
Loading summary
A
En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Oye, Nieves, una pregunta.
A
Hola.
B
¿Sabes cuántos kilómetros nos separan hoy?
A
Puedo decirlos a ojo, pero vamos, no sé exactamente cuántos.
B
519.
A
519.
B
Pero si tuviéramos que hacerlo por carretera serían 692. Porque tú estás en Ser Mérida y o en Radio Valencia.
A
Ay, que estás ya en Radio Valencia.
B
Claro, claro.
A
Anda. Oye, estamos de punta a punta aquí.
B
Desplazadicos. Desplazadicos. Oye, yo no sé si eso tiene una definición concreta. Posiblemente funcione algo de la impostura, intentar aparentar lo que uno no es. Pero pregunta, Te pregunto a ti la primera. ¿Cuántas veces no habremos participado en alguna conversación donde se utilizan palabras rimbombantes, tecnicismos sofisticados y no tenemos ni puñetera idea de qué va el tema? ¿Alguna vez os ha pasado? No.
A
Sí, hombre, a todos.
B
Yo creo que hoy podría ser uno de esos días, porque mañana se cumplen años desde que Einstein formuló la teoría de la relatividad, o sea que a partir de ahí di lo que quieras.
A
Porque te explota la cabeza.
B
¿Cuántos años se cumplen, por cierto?
A
107 años. 107 años. Fue el 25 de noviembre cuando el señor Albert Einstein formuló su famosa teoría general de la Relatividad, esa que entienden los que la entienden, porque las carencias hay que asumirlas con dignidad. Yo no entiendo un mojón de esto. Para comprender mínimamente algo de lo que decía Einstein es que yo tendría que entender muchas más cosas que no sé qué son. Entonces es imposible. Alguna vez la hemos comentado, pero ahora viene a huevo. Hay una anécdota que ilustra esto muy bien, que fue cuando un periodista le pidió a Einstein que le explicara de manera sencilla la teoría de la relatividad. Y Einstein cont. Contestó al periodista con una pregunta. ¿Podría Ud? ¿Explicarme sencillamente cómo se fríe un huevo? Y. Pues claro. Pues hágalo. Pero teniendo en cuenta que yo no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego.
B
Está bien, es muy bueno eso.
A
Claro. ¿Qué quieres que te explique? Sencillo, Sopavo. En fin. Bueno, pues hoy toca todo lo relacionado con Einstein, menos la teoría de la relatividad. Hombre, si no la entiendo. Yo no sé qué demonios voy a contar. No sé lo que es una derivada covariante, ni un sistema inercial, ni un campo vectorial conservativo. ¿Que hay que saber todo esto? Yo ni siquiera sé lo que es la masa. Para mí la masa es el increíble HUL. Se ponía verde cuando se cabreaba. Es lo único que sé. Es repetir como un loro lo que nos hacían repetir, la famosa fórmula de la relatividad sin saber lo que digo. La energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz. Muy bonica. Y otra anécdota, esta vez de Charles Chaplin, porque este hombre, Einstein, era un tratado de anécdotas. Ocurrió con Charles Chaplin cuando se conocieron, porque Einstein le dijo a admiro mucho su arte, todo el mundo le entiende sin decir ni una palabra. Y dijo Chaplin, pues más mérito tiene usted, que todo el mundo le admira y nadie entiende lo que dice. Estos dos son geniales. En fin, que no entiendo ni papa de lo que explicaba Einstein, pero sí vamos a explicar algo que Einstein no entendería. Si a Einstein le hubieran oye, Albert, que cuando tú estés muerto, tus ojos y tu cerebro van a estar por ahí dando tumb.
B
¿A ver, Rebovino, a ver si te he entendido bien, o sea, Einstein se fue a la tumba sin cerebro y sin ojos?
A
Sí, siempre se podría decir que para lo que hay que ver después de muerto. Pero sí en realidad no se fue a ninguna tumba. Esta es otra Einstein está desaparecido. Como era su incineración y desaparición lo exigió, salvo el cerebro, que está por un lado laminado, y los ojos, que se conservan en formol en una caja fuerte de un banco de Nueva York. Los ojos se los quitó y se los quedó el oftalmólogo de Einstein. Y eso que eran amigos desde hacía muchos años. ¿Tiene amigos para esto? Para que te saquen los ojos en cuanto te descuidas y te muere. El oculista se llamaba Henry Abrams y este hombre intentó justificar su deseo de conservar los ojos de su amigo diciendo que mirar aquellos ojos es como mirar los misterios del universo.
B
Hostia, el poeta tú.
