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Nieves
En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Marta
Nieves, buenas tardes.
Nieves
¿Qué tal, Marta? Buenas tardes.
Marta
Mira, hoy que hemos hecho el programa desde el Museo del Ferrocarril, tú que se siempre hilas tan fino, nos traes un acontece de ferrocarriles, de corruptelas y de monarquía.
Nieves
Sí me lo iba a perder yo.
Esta no me la quería perder. Porque es que es justo el negocio principal con el que se inauguró en España la corrupción de los Borbones. El de los ferrocarriles, claro, es que fue ahí. Muy pocos, yo no sé si tú tuviste la suerte de verlo, pero muy pocos han sido los afortunados que han podido ver una magnífica producción del Centro Dramático Nacional titulada Breve historia del ferrocarril español, que es de Joan Yago como autor y Beatriz Jaén en la dirección. Porque creo yo, esto es una sospecha mía, pero creo que el Centro Dramático Nacional no deja que esa joya la saboree todo el mundo. Ahí está contado todo. Porque es Espinosa, es muy espinosa y triunfa por donde va. Y no hay forma de pillar entradas. Lo que pasa es que siempre se ponen salas muy pequeñitas, muy pequeñitas. Pero es una obra para tenerla en escena hasta que la haya visto el último español y acaben de entender el lucrativo negocio del que se han beneficiado los Borbones a costa del Estado. Desde que se tendieron las primeras vías en este país hasta que se han tendido las del AVE a La Meca. Esto ha sido actualidad hasta hace nada. No hay obra que refleje con semejante fidelidad la corrupción desde Cristina de Borbón a los Borbones actuales. Y el ferrocarril ha sido una de las grandes fuentes de ingresos. El ferrocarril fue uno de los negocios que convirtieron a la España de mediados del XIX en el paraíso del pelotazo. Aquella época, aunque no tuviera nada que ver con el tema, pero fue una época en la que hasta el director del Banco de España acabó en la cárcel por desfalco, no por comprar fotos.
Marta
A ver, vamos al principio de esta relación de Borbones y ferrocarril.
Nieves
Pues mira, apenas 150 años separan el viaje del ferrocarril Madrid Aranjuez, el primero del que pudieron beneficiarse la Borbona y su camarilla, y la inauguración del AVE a La Meca, que es el último del que se han beneficiado. Y hablo en plural porque los beneficios de la corrupción, en este caso de la Meca no son sólo para Juan Carlos. De esa corrupción se han beneficiado, se benefician y se van a beneficiar todos sus descendientes. Todos. Ahí está la las herencias. Aquí no hay nadie inocente. Estaban todos informados. Y aclaro una el viaje Madrid Aranjuez fue el primero en el que metieron mano los Borbones, pero no fue el primer viaje de ferrocarril en España. Lo que pasa es que en el primero, hasta donde sé, ahí no pudieron meter mano. Vaya, eso en beneficio de los catalanes.
Marta
Porque el primero fue de Barcelona Mataró, ¿No?
Nieves
Exactamente esa línea.
Marta
¿Por qué se les escapó?
Nieves
Pues porque los dos empresarios que pensaron en invertir en esa primera línea férrea de la península, no de España, porque en Cuba, que era España entonces, se había inaugurado otra pequeña línea entre La Habana y Güines, esos promotores fueron Josep María Roca y Miquel Viada, que no estaban en la órbita negociante de los Borbones. Ellos iban por otro lado. Ellos se fijaron en el primer ferrocarril británico cómo lo hicieron porque era para el transporte de mercancías. Buscaron financiación en Londres y entre la burguesía cátedra, porque su objetivo inicial era, tal y como se fijaron allí, en Gran Bretaña, su principal objetivo era el transporte de mercancías, aunque luego eso acabó pitando para el transporte de viajeros. Que no estuvieran en la órbita de los Borbones tampoco quiere decir que no fueran unos súbditos cortesanos, porque el plan que tuvieron era haber inaugurado el primer ferrocarril de España, Barcelona mataró el 10 de octubre de 1848, el día que Isabel II cumplía 18 años, o sea que lo querían hacer por ella. Pero no pudo ser porque la cosa se retrasó y ya no les coincidió el cumple. Cuando los empresarios Roca y Viada pusieron en marcha su proyecto, Cristina de Borbón aún no había echado el ojo al ferrocarril. Aún no había podido meter la mano. La primera concesión ferroviaria en la que meten mano para su enriquecimiento personal es en la segunda línea ferroviaria que se inaugura en España, que fue la de Madrid Aranjuez.
Marta
Pero entonces ¿Cómo fue que entraron en el negocio del ferrocarril?
