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Nieves
En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena Ser.
Carlos
Hola, Nieves. Buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlos. Muy bien, muy bien. Estupendamente.
Carlos
Se le podrán criticar muchas cosas a Nieves, como a Tokiski, pero no que no sea una mujer de palabra, lo cual yo te agradezco profundamente. Y no creo ser el único, porque cuando Nieves se asoma a la ventana a contar capítulos de la historia, va dejando señales, va dejando huellas de otros capítulos que invariablemente te quedas con ganas de conocer. El otro día, por ejemplo, hablando de Carlos II. Carlos III, perdón. Muchos, muchos se acordarán. ¿Segundo o tercero? Ya tengo los palitos.
Nieves
Segundo, segundo, segundo.
Carlos
El otro día, hablando de Carlos II, el hechizado. Vamos con el hechizado. Acabamos antes.
Nieves
El Gil.
Carlos
El Gil. Bueno, pues hablando de este hombre, se nos apareció un demonio, el demonio de Cangas, que yo me quedé venga, hoy es el momento de recuperarlo.
Nieves
Es tremendo el asunto.
Carlos
El hechizado.
Nieves
Vamos a retomar el asunto que dejamos colgado cuando hablamos efectivamente de Carlos hace una semana. ¿No fue eso un poco más? A veces yo también me pierdo. Dijimos que todo el mundo tenía la culpa de la esterilidad del rey, menos el rey. Culparon a su primera mujer acusándola de poner impedimentos para concebir. Monta mucho a caballo esta tía, decía. Culparon a un demonio asturiano que lo tenía poseído. Culparon a la segunda mujer por hechizarlo con artes oscuras. Y dijimos también que Carlos II, más que religioso era un beato enfermizo. Y todo está relacionado, Era un supersticioso. Y en cuanto algún cura mencionó la palabra diablo como origen de sus males, pues ya está, se obsesionó con que lo exorcizara. Que por cosas como esta, insisto y lo digo y no me corto porque intento huir del lenguaje tramposo, suelo referirme a los curas por eso, como hechiceros, porque es que hacen conjuros. Un exorcismo es un conjuro. Vayan al diccionario, ahí está. Estos señores, estos hechiceros, hacen ceremonias raras para convertir unas cosas en otras. Los domingos hablan con fantasmas, anulan voluntades. En fin, lo que son en toda la historia religioso delirante que vamos a contar. No perdamos de vista, al margen de las risas, que subyacía una situación gravísima para el país. Ocurrió en 1698 cuando Carlos II ya llevaba casado ocho años con la segunda mujer y sólo le quedaban dos años de vida. Él no lo sabía, pero le quedaban dos años de vida. Se avecinaba una guerra si no llegaba un heredero directo. Esto era un asunto de Estado. La corte era un hervidero de conspiraciones. Ríete tú de Pegasus. Lo que había ahí. Las facciones de Austrias y Borbón se vigilaban hasta la respiración. Estaba en juego la monarquía hispánica casi medio mundo. Y que se lo quedaran unos o se lo quedaran otros, pues dependía de que ese rey incapaz tuviera un hijo. Y le doy este halo de gravedad a este asunto tan idiota del demonio para explicar que esto era tan serio que incluso. Vamos, que no todos los curas estaban en la idiotez del demonio, los conjuros y las posesiones. Porque a ver, estamos tontos. Una cosa vivir del cuento y otra creerse el cuento.
Carlos
O sea, por hablar claro, que dentro de la propia Iglesia admitían que la esterilidad del rey. Coño, que era culpa del rey, no del demonio, pues claro que le puede pasar a cualquiera, pero que en este.
Nieves
Caso era culpa suya, Claro que era culpa suya, si además ya saben ellos que el demonio no existe, se lo inventaron ellos. Ya lo saben cuando se trata de embaucar al personal, vale, pero este tema era grave como para andar con estupideces. Por eso el propio Consejo de la Inquisición, el alto mando eclesiástico, negó desde el principio que hubiera demonios, ni diablos ni hechizos. En lo único que le insistían al rey es en que volviera a la cama y siguiera intentándolo. Que era la única solución, claro. Y si no te ríes un poco por lo menos. Pero ahora es cuando empieza a liarse. Carlos II ya había oído los rumores de su posible posesión diabólica y llamó en audiencia privada al inquisidor general, a Juan Tomás de Rocaverti se llamaba, y le pide que le ayude con el Consejo de la Inquisición. Nacho, tú qué mandas, insisteles, por favor, para que permitan que me exorcicen, necesito que me saquen al diablo. El inquisidor ciertamente lo intenta, pero el resto de los miembros del Consejo General dicen que no, que no hay pruebas de posesión maléficas y que no proceden conjuros porque bastante hecho polvo estaba ya el rey. Además, que no se sujetaba de pie. Y bastante alterada estaba ya la corte como para organizar semejante teatro que sólo iba a añadir desprestigio a la corona. Pero bueno, el inquisidor no se conforma y entra en contacto con el confesor del rey, a ver qué pueden hacer entre los dos. Este confesor se llamaba Froilán Díaz.
Carlos
Froilán.
