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A
Ser podcast. Soy Nieves con Costrina y estás escuchando Acontece, que no es poco. Un podcast donde no te contamos nada nuevo pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
B
A ver si somos capaces de centrarnos. Va, Venga, venga. Mira, esta tarde vamos a recuperar el formato. Decíamos ayer, bueno, para ser más exacto, decíamos anteayer porque fue el lunes cuando nos inundaste la cabeza de datos con los Omeya, los visigodos, los francos, el obispo de Toledo que pidió ayuda a los musulmanes, los ocho siglos de Al Ándalus y el falso significado de lo que nos han vendido como reconquista. En ese punto nos quedó pendiente una fake de las buenas, que es lo de la presunta Batalla de Clavijo y lo de Santiago Matamoros. Así que hoy lo recuperamos básicamente para confirmar que de eso nada.
A
Vamos a quitar hasta lo de presunta. A ver, sin anestesia. Santiago Matamoros es un fraude, así que quede claro. Es el prota de aquel peliculón que se montaron con su bajada del cielo en un caballo blanco en mitad de una batalla inventada con un rey que no estaba donde dijeron que estaba y que hizo una promesa que no hizo. Está demostrado ya que idearon todo esto para fundar el negocio más rentable que uno pueda imaginar. Pero lo triste es que una vez que la Iglesia consiguió que la mentira arraigara en las supersticiosas y permeables mentes de los creyentes, pues ya no hay todavía hoy que les meta a estos ilusos la verdad entre ceja y ceja. Porque encima se ofenden si le no, es que esto es mentira, no me ofendas. En Logroño hay hasta un instituto de secundaria que se llama Batalla de Clavijo. Yo no sé quién es la lumbrera que va poniendo nombres a las cosas. ¿Cómo le explican a los niños por qué se llama así ese instituto si es mentira? Pero ya decía, fue Einstein. Creo que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Seguramente el 25 de mayo del año 844 se inventaron que se produjo una batalla entre tropas de cristianos y tropas musulmanas en un poblachón Rioja en Clavijo. Que ya podían haber elegido otro pueblo que no tuviera una rima tan fácil.
B
Estaba pensando en eso.
A
La fecha se la sacaron de la manga y la documentaron 300 años después, en el siglo XII, cuando vieron claro, que el negocio había que sustentarlo con papeles, con documentos. Yo no sé qué se metían los curas emprendedores que inventaron la estafa para que les quedara tan redonda. Lo hicieron genial. Pero también tampoco sé qué clase de sustancia anula el entendimiento de la gente que se tragaba el cuento antes y mucho peor que es que se lo traga ahora. Vamos a contar otra vez cómo se fabrica un bulo, quiénes lo hicieron y para qué lo hicieron y vamos a conocer a los responsables de la diócesis de Santiago de Compostela que desde hace once siglos son los más hábiles trileros de la historia de la cristiandad.
B
Está bien la banda sonora. A ver, primero recordemos en qué consistía el bulo que se inventaron. Esta batalla de Clavijo que nunca existió, nunca existía.
A
El bulo consistió en decir que en ese pueblo riojano en la víspera de producirse una batalla entre cristianos y musulmanes, el rey Ramiro I asturiano soñó que Santi se le aparecía con una cruz y le decía con este símbolo vencerás y conmigo claro que mañana bajaré a echarte una mano. Y efectivamente, el día de la batalla los cristianos ganaron porque Santi bajó del cielo a lomos de un corcel blanco para ayudar a cortar cabezas de moros. A partir de ahí se quedó con lo de Santi Matamoros. El rey asturiano Ramiro I, muy agradecido a Santi por haber bajado a echar un cable, hizo allí mismo una promesa, un voto, el conocido como voto de Santiago, promesa que consistió en que tanto la corona como los panolis de los habitantes de estas tierras entregarían cada año a Santi una parte de su dinero y de sus cosechas en agradecimiento por su ayuda, por haber bajado el cielo. Cosechas a Santi cosechas tenían que entregar cereales, vino, en fin. Pero es que claro, Santi no existe. Por eso, claro, alguien habría que entregar todos esos tributos, amigo, Pues lógicamente a sus representantes en la tierra, a unos señores con faldas que habitaban en Compostela. Ellos recogerían en nombre de Santiago el trigo, el vino y el dinero y todo lo que la gente quisiera entregarles, por supuesto. Este es el bulo Y sobre este bulo se falsifica el documento donde se dice que Ramiro hizo el voto de.
