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A
La sociedad española de radiodifusión presenta ser. Aquí va la radio podcast. Siempre.
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La lista de los personajes más ilustres de la historia. Bueno, más ilustres o más conocidos. Lo de ilustres sería otra cosa. Reserva un lugar destacado para los reyes. ¿A que nos vamos a engañar? Y es verdad, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos.
B
Es verdad que unos son más famosos que otros. Eso es así. Hoy hablamos de Enrique VIII, que a todo el mundo nos suena, ¿No? Enrique VIII, Ana Bolena. Bueno, pues igual que hay calles que antes que calle fueron personas, hoy hablamos de este Enrique VIII, que antes que rey y que adulto, pues fue un niño. Fue un niño como todos.
A
Como todos. Tuvo que serlo. Un ilustre ignorante como los de Corona. Sí, la verdad es que ayer estuvimos con la duquesita. Seguimos hoy con mandangas de la aristocracia. Es que los reyes, los papas, los duques y demás flores y fauna noble son los que han manejado gran parte de la historia del mundo. Los demás eran. Somos figurantes. El 11 de junio de 1509, Enrique VIII de Inglaterra. Así que parecía Don Ping Pong. Se verificó el primero de los seis matrimonios que le dieron fama ese día, 11 de junio, ese caso, ese día con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, que también era su cuñada, pero que ya era viuda. Quique fue el primero que descubrió que si mandaba a hacer gárgaras al Papa de Roma podría casarse y divorciarse las veces que le saliera del bolo. Que ahí la verdad que tenía razón. Le iban a decir a él, unos tíos con faldas que manejaban novios y novias a cuatro manos, si podía o no cambiar de mujer. Venga, hombre, ya está bien. Pero esta boda de Catalina con Enrique fue en realidad la segunda por la que pasaba la novia. Porque como viene siendo habitual, esto era un juego de tronos. Ella se casó con el que iba a ser rey de Inglaterra, pero como se murió el aspirante, enseguida tuvo que casarse con el siguiente candidato, que era el hermano del primer aspirante.
B
A ver cómo hacemos para contar esto y no perdernos. Has dicho se casó con el que iba a ser rey de Inglaterra, pero se murió el aspirante, Tuvo que casarse con el siguiente candidato, que es el hermano del primer aspirante para hacer los hermanos mar y dos huevos duros.
A
Sí, es más simple de lo que parece. Primero entendamos cómo funcionaba esto de los chanchullos matrimoniales. Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, y como ellos, todos los monarcas europeos. Ellos no querían tener hijos por las alegrías que dan los hijos, que creo que son muy justitas, ya los tenían para tener suficientes piezas en el tablero del juego político. Y en esto alguna vez, alguna vez nos hemos referido a ello. Digo, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón eran unos máquinas negociando acuerdos a la hora de encajar a sus hijos e hijas con los príncipes o reyes adecuados para sellar las alianzas. Los reyes tenían hijos, pero luego estaban deseando que se largaran de casa, como les pasa a todos. También, por otra parte, a finales del siglo XV y principios del XVI, el objetivo de los Reyes Católicos, esos tampiadosos que falsificaron documentos papales para poder casarse, tenían como objetivo colocar a toda la prole en las coronas de Portugal, Austria e Inglaterra. Ese objetivo era hacerle la pinza a Francia, rodearla para que no pudieran ni moverse y no tuvieran al lado ningún aliado. Por eso diseñaron una estrategia de matrimonios impecable. A estas dos las colocamos con herederos portugueses, a estos otros dos con los austriacos y a esta otra con el futuro rey de Inglaterra.
B
Esta otra era Catalina, entonces, la pequeña.
A
14 años tenía cuando la enviaron a Inglaterra a casarla con Arturo, el hijo del rey de Inglaterra, que era Enrique VII. Arturo era príncipe de Gales y por tanto heredero al trono. La boda se celebró todo bien de momento, hasta que los cuatro o cinco meses, Arturo casco, no se sabe de qué, pero cascó. Bueno, se sabe, pero es que es de una enfermedad que llamaban sudor inglés, porque se sudaba mucho.
