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Ser Podcast en La ventana Acontece que no es poco Un relato personal de la historia con Nieves con costrina Cadena SER.
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Todo en la vida tiene un fin. Lo bueno y lo malo. Lo bueno de estos primeros episodios de la temporada de Acontece que no es poco es que Nieves ha puesto luz y orden en un hecho muy, muy importante de la historia de España, del que no creo que mucha gente, entre la cual me incluyo, conociera tantos detalles. ¿Lo malo? Bueno, lo malo es que eso que ha contado pasó de verdad. Una guerra de casi 20 años, la guerra de Marruecos, que oficialmente digamos que ganó España. ¿Pero a qué precio? Nieve Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes.
B
Hoy presentamos el último capítulo de esta serie que enlaza con otra cosa aún más siniestra, la que empezó con el golpe de estado de Franco y de otros generales que habían estado en esa guerra. Pero a ver, ordenemos, ordenemos este carajal.
A
Dije, empezamos diciendo parece muy lejano, pero.
B
Fue hace una semana, fue la semana pasada.
A
Dije que aquel protectorado maldito que le dieron a España en el RIF en 1906 fue un caramelo envenenado, que a partir de entonces todo fue peor y que las consecuencias de aquella innecesaria guerra de Marruecos las pagaron con sus vidas 25.000 soldados en el campo de batalla y después la han seguido pagando la democracia, las libertades, el progreso, la cultura y por supuesto, cientos de miles de muertos a manos de aquellos militares africanistas resentidos que salieron de Marruecos para dar el golpe de Estado de 1936 que hundió España en la más absoluta negrura. Y con esto finalizamos este serial bélico que he creído oportuno para hilar todas las desgracias que se fueron conectando, cómo una cosa llevó a la otra y al final pagamos el pato los españoles.
B
A ver, contemos primero quién es el. Eran estos militares africanistas, bueno, su propio nombre que da pistas, son los que hicieron carrera en Marruecos, carrera veloz, carrera meteórica.
A
Fueron sobre todo, eran militares salidos de la Academia.
B
¿Con qué rango?
A
¿Como tenientes salían? Como tenientes salían de la academia. Que en la península hubieran sido absolutamente irrelevantes, vulgares oficialillos, por llamarlo de alguna manera, pero que en la guerra del Rif hicieron una carrera vertiginosa. Además eran nostálgicos, eran los que todavía se creían que España podía recuperar su imperio y que no aceptaban el desastre español del 98. Y además eran de fuerte espíritu colonialista. Y con esa superioridad moral sobre esos moros infieles, los militares africanistas formaron una pandilla, una banda, un clan, no sé qué nombre darle, surgido tras el desastre de anual ya contado aquí. Estos militares sin honra, que tenían muchos galones pero carecían de honra, consiguieron ascenso rapidísimo sólo por méritos de guerra, no por antigüedad, que era como se debía ascender en el ejército. Si te pegaban un tiro en un pie en la guerra de Marruecos, te debían dar una medalla o una prótesis, yo que sé. Pero no convertirte en general a los 33 años. Ejemplo prá el teniente Franquito, el que llamaban allí, que era como lo llamaban, de teniente segundo a teniente, a capitán, luego a comandante, solo porque le pegaron un tiro. Qué pena que apuntaran tan mal. De ahí a teniente coronel, a coronel y a general de brigada. Y todo esto a toda leche. Con un par. Bueno, con un par no perdió uno. El Consejo Militar se opuso a semejante ascenso a comandante del teniente Franquito en todo el recorrido, porque se saltaba todo el reglamento. Pero Cuando ya era Franquito capitán, se fue a llorarle Alfonso XIII, para conseguir su cargo, hizo una reclamación oficial al rey y el Borbón se lo concedió. No sé yo si a lo mejor por eso Franco volvió a colocar a nosotros, luego a los Borbones, vete a saber. Claro, como El abuelo Alfonso XIII le regaló el cargo de comandante, pues nos colocó lo al nieto. Yo no sé. Por favor, si alguien encuentra una sola cosa que hiciera bien Alfonso XIII, que nos escriba. Absténgase. Zarzuela.
C
Eso sí, silencio. El índice vertical entre la boca y la nariz, el eco en la catedral, la brisa en la enredadera. Entremos en el sonido hasta el penúltimo matiz, hagámosle caso al gesto de la foto de la enfermera, y cuando el ruido vuelva a saturar la antena y una sirena rompa la noche inclemente, no encontraremos nada más pertinente que decirle a la Detente.
