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A
Ser podcast.
B
Hola, Nieves. Buenas tardes, Carlas.
A
¿Qué tal?
B
Bien, bien. Súbete un poquito el micrófono. Ya te lo suben desde aquí, no te preocupes. A ver, ahora. Di hola otra vez. Hola.
A
Hola.
B
Hola. Un poquito más. Yo creo que llegas bien. Ya está, ya está bien, está bien.
A
Ahí estoy.
B
Ahora sí. Ahora sí.
A
Ahora.
B
Venga, venga, ahora. A ver. Hoy empezamos semana con una fecha muy relevante, con unos hechos que más que nunca confirman aquello que decimos siempre de la importancia de conocer la historia para intentar no repetir errores. Un 6 de noviembre como hoy, 6 de noviembre de 1932. Hitler, el lector, Hitler y su partido nazi fueron los más votados en Alemania. No tenían suficiente con eso para gobernar. No tenían. Y de hecho había gente, y gente importante que no querían ver a Hitler ni en pintura, pero acabaron cediendo y la acabaron cagando, si se me permite la verdad.
A
No, es que fue así, es que fue así. Efectivamente, ese 6 de noviembre de 1932 hubo elecciones parlamentarias en la República de Weimar, que es lo mismo que decir Alemania, para entendernos. Las decisiones tras aquellas elecciones fueron, ahora se sabe, porque ahora se puede saber ya, tremendamente graves, no solo para los alemanes, sino para el mundo entero. El partido de Hitler fue el más votado, pero no ganó las elecciones. Lo verdaderamente trágico es que la derecha alemana se alió con la ultraderecha creyendo que la podría controlar y sin medir el enorme peligro que siempre trae a la democracia ese tipo de alianzas. Dicen por ahí, y se repite mucho, que ahí está la historia para aprender de los errores y no repetirlos. Pero. Pero ¿Qué quieres que te diga? Para eso tienes que estar informado y saber lo que no tienes que repetir. Porque si no sabes lo que no tienes que repetir, pues da igual. Por poner un ejemplo, la excancillera alemana Angela Merkel, una señora de derechas, rechazó siempre de frente y además en voz alta, que su partido se acercara a la ultraderecha, a los nazis. Incluso le montó un pollo alucinante a uno de los suyos por haber apoyado. Aparte de que quitaba las banderas del país de un golpe porque decía que las banderas del país no se usaban en política, solo para el deporte. Le montó un pollo a uno de los suyos por apoyar a la ultraderecha para que gobernara en uno de los estados alemanes, en una de las autonomías, para entendernos. También dijo que era imperdonable lo que había hecho ese hombre. El Constitucional la regañó dos años después porque ella como canciller tenía prohibido manifestarse así. Pero lo hizo con todas las consecuencias. Merkel tenía una línea roja que era la ultraderecha, los nazis, porque conoce la historia de su país y conoce la historia del mundo.
B
Bueno, pues vamos a acercarnos a aquellas elecciones del año 32 para saber cómo Alemania acabó en el peor de los escenarios.
A
1932 en general fue nefasto. En Alemania aquel año hubo tres elecciones. Hubo unas en abril para elegir al presidente de la República, al Jefe del Estado. Otras en julio para elegir al Parlamento y nombrar Presidente del Gobierno. Y las que se celebraron hoy, 6 de noviembre, que eran una repetición de las de julio porque no se pudo formar gobierno. Y como esto nos empieza a sonar mucho, me abstengo de hacer equivalencias entre los nombres de entonces con los de ahora, ni de los partidos de entonces con los de ahora, porque es todo tan identificable que cada uno lo va a colocar en su cabeza. Las elecciones a la presidencia de la República de abril las ganó el famoso Hindenburg, que antes de ser dirigible fue un señor. Esto se lo dedico a Evar Guiñano y a Carlos. Pues eso, Hindenburg las ganó. En esto que nadie busque paralelismo con España. Es imposible, porque aquí al jefe del Estado no hay forma de elegirlo. Claro, aquí es ajo y agua. Aquí es antimeritocracia. El único mérito que tienes que tener es apellidarte Borbón. Con eso ya puede. Si no, no. A esas elecciones a jefe de Estado en Alemania también se presentó Hitler. Pero bueno, ahí se comió un mojón. Paul von Hindenburg ganó por una amplísima mayoría. Mes y pico después de su elección se produjo en Alemania hubo una crisis de gobierno y el presidente de la República, Hindenburg, tuvo que proponer a un.
