
Loading summary
Nieves
En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Carla
Yo tengo curiosidad por saber cómo contarán las nieves con costrina del futuro todo lo que está ocurriendo estos días en. En Estados Unidos. Pero claro, para eso falta todavía tiempo, porque si algo necesita la historia es perspectiva. Así que hoy, Nieves. Buenas tardes.
Nieves
Hola, buenas tardes, Carla.
Carla
Así que hoy nos olvidamos. Nos olvidamos del presente, sí, pero no de Estados Unidos. Me explico. De hecho, lo que vamos a contar tiene que ver con el mandato de varios presidentes distintos. Y se trata de explicar cómo las imágenes de soldados muertos en algunas de las muchas guerras en las que se ha metido este país, porque se ha metido en un montón, esas imágenes son un tema de Estado. Y muy delicado, además. Mucho.
Nieves
Yo creo que era hoy un buen día porque aprovechando que antes de ayer fueron las elecciones ahí en Yanquilandia y hace un par de semanas ya nos propusimos hablar de cómo han ido abordando los distintos presidentes de Estados Unidos un asunto tan escabroso como permitir o no que la prensa pueda mostrar a los ciudadanos los muertos que provocan las guerras en las que se meten y meten a los demás. Bueno, pues por eso yo creo que. Que hoy podía ser el día. Hubo dos guerras claves en esto de dejar ver o no los soldados muertos de la guerra. La de Vietnam.
Carla
La de Vietnam, seguro, segurísimo.
Nieves
Y la de Irak. De hecho, una fue determinante para la siguiente. Y respecto a la de Irak, yo no pierdo comba. Yo no voy a dejar de recordarle a José María Aznar que pese al bulo que fabricó en Moncloa con apoyo de su amigo Pedro José para tapar el desastre en el que nos metió, ha dejado en su haber, como presidente del gobierno, 11 soldados caídos en aquella guerra, dos periodistas y los 197 muertos más 2.000 heridos en los atentados.
Carla
Ese es otro bulo. Ese sería otro bulo. El bulo, el gran bulo.
Nieves
Efectivamente. Aznar todavía está buscando las armas de destrucción masiva y Pedro José sigue fabricando historias que tapen sus vergüenzas y las de Aznar. A George Bush también le pasaron factura sus soldados muertos. Por eso pidió al jefe del Pentágono que prohibiera terminantemente la difusión de imágenes donde se vieran, regresando a Estados Unidos, los féretros de los soldados estadounidenses muertos. En la guerra de Irak. Así los ciudadanos no relacionarían la guerra con la muerte.
Carla
Te acordando que ya contamos hace un tiempo que el género, si lo podemos denominar así, de la fotografía de guerra comenzó con la de Crimea. Comenzó con la de Crimea.
Nieves
Muchas cosas empezaron ahí. La guerra de Crimea, y hablamos de mediados del XIX, 1850 y poco, fue muy importante para muchas cosas, porque a partir de ahí nació la predicción meteorológica tan importante que estamos viendo en estos días. Ahí nació la necesidad de predecir la meteorología. Y empezó también el desarrollo de la enfermería gracias a la gran Florence Nightingale. Y también nació la fotografía. Fue la primera vez que los británicos pudieron ver fotos de una guerra. Eran imágenes estáticas, porque había que posar y había que preparar la escena. Para que una imagen se fijara en una placa de cristal, había que dejarla expuesta 20 segundos como poco. Ahí además tenía que todo el mundo sin moverse. No podías fotografiar a un tío corriendo con un fusil porque se salía por un lado. Tres fotógrafos británicos cubrieron la guerra de Crimea. Dos de ellos fueron James Robertson y Roger Fenton. Este sobre todo, Fenton, sobre todo, que viajaban cada uno en su carreta. Eran carretas cerradas totalmente, donde tenían su.
Carla
Cuarto oscuro, ahí mismo en la carreta lo tenía.
Nieves
Ellos revelaban ahí mismo. Ninguno de estos dos fotógrafos tomó imágenes de muertos, ni de las penosas condiciones que sufrían los soldados, ni recogieron imágenes dolorosas. Lo suyo era todo amable, como la canción que escuchábamos. Sí, cantando bajo la lluvia, los soldados posando mientras comían, o al lado de sus tiendas, o echando una siesta, una partidita de dados. Porque estos dos fotógrafos no fueron allí para informar, fueron para blanquear la guerra, para reunir un book de fotografías que dieran una visión positiva de aquel conflicto, porque estaba siendo muy impopular entre los británicos. Fueron en misión comercial por orden del gobierno, para contrarrestar la imagen que estaba dando de la guerra otro fotógrafo que se llamaba William Howard Russell.
