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A
Ser podcast. Estás escuchando Acontece que no es poco y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
B
Hola, Nieves. Buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carla. ¿Qué tal estás?
B
¿Qué tal? Muy bien, muy bien. Después de una. Después de una ventana de los libros espectacular.
A
Sí, está muy entretenida después de la.
B
Enésima bronca en Radio Televisión Española. ¿De verdad?
A
Sí, sí, está todo estupendo, todo el panorama.
B
Bueno, hoy nos toca un episodio de despliegue militar.
A
Mejor no vamos al pasado.
B
Eso, que nadie se inquiete. Nos toca un episodio de despliegue militar y de amistad entre países, digamos. Amistad interesada, si se quiere, pero hay relaciones que son así. Y si estamos hablando de geopolítica, pues ya ni te cuento. Hoy en La Ventana, en este Acontece que no es poco, viajamos al origen de las bases americanas en España.
A
Y voy a empezar con una frase que escribió en su editorial The New York Times a raíz de lo que ocurrió hoy y que ilustra muy bien eso que decía Groucho decí estos son mis principios. ¿No te gusta? Pues tengo otros, decía esa frase de la editorial. Tenemos que ingerir una píldora amarga. El acuerdo militar con la España de Franco era mucho más largo, pero esta frase era clave. Ese acuerdo militar al que se refiere el periódico tenía el rimbombante nombre de Acuerdo de mutua defensa y ayuda económica entre Estados Unidos y España. Era de 1953. Lo de mutua defensa tiene guasa porque a ver, ¿Con qué iba a defender España Estados Unidos? Con un tirachina, como mucho. En realidad era un título para el postureo, porque esos acuerdos se conocieron como los Pactos de Madrid, o dicho así más campechanamente, el Pacto de así os vamos a colar las bases americanas. Y aunque nos parezca lo mismo a la gente de a pie, acuerdo, tratado, pacto, convenio. Pues que resulta que no, que en la alta política hay una diferencia importantísima según el término. Y lo digo porque el dictador Franco intentó que lo que se firmó aquel 26 de septiembre de 1953 fuera un tratado, no un acuerdo. Pero Estados Unidos dijo que de tratado. Talarique, te vi en broma que aquello no iba a pasar de ser un pacto ejecutivo entre gobiernos porque resulta que si aquello que firmaron se consideraba tratado internacional tendría que haber ido al Senado de Estados Unidos para su aprobación y probablemente, casi seguro, no se hubiera aprobado un tratado con la España gobernada por un dictador colega de Hitler y de Mussolini. No podían ni querían correr ese riesgo. Esa era la píldora amarga a la que se refería la editorial del New York Times. Tener que firmar un acuerdo con un colaborador de los nazis. Lo que pasa es que también era enemigo de los comunistas. Y es que eso justo en ese momento, en los años 50, le venía de perlas a Estados Unidos. Así que se pusieron una pinza en la nariz a cambio de instalar sus bases donde les saliera de su vuelo. Moreno, Mi suegra yo la emitía. Que el plan Marsal no llega del extranjero pa nuestro avión y con tantos carnes se bacha, buen pelo.
B
Villa del Geniales estas coplillas de las divisas.
A
Lolita Sevilla creo que es la que canta.
B
Oye, aquí el acuerdo lo que supuso fue un balón de oxígeno para la dictadura franquista y una inyección económica que todavía dura para los lugares donde se instalaron las bases.
A
Eso sí, claro, claro, hay que entenderlo. A ver quién le ponía un pero al acuerdo en aquella sombría España de posguerra y muerta de hambre. Eso es la política. Donde dije digo, digo Diego. Estados Unidos sacó tajada de España y dejó de importarle que fuera una dictadura fascista que apoyó a Hitler y a Mussolini por recordar así en qué lugar quedó España tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Así por encima decir que Franco, que siempre creyó que su amigo Hitler tenía la guerra ganada, en cuanto vio que la perdió, ahí apretó el culillo y empezó a silbar el pío, pío que yo no he sido. Disimulaba ya todo lo que podía hasta dejándose de poner el uniforme militar en muchos actos. Ya prefería ir de paisano huyendo de la estética fascista uniformada o prohibió el saludo fascista. De esto hemos hablado que él mismo había impuesto años antes. Pero por mucho que disimulara, todo el mundo sabía quién era Franco. Por eso España fue bloqueada y Francia, gran Bretaña y Estados Unidos en el 46, un año después de terminar la guerra, mientras se dijo, dijeron, se acordaron los tres, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, que mientras Franco continuara en el poder no habría asociación cordial con los aliados. Esto es lo que se dijo, se nos negó la entrada en la ONU, se aconsejó la retirada de todos los embajadores de Madrid, se excluyó a España del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa. Pero amigo, como Franco era un canalla con una flor en el culo, pues resulta que a finales De los años 40 cambió el aire, se vino encima la Guerra Fría y España está en un lugar estratégico para los intereses estadounidenses. Eso le dio aire al dictador, consolidó la dictadura y claro, lo malo fue que alejó la democracia de este país durante los siguientes 25 años.
