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Nieves
Ser Podcast. En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina Cadenas en.
Carla
Hola Nieves, buenas tardes, ¿Qué tal?
Nieves
Muy bien, Carlas, ¿Qué tal tú?
Carla
Mira, vamos a abrir este Acontece que no es poco. No con un decíamos ayer, sino con un mencionábamos ayer. Y pongo en contexto. En nuestro episodio anterior dimos un buen repaso a cómo algunos pocos, como casi siempre, se enriquecieron en España durante la Primera Guerra Mundial, mientras la mayor parte de la población las pasaba canutas. Y en ese relato histórico salieron nombres, claro, salieron nombres y uno de ellos, Juan Marc. Bueno, pues hoy ponemos el foco en esa figura porque merece la pena, Ya
Nieves
lo creo que merece la pena. Hay que conocer más a este señor que da nombre a una famosa fundación cultureta. Estamos dando pinceladas del papel de España en la Gran Guerra y la inconcebible precariedad y pobreza de la inmensa mayoría de los españoles a costa del enriquecimiento, también inconcebible, de una minoría. Hemos puesto nombre a algunos de los responsables de que España, siendo neutral y recibiendo unos beneficios tan extraordinarios como escandalosos, no supieron, no pudieron y no quisieron solucionar la crisis de subsistencia que ahogó a las clases trabajadoras. Alfonso XIII, como jefe del Estado, con sus preferencias germanófilas, no sólo no ayudó, sino que empeoró las políticos conservadores nacionales y nacionalistas. Los conservadores como Antonio Maura, como Eduardo Datos nacionalistas como Francesc Cambó o Ramón de la Sota, impidieron adoptar medidas para reducir el déficit y solucionar la conflictividad social. Y queda por poner nombre a los empresarios que robaron productos básicos a sus compatriotas para vendérselos a los extranjeros.
Carla
Bueno, cuidado, cuidado. Empresarios que también eran diputados, porque la política no ha estado nunca, pero no estaba separada de los novios nunca como entonces.
Nieves
Tú ahora buscas biografías de aquellos diputados y siempre aparece empresario y político. ¿Cómo que empresario y político? Bueno, pues si no estaba separado de los negocios ni al rey, al jefe del Estado, pues imagina a los políticos. Por eso se postulaban muchos en política, para velar por sus propios intereses desde dentro. Eran empresarios con un poderío económico tal que cualquier obstáculo que se pusiera por delante lo solucionaban con dinero. Y tenían tanto, tenían mucho, tenían muchísimo, que era muy fácil solucionar cualquier cosa. Pero bueno, como hay que elegir a uno de esos empresarios para contar lo que hacían y cómo operaban, vamos a elegir al peor. A Juan Marc. Este hombre fue un cáncer en su tierra. Un cáncer que devoró lo que necesitaban sus paisanos para engordar unos beneficios que ni viviendo 20 vidas se hubiera podido gastar. Este hombre no le dolía quitar el pan de la boca, literalmente. Quitarlo a sus propios vecinos muertos de hambre para sacarlo de contrabando a Europa. A Juan Marc lo llaman delicadamente el pirata del Mediterráneo. Yo lo llamo la serpiente mallorquina, porque este señor me cae fatal. Lo malo es que a su falta de escrúpulos humanitarios hay que sumar su indecencia patriótica durante las dos guerras mundiales. Y la frase, creo que la frase que define a este personaje tan malvado, que la dijo él mismo, todo hombre tiene un precio, y si no lo tiene, es que no lo vale.
Carla
Al mar es como un dazer, da igual, no te camines ni te sañas. Al mar es un. Una llamar. La Nostraterra ferma. Un vivima ralacha es al mar la Nostraterra. ¿Sabes qué es esto que suena? Es el himno de los piratas. El himno de los piratas de Maricel. Que nos viene así muy. Aquí estamos comentando. Bueno, sabemos que Juan Márquez era mallorquín. Efectivamente. Que allí tenía su base de operaciones. Pero vamos a ver ¿Qué hizo y cómo actuó durante la Gran Guerra?
