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A
Ser podcast. La ventana con carlas proncino. En La ventana Acontece, que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Yo ya sé que a Nieves estas cosas da mucha vergüenza, pero a mí me gusta presumir de amigas que triunfan y lo voy a hacer una vez más. Nieves, buenas tardes.
A
Hola, Hola, buenas tardes. ¿Qué ha pasado?
B
No ha pasado nada. No ha pasado. ¿Te acuerdas que el otro día comentamos lo de enviar un saludo a los oyentes de Tenerife que estuvieron contigo en la presentación, el festival que hubo que repetir el pasa y tal, fenómeno con costrina y tal? Bueno, que sepas que tú tienes detractores, pero tienes muchos admiradores. Y en la lista de admiradores que sepas que cuentas con una familia muy popular en este país, que es la familia Arguiñano. Esto es de hoy a las 2 menos cuarto de la tarde en Antena 3.
C
Es una fruta de la familia de la pera, súper, súper dura, huele muy bien. Y ahora es la temporada y siempre la comemos en dulce de membrillo. Pero antes de dulce de membrillo fue una fruta. Me acuerdo de la conc. Que lo digo mucho y suele decir mucho igual. La calle Menéndez Pelayo, antes de ser una calle fue un señor. Bueno, dejarnos hacer esto.
B
Sí, muy gracioso, Nieves es graciosa, muy graciosa. Ahí tienes a la familia Arguiñano rendida a tus encantos. Me parto.
A
Bueno, gracias, gracias por ponérmelo.
B
Lo ha visto Dani Garrido, el director de Carrusel. Mira, mira qué han dicho los Arguiñanos y nos hacía ilusión compartirlo contigo y con los oyentes de La vergüenza. Ya está, se acaba el episodio y la vergüenza. Hala, ya está dicho. Venga. Hoy este acontece, que no es poco, podríamos comenzarlo como si fuera el título de una novela, Historia de una estatua, o como el inicio de un cuento, Érase una vez una escultura. Yo creo que valdrían las dos fórmulas, porque efectivamente hoy vamos a viajar a Ampurias, a la Costa Brava, donde tal día como hoy de 1909, apareció algo aparentemente poca cosa, aparentemente modesto, pero que luego ha tenido una enorme repercusión y además creo que se lo merece.
A
Es un asunto muy importante. Aunque empiezo diciendo que el acontecido de hoy, a lo mejor así puede parecer un poco chorra. De entrada puede sonar asoso decir que el 25 de octubre de 1909 apareció en el yacimiento arqueológico de Ampurias, en Girona, un trozo de estatua romana o griega, no se sabía. Muy, muy chula, cierto, pero bueno, una estatua rota, como decía Gila. ¿Qué tal Grecia dice, pues bien, pero está todo roto? Esto puede, así dicho, saber a poco. El hallazgo de aquel busto en piedra que ya se adivinaba de un tipo imponente, aunque estuviera a medias, significaba mucho y tiene mucho que contar, además de todo lo que atañe más allá de la arqueología. Cuando diez días después apareció el cuerpo que faltaba para completar la estatua, con sus brazos, sus piernas y cubierto con un manto, se confirmó que efectivamente este tipo medía 2 metros 20 y era un pedazo de dios. Asclepio para unos, Esculapio para otros. Bueno, por ahora nos da igual. Bueno, por ahora. Y luego también cualquiera que haya pasado de turista por Girona supongo que no ha dejado de ver el yacimiento de Ampurias porque es algo absolutamente impresionante. Impresionante. Ahí puedes decir eso de 25 siglos nos contemplan. Pero sobre todo el señor Asclepio lleva más de un siglo contemplando turistas en plan estrella mediática arqueológica, porque es la única escultura griega original hallada en la península y esto es un lujazo. Impresionante. Si la conservamos es porque las cosas se hicieron muy bien, si no, el amigo Asclepio estaría viendo pasar turistas desde su pedestal del Louvre en París o desde el Británico de Londres.