A
Sí mucho rollo tenía este. También este querría comerciar después, fijo, vamos. La cuestión es que este hombre fue uno de los médicos que estuvo en la autopsia de Einstein y con la excusa de que era su oftalmólogo se quedó con los ojos. Menos mal que no fue el traumatólogo y se pidió una clavícula.
B
Los ojos se los quitaron sin permiso, eso queda claro con un amigo, no sé qué. Pero el cerebro igual lo donó él a la ciencia, o ¿Cómo fue eso?
A
Bueno, algunos intentan. No, eso está por ver, porque unos se agarran a que Einstein dio permiso para que estudiaran su cerebro, pero eso ni está escrito ni está dicho en ningún lado. Fue un robo cerebral. Y el cerebro del robo fue otro médico bastante tramposo, porque el permiso familiar para podérselo quedar y estudiarlo fue a posteriori, cuando ya lo había birlado. Días después pidió el permiso. En su testamento, Einstein dejó muy clarito que no quedara rastro de su Su cuerpo. Ni rastro. Odiaba los funerales, le horrorizaba los peregrinajes a las sepulturas de famosos y él sabía que era una celebridad y que no se iba a librar de hordas de seguidores acudiendo a su sepultura. Pidió que nunca se dijera dónde iban a esparcir sus cenizas. ¿Y nunca se dijo? No se sabe. Varias fuentes señalan que el físico dijo más de una vez que su cerebro podría ser bueno, quizás utilizado para fines científicos, pero no dejó nada escrito. Sea como fuere, el caso es que uno de los patólogos que asistió a la autopsia, Thomas Harvey, extrajo el cerebr, lo guardó en un frasco con formol y sin que nadie se diera cuenta se lo llevó a su casa. Y si lo hizo tan sigilosamente es que sabía que algo estaba haciendo mal.
B
Pues sí, tiene pinta.
A
Lo pillaron, Le exigieron que devolviera la sesera de Einstein, dijo que nones, lo despidieron. Bien es cierto que dos días después, como digo, este patólogo consiguió permiso del hijo para estudiar el cerebro y a partir de ahí se convirtió en su obsesión. Se obsesionó con el cerebro de Einstein. Lo dividió en 240 lonchitas muy finas, como cuando pide cuarto y mitad de jamón de Job. Pues lo dividió así Las fotografió del derecho y del revés y repartió por el mundo científico trocitos a unos y a otros, diapositivas para que otras universidades y laboratorios lo estudiaran. Está en Japón, Canadá, Estados Unidos, Europa. El cerebro de Einstein está más repartido que el gordo de Navidad.
B
De todas formas, yo tengo una duda, una pregunta. Estudiar el cerebro laminado, en este caso el cerebro de un muerto, ¿Te permite saber de dónde venía su genio?
A
Los que saben dicen que no, yo tampoco, pero los que saben dicen que eso es una chorrada, que no. La teoría de la relatividad no aparece ahí, entre el segundo y el tercer pliegue de la sesera de Einstein. El suyo es, yo creo, el cerebro más estudiado. Hay tropecientos informes de otros tropecientos neurólogos, patólogos, forenses, antropólogos, evolucionistas, de todo y todas. Todas las revistas científicas de prestigio, todas han publicado en algún momento alguna investigación del cerebro de Einstein. De Lancet, Nature, Science, Bren. Todas, Todas las penúltimas. En las penúltimas investigaciones decían que al cerebro de Einstein le faltaba una parte del lóbulo temporal. Y esta anomalía. Pero esto es especulación. Bueno, pues que podría haber provocado que sus neuronas recorrieran menos espacio de unas a otras y que por eso pensaran mejor. Yo que sé. Pero bueno, tampoco entiendo cómo se llevan las neuronas entre ellas, si están polarizadas. Yo que sé. Tampoco sé si ya han parado de hurgar en el cerebro de Einstein. Esto no lo sé, porque la última vez que tuve noticias. De vez en cuando busco, pero la última vez que tuve noticias fue justo hace 10 años, en noviembre de 2012. Pero todos hurgan, todos cotillean, pero nadie concluye nada. ¿Podría ser que esta curvita tan retorcida en la corteza cerebral explicara su excepcionalidad mental? Yo que sé. Podría ser que esté rebuñando. Aquí tiene un rebuñito por la parte del occipital. El cerebro de Einstein era útil cuando podía pensar. Después todos los investigadores dicen que habría sido necesario estudiar el cerebro cuando Einstein lo tenía puesto para saber dónde se localizaba la actividad cerebral cuando estaba pensando o trabajando. Tendría que haber tenido enchufados esos cablecitos que te ponen cuando dijo eso de que la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz.
