o había algo más detrás?
A
Bueno, a ver, cuando Estados Unidos se acerca, tú agárrate la cartera. Siempre hay algo más, Siempre. Claro que le interesaba el territorio, pero no sólo por sus playas y sus cafetales, sino por su posición geoestratégica. Esa islita pequeña, tan mona, está enfrente de lo que ahora es Panamá. Y Estados Unidos ya tenía decidido que ahí había que hacer un canalillo de 80 kilómetros para pasar al otro lado, evitando dar una vuelta de 20.000 kilómetros por la punta de abajo de América. Siempre teniendo en cuenta que en aquel 1895 del que estamos hablando, cuando Estados Unidos invadió Puerto Rico, porque, insisto, primero la invadió antes de conseguir sucesión formal por parte de España, Panamá todavía no existía ese territorio sólo era un departamento de Colombia. Y es con Colombia con la que ya andaba en tratos Estados Unidos para ver cómo se quedaban los yanquis con una franja en propiedad para construir el canal. La isla de Puerto Rico era muy apetecible para los estadounidenses, tan mona en mitad del Caribe, a medio camino entre Estados Unidos y Centroamérica.
B
Por ir cerrando el episodio de hoy con esos nuevos propietarios, las causas independentistas se aquietaron, cesaron o no,
A
porque Puerto Rico quería su soberanía. Tuvieron gobiernos aparentemente autónomos, pero todo se controlaba desde Washington. Por eso los movimientos independentistas no cesaron. Los estadounidenses querían paz social y entraron con la sonrisa puesta. Dos años después, en 1900, se cambió el estatus político para que se sintieran un poquito más estadounidenses. El dólar americano empezó a ser su moneda. Se instalaron los tres Legislativo, ejecutivo y judicial. Se podía votar para elegir representantes, pero ojo, no podían votar a su máximo representante. A ese, al gobernador de Puerto Rico, lo elige directamente el presidente de Estados Unidos. Durante el primer tercio del siglo XX, una mayoría de puertorriqueños vio clarísimas las ventajas de ser un estado libre asociado. Pero fueron descubriendo que eran ciudadanos de segunda clase. Era atractivo formar parte de la primera economía del mundo, pero resultó que los habían invitado a cenar, aunque les daban otro menú y comían en una mesa aparte, que les decían que eran estadounidenses, pero no podían votar al presidente de los Estados Unidos, que tenían pasaporte estadounidense, pero cuando llegaban a Nueva York los consideraban tan inmigrantes como a cualquier otro latino. La película West Side Story, que cumple este año 65 años. En aquel 1961 ya habían descubierto muchos cuando se disipó el humo de los fuegos artificiales. Lo que había detrás del paternalismo y la amabilidad del Tío Sam,
B
Pues Istory tiene su propia historia, que mañana, si te parece, podemos retomar, porque ahí, en la propia letra de esta canción que escuchamos, hay mucha tela que cortar y que cortaremos mañana, insisto.
A
Muchas gracias.
B
Hasta mañana, Nieves. Un beso.
A
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Host: Nieves Concostrina
Date: March 10, 2026
Podcast: Acontece que no es poco (SER Podcast)
En este episodio, Nieves Concostrina retoma la historia del final del dominio español en el Caribe, centrando la narración en la relación histórica y los destinos divergentes de Cuba y Puerto Rico frente a la intervención estadounidense. El relato abarca desde los últimos días del imperio español, la guerra hispano-estadounidense y el Tratado de París, hasta la situación colonial actual de Puerto Rico, siempre enmarcado en el característico tono irónico y crítico de la autora.
“Este rey del reggaetón... aprovecha desde hace tiempo su fama y su tirón para hacer activismo por su país, por Puerto Rico, que nunca ha sido un país independiente.” — B (00:25)
“Estados Unidos estaba ya decidido a intervenir en Cuba y en Puerto Rico con la excusa de pacificar la zona y en defensa, sobre todo, de sus intereses estratégicos y comerciales, o buscar un pretexto para declarar la guerra.” — A (00:58)
“El Main les explotó a ellos, eso ya está fuera de toda duda porque los hierros de los agujeros que se abrieron de la explosión estaban hacia afuera.” — A (01:49)
“Ir a la guerra era el último recurso para salvar el honor nacional y quizás también el trono.” — A citando al embajador francés (04:12)
“Los españoles siempre pagamos el pato por las cagadas de los Borbones. Esto es así siempre... y llevan cagándola ininterrumpidamente dos siglos.” — A (04:57)
“La guerra de Cuba estaba tan perdida antes de empezar que todas las potencias negaron ayuda a España...” — A (05:54)
“Resultado: muertos España, 376, Estados Unidos, 1… Lo malo es que nos hundieron los únicos 6 barcos que teníamos.” — A (06:57)
“El humillante acuerdo de paz que tuvo que aceptar España, que se firmó en París, obligaba a reconocer la independencia de Cuba, a venderles a los yanquis el archipiélago de Filipinas... y a cederles Puerto Rico.” — A (08:37)
“Esa islita pequeña... está enfrente de lo que ahora es Panamá. Y Estados Unidos ya tenía decidido que ahí había que hacer un canalillo de 80 kilómetros para pasar al otro lado...” — A (10:21)
“Resultó que los habían invitado a cenar, aunque les daban otro menú y comían en una mesa aparte...” — A (12:53)
- Referencia a cómo, aun con pasaporte estadounidense, los puertorriqueños eran considerados “inmigrantes” en EE.UU.
Nieves Concostrina mantiene su tono desenfadado, irónico y crítico, especialmente hacia los Borbones, la política española y las potencias imperialistas. El relato combina rigor histórico con una narración cercana, humorística y sin pelos en la lengua, haciendo analogías actuales y referencias populares para acercar la historia al oyente contemporáneo.
El episodio concluye anunciando que en el próximo capítulo profundizarán, tomando como pretexto la letra de West Side Story, en la identidad, discriminación y luchas de los puertorriqueños en Estados Unidos.