B
Sudor inglés.
A
Sudor inglés. Es una enfermedad que llamaron allí. Este es inglés, suda mucho. Se ha muerto de sudor inglés. ¿Para qué te va a quebrar la cabeza con nada más? Ups. Dijo el rey de Inglaterra lo mismo. Los Reyes Católicos me piden ahora que les devuelva la generosa dote que pagaron por casar a la niña. Y a la vez Francia estaba ahí frotándose las manos porque esa alianza anglohispana se había ido al garete. Bueno, el rey de Inglaterra se paró a pensar y ningún problema. Enrique VII tenía stock de príncipes y propuso ¿Qué tal si casamos a la nena viuda con el nuevo heredero en el escalafón, que era el príncipe Enrique? Lo malo es que, claro, Enrique solo tenía 11 años, era un niño, ella era mayor. No importa, dijeron firmamos el acuerdo de compromiso y cuando el niño crezca, lo casamos con Catalina y ahí renovamos la alianza. Mientras, la niña puede seguir perfeccionando su inglés en la corte y. Y digo perfeccionando porque Catalina hablaba varias lenguas y era una muchacha muy bien formada. Los Austrias formaban muy bien a los hijos, a los Borbones. Tú no hace falta que estudies. Y bueno, se hizo así. Eso sí, ambas partes, tanto la reina Isabel I de Castilla como el rey Fernando II de Aragón y el otro rey, Enrique VII de Inglaterra, solicitaron, y esto es importante, una dispensa a Roma para tranquilizar las conciencias. Aunque existiese el convencimiento de que la unión entre Catalina y Arturo no se había consumado. Esto era fundamental. Necesitaban la certificación papal de que la nena seguía entera. Y me acuerdo de cuando estuvisteis hablando el otro día del Patronato de la Mujer que las clasificaban las monjas canallas y maltratadoras como completas o incompletas. Bueno, pues Catalina estaba completa.
B
A ver, música de misterio, pero de comedia también. Porque yo entiendo que la dispensa papal se puede conceder sí o no. Puede parecer mejor o peor, da igual. Pero ¿Cómo certifica un papa o quien sea? ¿Cómo se certifica a distancia que no hubo consumación? ¿A ojo y ya está?
A
¿Negociando, pagando? Lo que han hecho siempre papas. Lo certificaba y punto, ya está. Estamos hablando de papas de reyes, que son los mayores fulleros de la historia. A la muchacha le ¿Has consumado o no has consumado? ¿Catalina? ¿Hasta dónde ha llegado Arturito contigo? ¿Te ha puesto la mano encima? Catalina juró que no, que Arturo era muy. Era verdad, además que Catalina era muy flojo, era muy enclenque y que el chico no tenía ganas de nada. Y con eso bastó. Y era cierto. Seguramente era cierto. Al final hubo que esperar más para celebrar el nuevo matrimonio. De hecho, se murió hasta el rey Enrique VII. Y el novio, cuando se casó con Catal, ya era Enrique VIII. VIII. El reinado se presentaba estupendo. Él con 18 años y buena planta. Ella con 23 y muy mona. Inglaterra era un país próspero. No se estaban pegando con nadie. En aquel momento había paz, todo bien. Se pusieron a la faena de procrear. Y llegó el primer niño, Enrique, pero nada, ruina. Murió al mes y medio. Y llegó otro Enrique y nada, también ruina. Y otro niño Y tampoco. En total, Catalina tuvo seis embarazos en nueve años. Sólo llegó adulta la famosa María Bloody Mary, que servía como reina porque podía reinar como titular de la corona. Pero Enrique VIII, por lo que sea, prefería un chico. Y el chico no llegó. No llegaba. Y encima, después de 24 años de matrimonio, le pusieron a tiro una jovencita estupenda y ambiciosa, la también famosa Ana Bolena. Y el rey quiso cambiar de chica para formar oficialmente el dúo Enrique Jean.
B
Y por buscar. Mira, ¿Quieres? Y por buscar el divorcio con Catalina acabó llegando también el follón de Inglaterra con Roma.