B
Silencio, o sea, para entendernos, y que no es un detalle menor. Había por aquel entonces una parte del ejército español que estaba en contra de esos ascensos por méritos de guerra. Que se utilizara este sistema, claro, estaba muy en contra.
A
Por eso la guerra de Marruecos dividió al ejército. Es que se produjo una división importante. Contado grosso modo. En España existían unos organismos oficiales que se llamaban Juntas de Defensa y que rechazaba esos ascensos arbitrarios a los oficiales que estaban en Marruecos. Porque no solo te encontrabas con mandos medios que acababan rápidamente en la punta de arriba del escalafón, por supuesto con mejor sueldo, pero sin experiencia, tomando decisiones precipitadas, buscando heroicidades para conseguir el siguiente ascenso. Las Juntas de Defensa defendían los ascensos por antigüedad, porque todos los militares que estaban destinados en la península quedaban en desventaja a la hora de promocionarse con respecto a los que estaban en la guerra del Rif. Aquí la machula Leonor, que consigue los ascensos por decreto, se despeine el moño. Los africanistas odiaban a estas Juntas de Defensa, pero también odiaban a España. Porque tras el desastre de anual, tras La masacre de 18.000 soldados españoles por la incompetencia de los altos mandos y sobre todo cuando se conocieron algunos detalles, solo algunos, del expediente Picasso, la sociedad española, la prensa, los políticos ya muy hartos después de 12 años de innecesaria guerra, tenían claro que el ejército español en Marruecos era una completa ruina. Estaba anticuado, era corrupto, no tenía estrategia. Como decíamos el otro día, no había nadie al volante. Pero bueno, ahí estaba Alfonso XIII, que le gustaban a él los ascensos por méritos de guerra. Y cuando dio el golpe de Estado con Primo de Rivera, suprimió las Juntas de Defensa. Se acabó el problema y los africanistas están contentos. Pero claro, llegó la República y Manuel Azaña, como ministro de la Guerra intentó modernizar y democratizar el ejército. ¿Qué hizo? Pues entre otras cosas, intentar que el ejército estuviera en manos de mandos con experiencia y profesionales. Anuló muchos ascensos arbitrarios. Y una cosa que parece muy suprimió la misa en los cuarteles. Qué loco este hombre.
B
El que quisiera ir a misa podía ir al sitio lógico de las misas, que son las iglesias. Pero también contra esto estaban los africanistas.
A
Totalmente. Sí, sí, sí. Dios, Dios. Los africanistas estaban con Dios. Los africanistas sólo eran unos pepinos. Era unos pepinos patrioteros que se pasaban la vida exaltando a España, la bandera y al tal Dios. Y lo de las misas no es un detalle menor, porque les sentó fatal. Digo yo que porque en el fondo eran unos holgazanes que no querían salir del cuartel para ir a las cosas dominicales que hacen en las misas. Querían que les dieran la galleta en la capillita del cuartel para no mover el culo. Y por cierto, para que se sepa, porque el dato está ahí, este país progresista y laico, ahí me parto con un gobierno progresista que me monto un poquito también, destina cada año 4,3 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado a mantener dentro del ejército a los curas castrenses. Sus sueldos, sus avíos, sus vestimentas, el vino, las galletas, las copitas. Seguramente les mantenemos hasta las novias. ¿Por qué un país sin religión oficial tiene que mantener a miembros de una secta dentro del ejército?
B
Buena pregunta.
A
¿Por qué? Pues porque todavía se mantienen los acuerdos en esta materia del Concordato de 1953 que se renovaron en el 79 y. Y que encima el PSOE consolidó con un Real Decreto en 1990 Virgilio Zapatero, si no recuerdo mal. Qué vergüenza, qué despilfarro. Y yo creo que qué insulto a la mayoría de la ciudadanía laica de este país. Eso sí, Margarita Robles se flipa con los curas castrenses. Encantan. Tengo que decir que esta es sólo una mínima partida que se lleva la secta católica de los presupuestos de todos los españoles y cuyo dato consiguió el diario La marea en 2021 Después de exigir, de acuerdo con la Ley de Transparencia que el Gobierno inform de la inmensa cantidad de millones que destinan a esta multinacional. Y solo se ha conseguido este dato, Solo este. No sueltan más prenda. 4,3 millones de euros para los curas del ejército que no dan palo al agua salvo para enterarse de todos los cotillos de los soldados cuando los confiesan y hacer las magias de los domingos en los cuarteles convirtiendo el vino en sangre.