B
A ver, veamos primero cómo fue que se halló y se conservó este señor que decías y luego ya vemos cómo se llamaba en realidad.
A
Sí, eso no sé si lo vamos a averiguar nosotros. A mí me gusta más que se llame Asclepio que Esculapio, pero los especialistas en clásica son los que tienen que decir quién es. Las excavaciones de Ampurias tienen un contexto, por eso decía que menos mal que se hizo bien a finales del siglo XIX y principios del XX en España. Eso de excavar en lugares donde se suponía que había restos antiguos lo hacían sobre todo los aficionados, pero la mayoría no lo hacían por interés científico, sino para vender las cosas a coleccionistas. Por eso hay tantas obras, no sólo procedentes de la península ibérica, también de Grecia, de Roma, de infinidad de yacimientos que exhiben los grandes museos de Alemania, de Francia y de Reino Unido. Porque los que encontraban a lo que encontraban los aficionados lo vendían. Cuando en 1908 la Junta de Museos de Barcelona quiso crear un nuevo museo dedicado a la antigua colonia griega de Ampurias, Emporion, Emporion significa mercado, ciudad comercial importante. Como no tenía suficientes fondos ese museo que querían crear, suficiente obra para exhibir, hubo quien propuso comprar en el mercado de antigüedades restos que se hubieran extraído de Ampurias. Pero claro, eso tenía muchos riesgos porque podían colarte falsificaciones o cosas que te dijeran que eran de Ampurias y fueran, yo que sé, de Tarraco.
B
Pero ¿Y por qué no excavaban directamente en Ampurias y conseguían ellos mismos los fondos? Digo.
A
Sí, porque entonces es que no era costumbre organizar excavaciones. No era mucha costumbre. No tenían mucha costumbre. Y porque los terrenos eran privados. Por eso un arquitecto interesado en el urbanismo griego, en el arte, como Miquel del Pozo, que es un arquitecto pero interesado en el arte, pues este arquitecto es el que da la idea y compremos los terrenos, excavemos nosotros las piezas que encontremos no salen al mercado y además podemos sacar a la luz, más a la luz, la colonia griega que tenemos aquí. Quizás gracias a ese arquitecto, a Josep Puig, se salvó el yacimiento de Ampurias. Y Ampurias es la colonia griega mediterránea más occidental que se conserva. Era y es importantísima. Empezaron a excavar y el premio gordo salió aquel 25 de octubre. En el fondo de una cisterna, un depósito para almacenar agua, al lado de un templo aparece el busto de un tipo pelazo, Pelazo, barba, rizados, pecho al aire, emocionados. Ahí siguieron buscando. Y en otro templo, un poco más allá, unos días después, aparece la parte de abajo de la estatua que encaja perfectamente con el busto.
B
Cómo debe ser ese momento de descubrir algo así.
A
Eso tiene que ser.
B
Bueno, da igual que sean Ampurias, el antiguo Egipto, donde sea eso.
A
Te tienen que temblar las piernas. Aparecieron los brazos también. Es que eso era clarísimamente un dios. Y la postura que tenía era como si sujetara un bastón, pero el bastón no estaba. También apareció suelta por ahí una serpiente enroscada, también medio rota, y dijeron a ver si va a ser esta la serpiente de Asclepio que siempre lleva enroscada en el báculo. Y este tipo con esa barba, ese pelo, ese manto y un bastón con serpiente. Este es el señor Asclepio o Esculapio, que es lo mismo, pero no es igual, mucho más auténtico. Asclepio. ¿Dónde va a parar?
D
¿Way from you sex a thing Sex a thing You I believe in miracles Since you came along you sex a thing? ¿Where did you come from, baby?
B
De todas formas, Nieves, aclaremos ya son casi lo mismo. Porque Asclepio es el mismo dios griego al que los romanos llamaron Esculapio, que es el dios de la medicina, por cierto.
