
Loading summary
A
Ser podcast. En la ventana Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves, con costrina. Cadena SER.
B
Nieves ha vuelto. Buenas tardes.
A
Hola, hola, buenas tardes.
B
Día de retorno, de reencuentro. Qué alegría. ¿Qué tal?
A
Muy bien. Yo muy bien. Y bueno, yo ya llevo una semana escuchándoos en la ventana.
B
Hemos hecho una cuenta atrás con tu llegada.
A
Sí, he estado atenta. Muchísimas gracias.
B
Imagínate tú que la primera semana de temporada, los oyentes habituales, el acontece, ponen la radio a las 7 y coño, ¿Dónde está? Si ha ido. ¿La han echado?
A
No, ya no lo han echado. A la bocachar, que no se ve ni mucho menos.
B
Ni mucho menos, claro que no. Qué bien. Qué alegría. Oye, una cosa, la temporada anterior cogiste impulso con lo del formato de series. Yo creo que hay motivos para hacerlo así, porque la historia, muchos episodios de la historia es complicado ventilarlos en un solo capítulo. Así que, ¿Te parece que empecemos esta temporada, esta primera semana, con una miniserie como las de Netflix?
A
Me parece estupendo. Porque es necesario, creo.
B
Pues tú dirás por dónde vamos.
A
Pero fíjate que yo inicialmente, yo cuando empecé a preparar hace días esto, a documentar y tal, yo tenía un plan para hoy, porque es que el 8 de septiembre de 1925, 100 años, se produjo el exitoso desembarco, lo del exitoso lo digo, lo pongo entre comillas, del ejército español en Alucemas, en el contexto de aquella innecesaria guerra de Marruecos, o guerra de África, o guerra del Rif, o la guerra caprichosa de Alfonso XIII.
B
Hoy se puede ver en el país una fotografía donde aparece Franco de coronel en aquel desembarco de Alucema.
A
Sí, sí, sí, sí, sí. Pues fíjate, con aquel desembarco, que fue una magnífica operación anfibia, sin ninguna duda, empezó el principio del fin de esa, como decía, esa maldita guerra que se alargó durante 18 años. Alucemas está en el norte de Marruecos, entre Ceuta y Melilla. Pero yo hice una encuesta de escaso espectro, tengo que reconocerlo, tres o cuatro, entre gente cercana a la que considero informada por sus estudios, alguno hasta con dos carreras. Y les dije, oye, ¿Conocéis la guerra de Marruecos? Me dijeron, sí, claro, sí, esa la ganamos, ¿No? Digo, bueno, oficialmente sí, pero no ganamos nada. Yo creo que no ganamos nada, al contrario, perdimos mucho, Muchos hombres, mucho dinero. Para el final, nada. Pero claro, en las enciclopedias y en los textos triunfalistas te encontrarás con que aquel 8 de septiembre de hace justo cien, el ejército y la armada española hicieron un exitoso desembarco en la bahía de Alucemas y que eso fue una operación decisiva para ganar la guerra de Marruecos, probablemente una de las guerras más absurdas del mundo. Gran éxito estratégico, gran paliza a los rifeños y también 25.000 españoles muertos cuando no tendría que haber muerto ni uno. Ni uno.
B
Es verdad lo que comentabas oír. Todos hemos oído hablar de la guerra de Marruecos, pero no sé si sabríamos decir exactamente por qué estalló o por qué se produjo. Bueno, y por si acaso, contémoslo hoy. Ya está.
A
Sí, efectivamente. El por qué y el por qué se desarrolló y qué demonios ocurrió. Y eso vamos a intentar conocer qué pasó. Así que como yo creo que casi todos hemos oído hablar de forma aislada de la guerra del Rif, por otro lado del desastre del Barranco del Lobo, otro lado, Semana Trágica de Barcelona, otra tragedia tremenda, el desastre de Anual, o por otro lado, el expediente Picasso, el golpe de estado de Alfonso XIII y primo de Rivera, la expuls del Borbón, la llegada de la República, el golpe de estado de los militares africanistas en 1936. Pero es que puede que muchos desconozcan que todo ello tiene una estrechísima relación e incluso yo creo que mucha gente se liaría al ponerlo en orden. Y puede que no todo el mundo sepa que aquí dieron un golpe de estado unos militares canallas, africanistas, resentidos, asesinos, antipatriotas que trajeron una guerra y una dictadura y que muchos de sus descendientes aún pueblan el ejército español. Algunos volverían a asesinar en cuanto pudieran. Asoman la patita. Así que mejor pasamos del centenario del desembarco de Alucemas e iniciamos, como dices tú, una serie estilo Netflix para saber quiénes y por qué nos metieron en aquel berenjenal que costó tantas vidas, tanto presupuesto, tanto desprestigio y que tuvo consecuencias tan nefastas que aún hoy esas consecuencias las estamos pagando. Vamos a poner nombre al principal responsable de aquel desastre. El insensato y el Incapaz Borbón Alfonso XIII, alias el Africano, el eterno adolescente, como lo definió Vicente Blasco Ibáñez, el que se creyó que la guerra era un juego de mesa donde mover soldaditos sobre un tablero.
