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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa La radio Podcast siempre.
B
Hoy, en nuestro paseo diario por la historia, practicamos una vez más el decíamos ayer. Pero es un decíamos ayer con tropezones como el arroz con cosas. Me explico. Nieve con costrina. Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes.
B
Hace unas semanas abrí, abrimos la ventana en La Muñoza, muchos oyentes se acordarán el espacio que tiene Iberia para conservar y reparar aviones, motores, no solo los suyos, de todo el mundo. Fue una experiencia muy gratificante, entre otras cosas porque ese lugar es hoy marca España, pero marca de la buena. Pero ya dijimos entonces que no siempre fue así, lo de la finca, quiero decir. Y hoy Nieves va a darnos todos los detalles que yo creo podrían resumirse en un Fernando Muñoz, el avispado hijo del estanquero de Tarancón. Ole.
A
El listo como titular no está mal. Sí, efectivamente. Es cierto que estuvisteis haciendo la ventana desde los hangares de Iberia en ese lugar que llaman La Muñoza, cerca del aeropuerto de Barajas, y dijisteis que hablaríamos de Fernando Muñoz, segundo marido de la borbona María Cristina viuda del Mastuerzo, que fue la que inauguró la corrupción en Borbonia en Iberia. Y así creo que os lo transmitieron. Creen que la finca donde se ubica el Centro de Mantenimiento y Conservación de Aviones se llama La Muñoza por Fernando Muñoz. Pero no, parece que no, porque quedaban ahí. Decían sí, bueno, no, pero no. Pues si, podían quedar ahí, ahí hacían de todo lo que quisieran, pero no, se llama La Muñoza por Fernando Muñoz. El historiador Carlos Vera tiene muy bien documentado todo ese topónimo en su tesis y él sabe que se refiere a otro Muñoz porque el nombre de la Muñoz allá parece referenciado en textos del siglo XV.
B
Ah, bueno, ya estaba cogido eso.
A
Explica este historiador que La Muñoza seguramente sería la mujer o viuda de otro Muñoz, probablemente. Parece ser que se llamaba Juan Muñoz, porque entonces era muy habitual en la Edad Media referirse a las esposas con el apellido feminizado del marido. Quede esto dicho para que Iberia tenga la información y ya no crea que sus hangares están en un sitio que hace referencia a Fernando Muñoz, uno de los tipos más corruptos de este país, esposo de una borbona corrupta, María Cristina la corrupta, la gran corrupta, de la que uno de sus biógrafos destacó como mayor rasgo su acuciante deseo de enriquecerse sigue siendo la norma en Borbonia.
C
Yo conozco a alguien que le gusta mucho el money. Se levanta de la cama y de su billetera.
D
Honey.
C
Lo que esté de moda se lo compra.
A
No proble.
C
Vive en Nueva York o en Miami para soy money. Cuando está de viaje solo viaja en sus aviones. Muestra cómo puede y te muestra sus millones. Vive alucinando como chica laica. Model parque. Siempre está con gente laica. Todo la pa a mí me gusta el money y a ti te gusta el monito, lo que quiere.
B
Bueno, está claro que Iberia sale ganando con el cambio. Mucho mejor, muchísimo mejor. Que la muñoza no tenga nada que ver con un personaje corrupto.
A
Hombre, ganan de largo, yo creo. Ganan de largo. Y por cierto momento, promoción, porque creo que merece la pena. Acaba de terminar de representarse en el Centro Dramático Nacional una magnífica, magnífica, fantástica y esclarecedora obra de teatro. Y también absoluta y lamentablemente fiel a la historia corrupta de este país llamada Breve historia del ferrocarril español.
B
Me la he perdido. Pero volverá.
A
No sé si va a volver a Madrid, pero tienes que ver esto con.
B
Pero gira.
A
Va a girar, va a girar. Es una lástima que se la haya perdido también Leticia, con lo que le gustan a ella los rollos culturales, porque así va a conocer muy bien a su familia.
B
Y nos consta que no ha ido.
A
No ha ido. No ha ido. No ha ido. No ha ido. No habrán permitido que vaya. La obra no va de trenes, pese al título previsto del ferrocarril español. Va de la corrupción de los Borbones, que empezó con el ferrocarril justo con María Cristina de Borbón y su segundo marido, Fernando Muñoz. Y que, fíjate, casualidades de la historia, esa corrupción ha seguido con el AVE a la Meca y los chanchullos millonarios de Juan Carlos de Borbón y su amante Corina. Corrupción de la que se van a beneficiar todos los Borbones porque los millones están a buen recaudo en Suiza. Patria querida. Si Felipe, como dijo entonces, pretende hacernos creer que renunciaba a esa herencia, yo le rogaría, por favor, que no nos tratara como si fuéramos.
