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B
Hola Nieves, buenas tardes.
C
Buenas tardes Carlas, ¿Cómo estás?
B
Acaba de marcharse una oyente que venía de un pueblo de Badajoz y que te diera un abrazo, sobre todo con costrina. Sobre todo con costrina.
C
Recibido.
B
Te lo doy a distancia.
C
Muchas gracias, Muchas gracias. Recibí. Está escuchándola.
B
Oye, esto de hoy, esto que traes hoy me da hasta un poquito de apuro presentado. A ver cómo se lo cuentan los oyentes. Vamos a ver, la historia ya sabemos que está plagada, está llena. Reventar de injusticia la historia, bueno, también el presente, el mundo es injusto, la vida es injusta, pero es que a veces la propia justicia, o mejor dicho, quienes la administran, la convierten en un monumento a lo contrario, que es la injusticia. Esta tarde viajamos a Cuba a un 27 de noviembre como hoy, de 1871, para explicar que se puede fusilar a alguien que no ha hecho nada y además elegirlo por sorteo.
C
Es que es alucinante. Yo cuando conocí esta historia tuve que leerla varias veces y comprobarla por varios sitios porque no es posible. No es posible, cuesta mucho creerlo. Porque cuesta creer que en La Habana de 1871, cuando la isla pertenecía a España, pues efectivamente un día como hoy, 27 de noviembre, fueran fusilados ocho estudiantes de primero de medicina, tres de ellos seleccionados por sorteo. Todos ellos fueron condenados a muerte por un delito que no habían cometido. Pero no es que no lo hubieran cometido ellos, es que fue un delito que nunca se cometió, no existió. No sólo fueron ejecutados 8 de los 45 alumnos que componían aquel curso de primero de medicina, 12 de ellos fueron condenados a 6 años, 19 a 4 años, 4 a 6 meses de prisión y 2 fueron absueltos, pero uno porque el padre era estadounidense y el cónsul dijo que inmediatamente libertad. Ese chaval amontaba la de Dios. Y el otro estudiante absuelto es que era miembro del grupo que exigía las ejecuciones. Y dijeron como este es uno de los nuestros, a este no. De verdad es difícil de digerir. Esta atrocidad consumada por españoles de bien, de los de Bandera y Rosario, por supuesto, españoles patriotas en la España colonial en Cuba provocó un escándalo internacional tremendo. Corrió por toda la prensa estadounidense y europea, sobre todo por la británica, empezando por el New York Times, en donde se calificaba a los españoles como bárbaros, asesinos y el hecho en sí como un asesinato jurídico. Esto es así a modo de adelanto, pero vamos a eso, a contar por qué ocho jóvenes entre 15 y 19 años fueron fusilados por haber hecho nada.
B
A ver, Nieves. Si, por lo general ya está bien. Necesitamos contexto para entender algunas historias. Yo creo que en esta, aunque pongamos el contexto va a ser difícil de entender.
C
Sí, sí, aunque sí no se va a entender es que es un disparate. Vamos a situarnos primero en el momento en que en Cuba empieza su revolución para independizarse de España. Fue en el año 1868, coincidiendo con la expulsión de Isabel II. España, aquello ya no se sostenía. Los cubanos estaban hartos de españoles, estaban hartos de la esclavitud y de la represión. Eran los últimos prácticamente que quedaban por mandar a los españoles a hacer gárgaras. Ya la convivencia había reventado en la isla. En Cuba, para entender cómo funcionaba esto políticamente, en Cuba el que más mandaba era un capitán general nombrado por el gobierno español. En la península era un militar, que ya con esto vamos mal. Pero el poder político, los que manejaban el cotarro, estaba en manos de una oligarquía. Era una minoría de españoles ricachones, poderosos, terratenientes. Eran los esclavistas, eran los dueños de todos los periódicos. Eran, y lo vamos a llamar así para entendernos todos, los Cayetanos de La Habana. Eran los intransigentes con cualquier cambio social en Cuba para que no se les tocaran sus privilegios ni sus bolsillos. Eran como esa derecha mohosa que tenemos ahora. De hecho su partido era el Partido Integrista, se llamaba. Eran en la península los carlistas ultracatólicos y en Cuba eran ultracatólicos integristas, pero eran los propeninsulares. Para entendernos defendían la soberanía española sobre Cuba sin ninguna. No había nada que discutir, sin condiciones, sin ninguna concesión, nada de negociar con nadie, ni la autodeterminación, ni derechos ciudadanos, ni la abolición de la esclavitud. Nada de nada de nada. Integrismo total.
B
Ya. Pero en ese momento no veían que el imperio colonial español ya se había desinflado del todo, que solo quedaba Cuba. Quiero decir, no sé, me pregunto cómo pensaban mantenerse si ya estaba casi toda América independizada.