B
Nuevo, que allí lo llaman Canciller. Insistimos, por si alguien no lo sitúa bien, que una cosa es el presidente de la República y otra presidente del Gobierno.
A
Así es. Sí que todavía hay muchos que se lían con eso. Pero ya sabemos todos que para ser presidente de Gobierno debes tener los suficientes apoyos parlamentarios. El nuevo canciller que nombró Hindenburg se llamaba Franz von Papen, conservador de un partido de derechas. El Parlamento alemán, el Reichstag, estaba muy fraccionado, estaba muchos partidos y Von Papen carecía de los apoyos suficientes. Y tuvo la pena de las ideas, la peor, que fue empezar a tomar decisiones que gustaran a la ultraderecha de Hitler para ver si se arrimaba las simpatías de los nazis de su partido y que lo apoyaran para tener los suficientes apoyos. Pero que su plan no funcionó. Hacía cosas que gustaban a la ultraderecha, como por ejemplo lo había en marcha ya una orden, cuando se produce este cambio, había una orden para ilegalizar una organización nazi, la famosa S A, que llevaba los camisas pardas. Esto que era una milicia civil de voluntad nazis, que eran los pandilleros del barrio, era una gente tremenda, estaban soliviantando a los alemanes, estaban propagando odio, montando bronca en las calles. Y el canciller Von Papen anuló esa orden de ilegalización para bueno, pues así les caigo bien. ¿Con lo cual los matones que hicieron? Que se vinieron arriba y todo fue a peor. Pero ni así ni haciendo eso consiguió los apoyos de la ultraderecha de Hitler. Así que hubo que convocar elecciones parlamentarias que se celebraron a finales de julio del 32. Y el partido más votado fue. Tachán. El de Hitler. Porque la propia derecha había reforzado a la ultraderecha con sus tonterías. Hitler pegó un subidón de escaños porque gracias a la ayudita de la derecha pudo estar dos meses lanzando mensajes agresivos, utilizando una propaganda basada en bulos, en mentiras, haciendo gala de un patriotismo exacerbado en dos meses gracias a la derecha. Y es cierto, sí subió muchos escaños. Y el de Hitler fue el partido más votado, pero no ganó las elecciones porque todos los demás partidos reunieron más votos que Hitler. No alcanzó mayoría absoluta, no podía formar gobierno.
B
Claro, pero si hoy estamos recordando las elecciones de noviembre de 1932, está claro que hubo que repetirlas.
A
Claro, exactamente. Las elecciones de noviembre fueron repetición de las de julio ante la imposibilidad de formar gobierno. Por supuesto. Hitler tras las elecciones de julio, iba por ahí desgañitándose por todas partes, diciendo que él había ganado las elecciones, yo he ganado las elecciones. Y exigía ser canciller de Alemania. Y le repetían de nuevo que no, Adolfo, que no, que eres el más votado, pero no has ganado, que esto es de primero de democracia parlamentaria, pero es que lo que natura no da ya lo sabemos, que Salamanca no presta. Por cierto, el segundo más votado fue el socialdemócrata. En aquel entonces, tras las elecciones de julio, el jefe del Estado, el presidente Hindenburg, llamó a Hitler a su presencia y dijo el verás tú como soy el que ha ganado. Esto es para proponerme a mí como canciller. Y fue Hindenburg que odiaba a Hitler. Es que ni siquiera le invitó a sentarse cuando entró a su despacho, ni mucho menos lo recibió con una sonrisa. Y Hindenburg le dijo que nunca entregaría el poder a los nazis pero que quería allí mismo su compromiso de que colaboraría con el gobierno de la derecha de Von Papen. Hitler dijo que ni de coña, porque su plan era tener absoluta libertad de movimientos. Esto ya no lo dijo, pero era para liar la que tenía previsto liar, que era ni más ni menos que acabar con la democracia. Necesitaba más pod que el que le daba un simple gobierno de coalición con la derecha, aunque la derecha estaba de acuerdo en gobernar con la ultraderecha y que haciendo eso fue el mejor método para expulsar de su lado al resto de fuerzas políticas. Así que como no se pudo formar gobierno. Sí, cierto. Nuevas elecciones.
