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A
Ser podcast.
B
Hola nieves, buenas tardes.
A
¿Qué tal, Carla? Buenas tardes.¿Cómo estás?
B
Al quite de todo lo que surge. Me encanta, de verdad. Qué bien. Estaba escuchando pim pam, pum.
A
Sí. Y lo de Sheila, que es genial. Lo de Sheila se aprende muchísimo.
B
Pero qué bueno del rey, ¿No? Levantándose pensando que era una marcha militar. Todo el mundo ahí siguiéndole. Que no, que no, que no es una marcha militar.
A
Siéntate, bobo. Que mirá, bobo. ¿Qué haces, bobo? Anda para allá, Bobo.
B
Bueno, vamos allá. A estas alturas yo creo que resulta ya indiferente si uno es más o menos partidario de las Navidades. Por cierto, mañana igual hacemos un debate de esto. ¿Tú eres Navidades?
A
Sí, Navidades No, es que me parece muy drástico. Yo me encantan estas fiestas porque me junto con gente y me divierto y lo paso muy bien, pero lo que es la propia Navidad en sí, no me la refunfí infecta.
B
Lo tuyo sería un intermedio, ¿No?
A
Sí, pero me gusta la fiesta y la gente y la reunión con amigos y con todo, con la familia si se tercia. Pero en la cosa navideña hay que sentarse a celebrar, ¿No? Rotundamente no.
B
Mañana igual invitamos a los oyentes a participar en un debate como este que acabamos de comenzar tú y yo. Oye, en cualquier caso, en este comienzo de semana nos encontramos en plena cuenta atrás para el comienzo oficial y ya sabemos que estas fechas incluyen un montón de citas, de rituales, de tradiciones. Sí, es verdad. Y alguna obligación también. Pero entre las tradiciones se incluye el Cuento de Navidad de la Cadena SER. Este domingo, día Navidad, a las 12 del mediodía. Este año es una adaptación que ha hecho Juanjo Millás del Mago de Hoz, pero el original, el auténtico, o sea, el que se titula Cuento de Navidad. Es una novela de Dickens, por cierto, con mucha carga, con mucha crítica a cuestas. Yo creo que hoy es un buen momento para recordarlo.
A
Sí, así es. Y además es que es el mejor día posible, porque si empezamos un lunes con libros y con relatos y justo el domingo que viene que cierra la semana, es Navidad. Bueno, pues Dickens tenía que caer en algún momento y cae hoy. ¿Cae hoy, pero porque? ¿Cuál? Porque el 19 de diciembre de 1843 salió a la venta su Cuento de Navidad. En muy pocos días se vendieron seis mil ejemplares y en cinco meses ya iban por la sexta edición. El éxito de ventas del cuento justo en estas fechas. No fue sólo por la temática, que también, por supuesto, porque llegó un momento en el que las celebraciones navideñas empezaron a recuperarse en Gran Bretaña y a tener cierto auge, y estaba ahí todo el mundo muy a favor de obra del espíritu navideño. Parece que fue a partir de este cuento de Dickens cuando ya lo puso de moda él, Charles Dickens. Pero no sólo triunfó el cuento por la temática navideña, triunfó porque, como has dicho, tiene una marcada ideología, está cargado de crítica social. No era un cuentito navideño moñas. A Dickens le marcó ideológicamente su propia experiencia laboral y se convirtió en una persona reivindicativa, igual que hizo con Oliver Twist. Pues también en este cuento, que en realidad es una novela corta, y en otros relatos posteriores, Charles Dickens narra las penalidades de los desfavorecidos, las horribles condiciones laborales en las fábricas, el trabajo infantil, la pobreza en las familias. Lo que pasa es que como se supone que en estas fechas los pamplineros se creen que todo el mundo es bueno, todos desean la paz en el mundo, todos se creen muy solidarios, pues el relato de Dickens parece que tocó, o que toca más el corazón. Pero no era solo un cuentito, era una denuncia social.
