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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Decíamos ayer, decía ayer Nieves con Gostrina. Hola Nieves.
A
Hola, Carla.
B
Decía ayer, la muerte de Carlos Gardel le vino bien a la política argentina por todo el follón de cuando volvían sus restos desde Colombia, donde murió. Y decía ayer, ya lo contaremos ya. Pues venga, venga, arreando para luego es tarde.
A
Muerte y entierro de Gardel, segunda parte. Ayer fue la primera parte y toca la segunda, que es la más interesante. Si, como sospecho, algunos oyentes uruguayos, que los tenemos, me declararon ayer persona non grata por haber dicho que Carlos Gardel es argentino nacido en Francia, pues hoy lo mismo ya van a solicitar una orden de detención al Interpol, porque voy a insistir en el que ustedes perdonen, a esto del lugar de nacimiento de Carlos Gardel no le damos nada importancia, pero en Argentina y Uruguay es un asunto de Estado prácticamente, y algunos se les acelera el pulso a algunos, no todos. Ayer terminamos diciendo que fue la madre de Gardel, como directa heredera, la que tuvo que sacar la partida de nacimiento de Carlitos en Toulouse, en Francia, y verbalizar que su hijo tenía que ser enterrado en su patria en Argentina, porque Uruguay estaba ya organizándolo todo para llevarse el cuerpo. Incluso hubo alguien en Estados Unidos desde Los Ángeles que también estaba ahí maniobrando para intentar trasladar a Gardel. Aquello se pudo frenar. Pero la pregunta ¿Por qué se tardaron ocho meses en trasladar los restos a Buenos Aires? Ocho meses. Vale que tuvieran que enterrarlo provisionalmente en Medellín hasta que se organizara la burocracia del traslado, hasta que regresara la madre de Gardel desde Toulouse, hasta que se cerrara la investigación, yo que sé, podría haber muchos motivos, pero ocho meses, ¿Qué sentido tenía? Pues el sentido era utilizar a Gardel como maniobra de distracción. Puede que este caso sea el ejemplo palmario de el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Y claro, mientras nos saquemos al muerto del primer hoyo para llevarlo al segundo hoyo, tenemos al personal entretenido y nosotros mientras estamos al bollo.
B
Vamos a ver, ayer adelantaste que el gobierno argentino en ese momento solicitó al gobierno colombiano que retrasara la entrega de los restos de Gardel, o sea, por volver al refrán ese bollo en el que estaba el gobierno argentino. Exactamente. ¿Que era, por qué le interesaba esto?
A
Sí es un asunto que se conoció como el negociado de las carnes. Ay que sí. Aquí hay mucha chicha. Nunca mejor dicho.
B
Nunca mejor dicho.
A
Hay que poner contexto a los entierros de Carlos Gardel para entender lo bien que le vino al gobierno argentino que se les muriera Justo en junio de 1935. En aquellos años, aquellos años 30, mangoneaba Argentina. El presidente Agustín Pedro Justo era un militar que participó en el primer golpe de estado que conoció el país. Es un golpe que, por supuesto, sólo tenía como objetivo poner la nación en orden para enseguida convocar elecciones súper megademocráticas cuando todo estuviera encauzado. Dicen siempre los golpistas. Pero luego no hay forma de echarlos. Y si te convocan elecciones como han dicho que iban a hacer, bueno, pues son fraudulentas para continuar en el poder militares. Eso hicieron a partir de 1930, que fue el año del golpe. Es la época que en Argentina la conocen como década infame. Porque resulta que todos esos patriotas militares, los de antes y los de ahora, da igual que sea Argentina o España, como diría el magistrado Joaquín Bosch, llevan la patria en la cartera. Los militares argentinos facilitaron una corrupción bárbara y pusieron el país en manos de capitales extranjeros. Y de ellos sobre todo se aprovechó Reino Unido. Se firmó con los británicos un acuerdo leonino por el que se les vendían las buenísimas carnes argentinas a precio inferior que el que les pusiera el resto de proveedores mundiales, muy baratitas. Además se les quitó impuestos a los productos británicos. Además se creó el Banco Central de la República Argentina, que manejaba y controlaba Reino Unido y era el de la República Argentina. Y además se entregó a los británicos el monopolio de los transportes en Buenos Aires.
