
Loading summary
A
En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carla, ¿Cómo estás?
B
Muy bien, muy bien. Hoy se asoma a este paseo diario por la historia uno de los nombres propios más universales del arte, que como casi todos los personajes históricos, tiene también su cara B, su cara no tan brillante. Hoy hablamos de Picasso porque se cumplen años de la inauguración del pabellón español en la Expo de París y de la puesta de largo de uno de los cuadros más icónicos. Está bien, ¿No? Más simbólicos de todos los tiempos.
A
Así es. Pero vamos a desmontar un poquito a este hombre. Cara B de este señor. Así es. ¿Porque? Porque el 12 de julio fue tal que ayer, el 12 de julio de 1937, se inauguró en la Exposición Universal de París el pabellón español donde por primera vez se pudo ver el Guernica de Picasso. España ya llevaba un año en guerra provocada por el golpe de estado de Franco y por eso el pabellón español fue el más famoso de la Expo de París, el que más expectación levantó. Todo el mundo estaba pendiente por lo que iba a mostrar ese pabellón y de hecho se inauguró con más de dos meses de retraso porque la Expo se abrió a principios de mayo, pero el pabellón español no estuvo listo hasta el 12 de julio. Ni siquiera el señor Picasso, el fichaje estrella del gobierno de la República para dar publicidad y prestigio internacional al pabellón, tenía ni repajolera idea de lo que pintar con la Expo a punto de inaugurarse, porque a este señor la gran España le conmovió lo justito. Estaba informado menos que nada. Nadie discute que la obra Guernica sea magnífica, ni se nos ocurre, porque además así lo dicen los expertos y ahí está. Pero sí se pueden discutir las circunstancias que lo rodean porque ya se tienen los suficientes datos. En este caso concreto, la obra artística es una cosa y el artista es otra cosa muy distinta. Y Picasso está ya más calao que un melón de Villaconejos.
B
Melón de Villaconejos.
A
Eran famosos los melones de Villaconejo.
B
Y sí. No, no. Sí, sí. Estaba pensando la conexión Villaconejos.
A
Los melones. Los de año verde tajo también eran buenos.
B
¿Ah, sí? Estos no me suenan tanto a mí. Los de Villaconejo sí, esos son universales. Oye, volviendo a lo nuestro. Ya hemos hablado aquí en La Ventana Voy en la SER del podcast que han hecho dos compañeras de SER Málaga sobre el Picasso en España, de cómo se formó en distintos lugares antes de marcharse a París, por ejemplo. Pero es muy recomendable también el documental de seis episodios que está subiendo ahora Podium Podcast, que es Libres de Picasso de Peyo h. Riaño, ¿Verdad? ¿Hay disponibles ¿Cuántos ahora? Tres o cuatro, creo.
A
Cuatro hay disponible ya. Los martes suben. Este martes subieron el cuarto Y bueno, ahí se va viendo que lo chungo que era Picasso con las mujeres. Y precisamente en el tercer episodio, el que se subió la semana pasada, el tercer episodio de Libres de Picasso, Peyo H. Riaño se ocupa de este encargo a Picasso para decorar el pabellón español de la Expo. Muy interesante todo lo que cuenta. Voy a aprovechar para un asunto antes de entrar un poquito en la materia de lo del pabellón. Lo comento porque me lo he encontrado muchas veces y me lo dicen en muchos sitios en los últimos años, cuando se han ido conociendo las matanzas de civiles que llevaron a cabo los franquistas tras dar el golpe de Estado. En muchos lugares se lamentan de no haber tenido un Picasso que les pintara un Guernico. Lo dicen mucho en muchos el bombardeo del mercado de Alicante, los 4.000 civiles asesinados en Badajoz, el pueblo sevillano de Constantina que dejó el lugar sembrado de huérfanos, los 10.000 o 15.000 que no hay cifra exacta, asesinados de la desbandá. Todos, casi todas partes te comentan que echan de menos esa pintura que puso a Guernica en el mapa del golpe de Estado que difundió y que ha fijado en la memoria la guerra que trajo Franco a España con la ayuda de Hitler y Mussolini, con la ayuda de la ultraderecha. Pero aquí hay un poco de romanticismo de más. Desde mi punto de vista hay mucho rollo con Picasso y cierto mérito que se le roba a los Guernicarras. Insisto mucho desde mi punto de vista, porque son ellos, los Guernicarras, los vascos, los que no olvidan ni dejan de rememorar cada 26 de abril el bombardeo fascista de Guernica. Ni siquiera en plena pandemia, con todo el mundo confinado, aunque fuera sin público, se dejó de hacer el recuerdo, el homenaje anual en Guernica nunca fallan nunca. Mientras que en otros lugares como Alicante o Badajoz, pues son cuatro gatos los que mueven el trasero para recordar la memoria de los asesinados, que fueron además tres veces más y diez veces más que en Guernica.
