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SER Podcast La Ventana en SER Podcast. Esto es Acontece que no es poco y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no, a veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una en La Ventana. Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena Ser.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas.
B
Feliz año. ¿Cómo estás?
A
Muy bien, yo muy bien, espero que tú también.
B
Ya comentamos aquí en Antena hace unos días con motivo del libro de Acontecer que no es poco, que no estabas aburrida de Boccerini, que esta música te sigue.
A
Es que iba a decir me sube para arriba, no me va a subir para abajo, pero sigue, me anima, me anima el ánimo, valga la rebuznancia.
B
También tenía yo curiosidad por ver cómo arranca Nieves este nuevo año, este 2024, y creo que el titular podría ser algo así como Desmontando bulos, que nos conecta con el comienzo de La Ventana de hoy, que hemos estado hablando con la investigadora por el tema del taxista y el cáncer y tal y cual, pero no bulos cualquiera, porque, a ver, por ejemplo, la espada del Cid es algo que incluso hemos estudiado y lo que sale en las pelis a Indiana Jones, y ahora digo el Santo Grial, pero ¿Y aquella calavera de cristal? Pues me temo que tampoco es buena, ¿No?
A
Nieves, no empezamos, Hombre, estamos a 2 de enero. Pues empecemos con algo ligero. Ni reyes ni papas hoy. Ni reyes ni papas. Pero sí es cierto. Mira, hasta que se estrenó en 2008 Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, que es la cuarta película, la cuarta película de la saga, se hablaba muy poco de las calaveras de cristal, pues algunos las conocerían. Puede que mucha gente además crea que el argumento de la peli es un asunto meramente peliculero, pues ahí, surgido de las agitadas mentes de dos guionistas, George Lucas es uno de ellos. Y sí, sí, como es una película de aventuras, pues ahí es cierto que se mezclaron extraterrestres, hormigas de fuego que te dejan en los huesos nada en minuto y medio. Había soviéticos, guerra fría y. Y calaveras de cristal. Y a esto vamos, a las calaveras de cristal, que no son un asunto de ficción. Este es un tema que ha traído mucha cola en los últimos 100 años. Nos vamos a ir a Belice. Belice, ese país chiquitín, diminuto en Centroamérica, que está encajado entre México y Guatemala y que está en pleno territorio de la antigua civilización maya. Por allí, en plena selva, andaba excavando un británico llamado Frederick Albert Mitchell Hedge con un equipo y con una hija que tenía su hija de 17 años. Encontraron un antiguo templo maya y husmeando por allí, la hija ana, encontró el 1 de enero de 1924, hace ahora 100 años, una calavera de cristal, una de las 13 que existen repartidas por colecciones privadas. Esas calaveras de cristal que pretenden ser prehispánicas, realizadas por los pueblos mesoamericanos, inspiraron la cuarta entrega de Indiana Jones. Incluso el Museo Británico ha presumido de tener una precolombina calavera de cristal que es tan genuinamente auténtica como la espada del Cid que tienen en Burgos.
B
Yo ya me olé algo, pero creo que está sonado a que ni una cosa ni la otra son auténticas. Ni la espada del Cid, ni la calavera del Museo Británico.
