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A
Ser podcast.
B
Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
C
Esto que nos trae hoy Nieves, yo creo que está muy bien recordarlo, porque es verdad que la pandemia del Covid, al menos en nuestro primer mundo, ya casi es un recuerdo. Es verdad, solo casi, que el virus sigue ahí. Veremos cómo se comporta en otoño, cuando este otoño, cuando la gripe empiece a pegar fuerte. Pero bueno, está claro que lo peor ya pasó. Lo que recordamos hoy es el antecedente histórico más potente que conocemos. Y cuando la humanidad no disponía del arsenal científico que tenemos ahora. Y así pasó lo que pasó con la peste, la epidemia que cambió el mundo. Esa tarde viajamos al mes de octubre de 1347.
B
Y es verdad, dicen que es una de esas fechas que cambió la historia. Eso dicen los que saben de esto y lo que han estudiado. Ocurrió a principios de octubre de ese año que has mencionado, 1347. Pero no hay día concreto que señalar. Es como la pandemia. Aquí cuando empezó la pandemia, solo sabemos que el día 14 de marzo se declaró el estado de alarma. ¿Pero qué día? ¿Cuándo entra? Eso pasó allí. En esos primeros días de octubre, atracaron en Messina, en la isla de Sicilia, 12 galeras genovesas que procedían de Crime del Mar Negro, de Ucrania, que se la queda el otro. A bordo de esas galeras genovesas venía la peste. En realidad a bordo venían las ratas. Y a su vez, a bordo de las ratas venían las pulgas. Y a su vez, a bordo de las pulgas venía la bacteria Yersinia pestis, que esta era la mala de la película. Las ratas bajaban del barco con las pulgas, las pulgas saltaban a los humanos, picaban y transmitían la bacteria, la falta de higiene, el contacto estrecho, los fluidos corporales, la ropa y los objetos infectados. Y ya está. Ya tenemos la peste corriendo descontrolada. No era la primera epidemia de algo que corría a lo loco matando gente. Claro, ahora podemos decir que hubo epidemias de gripe, de sarampión, de disentería, de tifus, de lepra, que la población europea conocían, sabían que venían cosas malas no tenían esos nombres. Evidentemente esos nombres son posteriores y se defendían como podían de eso. Pero aquello que entró por Mesina, eso era totalmente desconocido. Se cebaba con ricos y con pobres, con reyes y con mendigos. Eso tenía que ser algo sobrenatural. Eso tenía que ser un castigo divino por los pecados de la humanidad. Claro. Algunos todavía se creen que los virus y las bacterias son sobrenaturales y hacen sortilegios en los templos para acabar con ellas rezando.
C
Bolsonaro dice que la vacuna del Covid lo convierte en caimán.
B
Claro que sí. Y a él en idiota. Ya está. A finales del siglo XIX, dos investigadores, el japonés Kitasato y el suizo Yersin, cada uno por su lado, pero casi casi a la vez, encontraron por fin al culpable de la peste. Aislaron la bacteria que llevaba 20 o 25. Cinco siglos matando a millones de personas, y la llamaron, como uno de los descubridores, Yersinia pestis. Y resultó que esa bacteria tenía más poder que todos los dioses juntos. Ya ves tú. Va a ser que la bacteria existe y los dioses no.
C
Oye, la peste negra de Europa está aquí, en tropomesina. ¿Está considerada epidemia o pandemia?
