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Nieves
Ser podcast. Soy Nieves con costrina y estás escuchando Acontece que no es poco. Un podcast donde no te contamos nada nuevo pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
Carla
A ver Nieves, hoy no voy a dar muchos rodeos para presentar el episodio del que vamos a hablar. Además nos hemos saludado hace un ratito ya con Toni y con Robert. Tampoco creo que hay dificultades para entender el contexto. Nuestra historia de hoy se sitúa en mitad de una guerra, la nuestra. Y es una matanza, una masacre, pero no en el campo de batalla, que es lo que tienen las guerras. No, esta es una escabechina de civiles. El 25 de mayo de 1938. ¿Dónde? En el mercado central de Alicante.
Nieves
Alucinante. Fíjate que hemos empezado esta semana con memoria histórica, con la fuga del fuerte San Cristóbal y gente todavía buscando sus muertos de aquella masacre de San Cristóbal. Y todavía hay gente buscando sus muertos de esto que vamos a contar hoy. Y sí, ya lo has dicho, pero voy a empezar a bocajarro. Hace hoy 85 años, el 25 de mayo de 1938, Franco ordenó el bombardeo del mercado de abastos de Alicante en el momento de máxima afluencia para matar, por supuesto, al mayor número de personas posibles. A estas mismas horas estaban recogiendo no solo cadáveres, sino trozos de casi 400 civiles que con otros mil que salieron heridos y otros que pudieron escapar habían acudido aquel día engañados probablemente porque les dijeron que habían llegado sardinas frescas y alcachofas de la Vega Baja. Por eso hubo tantas víctimas, porque muchos alicantinos hacían cola para pillar género. Estamos hablando de un año de hambre. Esto hay dos formas de contarlo. Una como le gustaría quizás al Partido Popular y a sus colegas nazis y falangistas que es diciendo que esta es una mamandurria más de no sé qué chorrada de memoria histórica, que la culpa fue de los que fueron al mercado aquell mañana por haberse tragado el bulo de las sardinas que no hubieran ido. Podemos decir también lo que dijeron los golpistas al principio Nosotros debieron bombardear otros. Nosotros no, como dijeron en Guernica. ¿Todo el mundo sabe que Guernica lo destruyeron mineros asturianos comunistas, no? Los aviones de Hitler cuando ya no pudieron escaquearse y dijeron que bueno, que sí, pero que fue un accidente. Lo del mercado fue un accidente sin querer. Esta es una forma de contarlo. Y la otra forma es contando lo que ocurrió y por qué el golpista Franco ordenó que mataran a mujeres y niños que fueron aquella mañana de mayo a pillar unas sardinas o unas alcachofas al mercado Central de Alicante.
Narrator/Chorus
El 25 de mayo, una mañana tranquila, despiertan los niños y en los cafés de la Rambla se comenta. Que hay sardina fresca en el mercado. Alicantes sin verduras, las traen del puerto en los carros.
Carla
Esta masacre del mercado de Alicante tiene por lo menos una canción. Has mencionado antes lo del bombardeo de Guernica. Igual a este episodio, que igual mucha gente desconoce, igual le faltó un Picasso por ahí.
Nieves
Le faltó un Picasso y le ha sobrado un silencio de 40 años impuesto por la dictadura y otros 40 años de disimulo de la farsante transición primero y de la blanqueadora democracia después. Entre todos se encargan de que España salga trompicones del hoyo de la desmemoria. Hay muchos lugares, muchas matanzas de los golpistas de Franco que se lamentan de que Picasso no se hubiera enterado, en vez del bombardeo de Guernica, del crimen de la carretera de mala galmería de la desbandada, o de la matanza de Badajoz o del exterminio de vecinos en el pueblo sevillano de Constantina o del bombardeo del mercado de Alicante. Incluso en Eibar, en Durango, destrozados a la vez que Guernica, se lamentan de que sus bombardeos fueron tenidos menos en cuenta porque el señor Picasso, que no tenía ni repajolera idea de lo que estaba pasando en España, se enterar solo del de Guernica y porque fue alguien a decí oye, mira lo que ha pasado. No pasa nada porque el bombardeo de Guernica lo pusiera en el mapa un cuadro, pero pasa mucho y es muy injusto que sobre bombardeos mucho más graves y masacres tremendas se haya impuesto el silencio.
Narrator/Chorus
Alpargatas, calcetines, los críos dando la lata, Sardina fres En el mercado.
