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A
Ser podcast.
B
Pues saludemos a Nieves como cada tarde a esta hora.
A
Hola, hola, hola.
B
¿Cómo estás?
A
Muy bien, muy bien.
B
Oye, hoy en nuestro. A ver, hoy en nuestro paseo diario por la historia toca algo no muy frecuente en este acontece, que no es poco, que es que hablemos de economía, bueno, que al final está en la base de todo, porque en la base de los cambios, de las guerras, de las revoluciones, siempre hay que seguir la pista del dinero, siempre. Hoy diría que es por una buena causa o por un buen motivo, porque vamos a remontarnos a 1799 o 9 de enero, como hoy, para asistir al nacimiento del primer impuesto sobre la renta de las personas físicas, el primer IRPF, o sea, es que esto tiene tela, que se paguen impuestos en función de la riqueza de cada uno y que pague todo kiski. Al menos que se intente, al menos que se intente. El enunciado es este, tú dirás cómo, dónde y con quién empezamos el relato, Nieves.
A
Pero mira, vamos a empezar, ya que hablamos de impuestos, vamos a empezar con una anécdota, aunque nos vamos a ir a Reino Unido, vamos a empezar con una anécdota francesa, porque mira, Jean Baptiste Colbert, que era el administrador de las finanzas del rey francés, de Luis XIV, el Rey Sol, impuso una durísima ley fiscal, porque mantener a este repollo en Versalles y todos sus dispendios y sus guerras y sus pelucas, este tío salía carísimo. Tuvo que pegar un subidón de impuestos. Cuando le dijeron a este administrador que sus medidas eran muy severas y que iban a levantar muchísima bronca, respondió cobrar impuestos es un arte, hay que desplumar al ganso de forma que se puedan obtener el máximo de plumas con el mínimo de alaridos.
B
Está bien, está muy bien, está muy bien.
A
Bueno, impuestos evidentemente ha habido siempre, porque los países, las naciones, tienen que sostenerse de alguna manera. Los reyes y los curas tienen que vivir a costa de alguien y alguien tenía que sufragar sus guerras y sus lujos. Lo que pasa es que el cobro de impuestos era arbitrario, era desordenado, se cobraba según las necesidades, unas veces sí, otras veces no. Esto funcionaba dependiendo de en qué momento se necesitaba dinero extra para tal o para cual cosa. El rey solía freír a los nobles, los nobles freían a sus siervos y los siervos pues ya saben, los siervos no tenían a quién freír. Hoy nos preguntamos a quién, cuándo y por qué se le ocurrió implantar el primer IRPF moderno, tal y como lo más parecido a lo que tenemos, el primer impuesto sobre la renta. ¿Quién fue el primero? Que cada ciudadano tiene que pagar de acuerdo con lo que gana. Y Eso fue el 9 de enero de 1799. Fue cuando el parlamento británico aprobó ese primer IRPF, o como se dijo entonces, aprobó una tasa progresiva que afectaba a todos los ciudadanos menos a las rentas inferiores a 60 libras.
B
Eso también está bien.
A
Claro, claro. ¿A los de menos de 60 libras, no? Y tuvo que ser así y grabar a todo el mundo, porque cuando el ministro que tuvo la idea quiso grabar solo a las rentas más altas, le dijeron justo los de las rentas más altas, que tararí que te vi.
B
Oye, ¿Y por qué se tomó esta medida? Quiero decir, ¿Ya tocaba hacerlo o hubo algo que lo provocara, que lo acelerara?
A
No lo provocó. Siempre solía haber algo que animaba a poner impuestos. En este caso fue una guerra. Inglaterra estaba en guerra con Francia, estaba en guerra con España, Napoleón estaba dando la bronca por Egipto. Inglaterra siempre estaba en guerra con alguien, o bien estaba defendiéndose de alguna invasión o estaba empeñada en invadir a alguien. A principios de 1798 Inglaterra estaba sin un duro para mantener la guerra con la Francia revolucionaria. Pero no podían dar un paso atrás, porque si la revolución en Francia se contagiaba, también corrían peligro los reyes británicos. El primer ministro británico, William Pitt, era un tipo muy joven y dicen que era un tipo muy válido para hacer frente a los gastos de la guerra. Hizo cálculos y dijo, o se triplicaba la recaudación de los años anteriores imponiendo tributos a los bienes más lujosos, o que el país que se iba a la bancarrota, que es que no había forma de mantenerse. A esto se le llamó la propuesta del triple gravamen, porque había que triplicar la recaudación. Es decir, lo que se intentaba era que los nobles pagaran más dependiendo de si tenían más o menos caballos, más o menos carruajes, más o menos relojes de pared y de bolsillo, que eran unos artículos de mucho lujo. Más o menos perros, Según los perros también. Más o menos sirvientes. Masculinos.
