
Loading summary
A
Ser podcast.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Hola Carlas, ¿Qué tal?
B
Mira, me lo preguntan muchas veces y la respuesta es no. Los capítulos este acontece, que no es poco, no van por orden cronológico, en principio no se pueden seguir como una serie de televisión, pero a veces sí que están conectados. Hoy, por ejemplo, y el punto de unión, para que lo sepan los oyentes, el punto de unión sería es de hecho, en este caso, el anarquismo. Si ayer hablábamos de terrorismo, hoy hablamos de política, que son cosas diferentes.
A
Exactamente. Y lo he hecho a posta.
B
Ya, ya me imagino.
A
Sí, porque claro, es que no se trata de confundir las cosas y me gustaría dejar clara, como ayer estuvimos hablando de toda aquella violencia anarquista de finales del XIX, pero hay que dejar clara la separación del terrorismo y la ideología, porque hoy quería aprovechar que. Bueno, hoy No, ayer, el 7 de noviembre de 1936, la gran Federica Monseigne, anarquista, tomó posesión de su cargo como ministra de Sanidad y Asistencia Pública. Era la primera mujer que alcanzaba un ministerio en España y la primera ministra en esta parte de la Europa Occidental. Eso era absolutamente inaudito. Poco pudo hacer porque la derecha de este país, con su líder, el dictador Franco, había dado un golpe de estado y provocado una guerra, y la ministra Montseigne solo estuvo en el cargo siete meses. Pero en cuanto sepamos todo lo que puso en marcha esta mujer, todo lo que propuso y todo lo que tenía pensado hacer, a mí me parece alucinante. En el imaginario colectivo, pues producto de una mala enseñanza o de ausencia de enseñanza, decir anarquismo es decir, venga lo loco, ni Dios, ni Patria, ni ley, ni gobierno, ni orden, ni concierto, nada de nada. Las tres acepciones de la palabra anarquía que nos da el diccionario se nos mezclan en la cabeza y acabamos reduciendo las tres a la peor de todas, que es incoherencia, barullo. Y no, no es eso. Todo lo contrario a eso era Federica Monseigne, una mujer con sus luces y sus sombras en todas las cosas, pues como todo el, pero comprometida, una buena ministra y una gran anarquista, o sea, todo pura contradicción, pero con enorme relevancia política y social y de la que por supuesto, poco se habla por mujer, por ministra y por anarquista. I can wash out forty four pairs of socks and have them hanging out on the line I can start to.
B
A ver, aclaremos, Nieves. Ser anarquista y ser ministra al principio no encajaba, ¿No? Porque claro, es buscar la abolición de las estructuras del Estado a la vez que Federica, Monseño en este caso, se integraba en las estructuras.
A
Claro, es que era así. A veces no puedes ni quieres llevar tus convicciones hasta las últimas consecuencias. El sentido común también te dice que para llevar a cabo tu revolución tienes que hacerlo desde dentro, no liándote a pedradas. Si Federica Montseigne quería conseguir mejoras sociales para los españoles, encima en una situación de guerra, por muy anarquista que fuera, tenía que lograrlas desde el poder. Ella era anarquista porque mamó, mamó el anarquismo. Ella nació en Madrid, por cierto, no digo cuál, pero en la misma calle donde vive Carlos Bollero, ahí nació.
B
Ahora cuando salga se lo digo.
A
Sí, pues nadie va a encontrar ahí una plaquita de aquí nació la primera ministra que tuvo este país. Pero bueno, sus padres eran catalanes, también anarquistas. El padre era periodista, era de Reus y la madre era maestra. Y no consintieron que la niña Federica pisara un colegio porque quisieron evitar el adoctrinamiento. Ellos rechazaban, por supuesto, que la Iglesia manejara la educación y no querían eso para su niña. Pero la educaron, la educaron de forma exquisita. Salió listísima. Federica publica su primera novela a los 16 años. Tenía un pensamiento crítico, publicó muchísimo. Un pensamiento crítico alucinante. Era una extraordinaria oradora. Esta mujer llenaba las plazas de toros de gente que quería escucharla, porque era una mu. Hablando y además hablando muy, muy bien. Sí, sí, era una tía muy preparada y eso a la gente le resultaba absolutamente extravagante. Irene Lozano tiene un libro que es un biográfico que se llama Federica, una anarquista en el poder y cuenta que en los años 30, en los pueblos y ciudades de Andalucía, por la que hizo una gira Federica con mítines, la recibían Ahí viene, ahí viene la mujer que habla como una estrella del rock. Igual una estrella del rock. Mira, mira las imágenes de las plazas. Es increíble hasta ese extremo. Era alucinante ver a una mujer subida en una tribuna hablando a miles de personas y pidiendo la revolución de los obreros.