B
Se van acumulando suficientes datos para entender que no fue casualidad ni mucho menos que los militares que dieron el golpe de Estado el 36 fueran africanistas y que entraran desde el sur.
A
Todo cuadra. Y además con la ayuda de los moros.
B
Esto es curioso, muy llamativo, claro, con.
A
La ayuda de los moros contra los que lucharon. Por eso digo que eran militares resentidos, insisto, unos pepinos sin ideología ni honor y por eso son muy peligrosos. La gente sin ideología es muy peligrosa. Empezaron a bueno, que dicen que no tiene idea, que dicen que. Bueno, los que dicen que yo no entiendo de política, ya sabemos de qué vas. Bueno, pues empezaron a preparar el golpe en el 32. Bueno, en el mismo 31 empezaron los civiles, aristócratas, marqueses, duques y banqueros. Pero en el 32 empezaron a organizarse, entraron con odio a dar el golpe de Estado. Jamás amaron España. Eran los enemigos de España que se declararon salvapatrias. Movidos solo por intereses personales se sublevaron y decidieron a cuántos españoles había que asesinar, a cuántos apresar y a cuántos acojonar para hacer España a su gusto y a su medida, o como dijo uno de aquellos, el asesino general Mola hay que sembrar el terror eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Eso no es ideología. Eso no es ideología. Y con la bandera por delante y la patria en la boca, los africanistas impusieron un régimen de espanto e instalaron la dictadura en España. Ellos fueron el resultado de la guerra de Marruecos. Y los españoles hemos sido, seguimos siendo sus víctimas. Por eso ha quedado en el sentimiento de los mejor informados un rechazo generalizado a ese ejército que no sirvió para la defensa del país, ni de las colonias, ni del protectorado, pero fue muy eficaz en la represión y en el asesinato de los compatriotas que no pensaban como ellos.
B
Como remate a todo, este sería el de la guerra de Marruecos, que yo vuelvo a insistir en recomendar. Empezó el lunes de la semana pasada y lo terminamos hoy. Es para entender un periodo de nuestra historia del que, insisto, la gran mayoría de gente, entre los cuales me pongo yo el primero dentro, no sabíamos lo que teníamos que saber. Entonces, al final ¿Quién ganó? Bueno, oficialmente ya sabemos que fue España. Pero ¿Qué ganó? Cuando uno gana es que gana algo, obtiene algo.
A
Tú vas a las enciclopedias y te encuentras qué ganador España. España no ganó nada, perdió mucho. Aún seguimos perdiendo. La oficialidad dice que España ganó porque se reconoció ya para siempre jamás la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, o sea, lo que ya estaba reconocido desde hacía cuatro siglos. Los rifeños nunca le reclamaron a España ni Ceuta ni Melilla. Se levantaron contra los españoles por la colonización de su territorio por la explotación de las minas, sin que nadie les hubiera preguntado. Abdelkrim, tras provocar el desastre de anual, podría haber asaltado Melilla. Llegó hasta las puertas de la ciudad con el ejército diezmado, desconcertado, pero dio media vuelta. Abdelkrim, que se había criado y estudiado en Melilla, trabajado con españoles y para españoles, fue en su momento pro español, pero era rifeño y por tanto se hizo anticolonialista. En este momento los españolistas aborregados están sufriendo un ictus. Si España no hubiera metido las narices en el Rif, nos habríamos librado de muchas, muchas desgracias. Y mira, voy a terminar con una anécdota. Estas familiares, no hablo de mí, pero sí esto, sí. Es que esta me la contó mi madre. La recojo también en mi novela Antonia, que es una novela, pero rigurosamente cierta. Y mi madre me contó que mi abuelo, que fue de la quinta del 14 de 1914, estuvo en el Rif en el batallón o en la compañía que mandaba el capitán Francisco Franco. Mi abuelo estuvo ahí y cuando este animal de bellota dio el golpe de estado, mi abuelo decí en Marruecos nos gritaba a bombazos con ellos que no quede ni un moro vivo. Y luego va el cabrón y se los trae aquí para su guardia. Mi abuela, me contó mi madre. Conclusión a todo este serial de la guerra del Rif, alentada por Alfonso XIII y escaparate de la cara más oscura del ejército español. Nada hay más alejado de la patria, del honor y del bien común que los franquistas y los borbones.