Carla
Este que hacía lo contrario. Este fotografiaría muerto, cadáveres, de todo, en.
Nieves
Fin, heridos con toda su crudeza. Pasándose de crudeza, además, es que llegó al extremo de fotografiar cadáveres colocándolos y recolocándolos para subrayar el horror. William Howard Russell trabajaba para el diario The Times y con su fotografía intentaba asumir una posición muy crítica, que también está muy bien con el gobierno británico, porque habían muerto 22 mil soldados que fueron enviados al la muerte sin recursos. Sin recursos no solo para luchar, sino para luego ser atendidos. Y caían heridos, que por eso es cuando se plantó esta enfermera allí y revolucionó aquello. Por eso el gobierno envía a los otros dos fotógrafos oficiales para contrarrestar la imagen que estaba dando el otro, y que dio lugar a una ola de impopularidad de la guerra de Crimea y del propio gobierno. Las fotos de muertos de Russell conmocionaron a la opinión pública. Y ahí empezó el debate sobre si se debe o no publicar cadáveres en una guerra.
Carla
Perdón, si se deja a opinar, yo.
Nieves
Te voy a prohibir. Pues claro que no.
Carla
Claro que sí.
Nieves
La información es la información. Y ahora fíjate si es importante lo que vamos a contar ahora, porque ahora vamos a guerras más recientes. El gobierno estadounidense pagó un precio muy alto durante la guerra de Vietnam por permitir que la televisión retransmitiera la llegada de soldados dentro de bolsas de plástico negras. Así que cuando George Bush y sus pajes, José María Aznar y Tony Blair, se fueron a invadir Irak, la orden del presidente de Estados Unidos al Pentágono fue que nada de grabar ni difundir fotografías de ataúdes, y nada de retransmitir por televisión la llegada de restos de soldados muertos en Irak y la entrega a sus familias, porque las familias siempre llorosas. Se trataba de que la población no relacionara la guerra con la pérdida de vidas humanas. Y así fue hasta que llegó Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos.
Carla
Ostras, Obama, qué lejos nos queda. Qué nostalgia. Bueno, en fin, sigamos. Bueno, a ver, lo de ocultar la muerte obviamente tiene sus ventajas, y por eso lo hacen. Ojos que no ven, corazón que no siente. Y Obama llega y autoriza la difusión de imágenes.
Nieves
Inmediatamente. Inmediatamente lo autorizó el Pentágono, pero porque se lo pidió Obama. Con Bush se trataba de ocultar la población que la guerra mata. Y en el fondo no era más que una censura y una manipulación informativa. Lo ocultas. Antes de la guerra de Irak, el Pentágono también prohibió la presencia de la prensa y la difusión de imágenes de los funerales de soldados muertos en la guerra del Golfo. Pero ahí, en la guerra del Golfo, la prohibición fue un tanto relajada. Todavía se le escapaban varios funerales y varios ataúdes. Llegando hasta que en la etapa Bush fue cuando la medida se endureció. Durante la guerra de Irak, el gobierno de George Bush se negó a facilitar la cifra de soldados muertos. Fue con Obama cuando se hizo público que se habían celebrado 5.000 ceremonias de recepción de restos en la base militar donde llegaban los soldados caídos. Cinco mil ceremonias. Pero es que en cada ceremonia podían ser de dos, o de cuatro, o de ocho soldados, o de uno, dependiendo. Había toda una estrategia, además, diseñada para reducir el impacto de las informaciones de los soldados caídos en.
Carla
¿Y dónde llegaban los soldados muertos? ¿Dónde estaba esa base?
Nieves
Está en el condado de Ken. Es una base en la costa atlántica de Estados Unidos, en el estado de Delaware. Se llama Base de la Fuerza Aérea Dover. Es una de las dos bases dedicadas a recibir e identificar los restos de los soldados. La de Dover es a donde llegan los soldados de conflictos modernos, por llamarlo, por decirlo así de alguna manera, Irak, Afganistán o donde quiera que estén guerreando. Y la estrategia que siguieron con la de Irak fue la Cuando un soldado moría allí, en Irak, se le trasladaba primero a una base europea y desde allí se le transportaba en un vuelo militar discreto hasta esa base de la Fuerza Aérea en Dover. Desde allí, los restos se enviaban en otro vuelo a donde decidiera. La familia viene a Virginia para ser enterrado en el cementerio Veteranos de Arlington, que cuando mueren en combate tienen derecho a exigirlo. Pero la inmensa mayoría quería llevárselos al cementerio de su pueblo. Y entonces, claro, cuando se lo llevaban, cuando decían a mí mándemelo a la Kansas profunda, la discreción era total. Nadie se enteraba. Porque cuando llega el soldado, solo lo espera su familia. Nadie más se ha enterado. Otros muchos soldados heridos fallecían en hospitales del extranjero y sus cuerpos eran devueltos a territorio estadounidense, pero en vuelos rutinarios, sin honores, para que también pasaran desapercibidos. No había homenajes rimbombantes. Como mucho, esos funerales aislados los recogían televisiones locales. La orden para que se ocultaran las imágenes de los ataúdes se produjo en 2003 porque Bush consideró contraproducente para su empeño bélico que los ciudadanos vieran cómo los soldados regresaban muertos.
