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Host 1
Cuántos días Nieve. Buenas tardes.
Host 2
Hola, buenas tardes. Estos puentes que nos separan. Sí, estoy muy bien. ¿Tú estás bien?
Host 1
También Feliz. He disfrutado mucho, como siempre, la ventana de los libros. Pero con esto del cuento de Navidad, con el Hansel y Gretel, versión Elvira Linda de este año, tengo unas ganas enormes de Josh, que además los fragmentos sonoros que hemos podido poner en antena tienen una pintaza de verdad.
Host 2
Lo de la oveja esa es una descarriada. Yo me descarria por mi coche.
Host 1
Está muy bien, está muy bien. Oye, ya lo siento, pero Sí. No parece que el panorama esté para muchos festejos el día hoy. Hoy. Que lo sepan los oyentes que se cumplen 75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ¿No? Porque las guerras, la desigualdad, las masacres de niños, los movimientos migratorios combatidos de mala manera, los atropellos de todo tipo, los abusos. Casi que uno estaría tentado a dejarlo correr, ¿Verdad? Pues yo creo que no. Yo creo que hay que recordar que esa declaración, ese catálogo de derechos existe. Es una referencia. Y hay que recordar sobre todo que es lo que hacemos hoy, a quien la impulsó y su nombre propio. Empezando por eso.
Host 2
Sí, porque es una mujer que se habla poco de ella para lo mucho que hizo. Fíjate que hay ese dicho que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Luego también está el chiste que dice que hay detrás de un gran hombre, dice una mujer asombrada. Y luego se da el otro caso que nos va a ocupar hoy. Que delante de una gran mujer haya simplemente un hombre. Muy válido, pero bueno, un hombre. Hablamos del matrimonio formado por Franklin Delano Roosevelt y Eleanor Roosevelt. No porque ella tomara el apellido de él, sino porque ese también era su apellido. Eran primos, entonces los dos llamaban Roosevelt. Si él llegó a gobernador de Nueva York fue porque ella lo llevó hasta el cargo Si él alcanzó la presidencia de los Estados Unidos. Fue porque ella lo sentó en la Casa Blanca. Y si él se mantuvo como el trigésimo segundo presidente durante 12 años. Fue porque ella siguió haciendo campaña por todo el país. Para que fuera elegido en tres ocasiones más. Porque mientras él hacía política, ella hacía activismo. La protagonista del acontecido de hoy es, ya lo hemos dicho, Eleanor Roosevelt. Con la excusa de que esta mujer, que tenía un culo de lo más inquieto. Trabajó incansablemente para que Tal que ayer, 10 de diciembre de 1948. La Asamblea General de la ONU adoptara la Declaración Universal de los Derechos Humanos. De este asunto humano ya hablamos hace 4 años. Y no nos vamos a repetir. Porque además da igual. Total, esta declaración no pasa de ser eso. Es una declaración con 30 artículos muy bonicos, la verdad. Con su preámbulo y todo. Que está traducida a la declaración a más de 500 lenguas. Y que la mayoría de los 8 mil millones de personas humanas que poblamos el planeta no lo entendemos. Y además no sabemos para qué sirve.
Host 1
Bueno, pero está bien que lo recordemos. Porque ayer, dices. Ayer se cumplieron los 75 años. Y hay que profundizar un poquito en su significado y en sus intenciones, sobre todo. Otra cosa es como estemos hoy.
Host 2
Así es. Pues precisamente por la igualdad de derechos de las personas humanas. ¿Que estoy diciendo? Las personas humanas. Porque así lo recoge el preámbulo. Pone ahí personas humanas. Que es muy bien intencionada la declaración, pero es inservible. Desde mi punto de vista. Debemos hablar de quién la hizo posible. De la que presidió la comisión encargada de redactarla y consensuarla. A costa incluso de violar los derechos humanos. De eso se quejó un miembro de la comisión. Que las sesiones de trabajo eran tan duras y tan largas. Que violaba los derechos humanos. Eso dijo uno. Dijo, ya vale, hombre. Pero es que esta mujer, Eleanor Roosevelt, no paraba. No paraba quieta. Era muy activa y muy activista. Y con una incansable capacidad de trabajo. Ella debía decir, como dice un amigo mío, ya descansaremos cuando estemos muertos. ¿Para qué vamos a parar ahora? Y ella lleva descansando desde 1962. En Hyde Park, una localidad del estado de Nueva York. En una tumba muy exclusiva que está instalada en un jardín de rosas.
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Singer (Marian Anderson)
I beg your pardon. I never promised you a rose garden. Along with the sunshine there's gotta be a little rain Sometime when you take you gotta give so live and let live or let go.