A
Otro divorcio. Aquí lo fácil sería echarle la culpa a Navolena, que es verdad que era muy lagarta. Pero no, La culpa la tuvo la novela La Biblia, que sirve para un roto y para un descosido porque cada uno puede interpretarla como le dé la gana. Enrique VIII llevaba años preguntándose por qué Dios le castigaba sin hijos varones. Y encontró las respuestas en el Levítico, en el Antiguo Testamento, en el capítulo 18, que está dedicado a las uniones ilícitas y pecados contra natura. En ese capítulo del Levítico dice en su versículo 16 que no debes cepillarte a la mujer de tu hermano, a tu cuñada. Pero es que en el capítulo 20, versículo 21 dice. Y esto ya es si uno toma a la mujer de su hermano, es una inmundicia. No tendrán hijos. Ya está. Dice Enrique VIII. Pues va a ser por esto, porque como me casé con la mujer de mi hermano, Dios me ha castigado sin hijos.
B
El hermano se había muerto.
A
Ya, ya, pero bueno, usted estaba buscando excusas y la Biblia te da todo. Tú, si tienes un problema, busca que la Biblia te lo soluciona. Y ahí fue cuando le catalina, tenemos que hablar. Mal rollito. Y por supuesto, Catalina le déjate de rollos porque toda la corte sabe que la tal Ana Bolena y tú os estáis rondando. Que leches de Levítico. Ni Dios ni Biblia. Pero Enrique VIII siguió porfiando y acusando a Catalina de haberle engañ seguro que consumaste con mi hermano y por eso Dios me castiga a mí. Y Catalina que no, que yo no consume con tu hermano, si eres una piltrafa. Y además lo que dice la novela es que el castigo es si te enredas con una cuñada en activo con marido. Y yo era una cuñada viuda sin marido. Mira, aquí que me dejéis. Habla con el Papa, con el que tienes que hablar, a ver qué te dice. Eso, Listo.
B
Bueno, ya sabemos lo que le dijo el Papa. Ya lo sabemos. Sobre todo impresionado por Carlos V, sobrino de Catalina. Lo contamos hace un par de semanas. Efectivamente, cuando hablamos de las consecuencias del saco. Del saco de Roma, del saqueo.
A
Claro, es que el emperador Carlos V, que ya le había dado dos palizas al Papa y le había puesto Roma patas arriba, le dijo si se te ocurre concederle el divorcio al rey de Inglaterra de Catalina, hija nada más y nada menos que de los Reyes Católicos, tía del emperador del Sacro Imperio, que soy yo, pues te doy otra somanta de palos. Aquí a todo el mundo le daba igual si el rey de Inglaterra tenía 8 u 800 amantes. Sobre todo porque la novela bíblica lo consiente. Como los guionistas eran hombres, pues está repleto de adúlteros con derecho a tener varias mujeres, puesto que el objetivo es poblar la tierra de un gran rebaño de borregos. Pero a Enrique VIII no le valían amantes porque quería hijo macho y oficial para que heredara el trono. No le valía la niña María. Por eso me da igual si no me divorcia el Papa, creo yo mi propia iglesia, me nombro jefazo mayor y me divorcio yo. Si lo más fácil del mundo es inventarte una religión, lo jodido está en conseguir que luego la empresa pite, que sea rentable. Pero bueno, la empresa anglicana pitó y pita.
B
Al margen de proyectos empresariales. Este hombre al final consiguió un hijo varón con alguna de las otras cinco esposas, porque María acabó reinando al final.
A
Prosperó un niño. Prosperó un niño, hijo de la tercera mujer de Juana Seymour. Era un chaval que llegó a reinar tras la muerte de Enrique VIII con el nombre de Eduardo VI, pero duró dos telediarios.
B
Que follón de nombres, tú. Se llamaba Arturo, el que cascó. Y en cambio Enrico VII o VI.
A
Ya no sé, pero luego cogió el nombre del abuelo. Pero Bueno, Eduardo duró dos telediarios. Se murió con 15 años, probablemente de un gripazo o de sudor inglés, no lo sé. Y ahí es cuando se encajó en el trono la católica María, después de cortar unas cuantas cabezas. Porque, oye, en eso de decapitar Bloody Mary era como su padre.