Nieves
Pues de entrada, en lo primero, y como siempre que se puede remitir a los que más saben, y hay que remitir a su biógrafo, al tío que más ha estudiado a Juan Márquez, Pera Ferrer. Porque es quien ha investigado y hurgado en todos los rincones, hasta en los más oscuros, que son casi todos. Mencionamos dos libros de Pera Ferrer. Es Mark, el pirata respetable, y otro es Juan Marc, el hombre más misterioso del mundo. Ahí tienen, para conocerlo bien. Nos centramos en su papel durante la Gran Guerra, que ya hemos dicho que fue la oportunidad para los especuladores españoles. Como no hubo otra.
Carla
Bueno, sí hubo otra.
Nieves
Sí. Bueno, sí, claro, hasta que llegó el otro. Hasta que llegó Franco y se renovaron las oportunidades para los especuladores. Efectivamente. Juan Marc aprovechó como nadie esa oportunidad. Sobre todo porque nada más empezar la Gran Guerra ya era un empresario potente. Juanmar tenía la concesión estatal para el transporte marítimo que conectaba Baleares con la península, con Argel y con Marsella. Ya tenía una buena red ahí. Su empresa se llamaba Compañía Isleña Marítima. Pero oye, en mitad de la Primera Guerra Mundial, en 1916, este hombre había prosperado tanto que acabó convirtiéndose en el mayor accionista de otra compañía muy la transmediteria.
Carla
Dicen que en tiempos de desolación nunca hacer mudanza, o en tiempos de tribulación. Pero en el caso español parece que cuanto más desolado estaba el mundo, mejor les iba.
Nieves
A algunos les fue muy bien, muy bien. Hubo empresarios en este país que hubieran deseado que la Primera Guerra Mundial en vez de cuatro años durara ocho o dieciséis, los que fueran. Hay otro político y economista catalán, Pedro Gual Villalbí, del partido de Francesc Cambo, los Junts de entonces. Era un tío muy ultra. Era un tipo que tuvo cargo en las dictaduras de Primo de Rivera y en la de Franco. Llegó a ser ministro franquista. Eso es que llamaban ministro sin carteras. Bueno, pues este hombre en sus memorias reconoció que la Gran Guerra, y abro comillas, fue una época fantástica, un sueño portentoso en el que todos los negocios fueron prósperos y fáciles, consintiendo una verdadera orgía de ganancia.
Carla
A sinceridad no le gana nadie.
Nieves
No, no, no, totalmente. Podían serlo, podían decirlo. Podían serlo. Ese es el grato recuerdo de los oligarcas de un país con hambre y con pésimas condiciones laborales. Pues el que más disfrutó de la orgía ese fue Juan Marc, que además, potente flota de la Compañía Isleña Marítima, también tenía otros 50 veleros matriculados en Gibraltar y operando desde allí para el contrabando y para abastecer de combustible a los submarinos alemanes y austriacos. Ese combustible Juan Mar lo adquiría legalmente para su naviera, pero lo desviaba y lo revendía a los alemanes. Tanto fue el cántaro, la fuente, que los aliados acabaron pillando a Juan Marc en pleno repostaje de un submarino alemán. Le confiscaron varios veleros. ¿Pero tú crees que le importó?
Carla
No.
Nieves
Dedujo que la mejor manera de salir del problema era empezar a abastecer a los buques británicos, prometiendo dejar de abastecer a los alemanes, pero en realidad siguió abasteciendo a los dos.
Carla
Un truquito de magia.
Singer
Where it stops nobody knows Every time you call my name I heat up like a burning flame Burning flame full of desire Kiss me baby let the fire get higher. I wanna reach out and grab you.
Carla
Bueno, este abracadabra es lo que se llama jugar con dos barajas. Tampoco tiene tanto secreto.
Nieves
Perfecto. Es que solo dos años después de iniciada la Guerra Mundial, Juan Mar ya era una de las mayores fortunas de Europa. Pero no solo jugó con dos barajas en la Primera Guerra Mundial. También jugó en la Segunda porque llevaba ya tremenda experiencia acumulada. Es decir, Juan Marc fue toda su vida un delincuente. Listo como él solo, pero un delincuente. En la Segunda Guerra ya lo hemos contado alguna vez. Fue el encargado de repartir entre los corruptos generales franquistas los sobornos que acordó con él Winston Churchill, el primer ministro británico. Con esos sobornos se trataba de pagar a los generales para que presionaran a Franco e impidieran que entrara en guerra como aliado de Hitler. Pues si Juan Mar era el encargado de entregar un millón a unos dos millones a otros, otro medio millón al de más allá. Imagina cuántos embolsaba él. Este delincuente hizo en la Segunda Guerra Mundial lo mismo que en la Primera jugar a dos bandas con dos balas.