Carla
Oye, ¿Y por qué Franco ordenó bombardear un recinto civil en pleno centro de la ciudad?
Nieves
Se me ocurre únicamente con toda la ironía del mundo, que por patriotismo, digo yo. Los estudiosos sospechan que para desmoralizar a la población tácticas de guerra para aterrorizar. Ya sabes la táctica de los Queipo de Llano, de los Yagüe. Aterroriza, paraliza, ocupa y se queda todo el mundo clavado ahí. Ya se sabe que la patria es el último refugio de los cobardes, que dijo aquel. Y como cobarde fue Franco y todos los golpistas cuando masacraban a civiles y negaban después haberlo hecho. Voy a hacer una sugerencia. Ahora que estamos a las puertas del verano y Alicante es destino turístico, voy a hacer dos sugerencias que casan bien, además. Turismo y libro. Los que tengan pensado darse una vuelta turística por la zona, Santa Pola, La Vila Lloyosa, Campello, que se acerquen a la capital, que entren al Mercado Central, que busquen el antiguo reloj parado a la hora del bombardeo, las 11.15 pasadas, y guardado junto a la sirena que había en la fachada del Mercado Central que avisaba de los bombardeos aéreos y que no sonó aquel día. Que vayan y que intenten entender. Y la segunda recomendación que pueden unir al verano es la novela Cuando ya no quede nadie, de la historiadora profesora Esther López Barceló, experta en memoria democrática. Ella ha trabajado en la exhumación de muchas fosas como arqueóloga que es, y además es alicantina. En su novela cuenta muchas cosas de aquel bombardeo. Y Esther López Barceló ha podido escribir ese libro porque su bisabuela, aquella mañana del 25 de mayo, harta de esperar y de hacer cola para conseguir algo de pescado fresco en el Mercado Central de Alicante, se fue poco antes del bombardeo, poco antes de las 11 de la mañana. Si no, Esther no existiría, no hubiera existido su padre y tampoco existiría su hijo.
Testimonial Voice
25 de mayo en 1938. Marcados por el dolor y este recuerdo que derrocho tiempos de necesidad, muchos viven de caridad y no me puedo imaginar ver el cielo con claridad. Yo tengo una historia importante y vengo a contarte cómo sin aviso previo bombardearon al momentos agonizantes de temor y confundidos. Solo queda rezar a Dios por sus seres más queridos. Testigos, Magdalena, la cual viajaba en el tranvía, no sospechaban lo que estaba por pasar en aquel día, donde hoy quedan flores, puestos de verdura y frutería y donde hay un aparcamiento, Había una lonja de pescadería.
Carla
Oye, Nieves, has dicho antes que sería la sirena del mercadano. Sonó. No se sabe por qué. No son ese día precisamente.
Nieves
Sí, porque los sistemas de localización no detectaron a los nueve aviones que entraron Alicante desde tierra en vez de desde el mar. Así evitaron ser detectados. Ese era el plan, porque se trataba de provocar muchos muertos. Si se dejaban ver, los alicantinos correrían a los refugios y matarían solo a unos pocos. Los que bombardearon Alicante fueron nueve aviones italianos del otro amigo fascista de Franco, Mussolini, ese tipo al que admira la Meloni. Los aviones golpistas que bombardeaban esa zona del Levante tenían su base en Baleares. Y cuando salían a bombardear entraban desde el mar. Los sistemas de detección, como su propio nombre indica, los detectaba y se hacían sonar las sirenas de la ciudad para que la gente corriera a los refugios. Eso se hacía en todas las ciudades para que diera tiempo a esconderse. Pero aquel 25 de mayo los aviones fascistas jugaron al despiste. Dieron un rodeo, entraron desde tierra y las sirenas no sonaron. Dieron dos pasadas sobre el Mercado Central y las calles adyacentes y descargaron 90 bombas. A las 11 y 18 minutos empezó el bombardeo. 15 minutos después todo acabó. Todo estaba destruido. Casi 400 muertos y más de mil heridos. Dejó aquella acción de guerra contra civiles que fueron a comprar sardines.
Carla
Oye, antes has comentado a propósito de la matanza del Mercado Central de Alicante, episodios no muy conocidos como lo de la desbandada Málaga Almería, lo de Badajoz. Pero vamos a ver, durante todos estos años había gente que conocía lo que había ocurrido, pero guardaba silencio.
Nieves
Todo el mundo lo.
Carla
Aparte de que no se quisiera contar.