C
Pensaban hacerlo con los métodos habituales Cayetanos, la violencia, y aprovechándose de la ignorancia de muchos para conseguir adeptos a su causa. Es decir, haciendo que los más pobres defendieran a los ricos, que en esto son muy hábiles. Son muy hábiles los Cayetanos cubanos, para entendernos. Los que hiperventilaban por España. Montaron una organización paramilitar que se llamó Cuerpo de Voluntarios. Cuando aparece eso de voluntarios también vamos mal. Y si les das un arma vamos ya peor. Hitler tenía el cuerpo de voluntarios de los camisas pardas, las s A, que instalaron el terror. Mussolini tenía a sus voluntarios, que eran los camisas negras, para repartir leña. Franco tenía a los falangistas, sus camisas azules también. También repartían el Cuerpo de Voluntarios en Cuba. Se creó para defender a los Cayetanos y las armas las facilitaba el gobierno español. Pero claro, para formar ese cuerpo se necesitaban esos hombres voluntarios que integraran ese cuerpo. Y para captar gente no hay nada mejor que pillar a los más desinformados. A Cuba llegaban muchos peninsulares deseando hacer fortuna. La mayoría eran jóvenes, eran muchos campesinos poco instruidos que llegaban de la península a la isla. Eran gentes fáciles de convencer diciéndoles que si querían prosperar había que mantener el sistema colonial. Lo que tenían que mantener en realidad era el tren de vida de los Cayetanos. El caso es que se formaron, el Cuerpo de Voluntarios se formó con 30.000 hombres, que fueron los que formaron eso, que campaban a sus anchas, asaltaban casas, amenazaban, daban palizas. Instalaron tal terror y actuaban con tal impunidad que 100.000 habitantes abandonaron Cuba en 1869 del miedo que tenían con este Cuerpo de Voluntarios y en este contexto, que era lo que necesitamos poner, se produjo esta historia difícil de digerir del fusilamiento de ocho estudiantes de primero de medicina.
B
A ver, hay que coger un poquito de aire. Todo esto que has contado se entiende perfectamente, pero ¿Cómo llegamos al fusilamiento que nos ocupa hoy sí.
C
Este disparate se ventiló en cinco días? Solo en cinco. El 22 de noviembre de aquel 1871, 45 estudiantes de primero de medicina estaban esperando recibir una de sus clases de disección en uno de esos anfiteatros anatómicos donde venía el profesor y explicaba. Ese anfiteatro estaba pegado al lado del Cementerio General de La Habana por razones obvias, porque para esas prácticas se usaban cadáveres no reclamados. La clase que esperaba recibir se retrasó, el profesor no llegaba y cuatro de los estudiantes se fueron a hacer tiempo. Salieron del anfiteatro, estuvieron gamberreando un poco en la puerta del cementerio, jugando con la camilla que trasladaba los cuerpos. Bueno, pues mis mientras jugaban por allí pasó un cura. Estamos en la puerta del cementerio, no dentro. Pasó un cura, Los regañó por estar jugando con la camilla y también regañó a otro alumno por cortar unas flores. Al cura le parecía falta de respeto que estuvieran ahí. Bueno, vale. Los chavales pidieron perdón porque un cura imponía mucho. Ahora ya no tanto. Bueno, ya nada. Pero este cura canalla, no conforme con haberles regañado, los denunció a la policía. La policía se lo comunicó al gobernador de La Habana. El gobernador llamó al cura para que le diera más detalles y esta vez el cura adornó la historia. Dijo que además él se había fijado que al salir del cementerio el cristal del nicho de un periodista muy famoso, un periodista ultra, un tal Gonzalo Castañón. Bueno, pues que el cristal estaba rayado, dando a entender que lo habían hecho esos estudiantes. Esto se lo inventa el cura. Tres días después, el día 25 de noviembre, el gobernador se plantó en el anfiteatro anatómico, ordenó al catedrático de disección que reuniera a los 45 alumnos de primero que estaban aquel día y acusó formalmente allí mismo a los cuatro que habían jugado con la camilla y al que cortó unas flores de haber profanado el nicho del periodista ultra, de haber esparcido sus flores, roto la lápida y sacado los huesos. Tremendo. Bueno, se llamó al cuerpo de voluntarios y se llevaron a los cinco chavales detenidos.
B
Pero a ver, una cosa por partes. Es decir, si el cristal estaba rayado, que no lo sé. Esto no era una profanación. Estos habían profanado la tumba del periodista, ¿Sí o no?
C
Ni la tumba había sido profanada. Nadie fue a comprobar nada. Esto fue una acusación y ya está. Y puesto que los periódicos estaban todos en manos de los Cayetanos, todos publicaron la profanación pese a que el nicho estaba intacto. ¿Y este tal Gonzalo Castellón? Este era como el periodista favorito de los Cayetanos integristas. Era un periodista de los suyos, un Eduardo Inda, una Quintana. Nivelón. Nivelón. Fue un tipo que propuso en su momento el exterminio de todos los cubanos para volver a repoblar la isla con gente decente.