B
Yo creo que la mayoría de los oyentes lo saben, pero no está de más recordar que el Cuento de Navidad de Dickens es la historia de un prestamista, un viejo avaro, muy egoísta, muy antipático. El señor Skruk recibe la visita de tres fantasmas en Nochebuena. El fantasma de las navidades pasadas, el de las presentes y el de las Navidades futuras. Y es verdad, como es un cuento, a pesar de todo, hay que decir que termina bien.
A
Claro, termina bien por eso. Pero aunque termina bien, el autor intentaba remover, intentaba incomodar. El propio Dickens lo dice en el con este fantasmal librito he procurado despertar al espíritu de una idea sin que provocara en mis lectores malestar consigo mismos, con los otros, con la temporada, ni conmigo. Ojalá encante sus hogares y nadie sienta deseos de verle desaparecer. Que no desaparezca. Aquí se está refiriendo Dickens al espíritu de la Navidad, porque es a Dickens a quien tengo entendido que le debemos esa expresión. Es fundamental en toda esta historia. Primero, el contexto en el que se publica el relato y segundo, la propia experiencia vital del autor. Respecto a lo primero, al contexto. Pues hombre, estamos en plena época victoriana, cuando empezaron a recuperar estas celebraciones navideñas que habían caído en desuso. Las cenas de Nochebuena, los cuñados, las hipocresías. Porque todo va junto. Si sacaran del espíritu navideño las cenas y las comidas familiares por obligación, que mezclan churras con merina, yo creo que la Navidad estaría chupi guay. Y también en aquel mismo contexto en el que se publica la novela de Dickens, justo en el mismo año, en 1843, aparece el primer Christmas comercial, el Christmas Car. ¿El mismo año? El mismo año. Lo inventó un tipo que se llamaba Henry Cole, que era un creativo diseñador industrial. Era un negociante empresario. Vio que estaban recuperándose una serie de tradiciones navideñas y dijo esto de enviarse crismas puede ser rentable. Lo hacemos un poquito amoñado, que toque la fibra. Y esto gusta fijo. Coincide también. Coincide en varias cosas. Coincide también con el momento en el que ha salido el primer sello británico, el Penny Black, que está cotizadísimo ahora. Coincide también con un floreciente servicio de correo. A la gente le hacía gracia pegar una etiqueta que costaba un penique en una tarjet navideña y que llegara a otro pueblo. Entonces todo el mundo se mandaba a Christmas. Coincidió todo. Dickens publica en 1843 el cuento. También en 1843 sale este primer Christmas. Tres años antes, en 1840, la reina Victoria se había casado con un príncipe alemán, con Alberto de Sajonia Coburgo. Gota que más vale, parece un vecino de bicho. Bueno, pues este hombre revitalizó la costumbre alemana de instalar el árbol de Navidad. No lo introdujo él en Gran Bretaña, lo había hecho una colega alemana antes, pero él le dio el impulso. En resumen, que todo encajó para que triunfara el Cuento de Navidad de Dickens.
B
Ya, pero todo esto que has contado es el contexto navideño y falta el que apuntaba esto al comienzo, el contexto social, económico. Porque ¿Cuántos años tenía Dickens cuando escribe Cuento de Navidad?