B
Oye, vuelvo a la obra. ¿Habrá oportunidad de ver esa Breve historia del ferrocarril español? Has dicho que salen de gira, ¿No?
A
Sí, salen de gira el 4 de octubre. Pero es que en algunos sitios solo estarán un día en Bilbao, Ponferrada, Alicante. Un día y tres o cuatro días en Sevilla y otros tres o cuatro en Barcelona. Yo de verdad que recomiendo, si en estos sitios vive gente de la que sale con la banderita a decir eso de viva el rey, que vayan a ver la obra, que se les van a quitar las ganas de un golpe. Y toda esta etapa corrupta empezó con el matrimonio María Cristina de Borbón y Fernando Muñoz, el hijo del estanquero de Tarancón, El plebeyo. El plebeyo, que no digo yo. Esto no quiere decir que los hijos de los estanqueros o las nietas de los taxistas no sean dignos, pero no podían ni pueden casarse con la realeza. Primero porque está prohibido que la realeza se case con ellos y segundo porque tarde o temprano te la van a liar. María Cristina de Borbón enviudó del mastuerzo en septiembre de 1833 y mes y medio después conoció a Fernando, un guardia de tropas, un guardia de corps, un guardaespaldas que era hijo de Juan Antonio y Eusebia Sánchez, que eran los estanqueros de Tarancón. En Cuenca. La reina gobernadora de 27 años se prendó de aquel joven apuesto, un tío muy majo de 25 años, pero estaba claro que se iba a prendar del primero que pasara tras salir de un matrimonio con el mastuerzo Fernando VII. Es que era lógico. También se enamoró, digo. Y se lo arrimó. Ven a Capacá bonico. Le nombró gentil hombre de cámara, le puso un sueldo de 30.000 reales porque pagábamos nosotros.
B
Gentil hombre de cÁmara da lugar a.
A
Bueno, perdón, sí, sí, pero puedes hacer todos los chistes que quiera porque era.
B
Así, era así, la denominación era así.
A
Le puso también no un piso, pero sí una habitación en palacio. Y un mes después de conocerse se estaban casando en secreto, puesto que ese matrimonio era ilegal. Por supuesto, se enteró toda la corte, por eso a él empezaron a llamarle Fernando.
B
Pero a ver, ¿Cómo se puede casar en secreto una reina?
A
Claro, malamente. Pero aquí lo que le salva a los reyes es el morro que le echan a todo. No pueden, pero lo hacen y punto. Todo se hizo en secreto. Y aunque todo el mundo lo sabía, pasa como cuando todo el mundo sabía que el convicto Juan Carlos manejaba mantes a cuatro manos, también era secreto. Pero por respeto a su adúltera majestad, toda la prensa, todos los periodistas y todos los políticos protegieron al corrupto Eso sí, las amantes eran secretas. La reina gobernadora María Cristina y el guardaespaldas Fernando Muñoz buscaron un curita de confianza también de Tarancón. Marco Sañano se llamaba la criatura. 23 añitos tenía. Estaba recién ordenado como cura y vivía en una pensión en Madrid. Cuando fueron a buscar y oye, que tienes que ir a palacio a casar a un paisano tuyo con la reina regente de España. Con la reina gobernadora. Pues a este tío le dio un baído.
B
Ay, Dios mío.
A
Pero bueno, pues por favor. Vaya marrón. Pensó él. ¿Cómo tramitaba él la documentación del matrimonio? ¿Donde lo registraba él era un cura de pueblo y no tenía ninguna experiencia? Tenía que pedir permisos. ¿Cómo se hacía todo eso? Le dijeron en palacio. Mira, macho, búscate la vida. Solo necesitamos un cura tramposo. Además, si Dios no se va a enterar. Y además, en agradecimiento al marronazo, te vamos a nombrar capellán de honor de la Casa Real, administrador del Hospital del Buen Suceso y deán de la Santa Iglesia de La Habana. Todo ello con unos cuantos miles de reales año que por supuesto, también pagábamos nosotros.