Carla
Hasta que llegó Obama. Hoy has dicho dos bases que reciben restos de soldados. Una es está de Dover. ¿Y la otra?
Nieves
La otra está en territorio insular, en la Base de la Fuerza Aérea Hicam, en Oahu, en Hawai. En Hawai, sí. Y allí hay un trabajo interesantísimo. Allí llegan para ser identificados restos procedentes sobre todo de las guerras de Vietnam, de Corea y de la Segunda Guerra Mundial, todavía, todavía están llegando. Ahí hay un dispositivo impresionante montado. Estados Unidos tiene contabilizados lo que ellos llaman soldados desaparecidos en acción. Y esa contabilización o esa contabilidad, los datos que tengo se refieren a tres o cuatro años atrás, o sea que no. Pero vamos, son más o menos desaparecidos en acción, 7.600 en la Guerra de Corea, cerca de 73.000 en la Segunda Guerra Mundial, y casi 1.600 desaparecidos todavía en la de Vietnam. De todos ellos creen que hay unos 30.000 que consideran recuperables, excluyendo los soldados que se hundieron en barcos y submarinos, y los ocupantes de aviones que se estrellaron.
Carla
¿Y ese equipo, en esa base, consiguen buenos resultados?
Nieves
Sí, sí. En la base hawaiana hacen unas 100 identificaciones al año. Ya te digo que es un tema muy interesante para ver. Si, también. Yo no quiero dar mucha turra con esto, pero es muy interesante conocer el trabajo que hacen allí, cómo lo hacen en Estados Unidos se dedican entre 6 y 8 millones de dólares al año para la identificación de restos recuperados en Vietnam. Hay un laboratorio que ha reunido, que está allí, ha reunido miles, miles de muestras de ADN de familiares que esperan recuperar a sus muertos, con radiografías dentales para hacer comparativas. Y hasta allí, hasta allí llegan los restos, a esa base de Hawái, que de vez en cuando envían las propias autoridades vietnamitas cuando encuentran algo. Si antropólogos y dentistas que trabajan allí coinciden en sus conclusiones, y si el ADN está en buenas condiciones para ser comparado con la familia del soldado muerto, entonces se firma el certificado de defunción y se envían los restos a Washington, donde otro laboratorio confirma los resultados. Solo entonces se comunica a la familia que el hijo, o el padre, o el pariente que sea, que se perdió 50 o 60 años atrás, ha sido recuperado. Pueden pasar años desde que Vietnam entrega restos hasta que se les asigna una identidad. Y esto no siempre ocurre. En el laboratorio de Hawaii hay miles y miles de restos de soldados que aún figuran como desaparecidos en combate, porque no se les ha podido dar, pero.
Carla
Al menos lo int.
Singer
Some folks are born made to wave the flag Pull the red, white and blue And when the bad wave hail to the cheese.
Carla
Hola, Nieves. A descansar un poquito. Nos reencontramos el lunes, el lunes día 11. Venga, hasta luego. Chao.
Singer
Yeah, some folks inherit sto that sent you down to one. And when you ask them how much of give who the only answer for y' all it ain't me. It ain't me. I know, military, I know for you. They want me. I know for you.
Host: Nieves Concostrina (with Carla)
Date: November 7, 2024
Podcast: SER Podcast
In this episode, Nieves Concostrina explores the evolution and significance of state control over images of dead soldiers in war, focusing particularly on policies in the United States from the Crimean War through Vietnam and Iraq. She emphasizes the power of imagery in shaping public perception and the deliberate political choices made to censor, reveal, or manipulate these images. Through her signature irreverent and incisive style, Nieves examines how governments have used photography—either as a tool for propaganda or as a vehicle for public outcry—revealing the tension between information, manipulation, and the real cost of war.
Nieves Concostrina adopts her characteristic witty, direct, and slightly ironic tone, using current political references and historical anecdotes to highlight the manipulative power of governments over public perception of war. She intersperses humor and critical commentary, turning historical fact into a pointed critique of contemporary political practice.
In essence, this episode dissects how governments, especially the U.S. and its allies, have strategically controlled war imagery—not just as a matter of discretion, but as a powerful political tool—with the ultimate consequence of shaping, suppressing, or galvanizing public consciousness and historical memory.