
Loading summary
A
Ser podcast. Hola, nieves. Buenas tardes. ¿Qué tal?
B
Buenas tardes.
A
No me acompañas casi nunca en los coros.
B
Cantas también.
A
Cantas también. Cantas también. Oye, voy a hacer dos cosas antes de entrar en materia, si te parece. La primera. La primera, recordar a todos los oyentes, bueno, a todos no, básicamente, los que estén ahora mismo en Madrid, que si se dan prisa igual pueden llegar a la presentación del libro de Nieves. Acontece que no es poco, que empieza dentro unos minutos en la librería Méndez. Correr, correr. Igual alguien está por la calle ahora paseando, escuchando la radio. Ah, tía Nieve, Librería Méndez en Dentro de unos minutitos.
B
Y si no me hago un borre, me subo a una silla y hablo fuera.
A
Eso. Y segunda. Oye, Nieve, oye, ¿Y si nos regalamos un poquito de puente? Quiero decir, que podríamos viajar a la historia hoy y mañana, que está muy bien. Y después Ángel Castilla por unos días. Compras, compras.
B
No sólo lo compro, sino que te lo compro dos veces.
A
Ya está hecho. Al lío. Un puente festivo, por cierto, un puente festivo en el que la Constitución tiene mucho que ver.
B
Mucho, mucho, sí. Esta es una semana en la que se nos va a llenar la boca de Constitución todo el rato. Todo el rato. Es verdad que todos son para bienes y está bien que así sea. Yo soy la primera orgullosa de vivir en un país constitucional. Porque además la Constitución es el documento más importante de la nación dado para regular los derechos, libertades y deberes de la mayoría mayoría de los ciudadanos. Pero está tan absurdamente sacralizada que es que si a alguien se le ocurre oye, esto es muy antiguo, habría que cambiarlo. Esto de hace 40 años habría que adaptarlo al siglo XXI. Pues que vienen las tonterías y los tontos que te montan un 2-5 porque quieren hacer creer que tocar una coma o una palabra dinamita los cimientos de la nación. Así se explica que en 211 años los señores que han redactado a su medida las distintas constituciones no hayan tocado ninguno de los dos artículos que afectan a los Borbones. Acabáramos. A eso vamos, a la chicha. A la chicha nos referimos a la sucesión y a la inviolabilidad. Y sólo por esto la Constitución española de 1978 no afecta por igual a todos los ciudadanos. Solo por esto. Vamos a hacer un repaso ligero e irreverente. También lo aviso entre hoy y mañana por todas las constituciones. Y vamos a demostrar que decir Borbones constitucionales es un oxímoron más grande que el Palacio de las Cortes, tan usado por los Borbones para jurar y perjurar la única Constitución en 211 años, indiscutiblemente igualitaria, demócrata y equitativa para todos y cada uno de los ciudadanos de este país. La única ha sido la Constitución de 1931. La del 78, la que celebramos esta semana. No alcanzan igualdad a la del 31. Es más, nos hicieron trampas con la del 78. Nos hicieron trampas y eso ya está demostrado, dicho, contado y todo. Y eso de hacerle trampas al ciudadano con una constitución aprovechando que somos tontos y manejables, eso está muy feo.
A
Muy mal, muy mal. A ver, empecemos el repaso. Hemos tenido siete constituciones desde la PEPA, la de 1812, hasta hoy. Siete han sido.
B
Sí. Hay otra anterior que no cuenta, pero han sido. Sí. Es que no fue dada por representantes de nuestra nación, sino que vino de la mano de un rey invasor, de José I Bonaparte. Unos historiadores la llaman la Constitución de Bayona, otros lo llaman el Estatuto de Bayona. Que se aclaren ellos y que nos lo cuenten cuando estén de acuerdo. Oficialmente se llamó Acta Constitucional de España. Era una constitución reformadora, con toquecitos ilustrados y con todos los toquecitos machistas que les gustan a todos los reyes. Como por ejemplo ese artículo 2 en esa constitución o Estatuto de Bayona que la Corona de las Españas y de las Indias será hereditaria en nuestra descendencia directa de varón en varón por orden de primogenitura y con exclusión perpetua de las hembras.
A
Perpetua.