A
Claro, pero es que los romanos son unos coplotas. Les copiaron casi todos los dioses a los griegos con las mismas funciones. Les cambiaron los nombres para disimular el plagio. Zeus pasó a ser Júpiter, Poseidón, Neptuno, Afrodita, Venus, Atenea, Minerva, Heracles, Hércules, Dioniso, Baco, Asclepio, Esculapio. Y así todo. ¿Qué han hecho los romanos por nosotros? Copiar a los griegos. Cuando se pusieron a excavar en Ampurias y sacaron a este pedazo de dios partido en dos, lo primero que dedujeron es que era Esculapio el romano. Porque en Ampurias estuvieron los griegos, pero luego llegaron los romanos y se plantaron encima. Pero no es una cultura romana. La de Ampurias es la única escultura griega original encontrada en la península ibérica. A decir de los que saben, procede de un santuario griego. Está hecha con piedras de canteras griegas. Luego es Asclepio, aunque algunos estudiosos no estén convencidos y se le siga llamando la mayor parte de las veces el Esculapio de ampurias. En aquel 1909 a todo el mundo le daba igual si era griego o romano, si se llamaba Asclepio o Esculapio.
B
Asclulapio. Ya está.
A
Pero es que esa escultura se convirtió en un fenómeno de masas. Todo el mundo quería tener una réplica de Asclepio. El Instituto de Estudios Catalanes encargó una copia. La Real Academia de Medicina encargó otra. Los ricachones quisieron tener también la suya para ponerla en el jardín. En vez de un gnomo querían tener Asclepio. Aquello fue la Asclepiomanía. Fue más que un simple descubrimiento arqueológico. Se desató una fiebre por el arte clásico. Y además es que encima Grecia estaba de moda. Toda Europa miraba a Grecia.
B
Bueno, porque acababan de recuperarse los Juegos Olímpicos, los primeros de la era moderna.
A
Exactamente muy poquitos años antes. Fue en 1896. Fue cuando renacieron los Juegos Olímpicos. Todo lo que sonará a griego, a Grecia, a Atenas, en el resto de Europa result Resultaba fascinante. Durante todo el siglo anterior, el XIX, Grecia estuvo pegándose por su independencia contra los turcos. Había una visión muy romántica de esa guerra. Muchos veían a esos pobres griegos, a esos orgullosos herederos de una cultura milenaria, pegándose contra el poderoso Imperio Otomano. Encima, bueno, los griegos cristianos ortodoxos, los otomanos musulmanes, algunos romantizaron tanto esa guerra que se pasaron un poquito de listo, porque aquello no era ninguna broma. Lord Byron, por ejemplo, todo un señoritingo inglés, varón, como no podía volver a Inglaterra por su bisexualidad, porque lo detendrían y se lo cepillarían, se lo cepillarían matándolo, se fue a luchar por la independencia de Grecia. Y después sí pudo volver a Inglaterra, pero con los pies por delante, porque murió en su lucha romana. Más que morir, lo mataron. Los médicos le hicieron una sangría. Pero bueno. Y en mitad de toda esta fascinación griega, aparece Asclepio, la estrella de la impresionante colonia griega de Ampurias. Y encima, el dios que había aparecido era el dios de la medicina. No era un dios que le pudiera caer mal a nadie. No era el dios de la guerra. No era Poseidón que te monta una borrasca y se levantaba atravesado, ni al cursi de Apolo. Tampoco era el dios de la salud. Por eso se hizo tan popular. Es una pena que no le hayan podido colocar el báculo y la serpiente enrollada.
B
Habría que contar por qué llevaban siempre un bastón con la serpiente enrollada.