B
Y otra cosa, los militares argentinos prácticamente pusieron. Bueno, con todo esto que cuentas, la economía argentina en manos de los británicos.
A
Totalmente.
B
Ese es el resumen.
A
Ese es el resumen. Que los británicos metieron ahí cuchara a lo loco. Y al parecer, claro, con muy buenas mordidas por en medio. Luego esos militares y esa sociedad civil de ultraderecha les dicen a los argentinos que hay que ir a morir por las Malvinas. Y algunos boludos se van a luchar por la patria. Cuando son los militares los que vendieron a la patria. Este era el contexto de corrupción en Argentina. Con un presidente del gobierno de la República y general de división llamado Agustín Pedro Justo cuando se produce la muerte de Carlos Gardel. Se supone que el traslado del cuerpo de Medellín a Buenos Aires iba a ser en julio, un mes después del accidente, pero no, porque vaya mala pata. Justo cuando se iba a poner en marcha la repatriación de los restos, se produjo un asesinato en pleno Senado de la Nación. Cuando se estaba destapando la corrupción por el caso de las carnes en el Senado argentino. Ocurrió que el senador Lisandro de la Torre, del Partido Demócrata Progresista estaba denunciando los acuerdos con los británicos. Estaba oiga, esto es una estafa, nos han vendido el país. En ese momento, cuando un matón, bueno, en esos días que estaba denunciando esto, un matón, un ex policía a sueldo del ministro de Agricultura y Ganadería, era una especie de Villarejo, era el tipo aquel. Allí mismo en el Senado, le disparó Alessandro de la Torre tres tiros. Un tipo que se metió en el Senado le pegó tres tiros, pero un compañero de partido se cruzó y los tres tiros los recibió otro senador, no Lisandro. Y ese senador murió en el acto. Bueno, la que se montó en Argentina con esto fue tremenda. Y eso iba a traer muchísima cola. De hecho trajo la dimisión del ministro trajo una crisis política horrible, la corrupción quedó al descubierto y todo eso. Justo cuando se iba a proceder al traslado de los restos de Gardel. Claro, si se llevaban a Gardel enseguida, como estaba previsto, en una semana como mucho, Carlos Gardel estaría enterrado en Buenos Aires y todavía seguiría muy vivo el caso de la corrupción.
B
Por lo de las cosas, o sea, Tiempo muerto.
C
Che, Pepino, levanta de la catrera que se ha roto la tijera de cortar el bacala. Qué día he dormí pa que yo cinche. Anda a buscar otro binche, si tan de sueño pesar. Guarda que te cacha el porvenir. Hoy anda el Bento la rata y el que tiene guitarra y el que no se hace Paquí. Querés que me deshag. Y diga quién sos vos sos Chevagoneta. El que atrasó el reloj.
B
El que atrasó el reloj, efectivamente. Oye, pero entonces lo de aplazar la entrega de los restos, ¿Qué hicieron? De entrada suspender la exhumación de Medellín que estaba prevista para el mes de julio.
A
Claro, claro. Suspendieron el gobierno del presidente Agustín Pedro Justo. Todo esto, evidentemente, según quienes han investigado esta maniobra que está publicada y hecha Y de todo esta maniobra de distracción a la que sirvió sin querer el Rey del Tango, acordó, este gobierno acordó con determinada prensa, fundamental siempre la colaboración de la prensa, prensa a su servicio, acordaron mantener en entretenida a la población, comenzó una campaña para desviar la atención pública del crimen del senador mediante la publicación de artículos todo relacionado con Gardel, o sea, no había día sin reportaje amplio, sin reseñas de su vida, sin noticia del accidente, sobre sus orígenes, sobre su última gira, sobre sus novias, la madre de Gardel, la infancia de Gardel, los amigos de Gardel, los amores de Gardel, los ciudadanos es que pese a ser una masa, son muy fáciles de manejar, se les lleva para allá y para acá muy fácilmente. Así que durante 8 meses los argentinos estuvieron muy entretenidos y mientras la grave crisis política y la corrupción quedaban escondiditas entre tanto reportaje lacrimógeno por la muerte de Gardel. En total fueron seis meses de demora en la exhumación y otros dos meses de viaje del cuerpo de Medellín a Buenos Air.