B
Perpetua. Esto era buena parte. Mira que a mí me cae mucho mejor que Fernando VII, pero si le pillo con esto de las hembras, le doy. Ya lo hemos comentado en alguna otra ocasión, pero a los académicos esto de las hembras les pone. En el diccionario se sigue diciendo varón, persona del sexo masculino, hembra, animal del sexo femenino y en su segunda acepción, mujer. Pero si buscamos macho, no pone hombre, ¿No? Si hembra es mujer, ¿Por qué macho no es hombre? Esta forma de referirse a las mujeres se mantuvo durante las siguientes cinco constituciones. Pero bueno, aquí dejamos esa Constitución o Estatuto de Bayona porque efectivamente no se promulgó ni en territorio nacional ni por representantes españoles.
A
Venga, pues vamos a la primera nuestra, la de 1812, que estaba efectivamente repleta de buenas intenciones, es verdad, pero tenía un fallo, casi un pecado original, que era dar casi todo el poder al principal enemigo de la propia Constitución, que era Fernando VII.
B
Sí, lo bloqueaba todo. Lo bloqueaba absolutamente todo. No ha habido. No ha habido que dicho desde ya, ni un solo Borbón en ninguna época conforme con la Constitución. Todos y todas han jurado la Constitución porque no han tenido otro remedio, porque se las ponían y tenían que jurarla. Y porque saben que se la pueden saltar en cualquier momento siguiendo su tradición. Se las han saltado todas. Hasta Juan Carlos I incluido. Del actual no se puede hablar. Pero todos los anteriores han cometido perjurio. Absolutamente todos. Esto te lo pilla un estadístico, te hace un cálculo de probabilidades y deduce que hay un 100% de posibilidades de que se la sigan saltando. No nos detenemos en el mastuerzo y en su juramento y su perjurio porque está archisabido. Hemos hablado muchas veces. Y menciono otra cosa, aunque también lo hemos comentado alguna vez. Recordar que ninguna otra Constitución anterior a la de Cádiz tenía una redacción tan subordinada a un rey absoluto y a un dios. ¿Cómo puedes poner los derechos de los ciudadanos en manos de un dictador y de un ser inexistente?
A
¿No parece un acierto, no?
B
Ni la Constitución estadounidense ni la polaca, que fue la otra vez que hablamos, me la comí yo a esta, pero fue la primera europea. La polaca, ni la francesa ni la sueca, que son las anteriores a la Pepa, dan tantas competencias a Dios. Y todas hacían un marcaje a las competencias del rey. Pero sólo la española metía en la Constitución hasta el Espíritu Santo y declaraba a Dios sumo legislador. Sumo legislador de la sociedad. A Fernando VII lo metieron a capón a sabiendas de que era un absolutista anticonstitucional. Igual que el propio Suárez nos metió a capón a Juan Carlos en la del 78. Y mañana vamos a escuchar de su propia boca de Suárez otra vez cómo ese señor con nombre de aeropuerto lo reconoce con todo su papo, tú cuando.
C
Me miras puedes ver dentro de mí lo que ni yo puedo entender. Yo te he conocido siempre, amigos para siempre, mi YouNo West y my friend a mis Percep Online.
A
No tengo ganas de escuchar mañana esto, pero bueno, a lo de hoy. Estos artículos que has comentado de la inviolabilidad del Borbón y de la sucesión de la Corona en la constitución de 1812 de la PEPA, ¿Cómo eran exactamente?
B
Voy directamente artículo 168 la persona del Rey es sagrada e inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Y punto. Aquí acababa. Y luego artículos ciento setenta y cuatro, ciento setenta y cinco y ciento setenta y seis que resumo la sucesión seguirá un orden de primogenitura y se prefieren los varones a las hembras. No se aceptaban bastardos. Y punto. También aquí. Y respecto a las celebraciones, conviene ser fieles a la verdad cuando se organizan saraos para mayor gloria de las autoridades. Porque cuando Juan Carlos de Borbón fue en teoría, a celebrar el Bicentenario de la Pepa Cádiz en el año 2012, yo solo vi un acto disfrazado de hipócrita solemnidad y de falta de respeto a la memoria democrática por parte del Borbón. Y ojo con la aquiescencia de los 300 representantes de los tres poderes del Estado que estaban allí. Ni uno solo de los intervinientes, ni del PSOE, ni del PP, ni presidentes del Congreso, del Senado, de Tribunales, de la Junta de Andalucía, del Gobierno. Nadie mencionó al destructor de la Constitución que estaban celebrando ni a lo que supuso el golpe de estado de Fernando VII, el Borbón. Como si no hubiera ocurr. Lo que no se menciona no existe. Y así tapan la memoria y así se tapa la verdad. Es más, su descendiente Juan Carlos, que debería haber pedido perdón al menos solo por una frasecita, pido perdón por lo que hizo mi antepasado y mostrar un poquito de vergüenza, se permitió decir una sarta de chorradas que le escribieron en Zarzuela, como que en la Pepa había que encontrar la inspiración para superar los momentos difíciles que atraviesa el país. Esto es textual. La profesional estaba al lado con una sonrisa congelada. Inmediatamente después de esta conmemoración, dos semanas después exactamente, y en plena crisis del país mencionada por él mismo Juan Carlos, agarró a su amante Corina, se fue a cazar elefantes y se dejó una millonada mientras se reía de la Pepa, de los españoles y de la Constitución que juró y se saltó sabiendo que era inviolable.
