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A
Ser podcast. En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas. ¿Cómo estás? Bien.
B
Mira, estos días, ya sabes, hoy sobre todo, pero llevamos días con todo el lío de los delitos de sedición, de malversación, el juez de arena, Puigdemont. Bueno, sí. Hoy, en nuestro paseo diario por la historia, este que damos cada tarde contigo, tenemos la enésima confirmación de que los líos territoriales en España no arrancan con el procés. No vienen de muy atrás. Y en alguno de sus episodios nos traen a la memoria episodios como el F, por ejemplo. Tejero, todo el mundo. Bueno, eso hace más de 40 años. Pero resulta que él no fue el primero en hacer lo que hizo. ¿Y dónde lo hizo? Hay precedentes. Uno concretamente, y de ese hablamos hoy.
A
Ala, la historia. Sí es que somos cíclicos en todo. Lo que pasa es que cada vez que hablamos de golpe de Estado, de guardia Civil, de Congreso de los Diputados, inmediatamente ahí todo el mundo se sitúa en el F. Muchos no se acordarán ya ni del año, pero el día. Sí, claro, pero el día. El 23 del feso no se le olvida a nadie. Pero aquella no fue la primera vez que la Guardia Civil entró a dar un golpe de Estado al Congreso de los Diputados ordenando la disolución de las Cortes como sólo ellos saben hacerlo. A tiros, por la fuerza. Bueno, Tejero solo copió lo que ya había hecho otro golpista ciento y pico años antes. Fue el 3 de enero de 1874. Mira sí algunos cumplen años.
B
Exacto. Efectivamente. En Greta Thunberg, por ejemplo.
A
Bueno, pues el 3 de enero, aquel día de 1874, el general Manuel Pavía entró con los guardias civiles al Congreso y fulminó de un plumazo el régimen parlamentario y las pretensiones de conseguir una República federal. A veces se dice que el general Pavía dio un golpe de Estado para acabar con la República, pero no es así. El golpe fue para que no hubiera una República federal. En realidad, aunque aquello fue un golpe en toda regla, era tal el freno pático de la política española que solo fue un episodio más en todo. De hecho, fue un periodo en el que los que más esfuerzos hicieron por acabar con la Primera República. Ahí estuvieron los republicanos, como siempre. Los monárquicos estaban mirando pasmados y entretenidísimos a ver cómo se pegaban entre ellos. Porque el tal general Pavía que dio el golpe de Estado contra la República era republicano, Que lo más grande es que él era republicano. Todo esto era muy loco. Aquel 1874 fue un año movidito, porque empezó con el golpe de estado del General Pavía el 3 de enero y terminó con otro golpe de estado de otro general, ojo, pero este ya monárquico, que era Martínez Campos, el 29 de diciembre. Madre mía, madre mía, qué año.
B
Has dicho lo del freno pático, que era la política española de aquel momento. Y es verdad, con el panorama que teníamos en aquel momento, el golpe de Pavía fue un poco el tiro de gracia. Ya no la República Federal, que es a lo que él se oponía, sino a la República en general.