B
Oye, y además de la ley en polvo y la mantequilla que acabaron entrando con el Plan Marshall, además de eso, que no es poca cosa, de ese acuerdo con Estados Unidos qué ha ganado España.
A
España con eso pudo renovar material militar comprando a Estados Unidos, por supuesto, pero comprando baratito, no dejaban que comprara en otros sitios. También nos financiaron los yanquis el primer oleoducto que tuvo España. Solo que era un oleoducto que unía, fíjate, unía Rota en Cádiz con Tarragona, pero pasando por Morón de la Frontera en Sevilla, por Torrejón en Madrid, Torrejón de Ardoz y por Zaragoza.
B
¿Casualidad?
A
Era un oleoducto que pasaba por las cuatro bases americanas para que a ellos no les faltara combustible. Franco se creyó además, se creyó de pe a pa eso del acuerdo de mutua defensa que ponía en el título de lo firmado. Pero vamos a ver, aquello era que yo. Era una broma. Los yanquis consideraban que ya bastante favor le hacían a este tipo poniendo unas bases y dejando que nos visitara la Sexta Flota de vez en cuando. Que es que eso era mucho dinerito contante y sonante. Cuando llegaba a Barcelona a la Sexta Flota antes de firmarse a este acuerdo. Vamos, que dejaban un millón de pesetas cada vez que bajaban. Claro, un millón de pesetas a finales de los 40, principios de los 50. Eso era una locura. Claro, eso era tremendo. El dictador se creyó amigo de los Ya. Y se hizo ilusiones en concreto con dos asuntos a raíz de la firma. Pero sólo escuchó desde Washington dos pedorretas muy sonoras. Muy sonoras. Uno de esos asuntos fue cuando pidió ayuda a Estados Unidos con la guerra de Ifni en la costa africana. También hemos comentado un acontecimiento al asunto este Ifney está enfrente de Canarias. EEUU dijo que ni en broma se metía en ese berenjenal. ¿A cuento de que se iban a enemistar ellos con Marruecos porque Franco quisier mantener un pedazo de terreno en un país que no era el suyo y además producto del colonialismo? No estamos hablando de territorios históricos como Ceuta y Melilla, sino una cosa que habían pillado ahí en la época colonial. Y además advirtieron a Franco, mucho ojito con utilizar en vuestra guerra con Marruecos armamento del que os hemos vendido o los aviones que os hemos encajado. Y ni se os ocurra. Tus conflictos son tuyos, le dijeron. Y podían haber añadido que no sé si lo hicieron. Y además ¿Qué haces guerreando con Marruecos y paseándote por ahí escoltado por la guardia mora a caballo?
C
You ain't nothing but a hand dogger to cry on time You ain't nothing but a hand dog crying all the time Well, you ain't alcohol rabbit and you ain't no friend of mine Well, they said you was high class whether that was just polite Yeah, they said you was high class Well, that was just a lie Yeah, you ain't never caught a rabbit And you ain't no friend of mine.
B
Ya está visto. Pues que en lo de Marruecos pinchón hueso. Entonces ¿Con qué otro asunto pidió ayuda a Franco a los norteamericanos?
A
Claro, ahí Franco Es que con este acuerdo Franco se vino arriba y pues ya que somos colegas de los estadounidenses, ya que somos amiguitos y los estadounidenses a su vez son colegas de los británicos, pues que intercedan los yanquis por nosotros con los british y que nos devuelvan el peñón. El dictador insistía hombre, amigo americano, si hemos firmado un acuerdo de mutua defensa. Pues eso. Gibraltar español. Gibraltar español. Defendednos de la pérfida Albión. Yo no sé si se lo dirían, pero al menos pensarían que si España quería recuperar Gibraltar que le pidieran cuentas a los Borbones por haberlo regalado y no haberlo querido recuperar cuando les ofrecieron recuperarlo los Borbones. Que negociaran los Borbones con la prima Lilibet. Habla con tu prima, no me lo pidas a mí. ¿Así que a ver si se calma también el personal un poquito porque es que Gibraltar es británico, se siente que se le va a hacer? Que no lo hubiera regalado Felipe V. Y sobre todo que algunos de determinada ideología patriotera, iba a decir un poquito muy desorientada dejen de hacer el ridículo reclamando el Peñón y a la vez poniendo banderas a media. Hasta cuando se murió la dueña del Peñón, esto no tenía ni pie ni cabeza. Los dos o tres pueblos de Andalucía, incluida la ciudad de Almería, que tienen en su callejero la calle Gibraltar español. Hay ocho pueblos en España. La única ciudad es Almería, que tiene en el callejero Gibraltar español. Bueno, pues casualmente, como Andalucía también decretó la tontería esta del luto oficial, que es una chorrada como una casa. Bueno, pues en Almería pusieron la bandera media asta y en otro pueblo de Andalucía. Y les quedó un luto oficial entre chusco y cómico. Además de serviliple bello, claro.