B
Oye, Nieves, ¿Pero no había aeropuerto en Medellín para haber trasladado a Gardel?
A
¿El aeropuerto en el que se pegó la leche Gardel, donde murió? Sí, donde lo mató el tío abuelo de Daniel Sanfer. Sí, bueno, pues es que si lo trasladaban en avión habrían llegado enseguida, no había que hacer muchas paradas, había que parar mucho. El viaje de regreso a Buenos Aires fue demencial. Verás, exhumaron a Gardel en Medellín en diciembre, lo trasladaron en tren a él, sus veinte baúles y sus tres cajas con sombreros, que entiendo no se quemaron en el accidente, trasladaron de allí a otra población colombiana llamada La Pintada, de allí a Valparaíso, Valparaíso, Colombia, no, Valparaíso, Chile. Después a lomos de mulas y caballos, porque no había carreteras, subieron el cerro de Caramanta, llegaron a una población llamada Supía, donde los vecinos quisieron velar los restos, Venga paradita en su pía a velar a Gardel, luego a Pereyra para llegar al puerto de Buenaventura en tren y desde donde Gardel partió en barco dirección al canal de Panamá para pasar al otro lado y viajar a Buenos Aires, No, a Nueva York.
B
¿Y por qué lo llevaron a Nueva York?
A
Porque alguien pidió que hubiera allí un velatorio de 5 días, y como se trataba de que la fiesta no acabara a costa de los restos de Gardel, pues venga también a Nueva York. Ni se sabe los velatorios que tuvo Gardel por todos los pueblos de Colombia y por ciudades. Yo creo que llegó este hombre llegó a Buenos Aires con el fémur en la nuca, después de viajar en mula, en tren, en camión, en barco, a hombros, en coche, en fin, de Nueva York. Después de cinco días allí en Nueva York, ahora sí empezaron a bajar en barco con parada en Río de Janeiro, Montevideo y por fin Buenos Aires. Y a Buenos aires llegó el 25 de febrero de 1936, exactamente ocho meses después de haber sido enterrado en el cementerio de San Pedro de Medellín.
B
Hombre, Nueva York es una parada como de postín para toda la ruta. Pero estoy imaginando que lo de Buenos Aires debió ser delirante directamente.
A
Aquello era la locura. Ya 30.000 personas abarrotaban el puerto. Eso sólo el puerto. Hubo histeria, hubo cargas policiales a caballo en un ambiente totalmente desbordado. Las ceremonias previstas para recibir al cuerpo no pudieron realizarse. Los fanáticos empeñados en llevar el féretro a pulso, como decían, hubo hasta que cambiar el ataúd, porque de tanto meneo acabó destrozado. Aquello fue el delirio. Fue el delirio. Argentina era consciente por primera vez de que Carlitos Gardel estaba muerto. Lo estaban viendo ya. Ya sólo quedó enterrarlo otra vez. Y fue en el cementerio donde todavía está, en el cementerio de la Chacarita. Nunca falta un cigarrillo entre los dedos de la estatua que preside la tumba. Siempre tiene ahí puesto. Fuma mucho este hombre. Y un último dato. Carlos Gardel es el único cantante contemporáneo aceptado como Patrimonio de la Humanidad. Dentro de este patrimonio hay un apartado que se llama Memoria del mundo, que es memoria documental, no monumental, y ahí están las 770 canciones grabadas por Gardel. Pero tiene guasa esto, porque la UNESCO aceptó inscribir a Gardel a petición de Uruguay, pero lo inscribió como cantante argentino nacido en Francia, para gran cabreo de los uruguayos, a quienes el certificado de nacimiento oficial de Carlos Gardel en Toulouse pues parece que les trae un poquito al pairó.
D
Cómo olvidarte en esta queja. Cafetín de Buenos Aires Bueno, dejamos ya.
B
Reposar a Gardel, ¿No?