A
Efectivamente, que era tal el follón, porque además la República llevaba herida de muerte desde que nació. Nació mal. ¿Quién decía eso? Habéis votado mal. Bueno, pues esta nació mal. Nació a trompicones, la pobre. Cambiar la forma de gobierno de un país de monarquía república, si no se hace tranquilamente mediante referéndum, no sale bien. Si haces una revolución como los franceses, se acaba poniendo todo perdido de sangre y no es plan. Si lo haces como lo hizo España en las dos ocasiones que ha tenido, son todo tropezones. Porque la servidumbre política del rey siempre conspira para no perder privilegios o te encuentras con los propios republicanos aguantazos. Sí es que es tremendo. Hay que hacerlo de forma reposada, con referéndum, para dar tiempo al Rey, a toda la familia, que vayan haciendo las maletas tranquilamente, como hicieron Italia y Grecia. Mira ahora que acaba de morir Constantino. Pero como nuestra primera República surgió de forma rara, tras una dimisión de un rey progresista y demócrata, el Saboya, con todo el país hasta las narices de los Borbones, que eran los antidemócratas de toda la vida. Bueno, pues todo mal. La frase que dijo en las Cortes el diputado Emilio Castelar tras la dimisión del rey Amadeo, deja claro cómo nació la primera República. Lo definió muy bien porque dijo Señores, con Fernando VII murió la monarquía tradicional. Con la fuga de Isabel II murió la monarquÍa parlamentaria. Con la renuncia de don Amadeo de Saboya murió la monarquía democrática. Nadie ha acabado con ella. Con la monarquía ha muerto por sí misma. Nadie trae la República, la traen todas las circunstancias. Bueno, que como frase está estupenda, pero cada vez que la República ha llegado a este país por las circunstancias. Llega mal y se va peor. En los dos casos con golpes de Estado. Hemos hablado varias veces de episodios sueltos de lo ocurrido durante el año y pico que duró la primera República. La dimisión del tercer presidente Salmerón. Hemos hablado también de la espantá del primero. Acuérdate de Stanislao Figueroa.
B
La frase, la frase, por fa.
A
El que se levantó del Consejo de Ministros y dijo eso. Señores, estoy hasta los cojones de todos nosotros. Y se piró. Hemos hablado también de la proclamación del segundo presidente, que fue Pi María.
B
¿Al final cuántos fueron los presidentes de la Primera República? Cuatro o cinco.
A
Fueron cinco, sí, pero lo que pasa es que el quinto también fue raro, porque es el que vino después de este golpe de estado de Pavía del que hablamos. Vamos a contar lo que pasó aquel 3 de enero, porque además hay otra coincidencia con el F. Tejero. Asaltó el hemiciclo cuando se estaba votando investidura del que iba a ser el presidente Calvo Sotelo. Bueno, pues Pavía lo asaltó con sus guardias civiles cuando se estaba votando al quinto presidente de la primera República. Emilio Castelar, que era el cuarto, había sido el cuarto hasta ese mismo día. Era republicano unitario, era republicano centralista y dimitió aquel mismo día porque es que no hacía más que reprobarle todo lo que hacía. Hacía una cosa mal, hacía otra cosa mal. Pero es que este hombre tuvo que lidiar con las guerras carlistas y los plastas del Dios, Patria y Rey, con la guerra de Cuba, con los del Cantón de Cartagena. Es que se declararon independientes y estaban dando más guerra que los carlistas y los cubanos juntos. Así que Emilio Castelar dijo durante aquella misma sesión, que fue una sesión maratoniana que empezó el 2 de enero, ya se hartó y dijo mira, pues hacedlo tú, hacedlo vosotros, hazlo tú, me voy, que pase el siguiente. Y fue cuando dimitió. Era imposible hacer República con esos republicanos. En la misma sesión salió, tras la dimisión de Castelar, salió el candidato a nuevo presidente de la República. Y ese tipo iba a ser Eduardo Palanca, que era un republicano federalista. Y fuera del Congreso estaba ya el general Pavía con sus chicos guardias civiles como en la acera de enfrente, esperando a ver que salía de todo el follón de sesión que había liado. Vamos a ver qué pasa. Y cuando dimite el unionista Castelar y se presenta como candidato el federalista Palanca, Pavío dice a sus chicos de la guardia venga pa dentro y llevadle esta notita al presidente de la Cámara, al Marichel Batet de entonces, que era Salmerón ese momento, eran las 7 de la mañana del 3 de enero. Ya no puedo más, ya no puedo más. Siempre se repite esta misma historia. Ya no puedo más, ya no puedo, estoy harto de rodar como una noria.
B
O sea, para entenderlo, a Pavía no le gustaba el candidato en concreto, o no le gustaba lo que representaba Pavía.
