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A
La sociedad española de radiodifusión presenta ser aquí va la radio podcast siempre.
B
Hoy querría recordar cómo define el diccionario lo que es una adicción. Dice 2 dependencia de actividades o sustancias nocivas para la salud o para el equilibrio psíquico. Y claro, dicho esto, todos pensamos en la adicción a las drogas, al alcohol, que también es una droga, la adicción al juego, al sexo, la adicción al móvil. Pero ¿Puede existir, yo que sé, la adicción a los Borbones, por ejemplo? La respuesta es sí. La respuesta es sí. Pero cuidado, porque no está formulada en vano. Esta sería la segunda acepción de lo que significa ser adicto o adicta. Dice, abro comillas, afición extrema a alguien o a algo. Así que saludamos a la aficionada mayor de esta dinastía, Nieves con costrina. Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes. Oye, soy adicta. Sí, sí, los adoro, Los adoro. Con todo el material que es adicta.
B
Y recogedora de miguitas también.
A
Recogedora de miguitas. Por eso es que siempre me porque si no se me va alargando mucho en el tiempo. Siempre me refiero a los últimos Borbones como la estirpe boomerang. Porque por muy lejos que los lances, siempre vuelven. No porque los españoles quieran o pidan que vuelvan, sino porque alguien se ocupa de imponer su vuelta. A veces vuelven vivos por decisión de un dictador para seguir haciendo de las suyas, como fue el caso del negociante Juan de Borbón y de su hijo, el inviolable delincuente rey Juan Carlos. Y otras veces vuelven muertos porque se los traen sus parientes.
B
Sí, de esto me acuerdo.
A
De una manera o de otra nos siguen saliendo muy caros dada la nula productividad. Porque es que me contarás. A veces porque salen caros, porque a veces usan la patria para enriquecerse y otras porque usan los presupuestos para pagar las exhumaciones, los traslados y las parafernalias fúnebres de sus parientes. En ocasiones lo hacen disimuladamente porque no está el horno para bollos. Y en otras ocasiones lo hacen de la forma más ostentosa posible, como para gritar muy alto eso de Hemos vuelto. Que se entere todo el mundo. Y hoy propongo un repaso a los Borbones de primera línea que murieron en el extranjero porque fueron expulsados de España por corruptos y a los que les hemos pagado sin que nos consultaran el viaje de regreso.
B
Vale. ¿A cuántos Borbones afecta este repaso? ¿A cuánto nos hemos traído hoy, Nieves?
A
Diez.
B
Diez.
A
Son diez Borbones, pero seguro que se me escapa alguno. Y me refiero solo a Borbones de primera línea, es decir, reyes e hijos de reyes. Porque si ya hablamos de nueras, yernos, primos y sobrinos, pues aquí nos explota la cabeza y el bolsillo. No tengo pruebas ni datos de lo que nos ha costado a los españoles traer de vuelta diez Borbones corruptos. Porque la casa de su Majestad el rey es opaca y oscura. Y los distintos gobiernos, todos se ocupan de proteger esa falta de transparencia. Se creen que por informarnos una vez al año del precario sueldo que se destina a los habitantes de Borbonia, pues ya nos creemos que la cosa se quedaría. Claro. ¿Sí, pero es que eso nos dicen, no? Si son muy baratitos. Si solo se lleva 10 millones de euros, pero luego todo lo de fuera, los extras, también se los pagamos. Con lo cual es un pastón y coste. Fíjate que no hay cosa que más me gustaría que comerme mis palabras y que me toma bocachanclas. Estos son al detalle los costes de las 10 repatriaciones y de dónde ha salido el dinero. Y sobre todo, de todas las exhumaciones realizadas en los 40 últimos años.
C
El precio de volver y volver, volver.
A
A tus brazos otra vez. Llegaré hasta donde estés.
C
Yo sé perder, yo sé perder.
B
Quiero volver, volver, volver A ver ¿Por qué Borbón? Empezamos porque hace unas semanas hablaste del discreto retorno de los restos de Isabel II, que no sé si fue la primera en la lista.
