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Nieves
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa. La radio podcast siempre.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlas, ¿Qué tal?
Carlos
Oye, hoy, si me lo permites, vamos a empezar de una manera un poquito distinta a la habitual. Tú a estas alturas, yo creo que ya sabrás que a mí me sirve cualquier excusa para poner canciones de fuera en cobadiato, ¿No? Bueno, pero es que el tema de hoy creo que nos cuadra perfectamente con.
Guest or Musical Performer
Esta yo quiero verte danzar como derviche Turner que giran sobre la espina dorsal al son de los cascabeles del Catacali.
Carlos
¿Qué pasa? Enseguida los oyentes lo van a entender. Hoy, en nuestro paseo diario por la historia, se nos vuelven a cruzar la fe y la razón, o sea, la religión, tradiciones, superstición y la ciencia, pero todo a partir de una frase, de una expresión que ha ido pasando de generación en generación, que aún se utiliza y que es lo de tener el mal de Sámbito.
Nieves
Sí, así es. Fíjate que hoy voy a pisar, y lo voy a hacer con mucha prudencia y por exigencias del guión, voy a pisar el terreno. Perdón, perdón, el terreno. Voy a pisar el terreno palabrero o palabroso o como se diga, no sé cómo se dice, de Isaías Lafuente. Voy a pisar el terreno artístico de Miquel del Pozo. Voy a pisar el terreno sanitario de Rafa Vila San Juan y lo mismo hasta voy a pisar el terreno musical de Iñaki de la torre.
Carlos
¿Musical? ¿Seguro? ¿Con esto? Segurísimo.
Nieves
Insisto, lo voy a hacer con prudencia, con cuidado. El asunto de hoy no es un acontecido concreto, pero tiene que ver con supersticiones, tradiciones, tiene que ver con el arte, tiene que ver con enfermedades y tiene que ver con música. Porque hablamos del baile de San Vito, el mal de San Vito. Los más niños y los más jóvenes puede que no hayan oído, no conozcan esa expresión de tener el baile de San Vito. Y esto es una muy buena noticia, sobre todo porque conviene dejar de utilizarla tal y como se utilizaba. Para la broma sí, pero para otra cosa no. Antes se decía eso de que tal o cual persona tiene el baile de San Vito cuando tiene movimientos bruscos, involuntarios, irregulares. Ahora sabemos que esos movimientos son síntomas de unas enfermedades que ya tienen nombre y que son eso, enfermedades. Por eso no hay que decir eso de mira, parece que tiene el baile de San Vito. Pero hace mil años, en la Edad Media no sabían qué les pasaba a esas personas que hacían movimientos raros y de ellas se decía que tenían el baile de San Vito. La expresión no se debe utilizar, pero sí es muy curioso conocer de dónde viene esto y su relación con la música, con el arte, con las palabras y con la enfermedad.
Carlos
O sea que tendremos que irnos hasta la Edad Media para tirar del hilo. Pues venga, vamos.
Nieves
Vamos allá y a ver cómo contamos esto sin liarnos mucho. Porque es una historia que no tiene un origen concreto por algo que pasó, sino que es una mezcla de hechos distintos y de tradiciones centroeuropeas. Ya he dicho que coloquialmente nos referimos o nos referíamos a que una persona tiene el baile de San Vito cuando muestran los síntomas de unas enfermedades que ahora sabemos cómo se llaman, pero hace mil años no tenían nombre, ni siquiera creían que eran enfermedades. Porque al baile de San Vito también lo llamaban la manía danzante. Como Franco Batiato. Si tenemos que situar un origen tiene que ser el día de Navidad del año 1021, que es cuando está documentada la primera reunión de maniáticos danzantes a la puerta de una iglesia de una aldea de Sajonia. Esto de Sajonia está por la parte de Alemania, a mano derecha. Esa primera danza documentada dice que a las puertas de esa iglesia se reunieron 18 personas que danzaron de forma obscena. Los mismos documentos de aquel año 1021 dicen que el cura quiso echar de allí a los danzantes obscenos y que como no se iban, los maldijo y no pudieron parar de moverse durante un año. Esta última parte ya es cosa de la superstición. Porque si no paraban de moverse no era que un tipo con falda los maldijese, que estaban afectados por algo. Y es que de vez en cuando, de vez en cuando, por Europa Central se daban unas epidemias que llamaban manía danzante. Bailes compulsivos desordenados.