Nieves
Si, nos tenemos que quedar con este nombre. Froilán Díaz. Y dice este Froilán, pues mira, verás, yo tengo oído que hay un colega dominico nuestro, un tal Antonio Álvarez de Argüelles, que anda por Asturias, por Cangas de Tineo, ahora eso se llama Cangas de Narcea, pueblo precioso, por cierto, exorcizando de vez en cuando a unas monjas dominicas del monasterio de la Encarnación. A tres monjas.
Carlos
Cuidado, cuidado. A ver, momentito, momentito. A ver cómo hay que entender eso. El tal fray Antonio exorcizaba de vez en cuando a tres monjas.
Nieves
Teniendo en cuenta que eso yo lo entiendo de la peor manera posible, pero que cada uno deduzca lo que quiera. Lo que recogen los textos es, de manera textual, que el padre vicario, como era su obligación, las conjuraba muy a menudo para sacar los demonios, cierro comillas. Muy a menudo. Este tío era lo que era, un disfrutón. Y se pegaba un festín carnal a cuenta del diablo cada vez que se lo pedía el cuerpo. Así es como se hizo muy famoso el demonio de Cangas, el que se supone se había empadronado en las tres monjas y hablaba por sus bocas. Fray Froilán, el confesor de Carlos II, entra en contacto con el colega exorcista y le plantea que ya que tiene contacto con el demonio de Kangas muy a menudo, pues que a ver si en una de estas le pregunta que qué le pasa al rey, que por qué no puede tener hijos y que hable ese demonio, a ver si desvela el misterio por boca de las monjas. Y el diablo de Cangas, vamos, cantó la Traviata.
Carlos
Yo ya sé que en su momento no debía hacer ninguna gracia, pero visto con la perspectiva del tiempo. Bueno, esto es un chiste, es un chiste. Bueno, en fin, antes de saber qué se supone que dijo el demonio de Cangas, todo esto se llevó en secreto, Nieves, quiero decir, ¿Lo Sabía el rey? ¿Lo sabía la Inquisición?
Nieves
¿Carlos?
Carlos
Sí, Carlos, según el rey, sí.
Nieves
Sí, sí, porque es él el que estaba empujando para por favor, sacadme a mi demonio del cuerpo. Él estaba en el ajo, pero estaba haciéndolo todo a espaldas de la Inquisición. Era él el principal convencido de su posesión diabólica. Digamos que su confesor iba pidiendo permiso para todas sus actuaciones. Pero cuando se lo denegaban, se saltaba la prohibición y tiraba por su cuenta. Por ejemplo, para hacer hablar al demonio de Cangas, el confesor del rey solicitó permiso al obispo de Oviedo. Tomás de Reluz se llamaba este hombre. Permiso que el de Oviedo denegó siguiendo la línea del Consejo General de la Inquisición. Y se lo denegó con estas palabras. El rey no tiene más hechizo que su decaimiento de corazón y una entrega excesiva de voluntad a la reina. Aquí vuelve a salir otra vez señalada como culpable. Sí, sí, sí, sí, sí, sí. Excesiva entrega. Excesiva. Mariana de Neoburgo, la esposa, otra vez señalada. Pero dio igual. El confesor se salta a la prohibición del obispo y le dice al exorcista de monjas. Oye, tú, interroga al demonio. Interroga a ver qué te cuenta. Y el 9 de septiembre de 1698 el demonio de Cangas habló por boca de las monjas. Por cierto, llevaba interrogándole desde junio, pero el tío no habló hasta septiembre.
Carlos
Verano.
Nieves
Sí, claro. Para mí el dominico interrogador este se pegó un verano al fresco asturiano con las monjas y dejó para septiembre pasar el informe con la respuesta. Digo yo.
Carlos
Un informe bueno. No quiero imaginar cómo sería el informe. Delirante, por lo menos.
Nieves
Bueno, no hay sección, no hay ventana, no hay cadena SER para reproducir aquí todo el interrogatorio, las respuestas del demonio y las conclusiones oficiales de aquel exorcismo. Ni que decir tiene que de todo esto existe una documentación epistolar jugosísima y estudiadísima por los investigadores. Hay 32 cartas exactamente. Que se fueron cruzando y además están recogidas en el posterior proceso inquisitorial que se les montó a los farsantes. Bueno, en realidad se le montó al farsante y al liante de Froilán. El demonio contó por boca de las monjas teatreras que efectivamente el rey se hallaba hechizado. Y ya vuelvo a abrir comillas. Hechizado doblemente por obra maléfica. Hechizado para engendrar y hechizado para gobernar. Se le hechizó cuando tenía 14 años con un chocolate en el que se disolvieron los sesos de un hombre muerto para quitarle la salud y los testículos para corromperle el semen e impedirle la generación. Sigue el los efectos del bebedizo se renuevan por lunas y son mayores durante las lunas nuevas. La inductora fue doña Mariana de Austria, madre de la víctima. La mujer que procuró el hombre muerto se llamaba Casilda Pérez, siendo casada y con dos hijos. Pero cuando cometió el crimen había enviudado. Ya cierro aquí ya las comillas. ¿Te das cuenta? Vuelve a estar señaladas otra vez todas las mujeres. La madre de Carlos II.
