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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Hola, nieves, buenas tardes.
A
¿Qué tal, Carla? Buenas tardes.
B
Anoche en el Faro escuché un momentito de. De Alejandro Pelayo, del pianista que tiene Mara Torres, y puso música de Boccerini. Y joder, es que solo escucharla te alegra el momento, te alegra el día. ¿Como esta cuando voy a tocar una cosa Boquerini que todo el mundo reconocerá? Será la de Nieves, ¿No? Era otra muy conocida también.
A
Sí, sí, sí. Es que Boccherini puso la banda sonora a Madrid en aquel siglo XVIII. Era una maravilla.
B
Contaron, volvieron a contar ayer, que vivió en Madrid muchos años, hasta su muerte, de hecho.
A
Sí, sí, de hecho, la sintonía que nosotros usamos se llama Los españoles se divierten por las calles de Madrid, que para ti siempre será la banda sonora original de Master.
B
Exacto, Master Commander. Esta música maravillosa. Bueno, a ver, hoy en nuestro paseo diario por la historia, no se lo van a creer los oyentes. Sorpresa, sorpresa. Una de Borbones. Sí, sí, sí, es así. Otra de Borbones. Pero a ver, para distinguir, para que se vea que no todo es lo mismo, no todo pesa igual. Bueno, sí, es lo mismo, pero las trastadas son diferentes. Hoy una de estatuas. Venga.
A
Además quiero dejar claro que cuando yo llamo a los primeros Borbones, que son Felipe V y Fernando VI, los Perthur, es por algo, no es gratuito. Y hoy traemos otra prueba más de estos Perth. Empiezo. Voy a empezar con la excusa que nos da la fecha, el 18 de abril, que es mañana, pero bueno. El 18 de abril de 1760 terminó en Palacio la operación que yo llamo a la porra las estatuas. Es una decisión sensata que tomó el primero de los Borbones cuerdos, más o menos cuerdo, Carlos III. Y esto es así porque al hermano de Carlos III, al rey anterior a Fernando VI, se le fue la pinza y como pagábamos nosotros o los españoles de entonces, se empeñó en poblar todo, toda la cornisa, las esquinas, la azotea y el frontal de palacio con 108 estatuas. Joder, que ya son estatuas, 94 de ellas de reyes de España y unas cuantas más, pues para pasar del centenar, porque metieron un par de santos, metieron también la personificación de España como una señora estupenda. Metieron en el dios Plutón con el cuerno de la Plutón, allí había un pastiche impresionante. ¿De dónde se sacarían 90 y tantos reyes de España? Pues no sé, a mí solo me salen 15 y eso contando al que tenemos en nómina con contrato indefinido ahora a mí me salen 15. Bueno, ahora mismo, claro, evidentemente la fachosfera estará diciendo España tiene 4.000 años de historia. Muy bien, vale, todo esto de las estatuas pues merece una explicación y esa explicación, como diría Pepe Isb, esa aplicación la vamos a dar, la voy a dar arrancando desde el principio para conocer el despiporro de estatuas del Palacio Real de Madrid. El Palacio Real está en el mismo sitio donde estaba el Alcázar de Madrid, que siempre se habla, el Alcázar es el mismo sitio, era la fortaleza de los Austrias cuando llegó aquí Felipe V, ¿Cómo que yo estoy aquí recién llegado de Versalles, me tengo que meter a vivir en ese mazacote? Vamos, ni en broma, eso le parecía una absoluta ordinariez. Yo me voy al Retiro, mucho más fino. El Alcázar además ardió en 1734, no es el momento ahora de profundizar en eso, pero aquel incendio fue muy sospechoso, o al menos hubo muy poquitas ganas de apagarlo.
B
O sea, para entendernos, digamos que a Felipe V lo que el Alcázar ardiera le vino bastante bien, no.