B
En realidad afectó a todo el mundo. Claro. Pandemia afectó a todo el mundo conocido. América no se había descubierto y Australia tampoco. Ellos, los demás, los aborígenes y los americanos, los nativos, estarían a lo suyo, ¿No? Con otras cosas, pero parece que no con eso. En cuatro años la peste mató aproximadamente a un 60% de europeos. ¿Un 60%? Entre víctimas directas y las colaterales. A lo mejor de las directas fue un 40%. Pero es que las colaterales cayeron por las hambrunas que trajo la peste, por los niños y los ancianos que murieron abandonados. Y morían los padres, las personas dependientes de quién caían igual. Se fue al garete la alegre expansión medieval del comercio, las idas y las venidas, el trabajo por todas partes. Y decía que es una de las fechas que provocó un cambio radical en el curso de la historia. Porque con la enorme mortalidad que trajo la peste, faltaban brazos para trabajar en el campo y en las ciudades. ¿Sabes tú que fue una tremenda fatalidad? A los señores se les morían los campesinos y los obreros. Y esos campesinos, a partir de todo esto, esos campesinos y esos obreros, hartos de la explotación, comenzaron a enfrentarse a señores y burgueses. Se estaba empezando a tambalear el viejo orden feudal. Lo que cambió aquella maldita bacteria también. Entonces, fíjate como decían ahora los buenistas desinformados. Decí saldremos mejores, íbamos a salir mejores. Todas las pestilencias, fueran de lo que fueran, mataran más o menos, siempre acarreaban cambios muy importantes, porque todas traían miles y miles de muertos. Todas provocaban que la economía quedara devastada. Y siempre había un enemigo que aprovechaba la debilidad del vecino para invadir y para dañar. Pero la peste que empezó en 1347, esa fue gordísima y por tanto la que provocó un cambio más.
C
Oye, ¿Y antes de esta pandemia de peste negra en Europa, ¿Hubo otras igual de mortíferas o parecidas?
B
A ver, las pestes nos han acompañado siempre, pero cuanto más crecía la población, más víctimas había. Lógicamente, cuantos más éramos, más nos juntábamos en pueblos y en ciudades. Y como éramos maguarros y en ciencia estábamos cero patatero, pues a cascar como locos. La primera pandemia documentada de la que se conservan datos por escrito, porque lo fue apuntando todo un señor que se llamaba Procopio de Cesarea. El señor Procopio. Bueno, pues a esa la llaman la peste de Justiniano, no porque la trajera el emperador Justiniano, sino porque ocurrió durante su imperio. Él también Justiniano se pilló la peste, estuvo a punto de doblar. Estamos hablando del año 541. Y morían entre 5.000 y 10.000 personas al día. Solo en Constantinopla. Solo en Constantinopla. Aquello fue devastador. Por supuesto. Llegaron los listos a decir estamos en el año 541. Y esos listos dijeron esto es la ira de Dios por los pecados de los hombres. Que esto tiene mucha guasa, porque es que los bizantinos dijeron, vamos a ver, pero si nos hemos hecho de la secta cristiana antes de ayer. Porque se supone que era el dios Chupihuay y ya nos está castigando. Pero si somos de hace nada.
C
Algunos se borrarían.
B
Hombre, no solo se borraron, sino que volvieron al culto de dioses antiguos. Pero bueno, iba a dar igual. Las bacterias van a su bola, pasan de todo. Los dioses, los nuevos y los modernos. Y una curiosidad, esta peste de Bizancio rebrotó en Roma 50 años después. Y se cebó con los romanos. Y dijo el Papa, dijo el Papa que mandaba entonces Gregorio, voy a organizar yo una procesión de miles y miles para pedir ayuda a Dios. Y cuando todos aquellos miles, con el Papa a la cabeza, llegaron ante el mausoleo del emperador Adriano, que todos tenemos en la cabeza, porque es esa fortaleza tan redonda, mazacote, que se eleva a orillas del t. Oye, que apareció en ese momento un arcángel y con su espada llameante detuvo la epidemia.
C
Con un par.
B
Y con un par y con la espada. No, los ángeles no tienen sexo. A lo mejor con el par no pudo ser, pero desde entonces aquello se conoce como lo conocemos ahora, como el castillo de Santangelo, por el arcángel. Bueno, como tenemos una audiencia inteligente, espero que ni un solo oyente se esté preguntando si de verdad se detuvo la epidemia.
C
La segunda aleluya de esta tarde en la ventana. Antes Leonard Cohen y ahora este. Oye, ¿Esta peste de Justiniano también era peste negra o había peste de otro tipo?