A
Nada, nada, todo falso. La gran diferencia es que el Museo Británico la tiene expuesta. Bueno, supongo que seguirá. Y la tenía al menos hace nada la tenía, pero supongo que seguirá con un cartelito que dice que se creía que era precolombina, pero que no, que es del siglo XIX y es una falsificación. Se puede exhibir, pero contar. Y que menos mal que no le salió además muy cara cuando el británico la adquirió por 950 dólares. Eran 950 dólares de 1897, pero bueno, era dentro de lo que cabe, baratita para ser lo que se suponía, una pieza exclusiva. Mientras que esto, ya digo, los del Británico lo tienen aclarado, que es falsa. Pero es que la espada del Cid, que es más falsa que un euro de madera, la mantienen ahí disimulando con tal de no reconocer ante los castellanos y leoneses que se gastaron 1.600.000 euros en una espada falsa. Falsa porque vaya la que le colaron en 2007 a la Junta de Castilla y León con el inventado espadón del Cid. Vamos, que hasta un estudiante de primero de arqueología te detecta. Ojo, que está fabricada, vamos, al principio de la historia. Cristalera ¿No? La historia espadera. En el mundo hay contabilizadas 13 calaveras de cristal en colecciones privadas y algunas más en museos. Pero en los museos ya advirtiendo que son falsas. Sí, sí, sí, sí. Todas los museos que la exhiben, algunos lo han llevado a sus fondos y ya está. En la segunda mitad del siglo XIX se puso de moda la arqueología mesoamericana. Los coleccionistas querían tener piezas aztecas, mayas, incas. Una fiebre lo que había ahí. Y puesto que había mucha fiebre y mucha demanda, empezaron a circular piezas falsas. Muy A finales del XIX, el Museo Británico adquirió la suya, adquirió su calavera. Pero es que el actual Museo del Hombre de París, que era el antiguo etnográfico, estuvo exhibiendo tres calaveras de cristal como exclusivas piezas mesoamericanas. Y había otra calaverita también en el famoso Museo de Antropología de México y otra en el Smithsonian de Washington. Pero bueno, la mayoría de estas eran calaveras pequeñas.
B
Pero ¿Cómo de pequeñas? Porque, a ver, las que salen. Yo he hablado de memoria. Las que salen en Indiana Jones son cabezones. Son cabezotas más bien grandes.
A
Sí, ahí John Hart corriendo con la cabezota. Sí, eran grandes. Bueno, las de la peli son grandes. Y además, si te acuerdas, eran apepinadas.
B
Como los caraconos un poco no, pero.
A
Eran apepinadas las calaveras. Apepinadas hacia atrás, no apepinadas hacia arriba. Yo creo que George Lucas o el otro guionista, Jeff Nathanson, conocían esa antigua costumbre precolombina de los mayas, allá por el siglo VII, de alargarse los cráneos para distinguirse socialmente.
B
Que ya son ganas también.
A
Sí, sí, sí. Cada uno se entretiene como puede. Por eso las calaveras de cristal de la película no son calaveras redonditas, sino apepinadas. Esto del apepinamiento, sea. Yo lo llamo apepinamiento, no es que se llamara así, pero es así.
B
Como diría Isaías, es una palabra bien construida.
A
Bueno, pues esto del apepinamiento se ha sabido cuando se han excavado templos mayas y se han descubierto tumbas reales, como la del rey Pakal y todos los cortesanos que le acompañaban, todos nobles. Y se sabía que eran nobles porque tenían el cráneo apepinado. Es que los nobles mayas, para diferenciarse de la plebe, cuando los niños eran pequeñitos, con los huesos blandos de la cabeza les ataban unas tablas a la cabeza y apretaban con cuerdas. Así el cráneo se alargaba hacia arriba. Cuando veías a alguien con cabeza de pepino, pues sabías que era un Cayetano maya. Este era un Malletano. Las primeras calaveras de cristal que empezaron a circular eran pequeñas como para hacerte un llavero. Pequeñas, de unos tres centímetros. Pero enseguida empezaron a encontrar aparecer en el siglo XX otra tanda de supuestas calaveras de cristal precolombinas, pero ya de tamaño real, como la de un humano. Empresas supuestas serias, como Sotheby, subastaban calaveras como si fueran piezas arqueológicas. Los anticuarios trapicheaban con ellas, los museos picaban, los coleccionistas privados picaban, unos para especular y revenderlas y otros por el gusto de acaparar. Pero todo era un fraude.
C
Ella es Dora la exploradora. Le gusta perderse sola. Ella camina de lao como la ganadora. Y ahora ella es Dora la exploradora. Medio hielo su canta, implora, hace lo que puede, pero no mejora, no llega su hora. Dora no lleva reloj en la muñeca porque le aprieta. Dora no necesita neceser ni tampoco maleta porque le da jaqueca. Dora es corredora de fondo y tiene una meta, pero no es atleta. Dora sabe la receta y le falta manteca.