B
Oye, Nieves, ¿Y cómo es que llegó a ministra? ¿Cuál fue el recorrido para que al final aceptara el cargo?
A
Es que no lo pudo ni sospechar cuando ella empezó a implicarse en política, solo con 18 años y siendo anarquista sensata pero convencida, Vamos, que no se le pasó ni se le pasó por la cabeza. Tuvo que dar muchas vueltas, asumir sus contradicciones, pero al final pudo más su patriotismo, aunque suena así de raro. Era una mujer muy patriota. Federica era un animal político, era activista, se afilió a la CNT con 26 años y estaba claro que con su capacidad política iba a crecer mucho dentro de esta confederación de sindicatos. Aunque ella decía que no, que no, no, ni en broma, yo no quiero crecer. Ella quería trabajar por la revolución desde la base. Quería ser, y lo decía así, soldado raso de la próxima revoluc. Pero acabó metida de lleno en el Comité Nacional de la CNT cuando se produjo el golpe de estado de la derecha franquista. Porque ya había que dejarse de teorías, ya las teorías no valían. Había que defender la democracia y había que defender al país. Ella misma escribió una cosa es la teoría, mira qué frase más bonita. Una cosa es la teoría, incólume y bella siempre, y otra la realidad, aleccionadora y cruel en todo momento.
B
Está claro que en esas circunstancias había que comerse la teoría y asumir lo que has dicho antes, que al gobierno legítimo había que intentar defenderlo.
A
Efectivamente. El dilema vino además dos días después del golpe, el 20 de julio del 36, porque en Barcelona el golpe lo consiguieron parar entre la CNT y el ejército leal al gobierno de la República. Y es el propio presidente de la Generalitat, Lluís Compáis, el que ofrece a los anarquistas que se integren en el gobierno de Cataluña. Unos anarquistas en el poder era absurdo. Pero en la guerra había que dejar efectivamente la teoría de lado. Tuvieron que ocupar consejerías en la Generalitat, alcaldías, concejalías, juzgados. Ahí es cuando el gobierno central de la República, el de Francisco Largo Caballero, se da cuenta de que también necesita a los anarquistas. Todo esto, el debate interno era tremendo.
B
Es lo suyo. En el caso de los anarquistas, claro.
A
Los anarquistas no dejaban de debatir internamente. Pero bueno, por Dios y por Bakunin. Decían que somos anarquistas. ¿Qué leches hacemos metidos en los engranajes del poder de la Generalitat, de los ayuntamientos y ahora del gobierno central que nos ofrece cuatro ministerios? ¿Es que estamos locos? Pero es que la situación era extraordinaria, era una emergencia. Y al final se pusieron de acuerdo y se convencieron de que no se trataba solo de luchar en el frente, que era por lo que abogaban ellos, sino que también tenían que gestionar y había que tomar decisiones. Cuando le dicen en la CNT a Federica que uno de los ministerios va a ser el de ella, dice que ni de coña, que no, que no, que ella es antigubernamental y anarquista. Sus palabras fueron sería una contradicción ser ministra. Le dijeron pues te tienes que pringar, bonita. Y se pringó. Se pringó. El 7 de noviembre tomó posesión de su cargo como ministra de Sanidad. No cune, escape.
B
Claro, he dicho antes que en plena guerra solo pudo estar en el cargo nada, unos meses, no, Pero tampoco pudo hacer mucho. Bueno, algo hizo.
A
De todas formas, de entrada se supone que iba a ser ministra de Sanidad y le endosaron enseguida las competencias de asistencia social. Y claro que pudo hacer muy poco. Fue pionera en muchísimo. Es sorprendente todo lo que estaba previsto y que hubiera podido hacer en tiempos de paz, pero no en plena guerra. Y me remito de nuevo al libro de Irene Lozano de la biografía de Federica. Quiso hacer hogares de acogida para la infancia y acabar con los sórdidos orfanatos que había. Solo le dio tiempo a abrir uno. Creó comedores para embarazadas donde se pudiera asegurar una buena nutrición de la madre y por tanto una buena salud del niño. También pudo abrir uno solo. Proyectó una cosa que se llamaban liberatorios de prostitución, que eran lugares donde las mujeres pudieran aprender un oficio y dejar de ser prostitutas. Todo lo hizo con la ayuda, esto hay que mencionar también a esta mujer, con la ayuda de Amparo Poch. Esta tía era impresionante, era médica, anarquista, periodista. Era una mujer que estudió medicina con la oposición de su padre, que le dijo esa no es carrera propia de mujer, ya estamos. Y dijo ella te va a enterar. Bueno, se hizo médica en Su promoción de 1929 se licenció con 28 matrículas de honor, matrícula en todas las asignaturas. De ahí salieron 97 hombres y dos mujeres de aquella promoción. Pues Federica Montsein y Amparo Poch elaboraron una lista de profesiones que las personas discapacitadas y ciegas pudieran ejercer. Se basaban en el principio de que si una persona era útil para el trabajo, la sociedad tenía que darle trabajo y si no podía trabajar, esa misma sociedad tenía que asumir su mantenimiento. Increíble. Ese era su plan para acabar con la mendicidad, o sea que puso el.