Carla
Sin olvidar, importante, que fue el que financió, o uno de los que financió el golpe de estado de Franco.
Nieves
Este fue el que puso toda la pasta sobre la mayor parte y el avioncito que lo llevó. Juan Marc es el que financió el crimen y la represión en este país. Fue el que puso el dinero para el golpe y el que prometió todos los asesinos golpistas, un millón de pesetas para cada uno en el extranjero en caso de que fracasaran. Pero Juan Marc necesitaba un golpe de Estado porque es que sus negocios corruptos no se le dieron tan bien con la República. Y claro, le investigaron. Así que necesitaba un golpe de estado y que volviera a la ultraderecha. Los corruptos bajo el paraguas del Borbón y de Primo de Rivera vivieron muy bien. Y con Franco ya ni te cuento. Eso sí que con Franco vivían mejor. Y te doy otro ejemplo del juego a dos bandas de Juan Marc en la Segunda Guerra Mundial. Unos días después del ataque japonés a Pearl Harbor, uno de sus barcos de la Transmediterránea, el Isla Tenerife, fue retenido en Nueva York y su capitán detenido. Cuando en la aduana descubrieron que llevaba un cargamento ingente de seda destinado a los nazis para uso militar. Ya sabes, los paracaídas hacen con seda. Era para hacer paracaídas. Negociaba con los nazis porque Juan Marc era muy nazi, pero pidió ayuda a los británicos, concretamente al embajador británico en España, Samuel Hur, que este era otro ultraderechista con el que se llevaba muy bien. Y le pidió ayuda al británico para que le salvara el barco retenido en Nueva York y que soltaran a su capitán. Diciendo además que la seda que transportaba el barco era para decorar su casa de Mallorca. Vamos a ver, ahí había para forrar la isla de Mallorca entera. Entre corruptos andaba el juego y ya está. Y el embajador británico convenció que esta era una buena pieza. Convenció a los yanquis para que liberaran al capitán y el buque. Le confiscaron la carga, le dejaron un poquito de seda, supongo que este sí, para su casa. Le pusieron una pequeña multa y nada. Y a seguir pirateando. Pero lo más cruel fue el hambre que Juan Marc hizo pasar a los mallorquines durante la Gran Guerra. Saqueó la isla de víveres.
Singer
I was around when Jesus Christ had his moment with doubt and pain me damn sure The pilot washed his hands and seal his face. Pleased to meet you.
Carla
Pero este hombre siquiera mostró empatía con sus propios paisanos.
Nieves
Este hombre no tenía corazón. Este hombre tenía un pedrusco ahí. Los barcos de Juan Marc sacaban de las Baleares todos los víveres que podían. El trigo recién segado salía directamente a los barcos a Francia. En Valencia y Alicante, los barcos de Mark cargaban arroz y harina con destino al puerto de Palma. Pero no llegaban porque esos buques se desviaban para vender la carga en puertos europeos. Por supuesto, contaba con la complicidad de agentes aduaneros porque sobornaba cuatro manos para evitar las inspecciones. Había una serie de productos de libre exportación sin restricciones, como podrían ser los higos secos, las almendras. Y esos eran los sacos que se inspeccionaban y que iban arriba. Debajo estaba el azúcar, el aceite, el arroz, la harina. Productos que tenían prohibida su exportación por la crisis de subsistencia del país. Pero las leyes no servían de nada en un país repleto de corruptos. En todos los niveles de la administración, empezando por el rey y y llegando hasta el funcionario de más abajo, dispuesto a consentir el saqueo a cambio de dinero.
Carla
Ya solo falta preguntarte y preguntarnos si en la isla se conocía que Juanmarca hacía todo esto.