B
Bueno, la oferta está clara. Pero lo de los trámites, ¿Cómo lo pudo solucionar este hombre?
A
No pudo. No pudo solucionar nada. No se podía solucionar. A ver, fue paripé todo él intentó que el obispo de Cuenca se fue al obispo de Cuenca a su tierra, le diera permiso para celebrar el matrimonio de nada más y nada menos que la reina gobernadora. El cura Aniano pensó como el novio también es de Cuenca, pues lo mismo me lo apaña el obispo. Pero no, el obispo le pero ¿Cómo leches vas a casar tú a la reina? Piensa un poco. El capellán mayor de la Casa Real que había entonces le dijo también que de qué iba. Y hasta el nuncio de Roma le dijo que qué chorrada era esa, que esa boda no iba a ninguna parte. Como se ve, ya estaba enterada media humanidad de que se iba a celebrar esa boda. Y se celebró en una habitación de Palacio el 28 de diciembre. 28 de diciembre. Esto parecía una inacentada de 1833, tres meses después de que el mastuerzo cascara todavía estaba casi de luto. La boda fue a las 7 de la mañana, ejerciendo de testigos el marqués de Herrera, la modista de la reina, Teresita Valcárcel y la moza de retrete, Antonia Robledo. Los políticos espeluznados porque las Cortes no habían dado autorización para ese matrimonio. Los curas, obispos, los cardenales y hasta el Papa boquiabiertos porque su católica majestad no tenía convenientemente santificado su matrimonio. Y esos dos estaban ya dados a la fornicación más desenfrenada. Y la plebe, como siempre, a por uvas. Y eso es lo que importa, que esa mayoría no se entere. Toda la Corte estuvo al tanto de las prebendas que la reina estaba repartiendo entre la familia de su marido. Ilegal. Porque es que fíjate, el padre, el estanquero, fue nombrado vizconde de Savignan y conde de Retamoso. Le hicieron caballero de la Orden de Santiago y lo instalaron como administrador del Real Cortijo de Aranjuez. El hermano, José Antonio Muñoz, pilló un pedazo de cargo como contador del patrimonio de la Real Casa. Y por supuesto, al propio marido de la reina había que hacerle algo grande para que dejara de ser como lo conocían en la Corte, un hidalgo de teta y bragueta.
E
Amo que robes mi tiempo y cómo se lían los lazos. Amo cómo conviertes jaulas en ramas para este pájaro. Amo ese sentido del humor desarrollado. Amo tus hombros, voz, errores y tu cabello enredado. Amo que estés a mi lado ahora y en cualquier momento. Amo seguir tus huellas, besar el suelo que hayas pisado.
B
El amor ya se sabe que tiene mil caras.
A
Sí.
B
Bueno, pues a ver, detengamos en este detalle. ¿Cuántos cargos le cayeron? Bueno, le cayeron, sí. ¿Cuántos Cargos le cayeron encima a Fernando Muñoz?
A
A veces el amor solo tiene dos caras. La cruz y la cara de la moneda.
B
Sí, pero luego.
A
Por la pasta. Por la pasta.
B
Ah, vale, vale.
A
Al principio cayeron pocos porque andaban disimulando, pero en total y a lo largo del tiempo, le cayó el ducado de Riansares, el ducado de Montmorot, el marquesado de San Agustín, el título de grande de España.
B
No está mal.
A
Y al día siguiente de legalizarse su matrimonio, teniente coronel de todos los ejércitos, senador vitalicio y yo que sé cuántas cosas más. Es de tal sinvergonzonería que avergüenza hasta contarlo, porque lo único que dice de nosotros, de los españoles, que somos unos auténticos gilipollas aborregados.
B
Oye, nos falta. Perdón, nos falta saber algo, porque esto se haría, lo de legalizar el matrimonio, ¿Cuánto tardó y cómo se hizo?
A
Se tardó más de 10 años en legalizarlo política y eclesiásticamente. Tiempo durante el cual nacieron seis hijos que por supuesto, eran bastardos. Las Cortes legalizaron el matrimonio en 1845 porque por algo reinaba ya la siguiente borbona corrupta, Isabel II. Esos hijos, aunque ilegítimos, nacían con títulos nobiliarios puestos. Títulos que aún siguen vigentes y que se siguen paseando por el Hola y demás revistas de peluquería, pese a que son producto de la corrupción más descarada. Para legalizar el matrimonio eclesiásticamente se soltaron unas cuantas mordidas en Roma. También las pagamos nosotros. Hasta que el Papa Gregorio XVI Venga, bah, os legalizo, pero os tenéis que volver a casar como Dios manda. Hay que hacer una boda religiosa en Madrid. Tenéis que guardar abstinencia sexual durante tres meses.