Carlos
Vale, hasta aquí hemos llegado. Pero entonces pregunta ¿Por qué le añadieron lo de San Vito o qué tiene que ver? Bueno, ¿Y quién era San Vito? ¿Vito Corleone? ¿Quién era San Vito?
Nieves
San Vito es ficción. Claro. Como Batman o Spider Man. Ah, perdón, que ahora se dice Spider Man. Bueno, Batman, Spider Man se inventaron que era un niño mártir siciliano. El Talvito, cuya iconografía es dentro de un caldero en pelotas, como cuando las tribus nos representan a las tribus caníbales en África cocinando a los blancos. Bueno, pero Vito fue sumergido en un caldero con plomo derretido, alquitrán y resinas, que eso parece que duele más. Pero oye, el chaval salió ileso, porque por algo se había hecho cristiano y el ojo de Sauron lo salvó. Y le añadieron a esos bailes compulsivos lo de San Vito, porque a las pobres gentes las engañaban y les decían que padecían esa enfermedad del baile desenfrenado, esa manía danzante, porque eran unos pecadores. Claro, claro, lo de siempre. Y que la única manera de curarse era peregrinar a iglesias donde hubiera santos que llamaban protectores. Por aquella zona de Centroeuropa había catorce santos protectores, y entre los más célebres estaba el tal San Vito. Por eso todas aquellas personas con manía danzante se emplearon en rezar a San Vito para intentar frenar su baile, para que les curara de aquella que el braille desenfrenado. A base de tanto encomendarse a San Vito, sin poder parar de moverse, se las señaló como personas que tenían el baile de San Vito, que es que así de tonta es la cosa. Estas personas que peregrinaban a iglesias para intentar curarse, a veces iban acompañadas por músicos que contrataban las aldeas. Porque claro, las costumbres, estas cosas que empiezan aisladas, estas costumbres acaban convirtiéndose en fiesta, en verbenas. Y ya que esos danzantes se acercaban en peregrinaje, pues qué mejor que poner música a sus movimientos.
Guest or Musical Performer
Y bailamos apoyados tú en mí y yo en ti, con los dientes apretados, intentando sonreír, aunque no sea divertido y nos queramos morir. Por la estúpida creencia que no nos podemos ir hasta que enciendan las luces o que nos hagan salir, hasta que se haga silencio y no quede nadie aquí. Y me sorprendo pensando, casi hablando. Para mí que no todo está inventado, como se suele decir. Queda un nicho en el mercado que aún está por exprimir.
Carlos
Y es la.
Nieves
Música para cerrar las discotecas. Algo que bailar si al final se.
Guest or Musical Performer
Acerca y que nos permita salir de aquí.
Carlos
Esta canción entraría seguro en la lista de temas obscenos. Por la ley, ya te lo digo. Oye, ¿Se sabe si eso era una enfermedad o si había algo concreto que lo pudiera provocar, No?
Nieves
Es que no se sabe, solo hay teorías. Hay teorías. Según unos, podían darse episodios aislados de histeria colectiva. Esto sí se sabe que puede ocurrir. Histeria colectiva. La gente se pone de los novios juntas. Supongo que vivir en una aldea de la Edad Media debía ponerlos de los nervios. No lo sé. Pero luego hay una hipótesis más científica para explicar esos brotes colectivos de danzantes maniáticos. Que dice que eso en realidad era un envenenamiento masivo por comer un hongo del centeno que ataca el sistema nervioso. Ese hongo se llama cornezuelo y es alucinógeno. El hongo se instala en las espigas del centeno, y de él se extrae una droga muy potente que nos va a sonar a dietilamina de ácido lisérgico.
Carlos
Ahí está.