A
Le vino de lujo, le vino estupendamente, No le pilló dentro, claro, porque no vivía allí, pero se salvaron a duras penas algunas joyas de arte, el lienzo de Las Meninas de Velázquez, por ejemplo, lo arrancaron del marco y lo tiraron por la ventana, se salvaron in extremisa, pero arrancado directamente del marco y por eso se salvó, pero se perdieron cientos de cuadros de Tiziano, de Da Vinci, de Rubens, de Tintoretto, se perdió mucho allí. Felipe V, el primer Pertur, es el que ordena construir en el mismo sitio un palacio más acorde con la época, pero el que emprende la construcción fue su hijo Fernando VI. El segundo Pertur además tenía que ser más palacio y menos Alcázar, porque ya aparte que habían pasado siglos, había una enorme diferencia de conceptos, la misma diferencia que existía entre las dos dinastías, entre Austrias y Borbones. Los alcázares de los Austrias estaban pensados y diseñados para ocultar la presencia del rey, para que el rey se cruzara con cuanta menos gente mejor. Estancias cerradas, puertas cerradas, las amantes se movían con discreción por allí y los palacios de los Borbones estaban pensados y diseñados para todo lo contrario, para que el rey fuera el centro del universo palaciego. Todo el mundo pendiente de él, todo el mundo siguiéndole a todas partes, todo amplio, grandes salones y las amantes que vengan, que se vieran, venga. Durante el reinado de Felipe V se puso la primera piedra. Siguieron construyendo durante los siguientes 30 años y ya no pararon hasta levantar una mole de 50.000 metros cuadrados. Que es grande, palacio grande, ya lo vemos todos. Bueno, pues a Carlos III, que fue el que lo pudo estrenar, pues no le hizo mucha gracia, le pareció pequeño. Le pareció pequeño, un poquito pequeño. Y este fue el que se dedicó a bajar todas las estatuas que había subido el otro. Bueno, todas menos cuatro.
B
Oye, Nieves, pero ¿Cuál es la historia de estas estatuas? ¿Y por qué tantas?
A
Pues tantas yo que yo no sé.
B
Si hay alguna explicación.
A
Bueno, pues a ver, a mí, visto desde mi punto de vista, insensatez, ignorancia, por supuesto, despilfarro, despilfarro seguro, catetismo, todo junto, no lo sé. Al parecer fue un cura, un cura que se llamaba. Un fraile, se llamaba Martín Sarmiento, que dicen que fue un ilustrado.
B
Lo llevó el viento.
A
Sí, sí, sí.
B
Perdón, perdón, se me ha escapado. Sigue, sigue.
A
Bueno, pues era un ilustrado, pero yo creo que un ilustrado de aquella manera. Y este hombre fue el que le sugirió a Fernando VI que empezara a contar reyes desde Ataulfo, un godo del siglo IV, pero sobre todo porque el rey, los reyes en general, pues quiero decir, de historia saben un cero patatero, entonces siempre tiene que haber alguien al lado. A ver, podría haber empezado a contar desde un poco antes con Alarico, pero dijeron no, por algún rey hay que empezar. Pues venga, Taúlfo, está bien. No sé si alguien diría, oye, que lo mismo España no existía. Da igual, tú tira, tú tira a partir de Ataulfo y ya está. Y a partir de ahí se pusieron a esculpir estatuas a lo loco, Una pasta en estatuas, una pasta, por supuesto, inventándose caras, ropajes, años y un pastiche en donde se juntaba un godo con el tal Pelayo asturiano, que nunca fue rey de nada, con una urraca que era reina leonesa, con otro que era navarro, bueno, una payasada histórica de principio a fin. Según se iban terminando las estatuas se iban instalando en la fachada. Y Cuando llega Carlos III, alguien le Oiga, yo creo que esto no va a aguantar, que es que hay 90 y tantas subidas y aún hay otras 10 o 12 por ahí en el almacén pendientes de subir. Y ahí es cuando Carlos III A ver, me las bajen todas, que el palacio me parecerá una birria, pero es el único que tengo y yo no quiero que se me derrumbe.