B
Volvamos al tema de hoy. A ver. Los acuerdos de las bases. ¿Cuando empezaron a negociarse? Porque has contado que una cosa es que se firmaran en 1953. Pero eso tuvo que empezar a discutirse bastante antes.
A
Sí, sí, sí. El primer contacto para esto fue muy casual, pero providencial, la verdad. La cosa empezó en 1948, cuando un general yankee llamado Foster Sherman entabló cierta relación, porque no se le puede llamar amistad. Tuvo cierta relación con Carrero Blanco. Y charlando, charlando, vio en él, en Carrero Blanco, un enfermizo, un furibundo anticomunista. Y este general Sherman, se puso tan contento. Y se vuelve a Washington diciendo, oye, pues lo mismo. No hace falta que estemos tan enfadados con la dictadura española porque haya sido amiga de Hitler. Lo importante es que es archienemiga de Stalin ahora. Y que España está ahí puesta, muy bien colocadita en un estrecho por el que se entra y se sale del Mediterráneo. Un sitio fundamental. Y tanto insistió, tanto insistió el tal Sherman este, que convenció a Washington para que al menos aceptara recibir a una delegación española. Bueno, pues para que los escuchara un poquito, para empezar a hablar. Y así empezaron a hablar. Aunque es verdad que sin ganas dijeron, bueno, venga, vengan y nos cuenten algo, pero no vamos a llegar a ningún acuerdo. Y sin ganas siguieron hablando y recibiendo delegaciones. En 1949 hubo muchos sobornos desde España a determinados políticos estadounidenses. Pero resulta que en 1949 empezaron a pasar cosas. La URSS le enseñó al mundo su primera bomba atómica. Ups. Vaya por Dios. Mao Tse Tung llegó al poder en China. Otro. Ups. Luego empezó la guerra de Corea y le dice Washington a París y a oye, pues lo mismo hay que ir mejorando las relaciones con el nazi de Franco, porque a ver ¿Qué harías tú en un ataque preventivo de la URSS? La posibilidad de instalar una base estadounidense en plena Guerra Fría cerca del estrecho de Gibraltar era demasiado atractivo.
B
Por eso la base de Rota es la primera que empiezan a construir.
A
Claro, sí, la primera. Y sí, sí, sí, es enorme. Le acabo de rayar un guantazo al micrófono. Y la más importante de las cuatro, porque es base naval y base aérea, las dos cosas. Es la puerta de entrada al Mediterráneo. El dinero que empezó a entrar allí con miles de americanos yendo y viniendo. Claro, vete tú en aquel entonces a decirles a los roteños yankees go home. Te crujen de cara a la galería. Con aquel acuerdo, los dos países se prometían defensa mutua, cooperación económica, amor eterno, por supuesto, y asistencia técnica. Esos eran los puntos conocidos del pacto. Pero el meollo de la cuestión estaba en las cláusulas no públicas, en las secretas, podríamos decir, que decían que en los territorios donde estuvieran las bases mandaba Estados Unidos, no España, o sea, se estaba ascendiendo territorio directamente y que además los yanquis tenían derecho a almacenar bombas atómicas en suelo español. Eso fue gravísimo. Y vaya si las almacenaron. Las almacenaron tanto que a los de Palomares, además de leche en polvo y queso, les cayeron del cielo un par de pepinos.
B
Yeves, hasta mañana. No cantes ya. Bueno, canta ahora. Mañana más. Un beso.
A
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Fecha: 26 de septiembre de 2022
Host: Nieves Concostrina
Invitada/Colaboradora: Carla
El episodio explora el contexto, las implicaciones y las consecuencias históricas y sociales del Acuerdo de Mutua Defensa entre Estados Unidos y la España franquista, firmado el 26 de septiembre de 1953. Concostrina narra con su característico humor e ironía cómo este tratado permitió la instalación de bases americanas en España, dando oxígeno al régimen de Franco y alterando el curso de la historia política y militar del país.