Carlos
La que se ponga a tiro es.
Nieves
La que se ponga tiro. Siempre había La Iglesia siempre culpando a las mujeres. Las declaraciones del demonio siguen, por supuesto. Pero mira, al final le preguntaron cuál era la solución. A ver cómo sanamos al rey. Di algo, imbécil.
Carlos
No.
Nieves
Y aquí el listo del demonio de Cangas se cayó. Bueno, en realidad se cayeron las monjas hechizadas y su hechicero dominico. Aunque el demonio de Cangas hizo una última cosa. Dijo una última cosa, que no habría más revelaciones si no era en la Real Basílica de Atocha, donde deberían trasladarse el exorcista y las posesas. A ver cómo te queda.
Carlos
Estos estaban pidiendo que los llevaran a Madrid, claramente.
Nieves
Claro, claro. Todo su morro. Si eso era un asunto tan importante que afectaba al rey Carlos II, el dominico y las tres monjas, pues querían su sitio en la villa y corte. Ya está bien estar hablando aquí desde Canga. Nos Vamos a Madrid. ¿Que iba a ser eso de estar pasando informes? El inquisidor general, el inicial, el que montó todo este pollo, Tomás de Rocaverti, dice que vamos, que ni en broma, que todo esto se está llevando al margen del Consejo General de la Inquisición y de la prohibición del obispo de Oviedo. Que todo es secreto y no pueden montar un teatro en la basílica de Atocha. Que se la están jugando. El tema era muy grave porque además se estaban saltando las leyes inquisitoriales, las propias leyes de la Iglesia, que todavía existen. Así al demonio no se le podía ni se le puede interrogar sin permiso. Tú no puedes hablar, tú no te puedes sentar a hablar con el demonio. Tienes que hacerlo siempre a través de un interlocutor de la Iglesia. Si hablabas con el demonio sin el permiso eclesiástico, eso inmediatamente te convertía en bruja o en hechicero. El caso es que al listo del dominico y a las tres monjas endemoniadas les empiezan a apretar las tuercas. Empiezan a recibir presiones para que el demonio de Cangas siga explicándose, diciendo venga, pero desde Cangas. Y cuando ya no tienen más salida y están pillados, zanjan el asunto diciendo que el demonio se había retractado de todo lo dicho, que todo era mentira. Ah, amigo, demasiado tarde ya. Carlos II exigió seguir siendo exorcizado. De vez en cuando se envició, el tío se envició. En mitad de todo este follón, el inquisidor Rocaverti se murió. Y dada la hora, no te lo vas a creer, pero aún estamos en mitad de este delirio que sólo siguió empeorando. Retomaremos la semana que viene cuando vengas.
Unknown Female Singer
A Madrid, chulona mía. Voy a hacerte emperatriz de Lavapiés y alfombrarte con claveles la Gran Vía y a bañarte con vinillo de.
Carlos
O sea, que la próxima semana. Aún no sabemos Qué día. Capítulo 3 del hechizado.
Nieves
Sí. Y ahí vamos a zanjar, si es.
Carlos
Posible, el de hoy. Has dejado listo muy alto.
Nieves
Pues ya verás, ya verás. Si es que esto vamos de mal en peor.
Carlos
Un beso, Nieves. Hasta el lunes.
Nieves
Otro para ti, Carla. Chao, señorita.
Unknown Female Singer
Madrid, Madrid, Madrid. Pedazo de la España en que nací. Por algo festo Dios, la cuna del requiebre de chotis. Madrid, Madrid, Madrid. En México se piensa mucho en ti, por el sabor que tienen tus verbenas, por tantas cosas buenas que soñamos desde aquí. Y vas a ver lo que es canela fina y armar la tremulina cuando vengas a Madrid. Madrid, Madrid, Madrid. En México se piensa mucho en ti, por el sabor que tienen tus verbenas, por tantas cosas buenas resoñamos desde aquí. Y ibas a ver lo que es canela y armar la tremolina cuando vengas a Madrid. A Madrid.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Fecha: 12 de mayo de 2022
Host: Nieves Concostrina
Invitado: Carlos
En este episodio, Nieves Concostrina narra, con su característico tono irónico y crítico, la delirante historia del exorcismo que se intentó practicar al rey Carlos II de España, conocido como "El Hechizado". El programa explora cómo las supersticiones, las luchas de poder en la corte y el peso de la Iglesia católica influyeron en la atribución de los males del rey a causas sobrenaturales. Todo ello en el contexto de la inestabilidad dinástica y política previa a la Guerra de Sucesión.
El episodio fusiona la narración rigurosa con el humor corrosivo de Nieves Concostrina, exponiendo la credulidad, el machismo y las intrigas palaciegas en la época de Carlos II. Retrata a una corte sumida en el miedo, las luchas de poder y el derroche de supersticiones, donde las absurdas explicaciones sobrenaturales suplantaban el sentido común y los intereses políticos dominaban el relato oficial.
La historia queda abierta a una segunda parte, con la promesa de aún más delirios y maniobras tragicómicas alrededor del último Austria español.