B
Hubo otras elecciones y el partido de Hitler volvió a ser el más votado. El más votado. Pero perdió escaños.
A
Claro que perdió escaños. Sí, perdió muchos escaños. En las elecciones de julio tuvo un subidón espectacular. Hitler subió 123 escaños porque lo habían dejado crecerse en muy poco tiempo. Pero en las elecciones del 6 de noviembre perdió 34. Perdió 2 millones de votos. Eran muchos. Estaba en clarísimo retroceso. Pero Hitler creyó en su momento que si repetía elecciones dado que ya había subido antes, porque iba a seguir subiendo. Pero no, esas cuentas no suelen salir. A la pérdida de escaños hubo que añadir que el capital además se fue apartando. Perdió muchos apoyos de empresarios, industriales y financieros porque ese tipo no estaba bien. Lo empezaron a ver como capaz de cualquier cosa y sobre todo incapaz de gobernar porque un empresario lo que quiere también es que funcione su país al margen de ideología. También sale perdiendo él. Voy a apropiarme de una definición que hizo el periodista Carlos Enrique Bayo de otra persona, de otro político, porque sirve para describir exactamente a Hitler. Esa persona, ese político o política, encarna la arrogancia de la ignorancia, el desprecio de todo lo que desconoce y la chulería de alguien que no tiene sentido del ridículo por su propia limitación intelectual. Bueno, pues eso mismo le pasaba a Hitler. Por eso, tras subir como la espuma empezó a bajar, porque los listos lo calaron. Ese tío ultraderechista no era bueno para la nación.
B
Pero él continuó exigiendo ser canciller por ser el más votado, imagino.
A
Sí, sí, sí. Él seguía desgañitándose. He ganado, he ganado. Y otra vez lo llamó Hindenburg. Esta vez le dijo que retomando la costumbre de proponer como canciller al líder del partido más votado, le iba a proponer a é vale, a Hitler, te voy a proponer con la condición de que los ministerios de Exteriores y Defensa no estuvieran bajo su control y que por supuesto, reunieran los suficientes apoyos parlamentarios. Tienes que reunir los apoyos. Claro. Hitler ni contaba con los apoyos ni estaba dispuesto a renunciar a esos dos ministerios. Exteriores y Defensa los quería. Sobre todo porque estaba rearmando. Quería rearmar el país. La derecha quería desatascar la situación antes de convocar nuevas elecciones y que la derecha y la ultraderecha corrieran el riesgo de seguir perdiendo escaños. Necesitaban formar gobierno como fuera. Y ahí vino el siguiente plan. La gran cagada, porque no tiene otro nombre lo que tú has dicho es que no se puede llamar de otra manera. La derecha alemana, con tal de gobernar, le pidió a Hindenburg que nombrara canciller a Hitler, que ellos lo iban a apoyar, pero para tenerlo controlado. No te preocupes, que lo controlamos. Hindenburg dijo que a Hitler no lo nombraría ni ministro de Correos. Es que este tío no lo quiero para nada. Pero le nombra, lo nombra lo que lo vamos a controlar. Es tan mal político, es tan inepto, es además tan mala persona y está tan desquiciado que los alemanes se van a dar cuenta enseguida y va a ser muy fácil hundirle desde la cancillería. Pero primero hay que exponerlo para que se note lo que es, ¿No? Hay que recordar que el plan salió rana y que nada más alcanzar la cancillería Hitler se hizo con el poder absoluto defenestrando, encarcelando e incluso ejecutando a los mismos que creyeron tenerlo controlado. Las elecciones del 6 de noviembre de 1932 fueron las últimas elecciones democráticas que disfrutó Alemania.