Host 1
Bueno, nadie le prometió a Eleanor Roosevelt un jardín de rosas como esta canción. Pero la verdad es que lo merecería. Puede que si el presidente Roosevelt no hubiera muerto, que murió en pleno cuarto mandato, pues igual le habría facilitado un quito. Entonces, en esa época, no había límite de mandato.
Host 2
No había límite. No, no había. Vamos, es que si es por ella y vamos, porque eran mortales. Pero si no hubieran continuado. Es que el presidente Roosevelt tenía la campaña hecha gracias a cómo se la curraba Eleanor en la calle. Estamos hablando de unos años 30 y principios de los 40 en Estados Unidos, donde a esta mujer la conocían en el pueblo más perdido de la América más profunda. Porque hasta allí se había ido. Esta mujer se había calzado unas botas de pocero y se dedicaba a preguntar a la gente en qué se les podía ayudar o qué necesitaban del presidente. Claro, los paisanos alucinaban. No podían imaginar tener enfrente a la mujer del presidente. ¿A ver, qué os falta? Era tan activista, pateaba tanto la calle que algún periódico de Washington tituló así, con guasa. Irónicamente, una la señora Roosevelt pasa una noche en la Casa Blanca. No estaba nunca. Y es cierto que Roosevelt gana cuatro elecciones consecutivas gracias a su esposa. Gana las del 33, las del 36, las de 1940 y las últimas, las de 1944. Y porque se murió. Y fue ahí cuando tuvieron que aprovechar para enmendar la Constitución de los Estados Unidos. La vigesimosegunda Enmienda limita los mandatos a dos. Allí no le tienen tanto miedo a enmendar la Constitución. No explota. No pasa nada. No explota el país. Eleanor Roosevelt es una mujer relativamente famosa por el nombre, pero yo no sé si suficientemente conocida. Y eso es lo que me apetecía hacer, conocerla un poquito mejor. Pero tenemos que conocer también a su marido y asuntos que pueden parecer como cotilleos, pero no lo son. Las amantes las enfermedades, todas esos detalles que es que esto no nos debe interesar. Pues sí, todo eso fue determinante para la vida de Leonor, del presidente, del país, de la política, de todo.
Host 1
Oye, ya lo hemos comentado. Sabemos que la polio fue la enfermedad que afectó gravemente al presidente. Pero ¿Quién tuvo amantes? ¿Él, ella? Los dos. ¿Los dos?
Host 2
Los dos. Pero él disparó primero. El primero que disparó fue él, para no salirnos del tópico, con una de sus secretarias, con Lucy. Eleanor lo pilló y quiso divorciarse. Pero claro, el Sr. Franklin de la Norosevelt tenía aspiraciones políticas, y ya sabemos que a los yanquis les ganan muy poco a cuestiones hipócritas. Su carrera política se habría acabado con un divorcio. Ahí se habría terminado. Y siguieron juntos. Lo acordaron, pero Eleanor exigió que dejara al amante, por supuesto. Y a partir de ahí se negó a dormir con él. Aquello, en el fondo, fue una liberación para ella, porque también tuvo más adelante sus escarceos con un guardaespaldas, y parece que con alguna amiga también. Sobre todo cuando comprobó que su maridito no soltaba a las amantes y que además todo el mundo estaba al tanto. Fue no solo una liberación personal como esposa, porque se quitó de encima el ser una perfecta acompañante como primera dama, sino que se vino arriba y se dedicó a lo que le gustaba. Le gustaba mucho Currán, le gustaba mucho el activismo. No era un florero esta mujer con la pestaña perfectamente colocada todo el día y ocupada en que la mesa de los banquetes de la Casa Blanca estuviera bonita, o en vigilar la decoración del despacho oval. Eleanor sabía que no era un bellezón al uso. Porque no es que se dijera que era una mujer guapa, muy sonriente, pero era muy guapa. Era grandota, era un poquito desgarbada, con los dientes muy grandes. Pero esta mujer tenía un cerebro y una capacidad de trabajo alucinantes. Si cuando Franklin Delano Roosevelt contrajo la poliomielitis, Eleanor no hubiera estado ahí, no es que no hubiera podido mantenerse en la presidencia durante 12 años, es que no habría llegado ni a su primer mandato.
Host 1
¿Y cuándo enfermó este hombre? Mucho antes de las primeras elecciones, o no después.
