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Podcast Announcer
Ser podcast.
Nieves
Esto es Acontece que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no, a veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlas, ¿Cómo estás?
Carlos
Aquí seguimos el arranque de esta primera semana de la nueva temporada de radio, al menos de momento, tiene acento americano. Ayer fueron los indios con Caballo Loco y su resistencia, el hombre blanco, y hoy va a ser un hombre blanco. ¿Que hace el indio, pero en Brasil? ¿Y qué hace el indio? En el peor sentido de la expresión, o sea que son tontadas, pero con un trasfondo muy, muy peligroso.
Nieves
Claro, como no hay tonto bueno y los tontos son muy peligrosos también. Es cierto. Sí ayer fue América del Norte, hoy nos vamos a América del Sur porque mañana de septiembre Brasil conmemora el bicentenario de su independencia de Portugal. Y lo van a celebrar por todo lo alto y con todos sus avíos patrios, banderitas, colorines, símbolos, desfiles, todo eso. 40.000 personas esperan que acudan, pero como el que manda allí, y parece que ya por poco tiempo, es el ultraderechista Hein Hitler Bolsonaro va a añadir por su cuenta una patochada propia de él y de su nacionalismo patriótico, porque pidió a la ciudad portuguesa de Oporto que le prestara el corazón metido en formol de Pedro I, que es el primer emperador de Brasil y artífice de su independencia, para que ese corazón presida la conmemoración de mañana. El corazón, que tiene un aspecto bastante asquerosito porque es un órgano, estás hinchado, está blancuzco, viajó de Oporto a Brasilia dentro de un frasco de formol que a su vez iba dentro de una vasija de oro. Lo recibieron en Brasilia el 24 de agosto pasado hasta con una exhibición aérea. Venga. ¿Contaminando al planeta por un corazón, iba a decir a Mohammad, no? Empapado en formol. Y los ministros estuvieron en ese 24 de agosto durante el recibimiento diciendo chorradica y militares con muchas chapitas llevando muy marciales el corazón muerto ahí desde hace 187 años.
Carlos
Eso era miércoles, el 24 de agosto.
Nieves
Bueno, pues ese día llegó y ahí tremendo la que montaron y llegó por fin la gran frase de Heil Hitler. Bolsonaro, que también estaba ahí, una frase que soltó y que dijo dos países unidos por la historia, conectados por el corazón, 200 años de independencia, una eternidad en libertad por delante. Y esto ya sabes, cuando un ultraderechista habla de libertad, te la está quitando. Sí, que te teres, o sea, corre, corre todo lo que puedas. ¿Y qué han dicho los historiadores brasileños serios sobre este tema cardíaco? Que es un asunto mórbido, ridículo y que solo da risa. Todo está pensado porque ya están en plena campaña electoral en Brasil, que son en octubre y las elecciones y parece que Lula da Silva va a encabezar de momento. Sí, sí, eso parece. Bueno, pues por eso Bolsonaro ha puesto sus esperanzas en el corazón muerto de un emperador gamberro al que nadie tenía ningún aprecio. Pero bueno, que van a utilizarlo para animar el circo patriótico del bicentenario de la independencia, o sea, una mamarrachada.
Carlos
A todo esto, Nieves, ¿Qué se supone que pinta el corazón de un emperador en un país como Brasil, que es una república?
Nieves
No pinta nada. No pinta nada. Estas son las cosas de Bolsonaro. Esto es como cuando hacía carteles electorales con un caballero cruzado con armadura, medio subido a un caballo y con la bandera brasileña ondeando al viento. Vamos a ver, que en Brasil no han visto un cruzado en los días de su vida. Los nativos de aquella zona, cuando se registraron las cruzadas cristianas eran felices en taparrabos. Es que no sabían ni lo que era un caballo. Pero bueno, las mamarrachadas estas. El emperador Pedro I de Brasil es el que efectivamente declaró la independencia de Portugal hace justo dos siglos. Pero claro, vamos a ver por qué la declara y a cuento de que la declara, que ahí está la clave. De entrada, este tipo no era emperador, eso se lo inventa él mismo. Este era príncipe heredero al trono de Portugal. Pero cuando dijo yo a Portugal no voy, yo me quedo en Brasil, pues ya total, me hago emperador, que es más que rey.