B
Santiago, o sea, eso pasa al papel, el bulo pasa al papel. Dices en el siglo XII, ¿No?
A
El siglo XII.
B
Pero ¿Por qué tardan tanto tiempo entonces?
A
Claro, tardan porque en Compostela estaban ya muy ávidos de pasta y querían vivir como curas. Y si iban a empezar a pedir dinero a la corona y a los súbditos, lo primero era armar bien el guión. Lo segundo, había que falsificar un documento donde se dijera que el rey había prometido pagar, porque todo eso era un invento. Y lo tercero era empezar a recordarle a la gente que tenían que cumplir la promesa porque lo ponía ahí. Y eso de ahí era una historia que se acababan de inventar. Un canónigo de Compostela, un cura que se llamaba Pedro Marcio, es el que en el año mil ciento y pico se sienta a escribir todo el guión de la batalla de Clavijo. La supuesta promesa del rey, los votos de Santiago, todo eso, al escribirlo oficializa, legitima una batalla que no existió y una promesa que el rey no pronunció. Pero claro, ya tenemos un texto oficial que recoge el bulo y convierte la mentira en verdad. Lo que tenemos es que preguntarnos por qué se eligió entre los apóstoles a Santi y no a Juan, a Felipe o a Maripuri. Y también por qué se eligió aquel año de 844 para situar la batalla de Clavijo y por qué la pasta y las cosechas tenían que llegar precisamente a Compostela. Y respondiéndonos a eso, se entiende muy bien cómo armaron el fraude. El lunes hablábamos de lo fácil que les resultó a los Omeyas entrar en la península y que se la queda en 40 años solo toda menos un trocito arriba, un poquito. Seguro que todos hemos oído además esa frase hecha que dice Asturias es España y lo demás tierra conquistada. Bueno, eso es mentira. Pero se refiere a que ese trocito del norte de la península que ocuparía lo que ahora es Asturias, Cantabria y País Vasco, los musulmanes no llegaron a dominarlo del todo. El resto de la península enterita era el emirato Omeya. A partir de ese pequeño territorio chiquitito arriba, esa cornisa cantábrica, y durante los siguientes ocho siglos, los distintos reinos que se fueron también fueron empujando hacia el sur y conquistando territorio a los musulmanes. Conquistando no, reconquistando.
B
Porque de la época de la que estamos hablando, cuando se inventaron que fue la batalla de Clavijo, 844. Entonces, ¿Cuánto territorio se le había conquistado a los musulmanes?
A
Pues mira, a principios del siglo IX, para poner una en el año 814, principios del IX, todo lo que ahora es Galicia, con un poquito del norte de Portugal, León, Cantabria, Asturias, gran parte del País Vasco y ese pico de arriba de Burgos que se mete muy en el norte, todo eso se le había arrebatado ya a los musulmanes. Las racias continuaban, las incursiones no paraban, pero digamos que los Omeyas no controlaban esa zona. Y puesto que Galicia ya no estaba bajo control musulmán, y que tuvieron la suerte de tener allí un obispo con una inventiva fantástica, allí empezó el negocio. Se llamaba Teodomiro, el obispo Teodomiro. Y este hombre se inventa un peliculón para decir que ha encontrado los huesos de Santiago bajo un campo de estrellas. Bajo un Campus Stellae. Campus Stellae Compostela. Claro, elige a Santi, porque muy poquitos años antes el famoso Beato de Liébana se había inventado que Santi estuvo predicando por España, que mentía también. Pero bueno, luego para que encajaran las dos mentiras, lo lógico para Teodomiro era inventarse que había encontrado huesos de Santiago, no de otro. Tenía que encajar con lo del Beato. Ya tenemos unos huesos de vete tú a saber qué paisano, haciendo como si fuera Santi. Y Teodomiro le dice a un rey asturiano que se llamaba mira, Fonsi, mira, si tú me haces una iglesia aquí para guardar los huesos de este pollo. Y montamos un tinglado de peregrinaciones, nos inventamos unos cuantos milagros, vamos ganando clientela, más gente se animará a luchar contra los musulmanes y más terrenos. Bueno, pues les iremos ganando. Oye, una idea fantástica le parece al rey. Y el rey paga una iglesita sobre unos huesos de mentira, justo en el lugar donde se inventó el obispo, que aparecieron en ese Campus Stellae que ahora es Compostela, y donde la gente sigue pagando por ver una tumba mentirosa. Pero el caso es que ya tenemos iglesita templito, aunque demasiado humildes. Y querían atraer incautos peregrinos que se creyeran el cuento de los huesos. Había que crear un resort alrededor con casas donde comer y donde dormir y negocios. Y había que mantener todo eso. Y claro, los curas querían cobrar. Se necesitaba pasta. Ya se les ocurriría algo.