B
Era la misma, la misma. Por aquel entonces no tenían ni idea de lo que les atacaba ni por dónde les atacaba, la verdad. Podía ser gripe, tifus, nombres que, insisto, se han puesto después. Pero la de Vicencio no, esa fue peste negra, la de las ratas, solo que vino desde Etiopía, entró por otro lado, subió por Egipto, pasó a Palestina y llegó a Constantinopla. Cuanto más se movían los humanos de un lado a otro, mayor riesgo de contagio, porque la pulga, con su bacteria a bordo se mueve más rápidamente. La ciencia también sirve para saber que no nos pasa nada nuevo, que lo que creemos que no ha pasado nunca ya ha pasado antes. Y la peste negra, la peste bubónica, es un ejemplo de ellos. He empezado diciendo que la peste entra en Europa en aquel octubre de 1347, la gorda, la grave, en plena Edad Media, procedente de Crimea. ¿Eso fue en aquel momento lo nunca visto, nunca antes había ocurrido aquello fue pavor? Pues sí, resulta que sí había ocurrido muchas veces, pero había menos humanos, se movían poco, el contagio era menos meteórico, a más gente y más movilidad, muchos más millones de muertos. Y se sabe que la bacteria de la peste nos acompaña desde siempre, porque en 2012, y esto es de hace nada, hace 10 años, unos investigadores alemanes estudiaron unos esqueletos enterrados en el año 570, o sea, 800 años antes en un cementerio alemán y aislaron la bacteria que los mató. Y era la yersinia.
C
La peste ya estaba por aquel entonces. Sin embargo, ahora, fíjate, ahora somos muchos más. De hecho, según estimaciones de Naciones Unidas a mediados de noviembre, este año, dentro de mes, seremos ya unos 8.000 millones de habitantes. Pero en proporción morimos mucho menos en una pandemia, como se acaba de demostrar. Bueno, ahí está la ciencia. Ese arsenal no lo tenían hace unos cuantos siglos. Es lo único que nos salva. Y en eso, lo único.
B
También antes había gente medianamente inteligente que con la simple observación decí a ver, hay que lavarse, hay que enterrar a los muertos lejos de los vivos. No los tiréis al río porque es que en Roma los tiraban al Tíber que estáis contaminando las aguas o pavos. Pero enseguida aparecía otro que decí ¿Qué sabrás tú, pagano asqueroso? Ha sido Dios. Y ante el miedo a lo desconocido que se entiende, era perfectamente lógico creer al primer charlatán que apareciera diciendo lo ha mandado tal o cual Dios porque no habéis hecho tal cosa. Si hacéis lo que yo os digo, lo aplacamos y deja de mandarnos muerte. La plebe se lo comía y ya está. Unos cuantos clientes más para el negocio religioso. Los dioses no han hecho nunca absolutamente nada por la humanidad. Porque todos juntos tienen el mismo poder que Pocoyó. ¿Puede Pocoyo vencer a una bacteria? Pues los dioses tampoco. Y hay un detalle muy curioso. Las mujeres listas de aquella Europa medieval, además de conocer remedios caseros y saber hacerse mejunjes con plantas medicinales, también sabían que la higiene mantenía las enfermedades alejadas de las casas. Qué curioso que todas tenían una escoba en casa. Y también había gatos en las casas para mantener a raya ratas y ratones. No es casualidad que cuando comenzó la persecución de brujas quedaran asociadas a las pócimas, a las escobas y a los gatos. Y aquí viene una teoría que estudian los expertos, una teoría muy la Inquisición persiguiendo brujas animó al exterminio de gatos que estaban asociados a ellas. Y ante la ausencia de gatos, proliferaron las plagas de ratas y ratones. Y por eso también proliferó la peste.
C
Oye, pero cuidado, que la veo venir. ¿No acabaría alguien echándole la culpa de la peste a las mujeres? Sí, José, ¿Sí o no? ¿De verdad?
B
Siempre. Sí, era costumbre. Cuando no eran las brujas, eran las otras. Hasta en la pandemia de 2020, la mani del M fue la que transmitió el coronavirus al mundo. El partido del día anterior del Atlético de Madrid Sevilla no fue la mani. Pues antes también ocurría un poco igual. En el año 472 antes de nuestra era, también por Roma hubo una peste que afectaba sobre todo a las mujeres embarazadas. ¿Y a quién culparon? Pues a una virgen vestal que había perdido la virginidad sin permiso. ¿Qué hicieron? Pues la ejecutaron. Con ello calmaron a los dioses. La epidemia siguió y listo.