B
Ya comentástelo de Alicante, que como era en campaña electoral, en las municipales no existieron.
A
¿Ya, ya, pero eso qué tiene que ver? Es una cuestión de una memoria. Lo que pasa es que es tremendo. No saben hacerlo y además se acojonan con cualquier idiotez. Es que además ni siquiera se mueven los nietos de los asesinados, que es que eso te pone los pelos de punta. Así que no hace falta ni Picasso ni su cuadro grande. Lo que hace falta es memoria y actitud.
B
Oye, por cierto, la exposición del Guernica en el Pabellón español de París eclipsó la obra de otro gran artista que estuvo trabajando, que era Joan Miró.
A
Esta es otra. Esta es otra. La pena es que Joan Miró pintó directamente su monumental obra sobre los paneles de una de las paredes del pabellón. Estaba en el rellano de la escalera que comunicaba la primera y la segunda planta. Y la obra se perdió aún no se sabe cómo. Miró se llevó un disgusto gordísimo porque aquel fue su primer gran mural. Bueno, ese mural es grande. La obra la tituló Payés catalán en rebeldía. Y Joan Miró sí tuvo claro desde el principio lo que pasaba en España, lo que significaba el pabellón en la Expo de París y lo que quería pintar. Esa es la enorme diferencia con Picasso y su cacareado Guernica. Que a Picasso, como diría un católico, que le vino Dios a ver con el bombardeo. Y sobre todo le vino bien, muy bien que le avisaran del bombardeo porque él no se enteró. Le llevaron el periódico y dijeron mira. Y le vino aún mejor ver las manifestaciones en París contra el bombardeo de Guernica aqu primeros días de mayo, porque es que no tenía maldita idea de lo que pintar. No se inspiraba, porque su implicación, y así de duro es con lo que pasaba en España, era más bien poquita.
C
This is lovey iron rose When you kiss me every size And though I close my eyes I see love and.
B
Ro.
C
When you press me to your heart and in a world.
B
¿Oye, igual no es lo más importante, pero el Guernica se lo pagaron antes o después de entregarlo?
A
Pues yo creo que sí es importante conociendo a Picasso. Era un pesetero. Picasso había trincado 50.000 francos de adelanto y tenía que pintar algo, lo que fuera, porque luego había que trincar los otros 150.000. Se llevó un pastón. Esto en plena guerra, era un dineral impresionante. Algunos han intentado lavarle la carita diciendo que Picasso en realidad ese dinero luego no lo quiso cobrar.
B
Pero sí lo cobró, ¿No?
A
Vaya que se lo cobró. Pero es que además ahí están las facturas que fueron precisamente la prueba para exigir la devolución al Museo de Arte Moderno de Nueva York del Guernica. Esos pagos demostraban que la obra la había comprado y era propiedad del gobierno español. Pero al Sr. Picasso, si no le llevan el periódico contándole lo de Guernica, si no llega a ver que el bombardeo tuvo repercusión en París porque vio las manifestaciones, todavía estaría pensando qué hacer o habría pintado tres cabezas de damas oferentes. Sin embargo, el propio Joan Miró explicó tenía muy claro lo que iba a hacer y explicó así su participé en el pabellón español de la Exposición de París en 1937, porque me sentía humanamente solidarizado con lo que representaba. Presenté el gran panel del payés catalán en rebeldía. La ejecución de esta obra fue directa y brutal. Escogí este personaje con una estrella azul proyectándose en la superficie porque el payés es un gran símbolo de Cataluña, personaje que echa sus raíces más profundas en la tierra materializándose con ella. La hoz no es un símbolo comunista, es el símbolo del segador, su herramienta de trabajo, y cuando ve amenazada su libertad, su arma.
B
No está mal, oye. Lo que estaba pensando. Que entre el Guernica de Picasso y el país de Miró, Cataluña y Euskadi tuvieron una representación artística más que notable en aquel pabellón de París.