Nieves
Pues yo voy a intentarlo, pero de verdad que no es fácil para mí contar la ingeniería financiera y el entramado de empresas con hombres de la camarilla de los Borbones sobre los que se asentó esta corrupción ferroviaria. Ya te digo que si aquí estuviera Javier Ruiz te lo bordaba. Te diría esto, esto sobre una pizarra y te lo haría genial, pero para mí no es fácil. A modo de resumen, lo que hacían Cristina de Borbón y su marido Fernando Muñoz, su segundo marido, ya sabemos el que pasó de 0 a 100 en 5 segundos hemos hablado de él, el que nació hijo del estanquero de Tarancón y acabó teniente coronel de todos los ejércitos, grande de España, duque de una cosa, marqués de la otra, senador vitalicio. Lo que hacía esta pareja, sobre todo ella, claro, era facilitar contratos del Estado a empresarios de su órbita. Y ahí pillaban comisiones. Conseguían también subvenciones para obras públicas, de las que también pillaban comisiones y presionaban para que luego el Estado comprara a precio de oro obras públicas que el propio Estado ya había pagado con creces con sus subvenciones, con dinero público. Y de donde Cristina y el Muñoz pillaban también comisiones. Ellos pillaban comisiones absolutamente de todo. Participaron en todas las grandes obras públicas de la época. A mediados del XIX, ya las hemos mencionado alguna vez, fueron las canalizaciones en el Manzanares, en el Ebro, el puerto de Valencia, las obras del puerto de Barcelona, obras que se otorgaron a colegas de los Muñoz sin subasta. El monopolio del abastecimiento de carbón a Filipinas fue otra también. Y la obra pública más gorda y de la que sacaron mayor tajada fue el ferrocarril. Cuando al embajador francés en España le preguntó su gobierno si eran verdad los escándalos de los Borbones que estaban llegando a París, su respuesta por escrito no existe en España un solo negocio industrial en que ella o el duque de Riánsares, que era el marido, no tomen parte.
Marta
¿Jolín, pero algún ejemplo concreto? ¿Con el ferrocarril?
Nieves
Sí, con el ferrocarril hay muchos ejemplos, pero bueno, voy a pillar uno que me sea sencillo de contar, porque, insisto, es que aquí había una trama en la que estaba implicada hasta el tato. Todos estaban bajo el paraguas de la corrupta Cristina de Borbón y su marido, que a la vez estaban protegidos por la Reina Isabel II desde Palacio y por ministros como el de Hacienda y el de Fomento, que también pillaban mordidas, y por el mismísimo presidente del Gobierno, que era Luis Sartorius. Es que había un paraguas que se iba protegiendo todos a todos, porque todos iban pillando. Ejemplo de la línea ferroviaria Madrid Aranjuez. En esa compañía estaba metido el marqués de Salamanca de la camarilla de la Borbona. Todo el mundo lo conoce. El marqués de Salamanca es ese que antes de ser un barrio fue un señor el que montó el barrio Cayetano de ahora. Y este hombre tenía entre sus socios al cuñado de la Borbona, al otro Muñoz, es decir, a otro hijo del estanquero de Tarancón, que por supuesto ya no era hijo del estanquero de Tarancón.
Marta
Ya tenía un título.
Nieves
Este ya era conde. Pues una vez conseguida la concesión estatal para atender esta línea Madrid Aranjuez, el marqués de Salamanca pidió al Gobierno prolongarla hasta Almansa, porque su idea luego era tirar camino de Valencia o Alicante y abrir todo ese transporte al Mediterráneo. El Gobierno vale, te doy la concesión Aranjuez Almansa. Lo de llegar al Mediterráneo eso ya lo vemos más adelante. Para conseguir esa concesión tuvo que hacer una oferta pública porque había otros empresarios interesados en construir también el ferrocarril. Pero el marqués de Salamanca hace una oferta bajísima, ridícula, para hacerse con la concesión. Los expertos europeos que tenía contratados el Gobierno como asesores en estos asuntos aconsejaron que como mínimo la concesión fuera por cinco millones de reales. Como mínimo cinco millones. Bueno, pues el marqués de Salamanca ofreció dos y medio, fue la mitad y se quedó la concesión. Claro, los otros aspirantes no podían ofrecer tampoco.
Marta
Pero Nieves, ¿Había algún tipo de control gubernamental o no?
Nieves
Qué va. No, no. Todo esto se concedía a dedo y se concedía por las presiones de Cristina de Borbón al Gobierno. La oferta ridícula que hizo el marqués de Salamanca no la podía igualar nadie y no era aceptable. Pero el Gobierno cerró el contrato a espaldas de las Cortes y también las subvenciones para la construcción se daban a dedo. Y luego las líneas se vendieron al Estado por mucho más de lo que había costado hacerlas, pero que se habían hecho con dinero público, con esas subvenciones. Es que era todo una ida y venida de dinero y de comisiones impresionante. No puedo y tampoco quiero enredarme más porque es un asunto farragoso de contar. Era una trama de corrupción absolutamente escandalosa. En los diarios de sesiones del Congreso y del Senado hay intervenciones con tal carga de pruebas sobre la corrupción de los Borbones que de verdad no se entiende que esta saga siga entre nosotros.