B
¿Solo masculinos?
A
Sí, solo masculinos. Solo masculinos. Sí las chicas no contaban, como siempre, el señorito que tuviera ocho criados, bueno, pues pagaría menos que el que tuviera dieciséis. Y el que tuviera tres carruajes, pues pagaría más que el que solo tuviera uno. El que no tuviera ni carruaje, ni caballo, ni reloj, ni sirviente, pues te no pagaba nada porque evidentemente era un desgraciado. El plan del ministro es que este impuesto a los bienes suntuarios que se llamaban, fuera muy equitativo, que fuera muy justo, que además que estuviera muy bien regulado para que, abro comillas, no se hiciera necesario investigar las propiedades.
B
Me estoy oliendo que fue esta medida la que no debió gustar mucho a los de las rentas más altas No le gustó.
A
Esto sentó fatal porque el incauto del primer ministro, muy ingenuo él, pensó que a las clases más altas que no les iba a importar pagar un poco más por una simple cuestión de patriotismo. Es decir, creyó que la defensa de la nación sería suficiente razón para que los más pudientes, los más patriotas, aportaran a la nación lo que necesitaba siempre de acuerdo con la cantidad de sus posesiones. Vamos, que no les estaban robando la cartera, estaban pidiéndoles de acuerdo a lo suyo. Lo que pasa es que William Pitt aún no había descubierto que los patriotas llevan la patria a la cartera. Ya sabes, dependiendo de lo que la patria les engorde, la cartera la aman más o la aman menos. Aquella propuesta fue tachada de monstruosa. La propuesta que tenemos que pagar. Esto es imperdonable. Algún intelectual calificó al primer ministro como atroz retoño de Robespierre. Atroz retoño de Robespierre, Qué barbaridad. Lo cierto es que el político se ganó el sueldo, peleó lo que pudo en el Parlamento y consiguió sacar adelante el triple gravamen, aunque lo que no sacó fue la suficiente pasta para cubrir la guerra contra Francia. Así que no quedó otra que seguir avanzando para gravamen directamente las rentas. Porque grabando los bienes suntuarios no fue suficiente. Había que grabar las rentas y no las posesiones. Esto es lo que se llamó Personal income tax, impuestos personales. Y aquel 9 de enero se aprobó grabar todos los ingresos sin importar la procedencia social del paganini. A no ser, como hemos dicho, que los ingresos fueran inferiores a 60 libras. Pues ahí tenía que pagar todo quisque y según fueran los ingresos más elevados, el tanto por ciento que se pagaba, pues era mayor. Por eso era lo más parecido. Ahora lo máximo era el 10% a partir de las rentas de más de 200 libras. Eso era lo máximo. En esas mismas declaraciones de rentas existían además deducciones por número de hijos menores de seis años. También muy parecido a lo que puede ser ahora. Y esto, que sólo fue una medida temporal por la situación de guerra de Inglaterra, acabó sirviendo de ejemplo e implantándose poquito a poco y hasta hoy en medio mundo.
B
Esto que has dicho de que fue una media temporal, ¿Eso significa que ese primer IRPF lo suprimieron cuando acabó la guerra o no?
A
Sí, es que funcionaban así. Ponían impuestos para determinadas cosas y luego lo quitaban. Esto de lo que hemos hablado duró cuatro años hasta que se firmó la paz con Francia. Los británicos estaban cabreadísimos además, con eso de pagar impuestos. Y convenía no tener cabreada a la población. Pero lo que pasa es que volvieron a guerrear un año después. Inglaterra siempre estaba enfrentada a algo o alguien cuando no planteaba batalla. Ella lo siguen haciendo. Se une a impresentables como Bush y Aznari y te la plantean para buscar armas de destrucción masiva donde no las hay. Y si no hay una guerra, es un Brexit. Pero siempre tiene que haber una bronca. Así que sí, tras suprimir el Personal Income Tax, hubo que volver a implantarlo. Y volvieron las protestas, claro, todo el mundo cabreado, pero es que había que sufragar al ejército british que estaba pegándose en Europa contra Napoleón. Y cuando ya por fin enviaron al Bonaparte a hacer gárgaras a Santa Elena tras su derrota en Waterloo, los ingleses bueno, pues ya está. Ya no hay que guerrear. Quiten los impuestos. Y en 1816 quitaron el IRPF. Pero es que hubo que volver a ponerlo en 1842. Y ahí ya fue cuando se implantó de forma definitiva. Porque ya, con guerra o sin ella, se comprobaba que si había dinerito, las infraestructuras y los servicios públicos para todo el mundo mejoraban. Incluso el rey y los curas tenían más dinerito para sus cosas y sus gast. Claro, ganaban todos. Además es que era la mejor manera de acabar con la arbitrariedad, de poner tasas a tal o cual cosa o a tal o cual persona, dependiendo del capricho del gobernante.