B
¿Y eso por qué?
A
Por penitencia. ¿Como penitencia por vuestros 11 años pecando?
B
No es que fuera una norma, no, no.
A
Venga, tres años sin chaca chaca porque ya habéis estado tres meses. Tres meses, perdón. Tres meses sin chaca chaca porque ya habéis estado once años ahí dándole. Y dijeron, ah, pues nada, pues guay. Y se celebró la boda religiosa con María Cristina de Borbón, embarazada de siete meses de su séptimo hijo. Desde entonces la corrupción es endémica en Borbon.
C
When you kiss me Fever When you hold me tight.
B
Venga, In the morning. Mañana más, Nieves, mañana más.
A
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C
Indie Morning fever All through the night Everybody, Everybody Everybody Everybody Gather. Fiebre. Hace mucho tiempo que empezó ahí Hace mucho tiempo que empezó.
D
Que empezó, que empezó, que empezó, que empezó, Que empezó.
Episode: Acontece que no es poco | Fernando Muñoz, el avispado hijo del estanquero de Tarancón
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Date: June 12, 2024
In this episode, Nieves Concostrina explores the fascinating – and scandalous – historical tale of Fernando Muñoz, the astute (and opportunistic) son of the tobacco shop keeper from Tarancón, who became the second husband to Queen Regent María Cristina de Borbón. With her signature humor and critical eye, Concostrina delves into the origins of “La Muñoza,” debunks persistent myths, and exposes the layers of corruption rooted in Spanish royalty, drawing parallels from the 19th century to modern times.
“No, se llama La Muñoza por Fernando Muñoz. El historiador Carlos Vera... sabe que se refiere a otro Muñoz porque el nombre de la Muñoza allá parece referenciado en textos del siglo XV.” (01:18)
“Es de tal sinvergonzonería que avergüenza hasta contarlo... somos unos auténticos gilipollas aborregados.” (11:06)
“La corrupción ha seguido con el AVE a la Meca y los chanchullos millonarios de Juan Carlos de Borbón y su amante Corina. Corrupción de la que se van a beneficiar todos los Borbones porque los millones están a buen recaudo en Suiza.” (04:09)
“Si en estos sitios vive gente de la que sale con la banderita a decir eso de viva el rey, que vayan a ver la obra, que se les van a quitar las ganas de un golpe.” (04:53)
On the myth of La Muñoza’s origin:
“La Muñoza seguramente sería la mujer o viuda de otro Muñoz... en la Edad Media era habitual referirse a las esposas con el apellido feminizado del marido.” — Nieves Concostrina (01:56)
On royal privilege:
“Le nombró gentil hombre de cámara, le puso un sueldo de 30.000 reales porque pagábamos nosotros.” — Nieves Concostrina (05:12)
On the Church’s (and everyone’s) complicity:
“Toda la prensa, periodistas y políticos protegieron al corrupto... Las amantes eran secretas.” (06:28)
On the farce of officialdom:
“No se podía solucionar. A ver, fue paripé todo... hasta el Papa boquiabiertos porque su católica majestad no tenía convenientemente santificado su matrimonio.” (07:58)
On the perpetuation of titles:
“Títulos que aún siguen vigentes y que se siguen paseando por el Hola... pese a que son producto de la corrupción más descarada.” (11:37)
On state-financed corruption:
“Para legalizar el matrimonio eclesiásticamente se soltaron unas cuantas mordidas en Roma. También las pagamos nosotros.” (11:49)
The episode features Nieves Concostrina’s hallmark blend of irreverence, biting satire, and fact-based historical storytelling. The language is sharp, cheeky, and critical—aimed squarely at the enduring abuses of Spanish royal privilege and the gullibility (or complicity) of institutions and the public.
By dissecting the myth around La Muñoza and exposing the underbelly of royal privilege and corruption through Fernando Muñoz’s story, Nieves Concostrina provides a scathing, entertaining, and enlightening history lesson. The episode demonstrates how patterns of nepotism, cover-ups, and enrichment at public expense have deep roots—arguably still haunting Spain today.