A
Era muy joven, tenía 31 años, aunque según se mire, porque ya tenía en camino su quinto hijo. Las edades se ven ahora de otra manera. Para mí era un tipo muy joven, pero ya tenía desarrollada su conciencia social porque no había olvidado lo que fue trabajar de niño en una fábrica de betún pegando etiquetas y cerrando botes durante 10 horas al día. Con 12 añitos. 12 años, 12 años tenía. No olvidó que mientras trabajaba junto con otros niños en aquella fábrica inmunda a orillas del Támesis, se escuchaban los chillidos de las ratas en el sótano. Sólo fue un año el que tuvo que trabajar, porque Dickens en realidad era un niño bien, un niño de clase media, bien educado, pero se vio ahí porque su padre era un gamberro endeudado y bueno, pues tuvo que ponerse a currar. Pero el adolescente Dickens supo lo que era ser pobre, lo conoció de cerca, tomó conciencia de que en su ciudad, ese Londres próspero que él conocía, victoriano, atractivo, tenía un reverso. Ahí había un reverso que no había visto nunca hasta que llegó a la fábrica de betún. Chabolismo, suciedad, gente que trabajaban por sueldos miserables, enfermedades, barrios malolientes. Charles Dickens escribió Cuento de Navidad con Inglaterra metida en plena revolución industrial. Por eso El fantasma de las Navidades presentes lleva al Sr. Scrooge a que vea cómo pasan esas fiestas los más pobres, los más desfavorecidos, esos a los que el Sr. Scrooge mira con desprecio porque dice en el cuento que solo sirven para convertir el mundo en un lugar absurdamente superpoblado. Que el canalla. A Dickens, y esto lo indica su biógrafa, le parecía inconcebible la indiferencia de los ricos hacia los pobres. Pues mira, ¿Cómo se llamaba el político ese a las órdenes de la ida de la Comunidad de Madrid que decía, ¿Pobres? ¿Que pobres? ¿Dónde están los pobres de Madrid que yo los vea? Enrique Osorio. ¿No era Enrique Osorio el vocero de la Comunidad? Pues Enrique osorio es el Sr. Scrooge y Ayuso es la Sra. Scrooge. Y yo creo que les deseo que ojalá se les presente El fantasma de las Navidades pasadas, pero con 7.291 ancianos de la mano que dejaron morir sin atención médica en las residencias de Madrid. Cuando te consuma el frío nadie te querrá dejar.
B
Una silla bajo el. Está pensando además que Dickens igual es uno de los autores más llevados al cine, no por estar Cuento de Navidad, pero está Oliver Twist, está Grandes esperanzas, Historia de dos ciudades, bueno, y todas las que hemos citado van en la misma línea de crítica, de denuncia social además.
A
Y David Copperfield también está, y Tiempos difíciles, bueno, sin olvidar sin olvidar a los más desfavorecidos, porque estaba convencido de que la literatura podía mejorar a las personas, o al menos podía hacer que se pararan a pensar. A las buenas personas, claro, no a los que no ven pobres porque no están en su despacho. Ahí mismo. Vuelvo a citar a su biógrafa porque dijo que Dickens consiguió salir de la pobreza, pero nunca la olvidó ni evitó mirarla cara a cara. Eso es importante. Cuento de Navidad es ya una historia universal porque ha sido adaptada decenas de veces a la tele, al cine. Yo creo que todos hemos visto alguna peli o teatro, dibujos animados o algo que tenga que ver con algo de Dickens. Mucha gente la conoce, pero muchos no saben que esa historia procede de un libro que Charles Dickens escribió a raíz de un informe que leyó sobre el trabajo infantil que aquel año de 1843 publicó el gobierno británico. Se indignó tantísimo cuando. Cuando leyó el informe que quiso escribir un texto de denuncia, pero eso fue así como el primer arrebato, porque luego pensó que sería más efectivo hacer una novelita corta ambientada en Navidad, aprovechando que se estaba poniendo de moda lo que hemos hablado antes, ese buen rollo navideño. Y la verdad es que sí, acertó de pleno.
B
Está claro que acertó. ¿Y sabemos qué decía exactamente aquel informe?
A
Sí, tenemos alguna idea. Era un informe muy extenso. Es que lo de la mano de obra infantil en Gran Bretaña fue. Yo que sé, aquello fue indescriptible. A los niños los entrenaban desde los 4 años, y cuantos más pequeños mejor servían. Bueno, en muchos sitios además, con dos años los usaban hasta de deshollinadores para meterlos por las chimeneas. Con dos añitos, cuanto más pequeñitos mejor, ¿No? Y a los de 4 años ya podían meterlos en los huecos pequeños de las maquinarias para que arreglaran piezas, piezas pequeñitas con sus manitas cambiaran las cuerdas de los telares o picaran en los recovecos de las minas. Hubo una propuesta en aquel 1843 de un ministro para que los niños no trabajaran más de seis horas y media al día y que no empezaran antes de los nueve años y que pudieran ser escolarizados. Pero madre mía la que se montó. La burguesía industrial se reveló y dijo que de eso nada, que no podían renunciar a esa mano de obra y se decidió que los niños fueran a la escuela de 8 a 10 de la noche. De 8 a 10 de la noche.— Fíjate, de rengaditos estaban. Se dormían en los pupitres. Aquello se demostró un fracaso, por supuesto. Y entonces cambiaron de idea y bueno, pues que vayan los domingos a la escuela tres o cuatro horas. Pero claro, es que un niño que va tres horas a un domingo a clase, iba al siguiente y ya se le había olvidado lo poco que había aprendido. Esa era la Inglaterra de la estricta moral victoriana. Otro detallito de la moral y de la religiosidad victoriana de entonces. Los niños pobres, tanto huérfanos como en acogida, porque los padres no podían mantenerlos, estaban a cargo de las iglesias y las parroquias. Cuando ya tenían muchos niños y no querían gastar en mantener a tantos, ponían anuncios en los periódicos para venderlos a la industria. Eso era, claro, los hacían a escondidas de sus padres. Con los que tenían en acogida los huérfanos daba igual, porque no tenían perrito que les ladrara. Y bueno, que les dijeran a todos estos críos lo que les podía importar el espíritu navideño.