B
Bueno, aquí hemos hablado alguna vez de un impuesto que se opuso al número de ventanas que tuvieran las casas. Y el otro día con Marta Fernández en la Academia de Saberes Inútiles, salió también de rebote, porque hablaba de la ventana como elemento histórico. Y salió lo del impuesto a las ventanas, que es muy gracioso, la verdad.
A
Lo recordamos hoy vas por Londres y se ven las consecuencias de aquella window tax. ¿Hace mucho que lo contamos? Más de dos años. Yo no creo que. No importa que lo la window tax se la inventó el rey de Inglaterra porque las arcas del Estado estaban prácticamente vacías después de una de sus guerras. Y lo cierto es que ahí fue la primera vez que Inglaterra se plantea. Planteó que todos los ciudadanos pagaran de acuerdo con lo que ganaran. Pero es que el Parlamento tiró abajo la iniciativa porque ese impuesto atentaba contra la privacidad de los británicos. Había una ley que prohibía al gobierno conocer los asuntos privados de los ciudadanos y por tanto estar al tanto de los ingresos de cada uno para cobrar impuestos de acuerdo con sus ingresos. Violaba esa privacidad. Y entonces se decidió poner impuesto a las chimeneas y a las ventanas, que como son cosas que están a la vista, pues no son privadas. Se está viendo. Iba un señor inspector, contaba las ventanas de las casas y decía tantas ventanas, tanto tienes que pagar. ¿Tienes tres chimeneas? Pues tanto tienes una, pues tanto menos. Ya está.
B
¿Quién ha dicho un dedo por la radio? Si Mary Poppins podía ser considerada bruja. Es igual. De todas formas, echa la ley, echa la trampa. Porque si había inspectores que contaban chimeneas y ventanas. Bueno, cuéntalo tú. Con tal de disimularla. Pues mira ya.
A
Claro, es que los británicos tardaron ahí menos en ponerse a tapiar ventanas. Se veía la forma de la ventana, pero tapiadas con ladrillos. Así no contabilizaban. Y otra forma de ahorrarte la window tags era cuando le pedías al arquitecto que te hiciera una casa, que en vez de 10 ventanas pusiera 5 y otras 5 las pintara. Que hiciera un trampantojo para que quedara bonita la fachada, pero que las ventanas pintadas no contaran en la tasación. Con las chimeneas también hacían trampas. Unos las tapiaron con dobles tabiques, otros inventaron cómo ocultarlas para seguir usándolas. Y esto, claro, tuvo consecuencias.
B
Eso iba a decirte. Esto es peligroso. Mira, de las ventanas. Pero lo de las chimeneas sí.
A
Bueno, hubo incendios, hubo algunas muertes por el humo. Y la ausencia de ventanas también trajo algo malo. Las casas dejaron de estar lo suficientemente ventiladas. La falta de luz y aire de buena calidad trajo un aumento de las enfermedades respiratorias. Se sabe, fíjate, que el aumento de la tuberculosis en Inglaterra coincidió con el impuesto a las ventanas. Aunque si hablamos de impuestos ingleses extravagantes, hay uno que a mí me gusta mucho. Es el que se inventó el pirado de Oliver Cromwell. El que acabó. Que estaba pirado, la verdad. El que acabó con la monarquía en Inglaterra e instaló la República. Este grabó con el 10 % el patrimonio de los monárquicos. Por monárquicos. A los republicanos no les cobraba.
B
Pero eso tampoco es. Eso tampoco es bueno. Nieves, mañana más.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina, SER Podcast
Fecha: 9 de enero de 2024
En este episodio de "Acontece que no es poco", Nieves Concostrina nos transporta a la Inglaterra de finales del siglo XVIII para relatar la historia de la creación del primer impuesto sobre la renta moderna, el IRPF, aprobado por el Parlamento británico el 9 de enero de 1799. Mezclando historia, anécdotas y el habitual toque irónico, Nieves explora cómo la necesidad de financiar guerras motivó la implantación de impuestos, cómo estos fueron evolucionando y las creativas formas en que los ciudadanos intentaron sortearlos.
El tono es distendido, sarcástico y bien documentado, con abundantes anécdotas que mezclan lo histórico, lo irónico y lo cotidiano. Concostrina destaca las paradojas y costumbres persistentes en cuanto a la fiscalidad y la resistencia social a los impuestos, haciendo guiños contemporáneos y subrayando similitudes con situaciones actuales. La narrativa fluye entre el chascarrillo y el dato, invitando a reflexionar sin perder el humor.