A
No, la primera fue su madre, la que inauguró el periodo más corrupto de la historia de España. María Cristina de Borbón, la viuda del mastuerzo, para entendernos, Fernando VII. Esta mujer murió en 1878 en su mansión de superlujo del norte de Francia, en una ciudad que se llama Le Havre. Está en la desembocadura del río Sena, Canal de la Mancha, para situarnos. Bueno, una zona que se puso de moda entre la altísima burguesía. Y por supuesto, con la pasta que tenían fuera y que siguen teniendo, se fue a vivir allí. Allí mismo había muerto cinco años antes su segundo marido y compañero de corruptelas, Fernando Muñoz, el estanquero de Tarancón. María Cristina de Borbón y este segundo marido tenían previsto enterrarse juntos en la ermita de Riánsares, porque como los dos habían sido expulsados de España, lo último que imaginaba ella es que la fueran a llevar al Escorial. Ella se iba a enterrar con su marido y para eso se habían construido dos magníficos sepulcros en Tarancón. María Cristina envió el cadáver de su marido a Tarancón para que allí la esperara, pero cuando le tocó cascar a ella, el habitante de Borbonia en aquel momento, Alfonso XII, dijo de eso nada. Mi abuela va a donde tiene que ir, a la cripta real del Escorial, enfrente del mastuerzo Borbón, su primer marido, no con el hijo del estanquero de Tarancón. Así que en Tarancón se quedó la tumba de María Cristina preparada. Allí sigue, allí está y allí sigue plantado, solico como un mojón. Pues Fernando Muñoz los restos de María Cristina se trasladaron al Escorial cuatro meses después y hay una pormenorizada descripción de la llegada en la Gaceta de Madrid, que era como se llamaba entonces el BOE, el Boletín Oficial del Estado. Lo que costó la repatriación de los restos desde el norte de Francia. Y todo el pollo fúnebre para atraer a una delincuente que había sido expulsada por las Cortes se pagó con fondos del mismo Estado al que estuvo robando el reinante. Alfonso XII se abstuvo de implicarse en aquel entierro.
C
Y volver, volver.
B
Parece que se cachonde, o sea, para entendernos, Alfonso XIII, ya lo contamos en su día, evitó toda implicación y se negó a asistir al entierro de su abuela, de Isabel II.
A
Totalmente.
B
Pero nos cuentas. Resulta que Alfonso XII hizo lo mismo con su abuela María Cristina.
A
Claro, es que hacen todos exactamente lo mismo y ya, acuérdate. Pero volverá a ocurrir porque huyen del prestigio corrupto de sus antepasados y evitan salir en las fotos que se le relacione con el Borbón anterior para que nos creamos que el actual es el guay, que se repite más que el ajo. Pero aunque ningún miembro de la familia real fuera a la entrega de los restos de María Cristina en El Escorial, aquello salió carísimo. Hubo que movilizar a tropecientos duques, marqueses, grandes de España, obispos, cardenal de Toledo, compañías de alabarderos de Monteros, de Espinosa, coche fúnebre al notario mayor del reino, lo que sería ahora el ministro de Justicia. Lo más sencillito que organizaban ya salía muy, muy caro. Tras María Cristina, después de esta ya la tenemos en El Escorial. El segundo Borbón corrupto en volver fue su yerno, el consorte Francisco de Asís, que murió en 1902 en París y también llegó al Escorial a gastos pagados. La tercera, Isabel II, que ya está contado. Y llegamos a la chicha. Y la chicha es cuando el convicto Juan Carlos I decide montar una performance circense con el regreso de Alfonso XIII y para luego, tiempo después, continuar restregándonos uno a uno el regreso de sus tíos muertos en el extranjero y el de su propio hermano, al que se cargó él mismo de un tiro. Pero el espectáculo gordo fue con Alfonso XIII en 1980, en la guay transición 1980. Su exhumación en Roma de la de Alfonso XIII, su traslado con honores, su llegada a Cartagena en barco porque Juan Carlos quiso que entrara por el mismo puerto del que había salido expulsado, su traslado a Madrid, la que montaron en El Escorial, Bueno, la macrogranja de Borbones, autoridades, ministros, diplomáticos, obispos. Querría saber yo cuánto nos costó aquello, traer de vuelta a un playboy expulsado. El despliegue en los medios de comunicación fue no sólo una vergüenza, porque fueron todos unos cortesanos, sino que además fue un insulto a los ciudadanos por no dar contexto a lo que sign. Todo aquello.