B
Oye, Nieves, eso de llamarle el Africano a pesar de su responsabilidad en la guerra de Marruecos. Bueno, a pesar justamente por eso. ¿Eso era un sarcasmo o hay otro motivo por ahí para que se lo llamaran que no conocemos?
A
Sí, bueno, no, no era un sarcasmo. La pena es que no era un sarcasmo. Los apodos ya sabemos que los ponen. Los apodos oficiales ya sabemos que los ponen. Los cortesanos para tapar las incapacidades. Buscan adjetivos un poco estúpidos para que los reyes pasen a la historia blanqueaditos. Porque llamar a un masturzo como Fernando VII el Deseado, pues no tiene ni gracia. Yo estoy esperando a ver qué apodos les ponen los pelotas borbófilos a Juan Carlos y Felipe, porque los que ya tienen, aunque muy ajustados a sus capacidades, no les vienen bien. Alfonso XIII le pusieron el Africano, dicho finamente y oficialmente, por la especial atención que prestó al norte de Marruecos durante su reinado y por su, dicen, interés colonial en el Protectorado español y por su importante papel en la guerra de Marruecos. Vaya manera de retocar la historia y de paso blanquear al funesto Borbón.
B
Mira, vamos a hacer una cosa. Vamos por partes. Primero, ¿Cuándo empezó a liarse todo esto de la guerra de Marruecos y cuánto duró? Lo digo sobre todo para situar al africano, a Alfonso XIII, en ese espacio. La primera bronca.
A
¿De cuándo es? La primera bronca, y ahora veremos por qué, es en 1909. Y a partir de ahí ya todo fue a peor. 18 años de guerra. Empezó cuando Alfonsito XIII tenía 23 añitos y todo acabó cuando acababa de cumplir 41. La que nos lió. Y la había liado tan gorda, tan gorda, que en medio, para salvar su culo, no le quedó otra opción que dar un golpe de Estado con el militar Primo de Rivera. En 18 años de guerra no pisó Marruecos. Fue a Melilla, que es España, con su casco y sus botas brillantes, disfrazado de capitán general y se volvió enseguida. Pero ni se acercó al campo de batalla. Y eso que iba presumiendo por todas partes de que él era un soldado y que se sentía soldado. Y venga con que era un soldado. Y los soldados por aquí y por allá. A los reyes y a las princesitas les das un uniforme de cada ejército, les das unas chapitas luego para pegarlas y unos cursos azu que van a aprobar sí o sí, por muy incapaces que sean. Y ya está, ya se creen que son estrategas. Hubo un episodio con Alfonso XIII en un Consejo de ministros en el que no paraba de repetir Soy el primer soldado de España con los soldados, nosotros los soldados. Hasta que uno de los ministros se infló y le usted es rey, no soldado. Y un rey debe mantenerse por encima de los militares y de los civiles para en caso de conflicto entre ambos, poder guardar su imparcialidad.
B
Toma.
A
Toma. Aguantazo. Bueno, pues eso le entró por un oído y salió por el otro, porque ellos no retienen. Pero ahí tuvimos al soldado que no pisó por la zona de la guerra ni en sueños. También es cierto que Alfonso XIII metió tantas patas, provocó tantas muertes y tanto fracaso por autorizar y ordenar operaciones desde su despacho, que tanto los generales como los políticos más sensatos le disuadían de ir a Marruecos porque sobre el terreno la iba a liar más gorda todavía. Blasco Ibáñez reproduce en uno de sus textos, uno de sus libros, una conversación suya de Blasco Ibáñez con un amigo de Alfonso XIII, al que Blasco le manifestó su extrañeza porque el primer soldado español, como se autodenominaba el rey, nunca se hubiera pasado por la guerra, pese a los muchos años que duraba. Ya. Y el amigo este del rey le dijo al Ay, no, no, que no vaya. Lo embrollaría todo y las operaciones marcharían aún peor que en el pres.