A
No está mal, oye. Y a ver, sigamos con estos artículos. ¿En la siguiente constitución, que fue la de 1837, Nieves, se mantuvo en los mismos términos el tema de la inviolabilidad y lo de la sucesión, no?
B
Todo, todo, inviolables. Totales, totales. Pero se añadió una frase kafkiana en la de 1837, artículo 44 la persona del Rey es sagrada e inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Punto. Son responsables los ministros.
A
No puede ser.
B
Sí, sí, sí. Y esto se mantuvo mucho más. Esto de los ministros no estaba antes. Sí, sí, está bien. Si el rey se equivoca, la culpa es de estis. Esta es la Constitución que tuvo que jurar la regente, la viuda del masturzo, Cristina de Borbón y lo hizo con tal descaro que rizó el rizo y juró guardar y hacer guardar la Constitución a la vez que ya estaba perjurando, o sea, juramento y perjurio en el mismo acto porque decía el artículo 48 el rey, reina gobernadora en este caso, porque ya estaba jurando en nombre de su hija, necesita estar autorizado por una ley especial para contraer matrimonio. Esto se mantiene todavía en la Constitución. María Cristina de Borbón ya se había casado a escondidas sin el permiso de las Cortes y si no he contado mal, ya tenía tres hijos ilegítimos a efectos oficiales. Jura y perjura a la vez. Respecto a La sucesión, artículo 51 de la 3 del 37 se reproducía lo del orden de primogenitura, prefiriendo siempre la línea anterior a las posteriores y el varón antes que la hembra. Esta misma Constitución la juró Isabel II a los 13 años y aunque era muy pequeña y no tuvo tiempo de cometer perjurio en esta sí perjuró con la siguiente, con la de 1840.
A
A ver, que llevamos tres de tres. Tres jefes de Estado Borbones y tres constituciones que se han saltado. ¿Qué es lo que hizo Isabel II entonces?
B
Pues Isabel II se la saltó de todas las maneras y en todas las posturas y al igual que su madre, fue expulsada de España. La Constitución de 1845 fue la más conservadora y de hecho fue una reforma de la de 1837 la reformaron a peor para el ciudadano, a mejor para el trono, para esa alianza del trono y el altar, se suprimió en aquella la soberanía de la nación. Fuera. Se encajó un artículo, el 11, que obligaba al Estado a sufragar el culto de la empresa católica y a mantener toda su nómina. Y aquí seguimos los ateos manteniendo a curas y monjar. 178 años después, otro artículo chistoso, el 18. Los hijos del rey y del heredero inmediato de la Corona son senadores a la edad de 25 años. Así porque sí. Hala, otro sueldo más, el del senador. Isabel II estaba obligada por la Constitución a tener hijos legítimos y ni uno lo fue. Ya lo hemos contado. Puede resultar anecdótico, pero también perjuró en esto. Y por cierto, durante la vigencia de esta Constitución se investigó en las Cortes a la Borbona Cristina fue condenada in absentia por tráfico de influencias, por, abro comillas, la repugnante participación e intervención en distintas empresas económicas y por su matrimonio regular prohibido por la Constitución de 1837. Así que, como bien dices, tres de tres. Tres constituciones, tres borbones, tres perjuros. Mañana otros tres borbones y otros tres perjuros.
A
Pues ya estoy deseando ver, no, escuchar el segundo capítulo de Mañana, Nieves. Esto es como las series de televisión. Duro viene, duro viene duro. Pues venga, mañana más. Un beso. Adiós, Nieves.