C
Todo el mundo habla sin parar. En realidad nada que contar. Tu jefe y tu mamá no te deja respirar.
B
A esto se le llama terminar por todo lo alto. Pero mañana más.
A
Está bien.
B
Conocer es indispensable. Está más que bien. Está más que bien. Un beso, Nieves.
A
Muchas gracias, Carlas. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: Nieves Concostrina
Podcast: Acontece que no es poco (SER Podcast)
Date: 16 de septiembre de 2025
Este episodio concluye la serie de Nieves Concostrina sobre la guerra de Marruecos, centrándose en la relación directa entre ese conflicto y el posterior golpe de estado de 1936 dirigido por los llamados “militares africanistas”. La autora conecta, en tono irónico y reflexivo, cómo el carajal marroquí sembró las semillas del franquismo y una España sumida en atraso y represión. Se exploran las miserias, ascensos meteóricos y resentimientos de aquellos oficiales, el papel de Alfonso XIII, la polarización militar, los curas castrenses y el coste monumental para la sociedad española.
[00:26–01:55]
“Las consecuencias de aquella innecesaria guerra de Marruecos las pagaron con sus vidas 25.000 soldados… y después la han seguido pagando la democracia, las libertades, el progreso, la cultura y cientos de miles de muertos a manos de aquellos militares africanistas resentidos que salieron de Marruecos para dar el golpe de 1936.” — Nieves [01:11]
[01:55–04:01]
“Ejemplo, el teniente Franquito, que de teniente 2º a general de brigada, todo esto a toda leche. Con un par. Bueno, con un par no, perdió uno.” — Nieves [02:41]
“El Borbón se lo concedió. No sé yo si por eso luego Franco volvió a colocar a los Borbones.” — Nieves [03:22]
[04:37–06:52]
“En España existían… Juntas de Defensa, que rechazaban esos ascensos arbitrarios… porque todos los de la península quedaban en desventaja.”
“Qué loco este hombre.” (Sobre Azaña) — Nieves [06:34]
[06:52–09:18]
“Los africanistas estaban con Dios… unos pepinos patrioteros que se pasaban la vida exaltando a España, la bandera y al tal Dios.” — [06:55]
“Este país progresista y laico… destina cada año 4,3 millones de euros… a mantener dentro del ejército a los curas castrenses.” — [07:21]
“¿Por qué un país sin religión oficial tiene que mantener a miembros de una secta dentro del ejército?” — [07:46]
“Y solo se ha conseguido este dato. Solo este. No sueltan más prenda.” — [08:26]
[09:18–11:12]
“Unos pepinos sin ideología ni honor, y por eso son muy peligrosos. La gente sin ideología es muy peligrosa.” — Nieves [09:38]
“Hay que sembrar el terror eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Eso no es ideología.” — Nieves, citando a Mola [10:28]
[11:12–12:50]
“España no ganó nada, perdió mucho. Aún seguimos perdiendo.” — [11:37] “Si España no hubiera metido las narices en el Rif, nos habríamos librado de muchas desgracias.” — [12:25]
[12:30–13:51]
“Mi abuelo estuvo ahí y cuando este animal de bellota dio el golpe de Estado, mi abuelo decía: 'en Marruecos nos gritaba a bombazos con ellos que no quede ni un moro vivo. Y luego va el cabrón y se los trae aquí para su guardia.'” — [13:18]
“Nada hay más alejado de la patria, del honor y del bien común que los franquistas y los borbones.” — [13:45]
Este episodio desmonta triunfalismos históricos y subraya, con humor ácido y rigor, la conexión fatal entre el colonialismo en Marruecos y la tragedia de la dictadura franquista. Las historias de ascenso injusto, complicidad monárquica, clericalismo y brutal represión militar son hiladas con anécdotas familiares y datos mordaces. El serial queda como una denuncia a la herencia del africanismo y el franquismo, y un llamado a conocer la historia más allá de los relatos oficiales.
Ideal para quienes buscan comprender cómo los episodios coloniales marcaron a fuego el destino de la España contemporánea.