A
Sí, sí. Porque la serpiente simbolizaba la idea de rejuvenecimiento. Como muda la piel periódicamente, renace y su veneno te mata, pero también sirve como antídoto y te salva. Pero el cuento del dios Asclepio tiene además más recorrido, porque se supone que su hija se llamaba Higea o Higía, según el cuentito mitológico. La chiquilla se encargaba de preparar los remedios curativos. Era la boticaria, la farmacéutica. Claro. Y a Higía también se la representa con una serpiente que está vertiendo su veneno en una copa. Así que si juntamos la serpiente enrollada en el báculo del dios de la medicina y la serpiente que usaba Higía para preparar sus remedios. Puede que la serpiente sea el bicho más representado del mundo porque forma parte de un logotipo muy extendido. Allá donde haya una farmacia, habrá una serpiente. Las farmacias tienen como símbolo una serpiente enroscada en una copa. Así que, otra vez, ¿Qué han hecho los griegos por nosotros? Diseñarnos el logo de las farmacias. Y ya me meto en terreno de Isaías. Higia, o Higea, la hija de Asclepio, era una chica muy limpia. De ahí viene la palabra higiene.
B
Cuando has dicho que la serpiente era el bicho más representado del mundo, pensaba que te ibas a ir hasta el paraíso. Pero bueno, eso. Claro, esa sería otra historia. También relacionada con la medicina, con la salud, pero con la salud mental en este caso. Bueno, Nieves, oye, que Un beso muy grande, de verdad.
A
Otro para ti.
B
Mañana más. Venga, hasta luego.
A
Y gracias por el regalito.
B
Gracias a los arguiñanos.
D
Find myself in the room Feel the fever of my dream Falling forward through the floor I'm knocking on the devil's door, yeah. In the dawn I wake up to find her gone and know says only after dark.
A
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Episode: Acontece que no es poco | El hallazgo de Asclepio, la estrella mediática de Ampurias
Host: Nieves Concostrina (with co-host/anchor)
Date: October 25, 2023
Theme:
Exploring the fascinating discovery of the Asclepio statue at Ampurias—its historical context, the “Asclepiomanía” that followed, and its enduring cultural impact as the only original Greek statue found so far in the Iberian Peninsula.
This episode centers on the serendipitous and momentous 1909 discovery of a classical statue—identified as Asclepio or Esculapio—in the archeological site of Ampurias, Girona. With her hallmark wit and clarity, Nieves Concostrina unpacks not just the circumstances of the find, but how it became a mass phenomenon, ignited a craze for Greek culture, and even influences pharmacy logos today.
“Es un asunto muy importante. Aunque empiezo diciendo que el acontecido de hoy, a lo mejor así puede parecer un poco chorra.”
“Eso de excavar en lugares donde se suponía que había restos antiguos lo hacían sobre todo los aficionados, pero la mayoría no lo hacían por interés científico, sino para vender las cosas a coleccionistas.”
“¿Qué han hecho los romanos por nosotros? Copiar a los griegos.”
“Aquello fue la Asclepiomanía. Fue más que un simple descubrimiento arqueológico. Se desató una fiebre por el arte clásico.”
“Las farmacias tienen como símbolo una serpiente enroscada en una copa. Así que, otra vez, ¿qué han hecho los griegos por nosotros? Diseñarnos el logo de las farmacias.”
On the Importance of Conservation
“Si la conservamos es porque las cosas se hicieron muy bien, si no, el amigo Asclepio estaría viendo pasar turistas desde su pedestal del Louvre…”
– Nieves, [03:58]
On Greek and Roman gods
“¿Qué han hecho los romanos por nosotros? Copiar a los griegos.”
– Nieves, [09:19]
On the Symbolism of the Serpent and Modern Medicine
“Diseñarnos el logo de las farmacias.”
– Nieves, [13:58]
Nieves maintains her typical blend of historical insight, irony, and humor. She freely lampoons both ancient and modern customs, turns myth into vivid storytelling, and finds connections between the distant past and our everyday lives.
This lively episode investigates how a “trozo de estatua romana o griega” became a media star, archaeological prize, and cultural icon. Nieves Concostrina not only narrates the adventure of discovery but contextualizes it within broader trends of heritage conservation, national pride, and the continuous relevance of ancient symbols—right down to the logos of today’s pharmacies.