Nieves
Claro, todo el mundo sabía que era un pirata. Era el cacique, era el mandamás. Alcaldes y guardia civil estaban a sus órdenes. El vaso rebosó a principios de 1918 cuando un grupo de madres, fueron mujeres mallorquinas, acudieron al gobernador civil a denunciar que no tenían ni para comer ni carbón para calentar agua porque Juan Marc estaba sacando todo el carbón de la isla. El gobernador civil apretó el cuillo y dijo a las mujeres que hablaran con el alcalde. A por el alcalde. ¿El alcalde, a las órdenes de Mark, les dijo a las mujeres qué se le va a hacer? Y las mujeres se van entonces a por los carros que cargaban el carbón en los barcos. Y luego, ahora se sumaron los hombres, asaltaron los almacenes del puerto de Juan Mar, que los tenía testados de algarrobas, almendras, sacos de harina, arroz, azúcar, embutidos y latas de aceite preparados para embarcar Amberes. Aquello se conoció como la revuelta del carbón. Y claro, la guardia civil reprimió a tiros a los mallorquines. ¿Hubo algún muerto? Y bueno, podríamos decir, colorín colorado, este cuento no se ha acabado. ¿Cómo tapas luego una vida indecente, una existencia sin escrúpulos, siendo un delincuente, un contrabandista y dejando morir de hambre a tu vecino? Pues creando una fundación. Eso hizo crear la Fundación Juanmarc. Las fundaciones son muy útiles cuando ya no sabes qué hacer con tanto dinero y encima pasas de ser una persona ruin e indecente a mecenas de las artes. Y así, con la cultura como disfraz, borras de la memoria la gente que Borras de la memoria de la gente que el nombre de Juan Marc estuvo vinculado a la piratería, al contrabando, a los golpes de estado, al hambre, a la corrupción y a toda la ilegalidad que se te ocurra. Como diría Santiago Niño copiando a Rodrigo Rato Es el mercado, amigo.
Carla
Pues nada, Nieves, lo dejamos aquí, pero
Nieves
mañana más, mañana más.
Carla
Venga, un beso.
Nieves
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Episode Air Date: May 26, 2026
Host: Nieves Concostrina
Co-Host: Carla
Podcast: SER Podcast – Acontece que no es poco
This episode dives into the figure of Juan March, a controversial businessman from Mallorca whose fortunes soared during World War I (the Gran Guerra). The discussion exposes how March, and others like him, profited from Spain’s official neutrality and the country’s misery during the war. Through Nieves' characteristically sharp and irreverent storytelling, the episode explores the moral bankruptcy, corruption, and sheer audacity of March—a man later celebrated as a philanthropist, but whose legacy is deeply rooted in contraband, political manipulation, and callous disregard for fellow Spaniards.
On Business and Politics Blending:
“Tú ahora buscas biografías de aquellos diputados y siempre aparece empresario y político. ¿Cómo que empresario y político?” – Nieves [02:24]
Personal Judgement of March:
“Lo llaman delicadamente el pirata del Mediterráneo; yo lo llamo la serpiente mallorquina, porque este señor me cae fatal.” – Nieves [02:35]
The Oligarchs’ Perspective:
“La Gran Guerra...fue una época fantástica, un sueño portentoso en el que todos los negocios fueron prósperos y fáciles, consintiendo una verdadera orgía de ganancia.” – Nieves, quoting Pedro Gual Villalbí [06:00]
On Feeding Both Sides:
“Empezó a abastecer a los buques británicos... pero en realidad siguió abasteciendo a los dos.” – Nieves [07:21]
Cynicism Made Manifest:
“Todo hombre tiene un precio, y si no lo tiene, es que no lo vale.” – Juan March, via Nieves [02:44]
Summing Up the System:
“Como diría Santiago Niño copiando a Rodrigo Rato: Es el mercado, amigo.” – Nieves [15:33]
The episode delivers an exposing, entertaining yet sobering perspective on how Spain’s wealthy elites manipulated wartime chaos for personal enrichment. Juan March, celebrated today as a cultural patron, is unmasked as a ruthless profiteer who played all sides, valued profit above people, and left a trail of suffering at home while amassing immense wealth and political power. The discussion resonates as a cautionary tale about the enduring interplay between political corruption, business interests, and the rewriting of history through philanthropy.