A
No le gustaban los republicanos, federalistas en general no le gustaban, él era republicano pero era centralista. Pero es que encima, que aquí viene lo que había en el fondo de la historia, el candidato Eduardo Palanca, cuando Málaga se declaró cantón independiente unos meses antes que la montaron gordísima los malagueños independentistas, Palanca estaba en el ajo del cantón de Málaga. Y cuando el gobierno de la República envió al ejército a Andalucía para decirles a los independentistas de los cantones de Granada, de Cádiz y de Málaga que se estuvieran quietecitos, que no podían ser independientes, el que iba al mando de ese ejército era el general Pavía. Quizás mucha gente encuentre paralelismos con sucesos recientes. Alguno hay, alguno se independentismo, cantones, Cataluña, República, el ejército con Pavía, la policía con el barquito de Piolín en Barcelona. Habría que echar una ojeada a la historia y ver que en Cartagena, en Málaga, en Granada, en Antequera, los independentistas andaluces y murcianos la liaron pero que muy parda y a tiros. Que es que en Cataluña quemaron contenedores pero en Málaga levantaron barricadas. El caso es que Nicolás Salmerón lee la notita que le pasan dos guardias civiles en la que se le ordenaba, y abro comillas, desalojar el local en un término perentorio o de lo contrario se ocuparía a viva fuerza, cierro comillas. Para ser golpista no hace falta perder las formas, también puede ser un cursi como un repollo con lazo. Los señores diputados se indignaron cuando Salmerón leyó la nota, se indignaron todos, hasta olvidaron sus diferencias de solo unos minutos antes y hubo hasta quien propuso que todos aguardaran la muerte sentados en sus escaños. Algunos diputados se liaron a puñetazos con la Guardia Civil en los pasillos, pero bueno, entonces la Guardia Civil pegaron unos tiros al techo justo en la galería que hay antes de la entrada al hemiciclo. Y bueno, en ese momento ya sus señorías trepaban por los escaños como gatos. A las siete y media de la mañana, sólo media hora después, quedó disuelta la Asamblea republicana y a tomar vientos el sistema.
B
Ya, pero por completar la crónica de este episodio, Nieves, o sea, el objetivo del golpe de Estado de este, de Pavía, ¿Cuál era exactamente? Si no era acabar con la República, ¿No?
A
Claro, pues lo explicó el mismo Pavía. Fíjate en los telegramas urgentes que envió aquel mismo día a los jefes militares y civiles de las distintas provincias anunciando su acción. Y en esos telegramas decía al en nombre de la salvación del Ejército de la Libertad y de la patria he ocupado el Congreso convocando a los representantes de todos los partidos, exceptuando los cantonales y los carlistas, para que formen un gobierno nacional. Pavía había dejado fuera a los republicanos intransigentes, que esos eran los cantonalistas, que no querían una república, querían un montón de repúblicas, cada una a su bola y como si no conocieran a la de al lado. Y por supuesto tampoco convoca a los carlistas desquiciados que aunque no tenían representación en estas últimas Cortes, sí estuvieron integrados anteriormente en el sistema parlamentario con el. Con el partido que no te pierdas el nombre. Comunión Tradicionalista Católico Monárquica.
B
El CTCM. Comunión Tradicionalismo Católico MonárQuica. Está bien.
A
Madre mía. Bueno, menos no engaño esto. Se presentaban a elecciones en Cortes como los del partido nazi que tenemos ahora, no porque sean demócratas, sino porque la democracia hay que reventarla desde dentro, sentados en los escaños. Bueno, pues eso eran los carlistas y los de Vox, perro antidemócrata con distinto collar. Y nada de esa convocatoria a formar nuevo gobierno, Nuevo gobierno republicano. El unionista que él quería sale como presidente el quinto de la República.
B
Ese es el quinto, ¿Vale?
A
Claro, el general Serrano, el famoso general Serrano, que antes de ser una calle fue un señor. Sí, el de la calle Serrano era este, el general Francisco Serrano. Y que por cierto, fue también muy loco, el amante favorito de la reina Isabel II. A él lo llamaba mi general bonito. Bueno, pues Serrano duró como presidente de la República un año hasta el siguiente golpe de Estado. Pero bueno, es que ya esta, es otra historia.