A
Vaya, vaya que se lo tuvieron. Estaban además los cuadros enfrentados. Miró en un lateral del pabellón y el de Picasso en otro. El pabellón se volcó con la cultura y con los grandes representantes de la literatura, del arte, del cine. Se proyectó a Buñuel de pro. Se llevaron escritos de García Lorca, ya asesinado, como todo el mundo sabe que representaba andalucía. Hubo también 18 esculturas de Emiliano Barral, amigo de Antonio Machado, y este hombre había muerto en el frente. Obras del también escultor julio González. Es que el gobierno de la República tuvo que darle la vuelta al pabellón. Le dio la vuelta como un calcetín, porque desde que se empezó a proyectar la presencia española en la Expo, que eso fue en el año 34, hasta que estas cosas empez. Mucho antes, en el 34 estaba la República y bueno, con los problemas que pudiera haber, pero no se veía la que se avecinaba hasta que se inauguró la expo. En el 37 hubo un golpe de Estado que provocó la guerra en España. El plan inicial era haber dedicado el pabellón a mostrar incentivos turísticos y comerciales, porque aquello en realidad era la Exposición Internacional de Artes y Técnicas y organizaba el Ministerio de Comercio e Industria de Francia. Pero claro, el gobierno español tuvo que reconvertir su presencia haciendo un pabellón de Estado, no un pabellón de comercio ni de turismo. Había que mostrar los logros de la República, la modernización del país, había que presumir de artistas e intelectuales reconocidos internacionalmente y republicanos. Salvo Picasso, que lo suyo era postureo, todo el mundo, todo el mundo sabía que Picasso era un borde. Además, el gobierno de la República llevaba desde 1933 acercándose a Picasso, intentando acercarse a Picasso, pero no había forma. Le ofrecieron dedicarle una gran exposición en Madrid. Ni caso. El embajador del gobierno español en París, Salvador de Madariaga, ya advirtió, porque el gobierno le insistía, que Picasso, que es un español, hombre, que se deje ver. Bueno, pues ya Salvador de Madariaga advirtió al gobierno del absoluto desinterés de Picasso e incluso añadió de la descortesía que mostraba hacia este tipo de cosas era un tipo muy descortés. Sólo después del golpe de Estado aceptó su nombramiento como director del Museo del Prado, pero ni vino a España ni pisó el Prado, sólo cobró, creo. Y luego sí aceptó hacer algo para el pabellón.
D
O ve faire de moi ce que je suis pas Mais je poursuis ma route je me perdrai Passer comme ça Vous à tout prix me changer.
A
Et.
D
Au fil du temps monter ma liberté Heureusement j' ai pu faire autrement je choisis d' être moi tout simplement Je suis comme si et ça me va.
B
Oye, y a todo esto ¿Triunfó el papayón español en la Expo de París o no?
A
Mucho, sí, triunfó mucho, sí, sí. El pabellón español fue el más famoso de la Expo. Mira que era sobrio, porque se construyó con materiales. No había materiales, no había dinero, no había prácticamente nada. Y pese a su sobriedad, que era una especie de cubo, por cierto, quien quiera verlo en Barcelona está la réplica del Pabellón de España, que se construyó en 1992 y ahora alberga el Centro de Estudios Internacionales.
B
Aquí tengo yo una foto mirándolo.
A
Y era una cosa muy sobria, una especie de navegación, una especie de contenedor donde tuvieron que apañarse. Insisto, fue el más famoso. Además, eso sí, tenía una inmensa bandera nacional tricolor ondeando en plena avenida del Trocadero. Ese pabellón tenía que ser una demostración de progresismo y cultura y en ese momento había que ponerlo al servicio de la política. Ese pabellón tenía que ser un grito en defensa de la democracia del pueblo español. Pero ni Francia, ni Reino Unido, ni el resto de las democracias asistieron a España. Y además el gobierno de la República hizo trampas en ese pabellón porque efectivamente, Euskadi, Cataluña, el asesinato de Lorca, las imágenes de Guernica destruido, pero ni una palabra, ni una imagen de las matanzas de Badajoz o de la Desbandá lo ocultaron deliberadamente porque suponía aquello una doble por un lado, la matanza de los franquistas y por otro, el abandono de las víctimas por parte del gobierno, porque ni en Badajoz ni en la carretera de Málaga Almería hubo ejército que defendiera a la población. Un artista francés, en un artículo que escribió sobre el pabellón español, recogió una frase que escuchó como le decía una mujer a su hijo mientras contemplaban el Guernica Decía a la no sé qué significa, pero me provoca un sentimiento extraño, como si alguien me estuviera cortando en pedacitos. Vámonos, La guerra es terrible. Pobre espacio.