Carlos
Vamos por parte, que si no me pierdo. Habría que entender primero por qué estaba en Brasil el príncipe heredero de Portugal. El rey ¿Quién era, por ejemplo? ¿Quién era el rey?
Nieves
El rey en aquel momento era Juan VI. Juan VI, sí, Juan VI. Este era el rey de Portugal. Vamos a explicar este episodio que es muy estrafalario. La familia real portuguesa, para situarnos, toda la familia real al completo, salió por pies de Portugal en 1807. Importante el año. Muchas veces hemos recordado que Napoleón no invadió España, que fueron los Borbones los que le dejaron entrar para que invadiera Portugal. Y una vez dentro, napo, me quedo con Portugal y con España, porque sin la dinastía de los Braganza son tontacos. Pues los Borbones ya ni te cuento. Cuando aquella familia real portuguesa vio acercarse a Napoleón, hicieron las maletas y se largan a su principal colonia, a Brasil, Claro. Y se instalan en Río de Janeiro. Lo de que hicieron las maletas es sólo por no entretenerme en el episodio, porque aquel viajecito y la que liaron con el traslado, lo cuentas y no te lo. Bueno es que hablamos de 10.000 personas que emprendieron aquella huida. 10.000 personas. Esto fue también muy loco. Pero el caso es que le dejan a Napoleón el terreno libre, dejan la familia real, deja tirados a los portugueses, por supuesto, dejan las arcas vacías, se llevan todo el tesoro nacional y se instalan en Río. Y allí en Río montan una corte europea rancia en mitad del trópico, palacios europeos con mobiliario europeo, con protocolos europeos, porque había estaves a manos, ropajes europeos, todo muy desquiciado. Allí se instala con toda su prole, su servidumbre, su gobierno y sus cortesanos, este rey del que hablamos, el rey Juan VI de Portugal. Y con él iba su hijo, el heredero pedrito, que tenía 9 años. Este es el del corazón. Este es el del corazón. Por eso llega a Portugal con 9 añicos. Y este es el que debería haber reinado en Portugal como Pedro IV, en caso de que hubiera reinado en Portugal, pero que se queda en Brasil como emperador Pedro I. Y como los reyes de Portugal vivían en Brasil, se da la extravagante circunstancia de que Lisboa era la única metrópoli europea que recibía las órdenes reales desde su colonia. La corte española mandaba en sus colonias desde Madrid. La corte británica mandaba las suyas desde Londres. Bueno, pues la corte portuguesa mandaba en Portugal desde su colonia.
Salvador Sobral
Ever had there come a time when you regret it There come a time, Don't you forget it someday When you grow lonely Your heart will break like mine You won't feel lonely After you've gone After you've gone away.
Carlos
Qué bueno, Salvador Sobral, Qué maravilla. Oye, de todas formas, lo de Napoleón, superado de corazón. Por cierto, hablando de corazón, que se quedó con España, con Portugal, pero no estuvo toda la vida. Es decir, ¿Por qué la familia real portuguesa no regresó a Portugal cuando ya Napoleón no estaba, cuando se había largado?
Nieves
Pues sencillamente porque los portugueses les importaban un pito. Y porque vivían muy bien en Río. Es que claro, ya se habían hecho allí. La patriota familia real dejó tirado a su país y lo dejó sin un chavo.
Podcast Announcer
Salieron huyendo.
Nieves
Fueron los británicos los que echaron. Por propio interés británico, claro, pero fueron los británicos los que echaron a Napoleón de Portugal. Y por supuesto, luego convirtieron al país en un satélite suyo, en un protectorado. A los british les venía genial mangonear Portugal, por supuesto, y tenían el campo libre para hacerlo. ¿Pero los portugueses totalmente empobrecidos y una vez que se habían deshecho de Napoleón, decían, hombre, pero por qué no vuelve el rey? Que vuelva ya. Reclamaban su regreso, pero desde Río de Janeiro no decían ni pío. Se hacían ahí los locos, los suecos. Y no contestaba. Lo más grande es que desde Lisboa seguían saliendo buques de carga camino de Brasil con los caprichitos de la familia.