El diputado duque de Rivas. Así está recogido lo que voy a leer en el Diario de Sesiones. El País ha visto que el monopolio, la desmoralización y la arbitrariedad se apoderan de todos los proyectos útiles del Estado. Yo no sé, señores, qué hay en esta cuestión de ferrocarriles tan feo, tan sucio, tan asqueroso que no puede desentrañarse. Esto está recogido en el Diario de Sesiones. Por eso, tan asqueroso era lo que estaban detrás, pues era la borbona, su marido, su camarilla, todos. Y la clave estaba en que las concesiones del ferrocarril se daban por real decreto que firmaba la otra corrupta, Isabel II, en beneficio de su madre, de su padrastro Muñoz y de toda su camarilla. Cuando se armó tal bronca, porque la corrupción ya era absolutamente insoportable y se exigió rectificar la Ley de Ferrocarriles para que no se diera por decreto, para que se diera con un control gubernamental, el presidente del Gobierno, que era Sartorius, dijo vale, que se iba a rectificar la Ley de Ferrocarriles para que las subvenciones fueran más transparentes, pero con una condición, que se confirmaran las subvenciones concedidas hasta entonces y que no se investigaran ni a quién ni cómo se habían concedido. ¿Aguanta? El Senado contestó no, no, no, perdón. ¿Esas subvenciones, que lo que queremos saber es a dónde han ido? ¿Quién se lo ha llevado? ¿Qué hizo Sartorius? ¿Cerrar las cortes? ¿Cesar a los respondones con la firma de la Borbona Isabel II? A la porra.
Marta
Está claro que en esta trama de corrupción los Borbones estaban protegidos, porque además había también otros muchos implicados.
Nieves
Muchos. Había muchos implicados, insisto, el de ministro de Fomento, el de Hacienda y el propio presidente. Pues es igual, que han estado protegidos hasta el siglo XXI. Mira, déjame que termine con un artículo que se publicó en el diario británico The Times el 5 de mayo de 1853. Porque todo esto se publicaba. Había muchas publicaciones fuera en España, no tantas. The Times publicó aquel dí todos los hombres de importancia en política están en contra de la extraordinaria y destructora política de la Corte. El Palacio es la escena de intrigas entre Cristina Muñoz y sus criaturas. La misma reina, aquí se refiere a Isabel II, ha estado más de una vez a punto de destruir la carta constitucional, que es su mejor título para el trono y la casa de Borbón parece tan sólo prolongar su existencia en España para mostrar al mundo la degradación de una raza de reyes. Ese fue uno de los editoriales del Time. Y mi opinión es que esa degradación está ya por debajo de cero. Pero bueno, ahí sigue.
Marta
Gracias, Nieves.
Nieves
Gracias a ti.
Marta
Hasta la semana que viene. Un beso.
Nieves
Hasta la semana que viene. Un beso para ti también. Chao.
Unknown Singer
Body people beautiful and sight.
The sun, the trees and moon, the sea, the clouds are over me The sun, the trees, the moon is.
To see that quiet when the night is dark with the lights reflected jumping from the sky And I wonder if we'll see them all by.
Cause it's shining.
It'S shining.
As it the shadows see them all by.
The sun, the trees, the moon, the sea, the clouds that round over me the sun, the trees, the moon, the sea, the sun, the trees, the moon, the sea, the sun, the trees, the moon is the sea, the sun, the trees, the moon is the sea, the sun, the trees, the moon Movies.
Episode: Acontece que no es poco | El ferrocarril, el gran pelotazo de los Borbones: de Aranjuez a La Meca
Date: December 19, 2024
Host: Nieves Concostrina, with Marta
Podcast: SER Podcast
This episode examines the historical roots and continued legacy of corruption around Spain’s railway development, focusing on the Bourbon monarchy’s key role in turning train construction—from the 19th-century Madrid-Aranjuez line to the AVE to Mecca—into an engine for personal enrichment. With her characteristic irony and depth, Nieves Concostrina details the networks of favoritism, political protection, and profiteering that have accompanied Spain’s railway milestones—and how these patterns still echo today.
Concostrina narrates with her signature irony and clarity, oscillating between sharp historical detail and biting commentary. She peppers the episode with direct quotations from period sources, underlining the longevity and depth of the corruption, and she’s unflinching in her critique of both monarchy and officialdom. Throughout, there's a sense of incredulity that so little has changed—summed up in both the historical and current references to the Bourbon dynasty’s entanglement in Spanish affairs.
This episode is a concise, caustic history lesson on how the railway—in many ways a symbol of progress—also served as a backbone for entrenched political corruption in Spain. Nieves Concostrina deftly weaves archival sources, historical anecdotes, and her own insight to deliver a hard-hitting account that begins in the 19th century but resonates—to her clear frustration—well into the present.