Nieves
Todo el mundo. Todo el mundo lo conocía. Y muchas familias hay todavía que habrán perdido algún miembro en aquel bombardeo, pero no lo sabrán porque en casa no se hablaba, no se decía. Pero entre casi 400 muertos y 1000 heridos, todo Alicante sabía de alguien que estuvo o tuvo algún familiar aquella mañana en el Mercado Central. Muchas de las víctimas fueron a fosas comunes del Cementer de Alicante, donde está enterrado el gran Miguel Hernández. Y Fíjate, allí en 1947, plena dictadura franquista, el alcalde de Alicante colocó una lápida con una inscripción que voy a que Dios nuestro Señor siempre misericordioso, haya acogido piadosamente a quienes aquí reposan. Perdieron sus vidas por fatal accidente. Dediquemos una oración. 1938.
Carla
Bueno, esta placa o esta lápida se colocó en 1947, has dicho, ¿No?
Nieves
Sí. Por fatal accidente.
Carla
Casi diez años después. Pero después ¿Ha habido algún tipo de restitución, algún ejercicio de memoria? Porque si ya se habla de esto.
Nieves
Algo se habrá hecho a trompicones. A trompicones. La plaza del mercado se llama ahora ya plaza 25 de mayo desde 2010. No nos volvamos locos. Y el Ayuntamiento del PP se negaba a poner la palabra fascista en Porque, dijo la alcaldesa, se trataba de no herir sensibilidades. El PP de Alicante estaba preocupado por herir las sensibilidades de los fascistas, de los que bombardearon. Seguramente porque el PP cree que lo del mercado fue un fatal accidente, digo yo. Al final tragaron con la palabrita y está escrita en la placa. Pone que la ciudad de Alicante sufrió el bombardeo de la aviación italiana fascista. No dice nada de Franco, ni de la dictadura, ni del golpe de Estado. Parece que estábamos en guerra con Italia. Oye, parece que no fueron los propios españoles golpistas los que ordenaron bombardear el mercado de abastos de Alicante. Ahí disimulando y blanqueando.
Carla
Algo es algo que diría alguien. Por cierto, hoy que Se cumplen exactamente 85 años del bombardeo, ¿Ha habido algún acto? Es verdad que estamos en plena campaña electoral, pero bueno, ¿Ha habido algún acto de recuerdo? Algo no, ¿Sabes?
Nieves
Yo no creo que tenga que ver. No sé qué tiene que ver la campaña electoral en un acto de memoria. Ya estamos mezclando churras con men.
Carla
Ya, pero bueno.
Nieves
Pero no.
Carla
Sí, pero no. Pero no ha habido nada.
Nieves
Apenas ha habido un puñado de personas y un par de representantes políticos han pasado a dejar unas flores en el memorial que hay a la entrada del mercado ante la indiferencia de una mayoría que entraba a comprar puerros o salía con unos boquerones. Y para más cachondeo, al ladito de ese memorial unos carteles electorales de la Falange. Los mismos que celebraron el bombardeo del Mercado Central. Para eso no han tenido reparos. ¿Hoy no ha habido ningún acto de recuerdo ni a los muertos ni a los heridos? Porque yo creo que algunos se la cogen con papel de fumar y han decidido que hoy no se podía dedicar un recuerdo a casi 400 alicantinos y alicantinas asesinados pues porque el domingo hay elecciones. Lo han dejado para otro día. Digo yo que para no herir las sensibilidades de los fascistas.
Carla
Anotamos otro episodio en la lista de desgracias y de matanzas recuperadas. Nieves, hasta el lunes a descansar un poquito.
Nieves
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Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carla
Date: May 25, 2023
In this special episode of Acontece que no es poco, Nieves Concostrina and Carla revisit the tragic anniversary of the fascist bombing of Alicante’s central market on May 25, 1938. With her signature sharp irreverence, Nieves challenges the historical silence and distortion surrounding this massacre during the Spanish Civil War. She recounts not only the brutal facts of the attack, but also explores its aftermath, memory, and persistent erasure in Spanish public discourse.
This episode is an unflinching microhistory of the Alicante market bombing: a case study in both the horror of civilian targeting and the persistent whitewashing of Spanish Civil War atrocities. Nieves Concostrina’s narrative voice insists on the need for truthful memory and points listeners toward personal and national acts of remembrance.
For further exploration, Nieves recommends visiting the Alicante market’s memorial and reading historian Esther López Barceló’s work for a deeper, more personal understanding of the event.