B
A ver, sigamos colocando las piezas en su sitio. ¿A dónde y cuándo nos vamos para empezar a poner en orden todo este carajal de la guerra de Marruecos?
A
Pues mira, nos vamos a Algeciras. Algeciras, 1906. Empezamos hoy con esto y hasta que dure, me da igual que me llamen cansina, pero esto no se va a acabar hasta que todo esté hilado y atado. En 1906, en la ciudad de Algeciras se produjo una importantísima reunión internacional con un montón de países, muchísimos Francia, Reino Unido, estaba el Imperio alemán, Marruecos, Suecia, Italia, en fin, muchísimos. La conferencia de Algeciras se convocó porque Alemania estaba mosqueada. Alemania quería pillar su parte colonial en Marruecos. Los que estaban manejando el cotarro eran franceses y británicos que no pensaban darle nada a los alemanes porque ninguno de los dos quería tenerlos cerca. Los ingleses defendían su joyita de Gibraltar y era muy peligroso tener a alemanes por allí olisqueando. Y los franceses estaban embroncados con los alemanes desde hacía años. Acuérdate que ya estuvimos hablando contra Prusia a finales del XIX. Antes de dar ni medio metro cuadrado a los alemanes en Marruecos se lo darían a España que era obediente y manejable porque ya no pintaba nada en el panorama internacional. Para resolver aquel mosqueo alemán se convocó la conferencia de Algeciras que lo único que consiguió fue mosquear más a los alemanes porque no consiguieron el protectorado de Marruecos que estaban buscando. Y en esa conferencia de Algeciras a España le echaron un hueso, pero un hueso no sólo imposible de tragar sino muy difícil de roer. El protectorado sobre el Rif, una región indomable repleta de tribus cabilas, de rifeños con muy malas pulgas. Lo que sale de esa conferencia de Algeciras es la creación de un protectorado francés y otro español en Marruecos con las bendiciones británicas.
B
Pero escucha una cosa, ¿Pero ese protectorado le venía bien a España? Quiere decir, ¿Lo quería o no?
A
Bueno, España tan contenta de momento porque es que hacía seis años que lo había perdido absolutamente todo. Recordemos 1898. El imperio español se había ido definitivamente al garete y el prestigio internacional de España estaba por los suelos. Ni pinchábamos ni cortábamos en el mundo, no éramos nada. Que las potencias francesa y británica nos dieran el protectorado sobre el norte de Marruecos, lo que se llamó el Marruecos español, pues era como. Yo que sé, cómo estar ahí otra vez en la pomada y además controlar precisamente esa zona del norte. La región del Rif permitía reforzar y unir las ciudades de Ceuta y Melilla.
B
Oye, pero has dicho que el Rif era. Que lo era una zona muy conflictiva, indomable has dicho. No, pero entonces algún interés habría qué. Pensaba sacar España de allí.
A
De allí pensaba sacar plomo, hierro, minerales y sin calcular lo conflictiva que era la zona. Pero es que eso había que hacerlo con el permiso de los que mandaban, que eran los jefes de los rifeños. Por allí no asomaba la nariz ni el sultán de Marruecos. Era Marruecos, pero por allí el sultán ni asomaba. Allí mandaban jefes tribales, políticos y empresarios españoles estuvieron de acuerdo en que había que pagar a esos jefes tribales para que les garantizaran paz social y les permitieran empezar a extraer mineral y construir un ferrocarril para transportar ese mineral. Los políticos necesitaban a los empresarios para que invirtieran, porque los políticos querían entrar también en ese negocio. Y los empresarios españoles necesitaban a los políticos para que les subvencionaran con fondos del Estado el plan Si convencemos a los rifeños a través de sus jefes de que explotar las minas también es muy bueno para ellos, porque lo que se dice siempre, ya sabéis, les vamos a dar trabajo y todo esto, pues penetraremos pacíficamente en el Rif. En 1908, dos años después, sólo dos años después de la Conferencia de Algeciras, se constituyó la Compañía Española de las Minas del Rif y la Compañía del Norte Africano. Entre los accionistas había, efectivamente, empresarios, duques, marqueses, exministros y también estaba metida la Corona española. El caso es que los planes empresariales y políticos sobre el papel quedaban muy bonitos, pero los rifeños no paraban de incordiar a esos intrusos que estaban extrayendo mineral y construyendo un ferrocarril sin que nadie les hubiera invitado a venir. Y en 1909 empezó a liarse. El gobierno español quiso pararlo, pero Alfonso XIII, con sus 23 años y su eterna adolescencia a cuestas, quería la guerra. Y a partir de ahí, 18 años de guerra y un desastre social, político y cultural que España aún está pagando.