B
Lo que pasa es que el mensaje estaba claro, era una forma de reafirmar, de subrayar el regreso de los Borbones a la Jefatura del Estado. Bueno, y había que hacerlo con ruido, qué es lo que hicieron.
A
Lo hizo con el mayor ruido posible, pero ya, insisto, con la prensa al servicio. Era el regreso de la corrupción. Era como gritar a los cuatro Hemos vuelto, idiotas, que no aprendéis, estamos aquí otra vez. Era tal el ansia por hacer ostentación de aquel regreso y era tanto el empeño de que todo el mundo se diera por enterado, que Juan Carlos se empecinó por su perendenguis ahí en que Alfonso XIII no fuera al podridero. Tenía que ir directamente, directo al sarcófago del Panteón Real, el de la cripta, que hemos visto todos los turistas, que es muy pequeño, porque ahí sólo meten a la fauna y flora borbónica, pero cuando están en los huesos, porque hay que colocarlos. Los técnicos de Patrimonio Nacional le decían a Juan Carlos que eso no podía ser porque Alfonso XIII había sido embalsamado en su momento. Estaba entero, claro, pero entero entero, muy entero, que ahí no entraba. Pero Juan Carlos quería que a partir de aquel día de 1980 todo el mundo que pasara por la cripta real viera el sarcófago de Alfonso XIII. Y si lo metían al pudridero no sería patente su regreso hasta pasados por lo menos 20 o 30 años. Y esto lo tengo confirmado por una fuente de Patrimonio Nacional que además estuvo presente en la operación. Doblar en cuatro al rey, porque eso es lo que hubo que hacer, meter a Alfonso XIII doblado y a empujones en el sarcófago de la cripta.
C
Je ne veux pas travailler, je ne veux pas déjeuner, Je veux seulement oublier, et puis je fume. Déjà j' ai connu le parfum de l'.
A
Amour.
C
Un million de roses n' embammerait pas autant maintenant une seule fleur dans mes entourages me rend malade. Je ne veux pas travailler, je ne veux pas déjeuner, je veux seulement oublier, Et puis je fuis.
B
Oye, Nieves, los seis Borbones que nos quedan, los que nos faltan para terminar el repaso de la década esta prodigiosa, ¿Cuándo llegaron? ¿Llegaron a la vez que Alfonso XIII o no, o fueron por partes?
A
No llegaron en tres tacadas, llegaron después. Con el que había prisa era con Alfonso XIII, con ese había mucha prisa, era montar aquel follón que montaron. Las órdenes de Juan Carlos de los siguientes cuatro traslados fueron en 1985 y no fue nada barato exhumar en Lausana a la reina Victoria Eugenia y a su hijo Jaime de Borbón. El homicidio de este personaje, bien tapadito por los Borbones, sigue pendiente de contar. Que este no exhumar en. Bueno, pues también hubo que exhumar en Miami al que fue príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón, destinado a ser Alfonso XIV, pero que se quedó en infante, gamberro y vividor. Y hubo que exhumar también a Gonzalo de Borbón en Austria, el otro tío de Juan Carlos, que fue el que murió un accidente de tráfico. En total fueron los tres tí Jaime, Alfonso y Gonzalo, más la abuela Victoria, tres traslados nada baratos. Bueno, cuatro, por supuesto. Todos fueron en aquel 1985 al pudridero desde sus tumbas de Estados Unidos, Suiza y Austria, porque a estos no había prisas por tenerlos a la vista.