B
A ver. ¿Y esa Dora la exploradora, la hija del explorador del templo maya del 1 de enero, la que encontró, también era un fraude? También estaba allí, ¿No?
A
Sí, pero a ver, Es que ahora llega el momento de Era por no destriparlo al principio, pero llega el momento de decir que aquel primero de enero la niña no encontró nada en el templo de. Claro, todo se lo inventó el padre. El padre puso fecha al encuentro, el padre puso el templo, el padre se inventó el hallazgo de la niña, metió a la hija en la mentira y así consiguió notoriedad y la posibilidad, si se presentaba, de vender la calavera como auténtica. La calavera la compró. En realidad. Quienes han estudiado todo han seguido la trazabilidad de la calavera. La compró en una subasta en 1943 y a partir de ahí armó una historia. Dijo que había guardado el secreto desde 1924 porque era una joya arqueológica que temía desvelar tenerla. Contó que la encontró su hija en Belice y que la mandíbula articulada, porque las calaveras estas de cristal no son de una sola pieza, están articuladas. Bueno, pues que la mandíbula apareció días después en el mismo templo y él solo a ojo dijo que la calavera tenía una antigüedad de 3.600 años y que era usada por los mayas en rituales mágicos. Por supuesto el hallazgo no estaba documentado, no se hicieron dibujos, no se tomaron fotos ni apuntes, nadie explicó dónde estaba el templo, donde apareció nada.
C
Dora quiere vivir pacíficamente Nadie sabe cómo se llaman, ¿Verdad? Pero por su apodo le llama a la gente Dora explora.
B
No hacía gracia que a ojo dijera que 3.600 años. Es evidente que por aquel entonces, a mediados del siglo XX, tampoco había posibilidad de confirmar la autenticidad ¿O no?
A
Pues no, claro, a ojo de buen cubero miraban y decían esto tres mil seiscientos, setecientos como mucho. Ni siquiera más adelante se podían aplicar técnicas de carbono 14, porque esto sólo sirve para datar la antigüedad de elementos orgánicos y el cristal pues no valía. Hasta los años 70 del siglo pasado estuvieron analizando la calavera a ver si averiguaban su antigüedad o una pista de su procedencia. La única conclusión a la que llegaban era que el trabajo era muy fino, que se esculpió con diamantes, que se pulió con máxima exquisitez, que tenía detalles en el interior pensados para dejar pasar la luz de determinada manera, o sea, quien hubiera hecho eso era un maestro, algún artista o artesano europeo. En el siglo XIX no se podían analizar los componentes, pero sí se pudieron estudiar las técnicas del tallado de cristal y a ver esto como muy antiguo, esto es de finales del XIX y luego ya estudios más recientes con microscopía electrónica dicen que efectivamente 150 años como mucho.
B
Pero la autoría con exactitud no se.
A
Pudo precisar nunca nada, no se puede saber.
B
Pero además, si son bonitas por sí mismas, ¿Qué necesidad de decir que pertenecen a una época antigua?
A
Bueno, pues por notoriedad arqueológica, porque el coleccionismo era una rivalidad tremenda en esto, en tenerla más grande que el otro, la calavera o lo que fuera, oye.
B
La calavera sí, pero a ver, que esto no te vas a escapar de aquí sin contarlo. Lo de la falsa espada del Cid que has mencionado al comienzo. Oye, ¿De verdad se pagó por una espada falsa millón y pico de euros? Yo es que no me acuerdo. Yo no conocía esta historia.