B
Pues esto no ha hecho más. A comenzar.
A
Mañana más, Nieves, ni te imaginas la que nos espera. Muchísimas gracias.
B
Mañana, segundo capítulo. Un beso muy grande.
A
Otro para ti. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: Nieves Concostrina
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Date: September 8, 2025
In this first episode of a new series, Nieves Concostrina turns her signature irreverent, incisive lens on the origins of the so-called "Guerra de Marruecos"—the Morocco War, also known as the Rif War or Morocco’s War of Africa, spanning 1909–1927. Coinciding with the centennial of the controversial Spanish landing at Alhucemas (1925), the episode demystifies the roots of the conflict, exposes the self-serving motives and imperial delusions of Spanish elites, and lays stark blame on Alfonso XIII—nicknamed "El Africano"—for a war that cost thousands of Spanish lives, drained the public treasury, and ultimately yielded little for Spain apart from lasting trauma.
“Oficialmente sí, pero no ganamos nada. Yo creo que no ganamos nada, al contrario, perdimos mucho, muchos hombres, mucho dinero. Para el final, nada.” (02:12)
“[…] encontrarás con que aquel 8 de septiembre de hace justo cien [años], el ejército y la armada española hicieron un exitoso desembarco en la bahía de Alhucemas y que eso fue una operación decisiva para ganar la guerra de Marruecos, probablemente una de las guerras más absurdas del mundo.” (02:38)
“Aquí dieron un golpe de estado unos militares canallas, africanistas, resentidos, asesinos, antipatriotas… muchos de sus descendientes aún pueblan el ejército español. Algunos volverían a asesinar en cuanto pudieran.” (04:14)
“Los apodos oficiales ya sabemos que los ponen los cortesanos para tapar las incapacidades... llamar a un mastuerzo como Fernando VII el Deseado, pues no tiene ni gracia.” (05:50)
“En 18 años de guerra no pisó Marruecos. Fue a Melilla, que es España… pero ni se acercó al campo de batalla. Y eso que iba presumiendo por todas partes de que él era un soldado…” (07:21)
“Soy el primer soldado de España… nosotros los soldados…”
…un ministro le espetó:
“Usted es rey, no soldado. Y un rey debe mantenerse por encima de los militares y de los civiles para en caso de conflicto entre ambos, poder guardar su imparcialidad.” (07:58)
“Para resolver aquel mosqueo alemán se convocó la conferencia de Algeciras que lo único que consiguió fue mosquear más a los alemanes porque no consiguieron el protectorado de Marruecos que estaban buscando.” (10:30)
“25.000 españoles muertos cuando no tendría que haber muerto ni uno. Ni uno.” – Nieves Concostrina (03:06)
“El insensato y el Incapaz Borbón Alfonso XIII, alias el Africano, el eterno adolescente, como lo definió Vicente Blasco Ibáñez, el que se creyó que la guerra era un juego de mesa donde mover soldaditos sobre un tablero.” (04:58)
“El imperio español se había ido definitivamente al garete y el prestigio internacional de España estaba por los suelos. Ni pinchábamos ni cortábamos en el mundo, no éramos nada.” (11:24)
“En 1908 … se constituyó la Compañía Española de las Minas del Rif … empresarios, duques, marqueses, exministros y también estaba metida la Corona española.” (13:02)
“Los rifeños no paraban de incordiar a esos intrusos que estaban extrayendo mineral y construyendo un ferrocarril sin que nadie les hubiera invitado a venir.” (13:20)
Nieves Concostrina’s style is sharp, irreverent, and at times biting. She combines meticulous research ("documentar y tal") with sardonic humor and a sense of righteous indignation at both the tragic waste of life and the mythmaking that followed. Her language alternates between accessible explanations and pointed asides, always aimed at exposing historical hypocrisy and encouraging critical reflection.
The episode ends with anticipation for the next episode, warning listeners that "esto no ha hecho más que comenzar" ("this has only just begun") and promising further deep dives into the war’s tangled history.
[14:32-14:40]
This powerful first entry frames the Spanish-Moroccan War not as a heroic colonial campaign but as an unnecessary, disastrous folly fueled by a dynasty’s search for relevance and fortune. It sets the stage for Nieves Concostrina’s uncompromising series, which promises to unwind historical distortions and track the war’s repercussions through 20th-century Spain.