B
Foco en los marginados, prostitutas, mendigos, huérfanos, discapacitados también.
A
Es que además nunca antes de Federica Montseigne el Estado se había planteado dar cobertura a los más desfavorecidos, porque también tenía un plan para acoger y reinsertar a delincuentes menores de edad. Y presentó un proyecto de ley para regular el aborto, porque se practicaba mucho, había muchísimos abortos, pero de forma clandestina y con muchísimas muertes de mujeres. Cuando presentó el proyecto, los señores del gobierno socialista de Largo caballero Uy, aborto. ¿Qué dices, loca? Se espeluznaron, lo rechazaron totalmente. Emprendió en general una política sanitaria de medicina preventiva y puso empeño en el control de enfermedades venéreas, que eso era una epidemia lo que había. Fíjate que aunque estamos hablando en concreto de Federica Montseigne y para contribuir a retirar esa nube de violencia que opaca a veces el anarquismo, decir que hubo tres ministros anarquistas más que trabajaron mucho y bien en aquel gobierno de la República. Anarquistas en el gobierno de un país, Eso era absolutamente inaudito. Pero esos anarcosindicados, aunque su principal objetivo teórico fuera la revolución obrera y acabar con las estructuras del Estado, insisto en la teoría, y pese a muchas divisiones internas, que hubo muchísimas, cuando Franco dio el golpe de Estado se unieron porque vieron que eso no era una fiestuqui revolucionaria. Ahora había que ponerse a currar, eso era la guerra. Pero como dice Julián Casanova, que es un historiador extraordinario, la dictadura desvalorizó y relegó al olvido todo lo logrado por aquellos anarquistas. Solo decir que España tardó 44 años en volver a tener una mujer ministra.
B
Federica Monsen, protagonista hoy de este acontece, que no es poco. ¿Nieves, mañana más?
A
Sí. Gracias, Carlas.
B
Un beso muy grande. Cuídate.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carlas Francino)
Date: November 8, 2023
Episode Theme:
A historical recounting of Federica Montseny's appointment as Spain's—and Western Europe's—first female minister, focusing on the complexities of an anarchist in government, her achievements during the Spanish Civil War, and the significance of her legacy.
Nieves Concostrina, with her unique wit and critical eye, narrates the remarkable story of Federica Montseny, the anarchist who astonishingly became Spain's first female government minister in 1936, during the chaos of the Spanish Civil War. The episode explores the nuances of anarchist participation in government, challenges stereotypes around anarchism, and highlights Montseny's groundbreaking—if brief—ministerial work.
On Anarchism Misconceptions:
“Las tres acepciones de la palabra anarquía que nos da el diccionario se nos mezclan en la cabeza y acabamos reduciendo las tres a la peor de todas...Y no, no es eso.” — Nieves (02:18)
On Montseny’s Oratory and Fame:
“Ahí viene la mujer que habla como una estrella del rock.” — Nieves/Citing Irene Lozano (05:11)
On Principles vs. Reality:
“Una cosa es la teoría, incólume y bella siempre, y otra la realidad, aleccionadora y cruel en todo momento.” — Federica Montseny (07:06, via Nieves)
On Breaking Taboos in Government:
“Presentó un proyecto de ley para regular el aborto...los señores del gobierno socialista de Largo Caballero Uy, aborto. ¿Qué dices, loca?” — Nieves (12:01)
Nieves Concostrina brings to light a forgotten but pivotal episode in Spanish and European history. Through engaging storytelling and sharp analysis, she dismantles stereotypes about anarchism, underscores the urgency that led Montseny into government, and celebrates the bold, if short-lived, reforms that could have transformed Spanish society. Ultimately, the episode is a tribute to an extraordinary, contradictory, and visionary woman, too often neglected in history.