El acuerdo entre EE.UU. y España fue una “píldora amarga” para los americanos, que preferían no asociarse abiertamente con una dictadura aliada de Hitler y Mussolini, pero cuya utilidad anticomunista durante la Guerra Fría era innegable [(01:13)].
Nieves subraya la diferencia entre “acuerdo”, “tratado”, “pacto”, y cómo EE.UU. evitó llamarlo tratado para no tener que pasarlo por el Senado, donde nunca se habría aprobado [(02:30)].
Quote: “Lo de mutua defensa tiene guasa porque a ver, ¿con qué iba a defender España a Estados Unidos? Con un tirachina, como mucho.”
— Nieves Concostrina [02:07]
El acuerdo fue conocido popularmente como los Pactos de Madrid, y básicamente permitió a EE.UU. instalar sus bases “donde les saliera de su vuelo” a cambio de ayuda económica y militar.
EE.UU. obtuvo acceso estratégico a territorio español, considerado clave para la guerra fría, especialmente porque España controlaba la puerta de entrada y salida del Mediterráneo [(04:21)].
España recibió financiación, suministros y la construcción de infraestructuras, aunque siempre con condiciones muy favorables para EE.UU., como el famoso oleoducto que cruzaba las bases americanas [(06:17)].
Quote: “Era un oleoducto que pasaba por las cuatro bases americanas para que a ellos no les faltara combustible.”
— Nieves Concostrina [06:49]
La inyección económica ayudó al régimen y a las localidades donde se instalaron las bases, cuyos efectos aún se sienten.
Se recalca que la llegada de la armada de EE.UU. como la Sexta Flota dejaba grandes sumas de dinero en las ciudades españolas.
Franco creyó de forma ingenua en la “mutua defensa”, pero EE.UU. negó auxilio en conflictos como la guerra de Ifni contra Marruecos y también el respaldo sobre Gibraltar [(09:16)].
EE.UU. advirtió a Franco que no usara material militar estadounidense fuera de los intereses pactados. Los problemas coloniales y con el Reino Unido eran “los asuntos de Franco, no de EE.UU.”
Quote: “Tus conflictos son tuyos, le dijeron. Y podían haber añadido […] ¿Y además qué haces guerreando con Marruecos y paseándote por ahí escoltado por la guardia mora a caballo?”
— Nieves Concostrina [08:15]
Sobre Gibraltar, Nieves ironiza el absurdo de las reclamaciones y el bochorno político de convertirlo en tema de orgullo nacionalista mal entendido.
La base de Rota fue la primera en construirse y es la más importante por su carácter naval y aéreo [(13:23)].
El acuerdo contenía cláusulas secretas:
Quote: “El meollo de la cuestión estaba en las cláusulas no públicas, en las secretas, podríamos decir, que decían que en los territorios donde estuvieran las bases mandaba Estados Unidos, no España, o sea, se estaba ascendiendo territorio directamente y que además los yanquis tenían derecho a almacenar bombas atómicas en suelo español.”
— Nieves Concostrina [14:05]
Editorial de The New York Times sobre la ‘píldora amarga’: Una forma elegante de justificar el acuerdo con un aliado incómodo.
“Tenemos que ingerir una píldora amarga. El acuerdo militar con la España de Franco…” [01:25]
La llegada de la Sexta Flota a Barcelona:
“Cuando llegaba a Barcelona la Sexta Flota antes de firmarse este acuerdo, vamos, que dejaban un millón de pesetas cada vez que bajaban. Claro, un millón de pesetas a finales de los 40, principios de los 50. Eso era una locura.” [07:03]
La ironía sobre los reclamos de Gibraltar:
“…dejen de hacer el ridículo reclamando el Peñón y a la vez poniendo banderas a media asta cuando se murió la dueña del Peñón, esto no tenía ni pie ni cabeza.” [10:26]
Sobre el carácter de Carrero Blanco:
“…vio en él, en Carrero Blanco, un enfermizo, un furibundo anticomunista. Y este general Sherman, se puso tan contento…” [11:33]
El episodio ofrece una visión crítica e irónica sobre el Acuerdo de Mutua Defensa de 1953, desmitificando la supuesta igualdad entre países y mostrando el carácter interesadamente pragmático de la política internacional. Nieves Concostrina describe con claridad y humor cómo la dictadura de Franco se sostuvo gracias a intereses geopolíticos estadounidenses, con consecuencias que perduraron mucho más allá del propio acuerdo.
Para los oyentes:
Este episodio es fundamental para entender cómo la geopolítica, la “realpolitik” y la Guerra Fría marcaron el destino de España durante el franquismo y su inserción (condicionada) en el bloque occidental.