B
Oye, que Israel ha anunciado que va a abrir un museo dedicado a Einstein en Jerusalén. Además, no sé si han pedido si le iría bien tener alguna laminita de estas cerebrales.
A
No creo, no creo. A los judíos los trozos de muertos no les gusta, son muy particulares. No, no, vamos. Además, no creo que nadie suelte ya un trozo de cerebro de Einstein. No los van regalando. Quien quiera mirarlo que se baje una app del atlas del cerebro de Einstein que hizo el Museo Nacional de Salud y Medicina de Chicago. La aplicación es de pago, ojo. Y ahí se pueden ver 350 diapositivas digitaliz del cerebro de Einstein. Yo no me la descargo porque total, si miro que me da igual, me quedo como estoy. Como con lo de la relatividad. El museo que han anunciado en Jerusalén, desde mi punto de vista exclusivamente, es un poquito tramposo. Creo que es una forma de apropiarse del personaje porque dicen que van a mostrar su investigación, las actividades, su legado. Estupendo, por supuesto. Así sí. Pero es que también dice que el museo tiene previsto destacar la profunda conexión del científico con el destino del pueblo judío. Y esto ya no cuela, porque Einstein no creía. Las religiones en general le parecían una colección, abro comillas, de patrañas infantiles. Y el judaísmo en concreto, vuelvo a abrir comillas, una encarnación de la superstición primitiva. Escribió que los judíos no tienen ningún tipo de dignidad distinta a la de otros pueblos. Según mi experiencia, dijo él, de hecho no son mejores que otros grupos humanos. No hay nada que me haga deducir que son los elegidos. Esto dicho por Einstein, para mí que no tenía ni pizca de conexión judía. ¿Que quieren vender en el museo de Jerusalén? Una cosa es la ciencia y otra cosa a esto, que legara parte de sus escritos a la Universidad de Israel y que estuviera conectado con los judíos. Cosas distintas. De entrada hizo lo que los judíos prohíben, incinerarse.
B
Es verdad. De todas formas, fíjate al final Einstein evitando la fama después de muerto, preocupado porque sus cenizas no estuvieran localizables, y resulta que el que se lleva la fama es el cerebro.
A
El cerebro. Yo creo que es el cerebro más famoso que hay por ahí. Toda la fama póstuma que no quería él se la están llevando los sesos. Y como este hombre era una máquina de anécdotas y muy ingenioso, pues yo ya no me voy sin contar dos más. Además las dos harto de periodistas y de científicos plastas, una vez cansado de recibir manuscritos de cientos de científicos que le enviaban cosas a ver qué opinaba, envió la siguiente carta a todos ellos en referencia a sus publicaciones. El profesor Einstein le ruega que actúen como si él ya estuviera muerto, que dejen de mandar cosas. Y la respuesta al periodista, otro periodista que le pidió que explicara la teoría de la relatividad en pocas palabras le claro que sí, que te lo explico. Ponga la mano sobre una estufa caliente durante un minuto y le parecerá una hora. Converse con un buen amigo durante una hora y le parecerá un minuto. Eso es la relatividad.
B
Pues nada Nieves, que disfrutes en Mérida y hasta el lunes.
A
Y tú en Valencia. Un beso grande.
B
Un beso. Son las 7 y 20. A las 6 y 20 en Canarias.
C
Sent the season with Pura. Take up to thirty percent off site wide during Pura's Black Friday sale, the biggest sale of the year for a limited time, only shop premium, long lasting single fragrances, curated gift sets for everyone on your list and sleek modern diffusers for home and car. All at exclusive discounts. Head to Pura, dot com to unwrap the savings and upgrade your space just in time for the holidays.
Host: Nieves Concostrina
Date: 24 de noviembre, 2022
Podcast: SER Podcast
Tema principal:
Esta edición de “Acontece que no es poco” recuerda el aniversario número 107 de la formulación de la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein. Sin embargo, Nieves Concostrina revisa este episodio histórico desde su inconfundible tono humorístico y escéptico, explorando el aura de misterio y anécdotas que rodean la figura de Einstein, especialmente todo lo relacionado con el destino de su cerebro y sus ojos tras su muerte. El programa huye de tecnicismos científicos para centrarse en el lado más humano, anecdótico y, en ocasiones, surrealista que envuelve a uno de los mayores genios del siglo XX.
Aunque Einstein nunca quiso convertirse en mito, su cerebro, sus anécdotas y su aura de genialidad continúan fascinando al mundo. Nieves Concostrina explora el reverso humano y, sobre todo, el absurdo de la idolatría post-mortem alrededor del físico alemán, logrando un episodio sumamente entretenido y esclarecedor sobre cómo la historia y la ciencia pueden ser tan misteriosas… y mundanas.