B
Nieves, te dejamos con el último golpe de Estado y pendientes de que nos cuentes la historia del siguiente. Ya verás tú cuando lo haces. Y cerramos hoy la ventana igual que ayer, porque hoy igual que ayer tenemos fútbol, Tenemos carrusel en 20 minutos, porque hoy se juega la segunda semifinal de la Supercopa de España. ¿Dónde? En Arabia Saudí.
A
En Arabia Saudí. Qué bonito, Nieves.
B
Hasta el lunes. Un beso muy grande.
A
Un beso grande. Gracias, Carlos.
B
Adiós. Adiós.
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Tell me to run an irace If you want me to stop our freezing Maybe you aren't me gonna leave Just hold me closer, baby, make me crazy for you, Crazy for you. Lately with this state I'm in I can't help myself But spin out it should come over Send me spinning closer to you. My, oh, my blah blah A sweet test for you Strips me down, bear, and get me into my favorite mo. I keep on trying fighting these feelings away But the more I do the crazier I turn into. Pacing flows and opening doors hoping he'll walk through and save me, boy Because I'm too crazy for you. Crazy.
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Host: Nieves Concostrina
Date: January 12, 2023
Podcast: SER Podcast
El episodio explora el golpe de Estado de 1874 dirigido por el general Pavía, y rompe la percepción de que el asalto del 23-F (Tejero, 1981) fue la única o primera vez que la Guardia Civil irrumpió en el Congreso para interrumpir la vida parlamentaria en España. Nieves Concostrina, en su característico tono irónico y didáctico, revisa el convulso contexto de la Primera República, sus personajes, y los antecedentes históricos de los conflictos territoriales y políticos españoles.
“Tejero solo copió lo que ya había hecho otro golpista ciento y pico años antes. Fue el 3 de enero de 1874.” (Nieves Concostrina, 01:30)
“Cambiar la forma de gobierno de un país de monarquía a república, si no se hace tranquilamente mediante referéndum, no sale bien.” (Nieves Concostrina, 04:01)
“Con la monarquía ha muerto por sí misma. Nadie trae la república, la traen todas las circunstancias.” (Castelar, citada por Nieves, 04:49)
“El que se levantó del Consejo de Ministros y dijo eso: ‘Señores, estoy hasta los cojones de todos nosotros.’ Y se piró.” (Nieves Concostrina, 05:45)
“Fuera del Congreso estaba ya el general Pavía con sus chicos guardias civiles... esperando a ver qué salía de todo el follón de sesión que había liado.” (Nieves Concostrina, 06:59)
“Desalojar el local en un término perentorio o de lo contrario se ocuparía a viva fuerza.” (07:51)
“Algunos diputados se liaron a puñetazos con la Guardia Civil en los pasillos, (...) en ese momento ya sus señorías trepaban por los escaños como gatos.” (Nieves Concostrina, 08:00)
“En nombre de la salvación del Ejército de la Libertad y de la patria he ocupado el Congreso convocando a los representantes de todos los partidos, exceptuando los cantonales y los carlistas, para que formen un gobierno nacional.” (Nieves Concostrina, 10:52)
“El de la calle Serrano era este, el general Francisco Serrano. Y que por cierto fue también muy loco, el amante favorito de la reina Isabel II. A él lo llamaba ‘mi general bonito’.” (Nieves Concostrina, 12:22)
Nieves Concostrina emplea su habitual ironía y referencias históricas para desmitificar la excepcionalidad del 23-F, mostrando que la historia española está trufada de golpes e inestabilidad, y que los problemas territoriales y rupturas en el Congreso son tan viejos como el propio Parlamento. El episodio pone en evidencia los paralelismos históricos y la “maldición” de las repúblicas en España, siempre condenadas a llegar en medio del desorden y marcharse, igual de abruptamente, por la fuerza.