A
Vaya caballero, que la velo de mala de la película. Mejor pa mí, porque de buena nunca saqué nada. Jai. Nomás. Diga que yo fui la misma que destruí, digamos. Digan que yo fui la mala de la película. Anana. Digan también que yo lo arruiné, que yo lo comprometí, que no puede ser feliz. Ey. Que la culpable de todo soy yo de haber profanado su amor.
C
A eso se le llama autocrítica. A eso se le llama autocrítica en tu arreglo, ¿Verdad?
B
Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa.
C
Bono. Nieves. Mañana más.
B
No, mañana más.
C
No nos falles.
B
Venga.
C
Un beso muy grande. Hasta mañana.
B
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A
La radio.
Host: Nieves Concostrina
Date: October 4, 2022
Podcast: Todo Concostrina for SER Podcast
In this episode, Nieves Concostrina revisits the catastrophic arrival of the Black Death (peste negra) in Europe, particularly focusing on its entry through Messina, Sicily, in October 1347. Drawing informative parallels to the recent experience of COVID-19, Nieves explores how the medieval pandemic dramatically altered the course of history, society, and beliefs, with her signature humor and sharp analysis.
“Se cebaba con ricos y con pobres, con reyes y con mendigos. Eso tenía que ser algo sobrenatural. Eso tenía que ser un castigo divino por los pecados de la humanidad.”
—Nieves Concostrina [01:37]
“Va a ser que la bacteria existe y los dioses no.”
—Nieves Concostrina [02:57]
“Ante el miedo a lo desconocido... era perfectamente lógico creer al primer charlatán que apareciera diciendo ‘lo ha mandado tal o cual Dios’... Unos cuantos clientes más para el negocio religioso.”
—Nieves Concostrina [10:22]
“Los campesinos y esos obreros, hartos de la explotación, comenzaron a enfrentarse a señores y burgueses. Se estaba empezando a tambalear el viejo orden feudal.”
—Nieves Concostrina [04:25]
“No es casualidad que cuando comenzó la persecución de brujas quedaran asociadas a las pócimas, a las escobas y a los gatos... proliferaron las plagas de ratas y ratones. Y por eso también proliferó la peste.”
—Nieves Concostrina [11:31]
“Ese arsenal [científico] no lo tenían hace unos cuantos siglos. Es lo único que nos salva. Y en eso, lo único.”
—Colaborador [09:49]
“Lo que recordamos hoy es el antecedente histórico más potente que conocemos… la peste, la epidemia que cambió el mundo.”
—Colaborador [00:23]
“Las ratas bajaban del barco con las pulgas, las pulgas saltaban a los humanos, picaban y transmitían la bacteria… Y ya está. Ya tenemos la peste corriendo descontrolada.”
—Nieves Concostrina [01:11]
“En cuatro años la peste mató aproximadamente a un 60% de europeos… faltaban brazos para trabajar en el campo y en las ciudades.”
—Nieves Concostrina [03:58]
“La primera pandemia documentada… la llaman la peste de Justiniano… y morían entre 5.000 y 10.000 personas al día. Solo en Constantinopla.”
—Nieves Concostrina [05:48]
“Los dioses no han hecho nunca absolutamente nada por la humanidad. Porque todos juntos tienen el mismo poder que Pocoyó. ¿Puede Pocoyó vencer a una bacteria? Pues los dioses tampoco.”
—Nieves Concostrina [10:35]
“No acabaría alguien echándole la culpa de la peste a las mujeres? Sí, José, ¿Sí o no? ¿De verdad? Siempre. Sí, era costumbre. Cuando no eran las brujas, eran las otras.”
—Colaborador y Nieves Concostrina [11:53]
Nieves Concostrina maintains her witty, irreverent tone throughout, skillfully blending scholarly history with sharp social commentary and humor, making this tragic chapter both accessible and thought-provoking.
This episode provides a compelling historical reflection on the societal transformations wrought by the Black Death, drawing incisive analogies with COVID-19, critiquing persistent superstitions, and underlining the decisive role of science and social awareness in overcoming pandemics.