B
Hemos empezado bien la semana de Navidad. Bueno, no, no, que está muy bien. Está muy bien, está muy bien.
A
Hay que conocerlo. A lo mejor la gente se puede animar a releer esta novela corta que es. Es muy chula.
B
Está muy bien. Hasta mañana, Nieves. Un beso.
A
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Podcast Summary: Todo Concostrina: "Dickens y su 'Cuento de Navidad': una reivindicación laboral"
Date: December 19, 2022
Host: Nieves Concostrina (A), co-host Carla (B)
Podcast: SER Podcast
This episode of "Acontece que no es poco" explores the historical and social context behind Charles Dickens's classic, A Christmas Carol (Cuento de Navidad), placing special emphasis on its role as a powerful critique of Victorian labor conditions—particularly child labor—and its origins as a call for social conscience. Nieves Concostrina uses her characteristic wit and critical lens to revisit Dickens’s life, the impact of his personal experiences, and the broader transformation of Christmas traditions in 19th-century England.
"No era un cuentito navideño moñas. [...] Charles Dickens narra las penalidades de los desfavorecidos, las horribles condiciones laborales en las fábricas, el trabajo infantil, la pobreza en las familias."
— Nieves Concostrina (02:34)
"Con este fantasmal librito he procurado despertar al espíritu de una idea sin que provocara en mis lectores malestar consigo mismos, con los otros, con la temporada, ni conmigo. Ojalá encante sus hogares y nadie sienta deseos de verle desaparecer."
— Charles Dickens, quoted by Nieves (04:19)
"A Dickens, y esto lo indica su biógrafa, le parecía inconcebible la indiferencia de los ricos hacia los pobres."
— Nieves (08:05)
"En muchos sitios además, con dos años los usaban hasta de deshollinadores para meterlos por las chimeneas. [...] Cuando ya tenían muchos niños y no querían gastar en mantener a tantos, ponían anuncios en los periódicos para venderlos a la industria."
— Nieves (11:14, 12:56)
"Cuento de Navidad es ya una historia universal porque ha sido adaptada decenas de veces a la tele, al cine [...]. Mucha gente la conoce, pero muchos no saben que esa historia procede de un libro que Charles Dickens escribió a raíz de un informe que leyó sobre el trabajo infantil que aquel año de 1843 publicó el gobierno británico."
— Nieves (09:50)
"Enrique Osorio es el Sr. Scrooge y Ayuso es la Sra. Scrooge. Y yo creo que les deseo que ojalá se les presente El fantasma de las Navidades pasadas, pero con 7.291 ancianos de la mano que dejaron morir sin atención médica en las residencias de Madrid."
— Nieves (08:30)
The episode maintains Nieves Concostrina’s hallmark: an informal, witty, and sharp style mixing historical rigor with critical social commentary, delivered in colloquial Spanish with humor and accessible analysis.
For listeners new to Dickens or those who view A Christmas Carol only as a heartwarming seasonal story, this episode reveals its deeper foundation as an urgent social critique, shaped by Dickens’s personal trials and Victorian England’s harsher realities. Nieves’s passionate narrative links the past to the present, making the message—and the need for empathy—timeless.