B
Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Láser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Episode: Acontece que no es poco | El gran oxímoron: los borbones constitucionales (1)
Date: December 4, 2023
Host: Nieves Concostrina (B), with co-host/interviewer (A)
Podcast: SER Podcast
In this sharply irreverent first part of a two-episode miniseries, Nieves Concostrina examines the Spanish Bourbon monarchy's relationship—often fractious and hypocritical—with the country’s various constitutions from 1812 onward. With her signature directness and wit, Concostrina lays out how the institution of the monarchy, particularly the Bourbons, has repeatedly undermined, bent, or simply ignored constitutional mandates, especially when it comes to matters of succession and royal inviolability. She posits that calling the Bourbons “constitutional monarchs” is the grandest of oxymorons.
Constitutional Fetishism:
Nieves criticizes how the Spanish Constitution is revered almost to the point of untouchability, especially the 1978 document. She notes that any attempt at updating it meets irrational backlash, despite its age.
Trampas en la Constitución del 78:
Concostrina claims that the 1978 constitution included deliberate “tricks” that preserve privileges for the Bourbons, particularly regarding inviolability and succession, ensuring not all citizens are equals before the law.
El Término Oxímoron:
Concostrina afirma que hablar de “Borbones constitucionales” es un oxímoron tan grande como el Palacio de las Cortes, ya que, en la práctica, los Borbones solo han jurado constituciones porque no les quedaba otra, y luego las han ignorado.
La Constitución de Bayona:
Se menciona la constitución impuesta por José Bonaparte antes de la célebre “Pepa” de 1812. Incluía artículos abiertamente machistas y discriminatorios, favoreciendo la descendencia masculina de forma absoluta.
Poder para el Enemigo:
La Constitución de 1812 otorgó casi todo el poder a Fernando VII, principal enemigo del constitucionalismo, permitiendo que bloqueara todo lo que quisiera.
Religión y dictadura:
La Pepa incluía enormes atribuciones a Dios y al Rey, a diferencia de las constituciones estadounidenses, polaca, francesa y sueca. Aquí se declaraba incluso a Dios “sumo legislador”.
Suárez y la Constitución de 1978:
Concostrina propone que Adolfo Suárez metió con "todo el papo" a Juan Carlos I en la constitución, comparando este hecho con la imposición de Fernando VII.
Pepa 1812 y Bicentenario:
Artículos 168, 174, 175 y 176 de la Pepa declaraban la sagrada inviolabilidad del rey y la preferencia sucesoria de varones sobre hembras. Esto se mantendría casi invariable por más de un siglo.
Celebración “hipócrita” del Bicentenario:
Concostrina denuncia la celebración en Cádiz en 2012, donde nadie mencionó a Fernando VII, el destructor de la Pepa, ni la hipocresía de Juan Carlos I, quien días después de la conmemoración se marchó a cazar elefantes mientras el país sufría una crisis.
Inviolabilidad + Ministros Responsables:
Se añade una cláusula kafkiana: el Rey es inviolable, pero ahora son responsables los ministros.
Perjurio simultáneo:
María Cristina de Borbón jura la constitución a la vez que la contraviene (al estar casada en secreto y tener hijos ilegítimos sin permiso legal, como exigía la carta magna).
Nueva vuelta de tuerca:
La constitución se reforma para ser más conservadora, a favor del trono y la iglesia (“trono y altar”). Se suprime la soberanía nacional y se obliga al Estado a sufragar la iglesia católica, algo que Nieves subraya con mordacidad sigue vigente 178 años después.
Perjurios borbónicos:
Isabel II nunca tuvo hijos legítimos, otro ejemplo de perjurio. Además, Cristina de Borbón sería condenada in absentia por tráfico de influencias y por casamiento regular prohibido.
Nieves Concostrina desmenuza con destreza y humor cómo todos los Borbones han sido sistemáticamente infieles al constitucionalismo, mientras las leyes supremas perpetuaban privilegios reales. Esta primera parte deja claro que no hay monarquía constitucional real en España sin trampa ni cartón, y promete más ejemplos en la continuación. A través de datos, detalles curiosos y mucha ironía, Concostrina perfila una historia de trampas borbónicas y constitucionales que sigue vigente, invitando al oyente a cuestionar la verdadera naturaleza de la monarquía española.