B
Bueno, está mal.
C
Esta fue la propuesta. Decía tantas idioteces que un día alguien lo retó en duelo. Él aceptó el duelo y murió por idiota. ¿Me da un tiro o no se fue con un tiro o espada, no lo sé? Pero los Cayetanos dijeron que había sido asesinado y convirtieron a este tipo en un mártir. Por eso el bulo sobre la profanación de su tumba, que sólo pretendía crispar y provocar bronca, fue tan dolorosa para los Cayetanos como cuando aquí sacaron al momio de Cuelgamuros o se lo llevaron volando al Pardo. Lo mismo. Uy, qué dolor, qué dolor. El caso es que con los chicos ya en la cárcel, aquella misma noche, el 25 de noviembre, sin dar crédito a lo que les estaba pasando, ni ellos ni sus familias, porque aquello era una locura, el cuerpo de Voluntarios en su línea montaron varias broncas por la ciudad, por La Habana, fueron a capitanía, hicieron tocar las campanas, gritaban que a esos estudiantes había que fusilarlos, se exigió que se hiciera un consejo de guerra. Bueno, y se consiguió. Se consiguió ese consejo de guerra y que los juzgara la justicia militar al día siguiente.
B
Al día siguiente.
C
Al día siguiente. Es que estamos hablando de que todo esto fue en cinco días. Se les condenó a durísimas penas de cárcel a los chavales. Pero esto no resultó suficiente. El Cuerpo de Voluntarios y los Cayetanos, cuyos intereses defendían, querían sangre, querían escarmiento y exigieron la celebración de un nuevo consejo de guerra que se celebró el 26 de noviembre, o sea, llevamos cuatro días.
B
Todo esto empezó el 22, se fue enredando y estamos ya en el 26. De todas formas, con todo esto que estás contando, quiero decir no sé podían estar las cosas muy mal por aquel entonces. ¿Pero qué clase de justicia se estaba impartiendo en Cuba?
C
Pues una justicia muy particular y de acuerdo a los intereses de esa oligarquía. Era la justicia que dictaban los Cayetanos españoles.
B
Oligarquía con brazo armado. Por lo que ocurre.
C
Claro. Con un brazo armado con el que era el Cuerpo de Voluntarios. Era su brazo armado. En el segundo consejo de guerra del día 20, la autoridad militar de Cuba negoció con el Cuerpo de Voluntarios el número de ejecuciones que había.
B
Fantástico.
C
Y no se aceptaron. El Cuerpo de Voluntarios no aceptaron menos de ocho estudiantes fusilados. El problema es que sólo tenían cinco autores materiales. Podíamos llamar de lo que les acusaban los cuatro que jugaron con la camilla y el que había cortado las flores. Pero el Cuerpo de Voluntarios no rebajaba sus exigencias. Querían ocho estudiantes fusilados. Por eso el Consejo de Guerra hizo un sorteo y salieron los otros tres el 27 de noviembre. Alonso, Eladio, Ángel, Anacleto y Pascual, más los tres que salieron en la rifa, que era otro que se llamaba Eladio y dos que se llamaban Carlos, fueron fusilados. Todo esto trajo muchísimas consecuencias. Sí no hay más tiempo para contarlas. Pero solo añadir, como curiosidad, que allí tampoco habían renovado el Consejo General del Poder Judicial porque es la mejor forma de tenerlo al servicio de los Cayetanos.
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Perdí la fama En un cabaret se han olvidado a que huele la luna. Y en las cantinas, como bailan, como cantan. Se han olvidado a que huele la luna. El día es claro. Has salido solo. Te han entrado ganas de bebértelo todo.
B
Música Cayetana. Para cerrar hoy este acontece, que no es poco. Vaya historia, Mononieves. Es que cuesta creerlo, de verdad. Mañana más. Un beso muy grande.
C
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Podcast Summary: Todo Concostrina – “Acontece que no es poco | Fusilados ocho estudiantes en Cuba, tres de ellos elegidos por sorteo” (November 27, 2023)
In this episode, Nieves Concostrina delves into the harrowing and little-known execution of eight Cuban medical students in 1871, highlighting how extreme injustice can result from manipulated justice systems. The story exposes how, under Spanish colonial rule, three students were randomly chosen by lottery to be executed for a crime that never actually occurred. Concostrina’s hallmark mix of sharp humor and historical insight brings the chilling events to life, making the case a powerful illustration of political and social abuses during colonial times.
Concostrina’s style is direct, irreverent, and scathingly critical—mixing historical rigor with pointed comparisons to modern injustices and a healthy dose of black humor.
This episode compellingly narrates how colonial power structures, media manipulation, and paramilitary intimidation led to the execution of innocent youth—three chosen by lottery—for a non-existent crime. The chilling story is not just a cautionary historical anecdote but, as Concostrina suggests, a reflection on how easily justice can be subverted by entrenched power—then and now.