B
Entonces es cuando aparece el invento de que los españoles paguen un impuesto a Compostela para agradecer a Santiago y a su caballo la ayuda prestada.
A
Claro, ahí está. Claro, sí, que está todo armado. Claro. En cuanto se demostró que Santi era un buen producto de marketing, en cuanto empezó a arraigar la idea de que sus huesos estaban en Compostela, en cuanto empezaron a llegar peregrinos por un tubo, había que rentabilizar toda esa devoción que fue creciendo a partir de unos huesos. Huesos inventados. Por eso en el siglo XII se sientan a crear la historia de la batalla de Clavijo, la promesa del tal Ramiro, para poder reclamarles a los reinos cristianos que van surgiendo la obligación de contribuir con la ofrenda prometida con el voto de Santiago. Un impuesto que se estuvo pagando a los curas de Compostela hasta que las Cortes de Cádiz abolieron esa ofrenda obligatoria en 1812. En 1812 se abolió ese impuesto. Franco restauró simbólicamente el voto de Santiago que se hace todos los años. Lo vemos en la ¿Porque no lo enseñan? El botafumeiro. Y todo esto lo hacen todos los años el 25 de julio con la presencia de autoridades que no tienen ni repajolera idea de lo que están formando parte, porque forman parte de un gran fraude. Sólo un alcalde de Compostela, Martiño Noriega, el único que ha dejado la hipocresía a un lado, que fue alcalde entre 2015 y 2019, se negaba lógicamente a asistir a esa ofrenda del 25 de julio en la catedral. Primero porque los teatrillos católicos decía que son para los católicos y para los hipócritas que van solo por quedar bien. Y segundo porque es el único bien informado que sabe que esa ofrenda es un fraude basado en la falsificación de una promesa que nunca se hizo en una batalla que jamás se produjo.
B
No está mal. Que sepas que yo conocí un Matamoros.
A
Sí, Y yo conozco a otro.
B
No tenía Santiago Blanco ni nada de eso. No, no, yo conozco. No, no, no, eso no, eso Yo conocí a otro. Digamos de vida. De vida más normal. Hasta mañana, Nieves. Un beso.
A
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Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Episodio: "El cuento de Santi Matamoros y su aparición estelar en una batalla que no existió"
Fecha: 25 de mayo, 2022
En este episodio, Nieves Concostrina aborda el mito de Santiago Matamoros y la supuesta Batalla de Clavijo, desmontando con su estilo irónico y crítico una de las grandes "fakes" de la historia de España. Utilizando rigor histórico y sentido del humor, revela cómo se inventó uno de los bulos más rentables del medievo español y cómo su eco ha perdurado hasta hoy en la cultura y tradiciones populares.
Nieves Concostrina desmonta, con claridad y humor, la construcción histórica del mito de Santiago Matamoros y la ficticia batalla de Clavijo, explicando su función como estrategia económica, la manipulación del relato eclesiástico, y la longevidad del engaño en la memoria y tradiciones españolas. El episodio es una invitación a cuestionar la historia oficial y ver detrás de los mitos religiosos, sin perder el tono mordaz e irreverente que caracteriza a Concostrina.