B
Tenemos que hablar un día de ella.
A
¿Tenemos? No tiene esta ni nada de la que cortar.
B
Y lo del Bloody Mary que nos trincamos, viene de eso, ¿No?
A
Sí, María la Sanguinaria, pero la bebida también. Sí, no, el nombre se inspira en ella. El Bloody Mary se inspira en ella, en María la Sanguinaria.
B
Ya lo miraré con otros ojos a partir de ahora.
A
Está muy rico, a mí me gusta mucho, pero sí es por ella, es por ella. Muy bien, muy bien.
B
Hola, Daniel. Mañana más, mañana más. Venga, hasta mañana.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Fecha: 12 de junio, 2024
Este episodio repasa, con el característico humor y rigor histórico de Nieves Concostrina, la célebre boda entre Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos. A partir de este matrimonio, se desencadena la ruptura de Inglaterra con Roma, lo que la presentadora compara irónicamente con "el primer brexit". El programa explora el trasfondo político, dinástico y religioso de esta compleja historia, poniendo énfasis en los motivos que llevaron a Enrique VIII a enfrentarse al Papa para conseguir su ansiado divorcio y fundar la Iglesia Anglicana.
Introducción a la figura de Enrique VIII:
Se inicia contextualizando a Enrique VIII, popularmente recordado por sus seis matrimonios y el drama político que los rodeó.
"A todo el mundo nos suena, ¿no? Enrique VIII, Ana Bolena... Hoy hablamos de este Enrique VIII, que antes que rey y que adulto, pues fue un niño. Fue un niño como todos." (00:30, Nieves)
Los Reyes Católicos y la estrategia de alianzas:
Se describe la política matrimonial de Isabel y Fernando, cuyo principal objetivo era rodear a Francia empatando con alianzas con Portugal, Austria e Inglaterra.
"No querían tener hijos por las alegrías que dan los hijos, ya los tenían para tener suficientes piezas en el tablero del juego político." (02:44, Nieves)
"El objetivo era hacerle la pinza a Francia, rodearla para que no tuvieran aliados." (03:33, Nieves)
Catalina enviada a Inglaterra:
Catalina, con solo 14 años, es enviada a casarse con Arturo, el heredero inglés.
"La enviaron a Inglaterra a casarla con Arturo, el hijo del rey de Inglaterra... Arturo era príncipe de Gales y heredero al trono." (04:01, Nieves)
Muerte prematura de Arturo:
Tras sólo unos meses de casados, Arturo muere de la enfermedad llamada "sudor inglés".
"Arturo cascó, no se sabe de qué, pero cascó... de una enfermedad que llamaban sudor inglés, porque se sudaba mucho." (04:18, Nieves)
La maniobra para no perder la dote:
Enrique VII propone casar a la viuda Catalina con su segundo hijo, el futuro Enrique VIII, aunque era menor que ella.
"Enrique solo tenía 11 años, era un niño, ella era mayor. No importa, firmamos el acuerdo de compromiso y cuando el niño crezca lo casamos con Catalina y ahí renovamos la alianza." (04:37, Nieves)
Certificación de no consumación:
Para casar a Catalina con Enrique, era imprescindible la certidumbre papal de que el primer matrimonio no se había consumado.
"Ambas partes solicitaron... una dispensa a Roma para tranquilizar las conciencias... necesitaban la certificación papal de que la nena seguía entera." (05:25, Nieves)
Cómo se 'certificaba' la virginidad a distancia:
"¿Cómo certifica un papa que no hubo consumación? ¿A ojo y ya está? — Negociando, pagando... lo certificaba y punto, ya está." (06:26-06:42, diálogo Carlos y Nieves)
El panorama al casarse:
Cuando finalmente se casan Catalina y Enrique (ahora VIII), Inglaterra vive una época de prosperidad y paz.