Carlos
Eso no lo paraba nadie, no lo podía parar nadie.
Nieves
Eso no.
Podcast Announcer
Los súbditos son así.
Nieves
Luego llegan y le sacamos la banderita, Juan Carlos, te queremos. A la vez, en toda América del Sur, que esta es otra, en paralelo, todo esto que contamos, en toda América del Sur estaban en marcha los movimientos de independencia. Estaba ya todo en marcha. México, Chile, Perú, todos estaban desembarazándose de los españoles. Y ahí estaban los brasileños, que no podían desembarazarse de nadie porque tenían empadronados a los reyes allí. Mientras a esos reyes los estaban reclamando los portugueses para que volvieran a casa.
Carlos
Los reyes y los miles de personas que les acompañaban.
Nieves
Claro, claro. No, pero tú no sabes lo que había allí. Y los cortesanos continuaban saliendo. Nos vamos a Río. Ala, venga, a los carnavales. Hubo alguna revuelta independentista brasileña por la zona de Pernambuco, pero bueno, al estar la corte en Río, la cosa la controlaron muy bien. Y además ocurrió algo. Ocurrió algo que allí en Brasil les hizo mucha gracia. Un carnaval no, también que se celebró una boda real, que también tiene mucho de carnavalera y de carnavalesca. Una boda principesca europea en Río de Janeiro. Eso no lo habían visto nunca. Casaron al heredero, a Pedrito, al del corazón.
Carlos
Al emperador.
Nieves
Al emperador. Todavía no lo era, pero sí.
Carlos
Pero le casaron con una brasileña, o con una portuguesa, o con una europea.
Nieves
No, no, con una austriaca. Una austriaca, Una princesa austriaca. Los brasileños eran súbditos de segunda clase. Un príncipe europeo tenía que casarse con europea. Las amantes era otro asunto, pero la princesa, la titular, tenía que ser europea. Y cuando la austriaca llegó a Río de Janeiro, bueno, pues a la mujer le dio un pasmo cuando vio dónde se había metido. Pero llegó el momento de volver a Portugal. Tarde o temprano tenía que ocurrir. Tenían que volver a Portugal porque se montó una revolución liberal. Y dijo el rey Juan VI, o volvemos o nos quedamos sin reino. Y si nos quedamos sin reino, pues ya deja de venir aquí las mamandurrias. Y volvieron a Portugal. Volvieron todos menos Pedro, el recién casado. Claro, claro. Se queda de regente en la colonia, en Brasil. Le dice el bueno, tú quédate aquí, nosotros vamos para Portugal, tú quédate aquí de regente, controlando esto. Y el príncipe Pedro, que no quiere irse a Portugal, recordemos que había llegado con nueve añitos a Brasil, y el cuerpo se le había hecho ya allí a las lindas garotas. Bueno, pues ve que toda América, ve este hombre, Pedro, que toda América se está independizando con broncas, con guerras, y sabe que tarde o temprano Brasil también querrá su independencia. Y dice él pues para que se independicen ellos, independizo yo Brasil, pero conmigo dentro me voy a proclamar emperador.
Carlos
No está mal visto.
Nieves
Claro, por eso te digo que la clave está cómo se declara la independencia. Y este tipo se declara Pedro I de Brasil. Que la cosa es loca, porque en toda América se daba el grito de independencia, el grito de Dolores, se independizaba México, el grito de baile, se independizaba Cuba. Bueno, pues el grito de piranga para la independencia de Brasil la dio el emperador, no un revolucion. Pero bueno, así se convierte Brasil en una nación independiente, sin revoluciones ni líos de guerras. El 7 de septiembre de 1822. Mañana hará 200 años de aquella monarquía que ya es república. De ahí que Heil Hitler. Bolsonaro esté con el corazón de este pollino para arriba y para abajo y se lo haya llevado desde Oporto para las ceremonias patrioteras de mañana.
Carlos
Cobra Neil Young si se entera que utilizamos esta canción. Es tu corazón de oro. Oye, que antes has dicho que a Pedro I no le tienen gran aprecio en Brasil. Que era un gamberro.