A
No, es que no está de todo en las hemerotecas. Pero estos son temas además, te digo, interesantísimos, que nunca salen en ningún lado, que se quedan en la prensa local, pero son temas además muy graves. Pero bueno, nos tienen aquí entretenidos con otra serie de cosas, ¿Sabes cuando deberíamos prestar atención a otras? Mira la Tizona. Que creer en la existencia de la espada Tizona es como creerte que existe la espada de Conan el Bárbaro. A ver, que lo de la Tizona es un invento que sale en el Cantar del Mío Cid. Pero ese cantar no es real, es una historia. Es una historia fabricada, es un relato medieval. Ni el caballo del CIS se llamaba Babieca, ni este hombre tuvo dos espadas que se llamaron Colada y Tizona. Es un cantar medieval, es un relato. Esa espada estuvo en depósito en el antiguo Museo del Ejército cuando estaba en Madrid. Allí la dejó su dueño, que era un marqués con mucho morro y con más rollo también, que usa Coteveos, que cuando había cedido la espada con un contrato y cuando se cumplió el contrato de cesión al museo, se la quiso vender al museo esa espada por 6 millones de euros. Y en el Museo del Ejército le dijeron que depende del culto. Pues verá usted que no. Muchas gracias. Llévese usted la espada. Una cosa es haberla tenido aquí, porque es un museo con armas y no estorba, se pierde entre todas las demás. Y otra cosa es comprar esto, que no era del Cid, por seis millones. ¿Está usted loco? El marqués lo rebajó a millón y medio. Tú fíjate la rebaja. Y le volvieron a decir que miren que no, que no se lo compramos ni por uno ni por medio. Y entonces el marqués se fue a tocar la fibra patriótica a la Junta de Castilla y León, cuando estaba el PP con Juan Vicente Herrera presidiendo. Y dijeron allí, hombre, el CIC allí. Bueno, allí a El Pepe les nombras el Cid y les sale la patria y la nación. El Cid, héroe nacional castellano. La espada tiene que estar en Castilla, Venga, la compramos. Y el márqués le sacó a la Junta 1.600.000 euros que pagaron de sus bolsillos todos los castellanos y los leoneses. Así que enhorabuena. Desde el Ministerio de Cultura advirtieron a la Junta esa espada es de mentira. Es del siglo XVI y tiene adornitos añadidos en el XIX. En las tiendas de turistas de Toledo también las tienen parecida.
B
Pero. Y esta espada está ahora mismo expuesta como. Como si fuera auténtica.
A
Sí, sí, sí. Y creo que sigue expuesta en el Museo de Burgos, que es una lástima por la gente me da pena. Y se la enseñan como si fuera de verdad. La pifia y el ridículo es de tal dimensión que prefieren hacerse los ofendidos y sentir que es un ataque al mito nacional del Cid que decir, mira, la hemos cagado. Si alguien tiene la espada láser auténtica del maestro Yoda, que la lleve a la Junta de Castilla y León, que lo mismo también cuela. Si les convencen, oye, pues que el maestro Gida, Ignacio en Zamora, yo que sé.
B
Bueno, veo que has comenzado el año en forma, Nieves. ¿Mañana más? No, mañana no. Mañana no. Mañana no, que hay fútbol. Mañana hay fútbol. El jueves, el jueves.
A
El jueves.
B
Venga, un beso.
A
Un beso, Carlos. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: Nieves Concostrina
Co-host/Interviewer: Carlas
Original Air Date: January 2, 2024
Podcast: SER Podcast
Episode Theme: Unmasking historical fake artifacts with humor, focusing on the legend and reality behind the “precolumbian” crystal skulls and Spain’s most famous sword, the supposed Tizona of El Cid.
Nieves Concostrina opens the year 2024 by bringing her signature blend of wit, skepticism, and historical curiosity to expose enduring myths around “authentic” artifacts. Using the famous “crystal skulls” — and a tangent on El Cid’s supposed sword — she dismantles how forgeries and tall tales become national treasures and popular legends.
The episode is playful, scathing, and colloquial, blending deep historical insight with humor, skepticism, and sharp social commentary. Nieves does not shy away from ridiculing institutions or cherished legends, but always delivers her debunking with an infectious wit.
This episode uses the stories of the crystal skulls and El Cid’s sword as a lens to critique how artifacts — whether through fraud, rivalry, or national pride — become wrapped in layers of fiction. Museums and collectors have long preferred the legend to the likely less-valued truth, but Nieves reminds us myth-making is sometimes the greater part of “history.”