B
Oye, y así, por curiosidad, las cuatro estatuas que dejó, ¿Lo hizo porque esta no acarreaban riesgos o porque eran unos personajes muy? ¿Qué reyes eran, por cierto, a todo esto?
A
Eran cuatro emperadores romanos. Bueno, perdón, perdón. Emperadores de España. Eran emperadores de España hace 2.000 años más o menos. De la España católica de antes de Cristo debía ser alguno. Pero había más emperadores. En la fachada estaba Moctezuma y Atahualpa. Con un par los pusieron, pero es que encima los colocaron en la entrada principal del Palacio Real. También te digo que los tramposos han encontrado justificación a la presencia de Atahualpa y Moctezuma. Porque todo se puede retorcer. Y es que el cura ilustrado. Esta es la explicación que se han buscado. Es que el cura ilustrado que dio la idea era tan majo y Fernando VI era tan respetuoso con los pueblos precolombinos que tuvieron la deferencia de incluir a estos dos entre todos los reyes de España por el respeto que les tenían. Ya, ya. Y luego vas y te despiertas a ver cómo se come esto. Porque es que no sé con qué criterio adoptaron con tanto cariño al mexica Moctezuma, pero sobre todo al inca Atahualpa, a quien los propios españoles torturaron y ejecutaron. Lo hemos contado hace no mucho. Y además tendrías que ver cómo es la estética de las estatuas de Moctezuma y Atahualpa. ¿No te lo crees? Faldita medias. Uno tiene así una especie de turbante. La única explicación que encuentro es que como los reyes siempre pagan con dinero ajeno, pues Fernando VI no reparó en gastos y que los tres escultores barrocos que dirigían los trabajos, además del responsable del taller que pilló la contrata para hacer las ciento y pico estatuas, pues dijeron, a este pavo le colamos todo. No vamos a forrar. Hasta un rey bosquimano se hace falta. Le vamos a meter ahí. No vamos a dejar fuera a Moctezuma y Atahualpa, por favor. Si eran emperadores allí y España los conquistó, pues también eran españoles. Yo no sé cómo es ese corte que ponéis en todo por la radio que dice el gilipollas soy yo, este es tonto.
B
Sí, sí.
A
Bueno, pues esta frase se ajusta a los dos primeros Borbones Pertur. Y la podría decir perfectamente. Felipe V de su hijo Fernando VI, que fue el despilfarrador, el tonto al que le colaron las 108 estatuas.
B
Oye, Nieves, ¿Y ahora cuántas estatuas tenemos salpicadas por el palacio? Porque a simple vista parece que hay más de cuatro.
A
Sí no han subido. Sí, sí. Con que eches un vistazo a palacio enseguida lo que recuerdas es que hay varias. Ahora hay alguna más, porque a raíz de el palacio se restauró en 1970 y volvieron a subir algunas ya con más seguridad. Entre ellas las de Atahualpa y Moctezuma, que están allí, que lo mismo las colocaron donde están con intención, porque están en la fachada que da a la plaza de la Armería, frente a la catedral de la Almudena. Está muy bien. Dos emperadores precolombinos que se negaron a abandonar su culto a sus dioses y que uno de ellos fue ejecutado por no hacerlo mirando a la Almudena. En fin. También volvieron a subir a unos cuantos reyes godos. Por ahí arriba está Witerico, Leovigildo, Recaredo. Qué larga era la lista y qué divertida. Y Felipe III el Tolay, también está ahí arriba. Y Juan I, que era rey de Castilla, no de España. Y Sancho Ramírez, que era rey de Aragón y Pamplona. Ojo que los otros, fíjate, los otros reyes que estuvieron aquí 800 años, esos no cuentan ni los 4 o 5. Abderramán no están. Ni Alacán, ni los Mohamed. A eso no los han metido. Eso no eran reyes de los anteriores. Sí, pero ellos no se saltaron 800 años. En total subieron casi 30 estatuas que están salpicadas ahora por cornisas, las fachadas, los balcones y las esquinas. Y otras ocho las ubicaron en los jardines de Sabatini, que están en un lateral del palacio.