B
Bueno, Nieves, mañana más. Un beso grande, Nieves, hasta mañana.
A
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Este episodio explora la crucial jornada electoral del 6 de noviembre de 1932 en Alemania y las desastrosas consecuencias de las alianzas políticas de la derecha alemana con la ultraderecha nazi. Nieves Concostrina expone con su característico tono irónico y directo cómo la historia demuestra el enorme peligro de subestimar y normalizar a los extremistas, repasando los hechos que llevaron a Hitler al poder y advirtiendo sobre la importancia de conocer la historia para no repetir errores.
“La derecha alemana se alió con la ultraderecha creyendo que la podría controlar y sin medir el enorme peligro que siempre trae a la democracia ese tipo de alianzas.”
— Nieves Concostrina
“Merkel tenía una línea roja que era la ultraderecha, los nazis, porque conoce la historia de su país y conoce la historia del mundo.” — Nieves Concostrina
Se detalla cómo 1932 fue un año caótico con tres comicios distintos: presidenciales en abril (ganadas por Hindenburg), parlamentarias en julio y nuevamente en noviembre por imposibilidad de formar gobierno.
Concostrina introduce su tono irónico respecto a la imposibilidad de comparar este sistema con otros, en especial el español:
"Aquí al jefe del Estado no hay forma de elegirlo. Claro, aquí es ajo y agua. Aquí es antimeritocracia. El único mérito que tienes que tener es apellidarte Borbón." ([04:23])
"Y le repetían de nuevo que no, Adolfo, que no, que eres el más votado, pero no has ganado, que esto es de primero de democracia parlamentaria..." ([08:24])
“Encarnaba la arrogancia de la ignorancia, el desprecio de todo lo que desconoce y la chulería de alguien que no tiene sentido del ridículo por su propia limitación intelectual.”
“La derecha alemana, con tal de gobernar, le pidió a Hindenburg que nombrara canciller a Hitler, que ellos lo iban a apoyar, pero para tenerlo controlado. No te preocupes, que lo controlamos.” ([12:17])
"Las elecciones del 6 de noviembre de 1932 fueron las últimas elecciones democráticas que disfrutó Alemania." ([13:13])
Sobre el aprendizaje histórico:
“Dicen por ahí, y se repite mucho, que ahí está la historia para aprender de los errores y no repetirlos. Pero... para eso tienes que estar informado y saber lo que no tienes que repetir. Porque si no, da igual.”
— Nieves Concostrina ([01:15])
Sobre la ingenuidad política ante la ultraderecha:
“La derecha alemana se alió con la ultraderecha creyendo que la podría controlar y sin medir el enorme peligro que siempre trae a la democracia ese tipo de alianzas.”
— Nieves Concostrina ([00:56])
Sobre el proceso irreparable:
“El plan salió rana y que nada más alcanzar la cancillería Hitler se hizo con el poder absoluto defenestrando, encarcelando e incluso ejecutando a los mismos que creyeron tenerlo controlado.”
— Nieves Concostrina ([12:56])
En un tono crítico, agudo y didáctico, Nieves Concostrina repasa no solo los hechos clave de las elecciones alemanas de 1932, sino que alerta sobre los peligros de legitimar y normalizar a la ultraderecha por intereses políticos cortoplacistas, conectándolo con lecciones de la Alemania moderna. Un episodio imprescindible para entender los graves riesgos de olvidar la historia.