"El reinado se presentaba estupendo... Inglaterra era un país próspero. No se estaban pegando con nadie. En aquel momento había paz, todo bien." (06:59, Nieves)
Problemas y presión por un heredero varón:
Catalina tiene seis embarazos en nueve años; solo sobrevive María (“Bloody Mary”). Enrique quería un hijo varón legítimo.
"En total, Catalina tuvo seis embarazos en nueve años. Sólo llegó adulta la famosa María Bloody Mary... Enrique VIII, por lo que sea, prefería un chico. Y el chico no llegó." (07:46, Nieves)
La aparición de Ana Bolena y el detonante religioso:
Enrique conoce a la joven Ana Bolena y busca divorciarse. El detonante es el Levítico, usado por el rey para justificar una "maldición divina".
"La culpa la tuvo la novela La Biblia... Enrique VIII llevaba años preguntándose por qué Dios le castigaba sin hijos varones. Y encontró las respuestas en el Levítico..." (08:17, Nieves)
"Dice Enrique VIII. Pues va a ser por esto, porque como me casé con la mujer de mi hermano, Dios me ha castigado sin hijos." (08:59, Nieves)
El enfrentamiento con el Papa:
El Papa, presionado por el emperador Carlos V (sobrino de Catalina), se niega a conceder el divorcio por motivos políticos, no religiosos.
“Si se te ocurre concederle el divorcio al rey de Inglaterra de Catalina... te doy otra somanta de palos. Aquí a todo el mundo le daba igual si el rey de Inglaterra tenía 8 u 800 amantes...” (10:10, Nieves)
Nacimiento de la Iglesia Anglicana:
Tras la negativa papal, Enrique decide crear su propia iglesia, rompiendo con Roma, lo que Nieves parodia como montar una empresa.
“Creo yo mi propia iglesia, me nombro jefazo mayor y me divorcio yo... Lo más fácil del mundo es inventarte una religión, lo jodido es que la empresa pite... la empresa anglicana pitó y pita.” (10:44, Nieves)
Eduardo VI, efímero heredero:
El único hijo varón legítimo que llevó el trono fue Eduardo VI, hijo de Juana Seymour, pero murió adolescente.
"Prosperó un niño, hijo de la tercera mujer, Juana Seymour. Era un chaval que llegó a reinar... pero duró dos telediarios." (11:18-11:35, Nieves)
Breve repaso de nombres y sucesión:
Después de Eduardo, reinó María ("Bloody Mary"), famosa por su dureza y persecuciones.
"Y ahí es cuando se encajó en el trono la católica María, después de cortar unas cuantas cabezas. En eso de decapitar Bloody Mary era como su padre." (11:52, Nieves)
Sobre el poder de la nobleza:
"Los reyes, los papas, los duques y demás flores y fauna noble son los que han manejado gran parte de la historia del mundo. Los demás eran. Somos figurantes." (00:47, Nieves)
Sobre la lógica de los Papas:
"¿Negociando, pagando? Lo que han hecho siempre los papas. Lo certificaba y punto, ya está." (06:42, Nieves)
Sobre el nacimiento de la Iglesia Anglicana:
"Si no me divorcia el Papa, creo yo mi propia iglesia, me nombro jefazo mayor y me divorcio yo. Lo más fácil del mundo es inventarte una religión, lo jodido está en conseguir que la empresa pite." (10:44, Nieves)
Sobre la excusa bíblica:
"La Biblia te da todo. Tú, si tienes un problema, busca que la Biblia te lo soluciona." (09:10, Nieves)
Sobre Bloody Mary:
"En eso de decapitar Bloody Mary era como su padre." (11:54, Nieves)
"La bebida también. Sí, el nombre se inspira en ella." (12:27, Nieves)
Nieves Concostrina narra de manera ingeniosa y cercana los hitos del matrimonio de Enrique VIII y Catalina de Aragón, destacando la instrumentalización de los sacramentos, los enredos políticos paneuropeos y la fundación de la Iglesia Anglicana como la “empresa” que nació de un despecho dinástico-religioso. Además, termina con la nota curiosa del legado de María Tudor: no solo su sobrenombre, sino un mundialmente famoso cóctel.