Nieves
Ya sabes lo que es. Las siglas. Exactamente. Es el LSD. Y con eso se alucina mogollón. La teoría dice que quizás, quizás el consumo de pan hecho con centeno infectado de cornezuelo contribuyera a aquellos brotes de manía danzante. Pero insisto que son hipótesis, porque no se ha podido comprobar para nada. Y ahora es cuando voy a pisar territorio Miquel del Pozo.
Carlos
A ver sí.
Nieves
Y voy a copiarle eso de animar a la gente a que busquen en Google una pintura de Peter Brueghel, el joven. Porque había otro que llamaban El viejo. Tiene que ser el joven. ¿Que? El autor. Es una pintura que el autor tituló El peregrinaje a Molembek. Y ahora unos segundos musicales para que les dé tiempo a buscar.
Carlos
Bueno, ya. No. Esto sería música de ascensor o de restaurante. ¿Qué dirías tú?
Nieves
Por favor, ¿Quieren quitar la música de los restaurantes? Ya. Como decía Forges. Quiten el molestófono, por favor.
Carlos
Molestófonos, quítenlo.
Nieves
La gente estaba hablando, no escuchando música.
Carlos
Bueno, a ver, el cuadro. ¿Qué pasa con este cuadro de Peter Bruegel? El joven.
Nieves
El joven, sí. Pues es un cuadro al que le han cambiado el nombre tres veces. El autor, como digo, lo tituló El peregrinaje a Molembek. Y Molenbeek es una ciudad de Bélgica. En la pintura se ve a un grupo de personas en fila que parecen tener movimientos convulsos, porque a tres de ellas las están sujetando como para que se estén quietas. En el centro hay dos músicos tocando la gaita. Esa es la pintura. Pues casi 300 años después, porque este pintor, aunque lo llamen el joven, pintó unos ratos en el siglo XVI y otros en el XVII. ¿Cómo sería el viejo si éste estaba en el XVI? En el siglo XIX, digo. Uno de los padres de la neurología moderna, que se llamaba Jean Martin Charcot, cuando enseñaba a sus alumnos en un hospital de París, les ilustraba las clases de neurología con dibujos y con cuadros. Y cuando les enseñaba el cuadro de Brueghel, les explicaba, y así lo escribió él mismo, que peregrinos afectados por el baile de San Vito en procesión a la iglesia de Echternach, No sé cómo se pronuncia esto, cerca de Luxemburgo. Es decir, el neurólogo decidió por su cuenta que padecían el baile de San Vito. Aquí lo dejamos. Seguimos avanzando en el tiempo y ahí llegamos al siglo XXI. Por eso sigo en el terreno de Miquel del Pozo, que es cuando la casa de subastas Christis subastó esta pintura en 2007, y la sacó con el título que le salió de la los danzantes de San Juan en Molenbec. Aquí se han liado todos con los santos y las ciudades, y yo creo que han liado a los demás. El autor de la pintura, que es el que creo que hay que hacer caso, porque por algo lo pintó él y puso el título, dijo que sus personajes iban peregrinando a Molembe. El neurólogo decidió que iban a Echternach, en Luxemburgo. Uno creía que tenían el baile de San Vito, y otros, los estudiosos del cuadro, concluyeron que esos maniáticos danzantes bailaban bajo la advocación de San Juan, que es el protector de los epilépticos. Pero por eso, por todo este follón del baile de San Vito, y también San Vito le tienen como protector de los epilépticos y a San Juan y tal, porque iban a peregrinar a esas iglesias. Lo que queda claro es que allá por la Edad Media, cualquier enfermedad que provoc movimientos convulsos quedaba asociada al baile. Y ¿Como se dice en latín? Baile en grupo, danza en coro.
Carlos
Entramos ya en territorio Isaías. ¿Cómo se dice?
Nieves
A ver. Corea.
Carlos
Corea. Como Corea del Norte.