B
Si no me fallan las cuentas, nos faltan dos tíos ya no quedan.
A
No, sí. No, tíos no.
B
Pero nos queda un hermano, Alfonso, al.
A
Que le pegó un tiro Juan Carlos, al parecer por estar haciendo el tonto con una pistola cargada. Y un detallito, porque es que siempre, siempre que alguien recuerda la muerte de Alfonso por un disparo de su hermanito Juan Carlos, para ilustrar el incidente o el accidente o lo que fuera, siempre nos pone una imagen de los dos hermanos siendo niñitos, pobreticos. Eso te lleva a pensar que fue un desgraciado accidente de dos críos. Juan Carlos tenía 18 tacos, no era ningún niño. ¿A quién se le ocurre? Alfonso estuvo enterrado en el cementerio de Cascais, en Portugal, hasta 1992, cuando Zarzuela ordenó su exhumación y su traslado. Un año antes, en 1991, como Juan Carlos y la manirrota casa de Su Majestad habían cogido ya carrerilla con esto de traerse muertos, y visto que pagaban los españoles sin rechistar, pues también se trajeron de París a la princesa Isabel, la Chata, la hija mayor de Isabel II. A esta no la llevaron al Escorial, a ésta la enterraron también con toda su parafernalia en la Colegiata del Real Sitio de San Ildefonso, en La Granja, con Felipe V, con el Pértur. Porque es que a ella le gustaban mucho, mucho aquellos palacios y aquellos bellos jardines y aquellos paisajes tan preciosos. Y era su sitio para estar enterrada, porque ese era su capricho. Y aquí estamos los súbditos para que a los Borbones se les cumplan sus caprichos, cueste lo que cueste. Hasta que no me duele más.
B
A mí me duele que mañana no podremos escucharnos. Pero estarás con Marta del Vado, que también está muy bien.
A
Sí, lo disfrutaré con ella igual que lo disfruto contigo.
B
Yo desaparezco un poquito, como el Guadiana.
A
Pero luego descansa mucho, descansa mucho.
B
Un beso, Nieves.
A
Otro para Gracias. Chao. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Date: April 30, 2024
In this episode, Nieves Concostrina tackles with her well-known sardonic wit the expensive, little-discussed tradition of repatriating deceased members of the Borbón (Bourbon) royal dynasty back to Spain. She examines the historical and financial ramifications of this enduring royal custom, focusing on the lack of transparency, uses of public money, and the performative aspects of these returns. Concostrina’s central critique revolves around how the Spanish people have long footed the bill for these royal returns, often for figures expelled due to corruption, and with no public say on the matter.
"¿Puede existir ... la adicción a los Borbones, por ejemplo? La respuesta es sí." – Host (B) [00:39]
"No tengo pruebas ni datos de lo que nos ha costado a los españoles traer de vuelta diez Borbones corruptos. Porque la casa de su Majestad el rey es opaca y oscura." – Nieves Concostrina [02:49]
"El espectáculo gordo fue con Alfonso XIII en 1980, en la guay transición... Era el regreso de la corrupción. Era como gritar a los cuatro vientos 'Hemos vuelto, idiotas, que no aprendéis, estamos aquí otra vez'." – Concostrina [09:12]
"...doblar en cuatro al rey, porque eso es lo que hubo que hacer, meter a Alfonso XIII doblado y a empujones en el sarcófago de la cripta." – Concostrina [10:10]
"Aquí estamos los súbditos para que a los Borbones se les cumplan sus caprichos, cueste lo que cueste." – Concostrina [14:14]
Concostrina maintains her signature irreverent, incisive, and humorous style throughout. She mixes historical detail with biting commentary, skeptical of monarchy and official narratives. The mood remains critical, sardonic, and openly concerned about historical memory, public money, and royal privilege.
Through storytelling, humor, and a sharp critical edge, Nieves Concostrina exposes how the Spanish people have continually borne the cost of returning Borbones, critiquing both the pageantry and the systemic secrecy with which these state expenses are managed—raising enduring questions about monarchy, memory, and who foots the bill.