Nieves
Era un gamberro, era un mujeriego, era un frívolo. Fíjate si le querían poco. Que además tuvo que abdicar. Le obligaron a abdicar como juanca, el ciudadano Abu Dhabi. Y abdicó en su hijo Pedro II, que por cierto fue un magnífico gobernante. En fin, que mañana pasearán el corazón de Pedro I henchido de formol por Brasilia y al menos volverá a estar cerca del resto del cuerpo. Que esta es otra, porque en 1972, durante la dictadura militar brasileña, convencieron a Portugal, donde había otra dictadura, para que les entregaran los restos de Pedro I cuando estaban celebrando los 150 años de la independencia. Estuvieron paseando al muerto, exponiéndolo por varias ciudades. Bueno, en cualquier caso, a este hombre parece que se lo están llevando por partes a Brasil. Pues nada, porque era un vainas.
Carlos
Pues mañana que lo celebren. Hasta mañana, Nieves. Un beso.
Podcast Announcer
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina
Fecha: 6 de septiembre de 2022
En este episodio de "Acontece que no es poco", Nieves Concostrina y Carlos analizan, con el característico humor sarcástico y agudo de la presentadora, los curiosos orígenes de la independencia de Brasil. Aprovechan el contexto del bicentenario y las extravagantes celebraciones organizadas por el entonces presidente Jair Bolsonaro, incluyendo el traslado desde Portugal del corazón embalsamado de Pedro I, para repasar la historia de cómo Brasil se separó de Portugal y terminaron teniendo un emperador bastante peculiar.
“Venga. ¿Contaminando al planeta por un corazón...? Empapado en formol. Y los ministros estuvieron en ese 24 de agosto durante el recibimiento diciendo chorradicas y militares con muchas chapitas llevando muy marciales el corazón muerto ahí desde hace 187 años.”
“...Bolsonaro ha puesto sus esperanzas en el corazón muerto de un emperador gamberro al que nadie tenía ningún aprecio. Pero bueno, que van a utilizarlo para animar el circo patriótico del bicentenario... una mamarrachada.”
“Lo de que hicieron las maletas es sólo por no entretenerme en el episodio... hablamos de 10.000 personas que emprendieron aquella huida. 10.000 personas. Esto fue también muy loco. Pero el caso es que [...] dejan la familia real, deja tirados a los portugueses, por supuesto, dejan las arcas vacías, se llevan todo el tesoro nacional y se instalan en Río.”
“En toda América se daba el grito de independencia... y en Brasil la da el emperador, no un revolucionario. Pero bueno, así se convierte Brasil en una nación independiente, sin revoluciones ni líos de guerras.”
Sobre Bolsonaro y la libertad
“... cuando un ultraderechista habla de libertad, te la está quitando. Sí, que te teres, o sea, corre, corre todo lo que puedas.”
(Nieves, 02:55)
Sobre el traslado del corazón
“Todo está pensado porque ya están en plena campaña electoral en Brasil [...] ha puesto sus esperanzas en el corazón muerto de un emperador gamberro...”
(Nieves, 03:51)
Sobre la vida de la familia real en Brasil
“La familia real portuguesa, para situarnos, toda la familia real al completo, salió por pies de Portugal en 1807.”
(Nieves, 05:37)
Sobre Pedro I
“Era un gamberro, era un mujeriego, era un frívolo. Fíjate si le querían poco. Que además tuvo que abdicar. Le obligaron a abdicar como ‘Juanca, el ciudadano Abu Dhabi’.”
(Nieves, 14:03)
El episodio mantiene el tono desenfadado, irónico e ingenioso típico de Concostrina, que usa anécdotas, comparaciones y coletillas coloquiales para explicar una historia compleja y llena de matices, pero con claridad y humor. Se destaca el ridículo de los símbolos patrios vacíos, la manipulación política, y las contradicciones históricas de Brasil.
El episodio es una excelente píldora histórica sobre la independencia de Brasil, que desmonta mitos nacionalistas, ironiza sobre los usos y abusos políticos de la historia y nos recuerda que, en ocasiones, la realidad supera a la ficción en cuanto a extravagancia y absurdo.