B
¿Y el resto por dónde andan?
A
Bueno, pues el resto. Yo creo que tú te has cruzado muchas veces con ella sin saber que estabas viendo aquellas estatuas que descolgó Carlos III en aquel siglo XVIII. Muchas te van a sonar y algunos oyentes también. Van a saber de dónde viene esa estatua que llevan viendo ahí toda la vida. En los jardines que hay entre el Teatro Real y el Palacio, en lo que es la propia Plaza de oriente, hay otras 20 estatuas. En el Retiro hay un paseo que se llama así, Paseo de las estatuas, por el que has pasado mil veces y esas fueron también material sobrante de Palacio. Hay otras seis en una de las entradas al antiguo Museo del Ejército en Madrid, cerca del Retiro. ¿Y cuántas veces habrás pasado por el Paseo del Espolón de Burgos con esas estatuas a los lados? Pues también son del Palacio. Pero es que si vas a Vitoria Gasteis y te das una vuelta por el Parque de la Florida, parque muy bonito que hay allí, alrededor del quiosco hay otras cuatro estatuas. Estas son todo godos. A los de Vitoria les tocó en el reparto Ataúlfo, Sigerico, Teudis y Liuba. Muy españoles y mucho españoles. Y yo no sé si quedará alguna en algún almacén o que se les haya roto en el transporte o en tanta subida y bajada. Da igual ya, porque incluso hay algún rey repetido y algún otro que ni siquiera existió. ¿Yo estoy segura que aquí el que hizo el agosto fue al que le.
B
Encargaron las Hombre, no tengas ninguna duda.
C
Y me preguntaba otra vez de Marujita Y tú de quién eres? ¿De Josefita le dije yo a la vieja Y tú de quién eres conocida? ¿A Rafaela Y tú de quién eres?
B
No me pienses que mañana más Nieves venga Gracias Carla, un beso.
A
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C
De Marujita le repetía una y otra vez de o Cepita le dije a ella ¿Conoce usted por casual a Cristobalina? Y yo le di que yo era huérfano. Y ya me estaba poniendo un poco nervioso con esta vieja tan pesada y me comí un olargia cada vez que me preguntaba ¿Y tú de quién eres? ¿De Marujita la repetía una y otra vez de Josepita le dije a ella y tú de quién eres? ¿De Marujita por favor y emperece usted Y tú de quién eres? ¿Y yo le dije que yo era un niño huérfano a recogido por una familia muy buena que me había criado y un poquito más para allá de Trebujena Marujita me duele la boca de decirlo y tú de quién eres? ¿Y yo ya no sé ni de quién soy Y tú de quién eres? ¿Como me de por pegarle se va a enterar Y tú de quién eres? Ni va a comprar zapato, ni va comprar nada.
Podcast: Todo Concostrina
Host: SER Podcast (Nieves Concostrina & Carla)
Date: April 17, 2024
In this episode, Nieves Concostrina brings her signature witty, irreverent take to an odd and emblematic episode in Spanish royal history: the scandalous proliferation, reshuffling, and fate of the infamous statues at the Palacio Real in Madrid. With humor and historical skepticism, Concostrina unpacks how and why over a hundred statues of supposed Spanish monarchs (and some random extras!) came to decorate — and then were hastily removed from — the palace, revealing as much about royal vanity and incompetence as about Spanish history itself.
For listeners, this episode is a playful but revealing window into the blend of history and absurdity often found in Spain’s royal past – with statues as both literal and metaphorical reminders of royal excess and creative storytelling.