A
Sí, sí, vamos a dejarle en paz.
B
Mañana otra cosa.
A
Mañana no, Garde. Mañana no, Tango.
B
Mañana otra cosa, Mariposa. Venga. Hasta mañana, Nieves.
A
Gracias, Carlos. Gracias, Cha. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Láser Podium Podcast o Tu plataforma de audio favorita.
D
Me diste en oro un puñado de amigos que son los mismos que alientan mis horas José el de la quimera marcial que aún cree y espera y el flaco Abel que se no fue pero aún me gu. Sobre tus mesas que nunca preguntan lloré una tar del primer desengaño, nací a las penas, bebí mis años y me entregué sin luchar. Cómo olvidarte en esta queja cafetín de Buenos Aires si sos lo único en la vida que se pareció a mi vieja. En tu mezcla milagrosa de sabiendo y suicidas yo aprendí filosofía dados pimpa y la poesía cruel de no pensar. Muchas gracias Mariano.
This episode delves into the fascinating political intrigue surrounding the death and repatriation of the iconic tango singer Carlos Gardel. Nieves Concostrina explores how Gardel’s corpse became a tool for political distraction in 1930s Argentina, especially during a moment of massive governmental scandal and upheaval. The discussion is rich with historic context, sharp wit, and the host’s signature irreverent take on how history unfolds.
“...esto del lugar de nacimiento de Carlos Gardel no le damos nada importancia, pero en Argentina y Uruguay es un asunto de Estado prácticamente, y algunos se les acelera el pulso a algunos, no todos.” (00:49)
“Puede que este caso sea el ejemplo palmario de el muerto al hoyo y el vivo al bollo.” (01:41)
“Se firmó con los británicos un acuerdo leonino por el que se les vendían las buenísimas carnes argentinas a precio inferior que el que les pusiera el resto de proveedores mundiales...” (04:27)
“...un matón, un ex policía a sueldo del ministro de Agricultura y Ganadería... Allí mismo en el Senado, le disparó Alessandro de la Torre tres tiros... pero un compañero de partido se cruzó y los tres tiros los recibió otro senador, no Lisandro.” (06:22–06:49)
“...acordaron mantener en entretenida a la población, comenzó una campaña para desviar la atención pública del crimen del senador…” (08:17)
“Yo creo que este hombre llegó a Buenos Aires con el fémur en la nuca, después de viajar en mula, en tren, en camión, en barco, a hombros, en coche...” (10:54)
“Ya 30.000 personas abarrotaban el puerto... hubo histeria, hubo cargas policiales a caballo... Los fanáticos empeñados en llevar el féretro a pulso... Aquello fue el delirio.” (12:05–12:21)
“La UNESCO aceptó inscribir a Gardel a petición de Uruguay, pero lo inscribió como cantante argentino nacido en Francia, para gran cabreo de los uruguayos...” (12:59)
On Political Distraction:
“Puede que este caso sea el ejemplo palmario de el muerto al hoyo y el vivo al bollo.” —Nieves Concostrina (01:41)
On Corruption:
“...llevan la patria en la cartera. Los militares argentinos facilitaron una corrupción bárbara y pusieron el país en manos de capitales extranjeros.” —Nieves (04:09)
On the Media’s Role:
“...comenzó una campaña para desviar la atención pública del crimen del senador mediante la publicación de artículos todo relacionado con Gardel...” —Nieves (08:17)
On Gardel’s Journey:
“Yo creo que este hombre llegó a Buenos Aires con el fémur en la nuca, después de viajar en mula, en tren, en camión, en barco, a hombros, en coche…” —Nieves (10:54)
Nieves Concostrina maintains her trademark blend of biting humor, historical insight, and critique of political hypocrisy—always direct and wry, bringing a refreshingly irreverent perspective to both history and national myth-making.
If you missed this episode, you missed a sharply-told historical detective story—one that uses the odyssey of a beloved singer’s corpse to shine a light on the mechanisms of political distraction, media manipulation, and the peculiarities of cultural identity. Gardel was, in death as in life, a larger-than-life figure, and his posthumous journey tells us as much about 1930s Argentina as any dry textbook could.