Host 2
En pleno arranque serio de su carrera política. En pleno arranque. En 1921. Quedaban 10 años para ir como candidato demócrata a sus primeras elecciones. Y si Eleanor no hubiera convencido a su marido para seguir en política. Porque por otro lado estaba la suegra, la madre del presidente, diciéndole retírate si estás enfermo. ¿Cómo vas a ser político? Cada vez caminas peor. Tienes que ir agarrado a alguien. Esto no está bonito. Y Eleanor diciéndole a su suegra que se callara ya que con polio o sin polio se podía ser político. Y ahí es cuando nació una simbiosis de la pareja. Una colaboración que sentó a Franklin Delano Roosevelt primero en el sillón de gobernador de Nueva York y luego en el del despacho oval de la Casa Blanca. El presidente tomaba medidas, hacía política, pero la que se pateaba Estados Unidos, la que puso piernas al presidente, tren para arriba, tren para abajo, visitando pueblos, sabiendo si las ayudas, porque todo esto fue después de la depresión del 29, pues sabiendo si las ayudas llegaban a donde tenían que llegar, la que daba charlas feministas, la que animaba a que los periódicos contrataran mujeres reporteras, la que caía bien a los ciudadanos porque la veían currar y preocupada por asuntos sociales, la que se implicó en la lucha antirracista, pero además sin equidistancias, con contundencia, con determinación, era ella. Y me gustaría que escucháramos unos segundos a esta mujer.
Host 1
Canta como los ángeles.
Host 2
¿Quién es esta? Es una cantante lírica que se llama Marian Anderson. Contralto y negra. Cuando en 1939 una universidad solicitó el auditorio más prestigioso de Washington para un concierto benéfico que iba a dar esta cantante, se le negó porque sólo se admitía en blanco. Y la asociación que se manifestó más virulenta contra ese concierto de una cantante negra en ese auditorio fue una asociación muy patriota, muy cristiana y muy cayetana que se llamaba Hijas de la Revolución Americana. Esta asociación había hecho miembro de honor a Eleanor Roosevelt solo por el hecho de ser la mujer del presidente. Pero cuando Eleanor se enteró de que a Marianne Anderson le prohibieron dar un concierto benéfico por ser negra, lo primero que hizo fue abandonar la asociación. Lo primero, largarse acusándolas de no tomar la senda de la tolerancia, como les dijo. Lo segundo que hizo fue invitar a la cantante a actuar en la Casa Blanca. Y lo tercero fue organizar un gran concierto en el Lincoln Memorial. Desde ese que siempre sale en la tele, donde vimos el discurso que dio Luther King. Me parece que son las escaleras de Rocky. También cuando sube. Bueno, pues ese gran concierto se radió por todas las emisoras del país. Y eso fue una bofetada en toda la boca a las patriotas cristianas hijas de la Revolución americana. Lo que hemos oído es a Marianne Anderson cantar ante 75.000 personas desde el Lincoln Center. Eso también es hacer política. Eso era hacer política También Eleanor Roosevelt decía y hacía lo que creía que debía hacer y decir. Muchos sectores hubo. Por supuesto, a todo esto, hubo muchísimas críticas a su activismo. La primera dama no debe hacer estas cosas. Pidieron al presidente que la frenara, pero nunca la frenó. Ni cuando se saltaba las normas y las formas. Hubo una vez, este es un ejemplo, en una cena en Londres en 1942, cuando le preguntó a Winston Churchill por qué ni Gran Bretaña ni Estados Unidos habían hecho algo por defender la democracia de la República Española, permitiendo que se instalara una dictadura. Winston Churchill no respondió. Así que es verdad, nadie le prometió un jardín de rosas. Pero ella nunca lo pidió. Pero lo mereció. One, two, three. I'm a candy Above and round. I'm a tanky.
Host 1
Hemos empezado fuerte la semana de Nieves y la acabaremos más fuerte aún porque estaremos en Bilbao el viernes. Pero bueno, eso ya llegará. Aupa en San Mamés. Eso ya llegará. Venga, hasta mañana.
Host 2
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (Host 2) with guest Host 1
Episode: Acontece que no es poco | Eleanor Roosevelt y el derecho humano a ser reconocida
Date: December 11, 2023
Main Theme:
A nuanced and engaging look into Eleanor Roosevelt’s pivotal role in the creation of the Universal Declaration of Human Rights, highlighting both her public activism and personal life, and reflecting on the continuing relevance and shortcomings of the declaration 75 years on.
This episode marks the 75th anniversary of the Universal Declaration of Human Rights (UDHR), focusing on Eleanor Roosevelt's essential, yet often underappreciated, leadership in its drafting and adoption. The hosts delve into her activism, her personal struggles, the complexities of her marriage to Franklin D. Roosevelt, and her courageous stand for human rights and social justice, all while questioning the 'true' impact and implementation of the UDHR in today’s world.
On the declaration’s value —
Describing Eleanor’s activism —
On personal liberation —
On taking a stand for racial justice —
This episode provides a spirited, sometimes irreverent, yet deeply empathetic look at Eleanor Roosevelt's enduring legacy as both an architect of human rights and a model of personal fortitude. Nieves Concostrina’s signature humor, candor, and incisiveness reveal the full humanity of a woman too easily overshadowed by her presidential husband—and make a forceful case for the continuing, though flawed, relevance of the Universal Declaration of Human Rights.
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