D
Comme ça Comme si vous ne m' empêcherez pas De suivre mon chemin Créer ce qui me fait du bien De.
B
Suivre mon Sí, comme ça. Oye, Nieves, que esto de la próxima semana continúa.
A
Claro que sí.
B
Nos vemos o nos hablamos el lunes. Venga, un beso.
A
Muchas gracias, Carlas. Un beso.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: July 13, 2023
In this episode, Nieves Concostrina dives into the history of the Spanish Pavilion at the 1937 Exposition Universelle in Paris, with a sharp, iconoclastic focus on Pablo Picasso and his iconic painting, Guernica. Using her signature irreverent and critical style, Concostrina offers both the context of the pavilion’s creation amid the Spanish Civil War and a de-romanticized look at Picasso’s involvement—with special attention paid to the role of memory and representation, as well as the forgotten contributions of other artists like Joan Miró.
“Ni siquiera el señor Picasso... tenía ni repajolera idea de lo que pintar con la Expo a punto de inaugurarse, porque a este señor la gran España le conmovió lo justito. Estaba informado menos que nada.” – Nieves Concostrina ([00:50])
“Insisto mucho desde mi punto de vista, porque son ellos, los Guernicarras, los vascos, los que no olvidan ni dejan de rememorar cada 26 de abril el bombardeo fascista de Guernica… Mientras que en otros lugares como Alicante o Badajoz, pues son cuatro gatos los que mueven el trasero para recordar la memoria de los asesinados…” – Nieves Concostrina ([04:32])
“Así que no hace falta ni Picasso ni su cuadro grande. Lo que hace falta es memoria y actitud.” – Nieves Concostrina ([05:45])
“La pena es que Joan Miró pintó directamente su monumental obra sobre los paneles… y la obra se perdió aún no se sabe cómo. Miró se llevó un disgusto gordísimo.” – Nieves Concostrina ([05:57])
“La hoz no es un símbolo comunista, es el símbolo del segador, su herramienta de trabajo, y cuando ve amenazada su libertad, su arma.” – Joan Miró via Nieves Concostrina ([09:22])
“Era un pesetero. Picasso había trincado 50.000 francos de adelanto y tenía que pintar algo, lo que fuera, porque luego había que trincar los otros 150.000. Se llevó un pastón.” – Nieves Concostrina ([07:59])
“Vaya que se lo cobró. Pero es que además ahí están las facturas que fueron precisamente la prueba para exigir la devolución al Museo de Arte Moderno de Nueva York del Guernica. Esos pagos demostraban que la obra la había comprado y era propiedad del gobierno español.” – Nieves Concostrina ([08:25])
“El pabellón español fue el más famoso de la Expo… tenía una inmensa bandera nacional tricolor ondeando en plena avenida del Trocadero. Ese pabellón tenía que ser una demostración de progresismo y cultura…” – Nieves Concostrina ([13:04])
“El gobierno de la República hizo trampas en ese pabellón porque… ocultaron deliberadamente… porque suponía… el abandono de las víctimas por parte del gobierno, porque ni en Badajoz ni en la carretera de Málaga Almería hubo ejército que defendiera a la población.” – Nieves Concostrina ([14:00])
“Una mujer a su hijo mientras contemplaban el Guernica: ‘No sé qué significa, pero me provoca un sentimiento extraño, como si alguien me estuviera cortando en pedacitos. Vámonos. La guerra es terrible. Pobre espacio.’” ([14:40])
This episode, in Concostrina’s transparent, irreverent style, pulls down the mythos around Picasso’s creation of Guernica at the 1937 Paris Expo, proposing a more critical, nuanced appreciation of history and memory. It foregrounds not only the work itself but also the importance of active remembrance, the broader array of contributors, and the real politics (and omissions) behind cultural representation in moments of national crisis.
The episode is essential listening for anyone interested in Spanish history, art as political statement, and the ways memory is constructed and perpetuated.