Nieves
Escrito chorea, pero de ahí viene lo de coreografía. Corea, coreografía. Y ahora entramos en territorio Rafa Vila San Juan. Me van a matar entre todos. Verás qué pastiche. Actualmente, los trastornos neurológicos que provocan en los enfermos movimientos involuntarios se llaman coreas. Es alucinante cómo ha llegado del baile de la Edad Media. Antes todas las enfermedades las agrupaban con el nombre del baile de San Vito, pero ahora cada corea tiene su propio nombre. Como la corea de Huntington, que es una enfermedad muy seria, de las llamadas raras o poco frecuentes, que de momento no tiene cura. También está la corea de Sydnam, o como el síndrome de Tourette, que no es exactamente una corea, pero a veces se confunde. A nadie se le ocurra ya referirse a estas personas como que tienen el baile de San Vito. Última cosa de este peculiar acontecido, que es mezcla de muchos acontecidos. En una de las ciudades que hemos mencionado, Echternach, en Luxemburgo, hay una fiesta que celebran con danzas muy extrañas y que conservan desde el año 1100. Participan miles de personas y la fiesta está declarada Patrimonio inmaterial de la Humanidad. En esa fiesta recuerdan a aquellos maniáticos danzantes de la Edad Media que acud en peregrinaje a las iglesias para curarse el baile de San Vito. Pero en fin, ¿Qué les voy a decir? No vayan a las iglesias, es un fraude. Vayan al neurólogo, es ciencia.
Carlos
Y en cualquier caso, escuchen la radio. A la nieves. Hasta mañana.
Nieves
Hasta mañana. Un beso.
Carlos
A danzar. Venga.
Nieves
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Host: Nieves Concostrina
Colaborador: Carlos
En este episodio, Nieves Concostrina explora la historia, el folclore, y la evolución lexical del "baile de San Vito", una expresión ligada durante siglos a los movimientos corporales incontrolados —hoy reconocidos como síntomas de enfermedades neurológicas— pero en la Edad Media atribuidos a causas sobrenaturales o pecaminosas. El episodio viaja desde los orígenes legendarios y artísticos de este “mal” hasta sus interpretaciones médicas modernas, pasando por la música, el arte, y el lenguaje.
[00:55] Carlos: Sitúa el tema: la intersección entre fe, razón, superstición, tradición y ciencia, a raíz de la popular expresión “tener el mal de San Vito”.
“Antes se decía eso de que tal o cual persona tiene el baile de San Vito cuando tiene movimientos bruscos, involuntarios... Ahora sabemos que esos movimientos son síntomas de unas enfermedades que ya tienen nombre.”
Explica que el episodio es multidisciplinar: léxico, arte, música y medicina, pero que debe evitarse usar el término peyorativamente.
[03:11] Nieves:
[04:55] Carlos:
Pregunta qué tiene que ver San Vito con esto o quién era él.
[05:00] Nieves:
“San Vito es ficción. Claro. Como Batman o Spider Man...”
San Vito fue representado en un caldero y supuestamente “salió ileso” por su fe.
[07:47] Nieves:
“La teoría dice que quizás, quizás el consumo de pan hecho con centeno infectado de cornezuelo contribuyera a aquellos brotes de manía danzante. Pero insisto que son hipótesis, porque no se ha podido comprobar para nada.”
[08:56] Nieves:
“Aquí se han liado todos con los santos y las ciudades, y yo creo que han liado a los demás.”
[12:20] Nieves:
[13:25] Nieves:
“En esa fiesta recuerdan a aquellos maniáticos danzantes de la Edad Media (...) Pero... no vayan a las iglesias, es un fraude. Vayan al neurólogo, es ciencia.” (Nieves, [13:53])
El tono es irónico, desenfadado y divulgativo—con el sello personal de Nieves Concostrina, quien combina rigor histórico con pullas contra supersticiones y una invitación explícita a entender la historia y el lenguaje desde la ciencia y no desde el dogma.
El “baile de San Vito” es un ejemplo de cómo la ignorancia médica histórica, la superstición y la tradición han dado pie a expresiones y fiestas que perduran hasta hoy, pero cuya explicación real reside en la neurología. Lo que comenzó como miedo y peregrinación se ha transformado en arte, léxico y, afortunadamente, en conocimiento científico.